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sábado, 28 de abril de 2012

Por qué cada vez más estadounidenses viven solos


Clientes solitarios, ensimismados con sus tabletas y teléfonos inteligentes, en una de las típicas cafeterías que hay por doquier en Estados Unidos. Es una escena que se repite en distintos lugares públicos, pero también cada vez más en la intimidad del hogar. Y es que en este país, vivir solo se está convirtiendo en una realidad más común.

Esa es, por lo menos, la conclusión que se puede extraer de las estadísticas del censo nacional, según las cuales hay más de 31 millones de hogares que ahora están compuestos por una sola persona, cuatro millones más que en 2000.

En cada década desde 1960 ha habido más personas que viven solas, una preferencia que recientemente ha sido detallada en lanzamientos editoriales y en análisis de académicos.

Y aunque la discusión se ha centrado en Estados Unidos, es una característica que va mucho más allá. En Francia y en Japón, en India y en Brasil, en Suecia y en China, también hay más personas que parecen desdeñar la vida en compañía:

-El diario The Guardian escribió cómo, según la organización Euromonitor International, el número de personas que viven solas a nivel mundial pasó de 153 millones en 1996 a 277 millones en 2011.

-En Japón, en el 31,5% de todos los hogares en 2011 vivía solo una persona, de acuerdo con Euromonitor International. En 2001 el porcentaje era del 27,9%.

-En Francia, según un informe de 2011 del Instituto Nacional de Estudios Demográficos, una de cada siete personas vive sola. Este porcentaje creció en los últimos 50 años. Pasó de 6% en 1962 a 14% en 2007.

-En los países nórdicos la tendencia también va en aumento. Suecia es el país del mundo con más personas que viven solas (47%), mientras en Noruega el porcentaje es de 40%.

-El diario The New York Times señaló cómo tres de las naciones con el mayor crecimiento de personas viviendo solas son China, India y Brasil.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, detrás de esta tendencia hay razones culturales y económicas, pero también, de manera muy particular, una importante influencia de esos dispositivos tecnológicos que estamos utilizando cada vez más.

"Juntos pero solos"

Sherry Turkle es una investigadora de la universidad MIT, en Massachusetts, Estados Unidos. Ella escribe sobre "el lado subjetivo" de las relaciones personales con la tecnología y hace unos meses publicó un estudio sobre cómo las tabletas y teléfonos celulares afectan nuestra vida social.

Turkle acuñó el término "Alone Together", antítesis que significa que estamos siempre conectados y simultáneamente solos. Para ella, esa es la clave detrás del auge de quienes rechazan una intimidad en compañía.

"La tecnología les permite a las personas sentirse más cómodas viviendo solas", le dice a BBC Mundo.

Explica que si bien no tienen compañía en casa, muchos sienten que no es un problema si igual pueden estar siempre en contacto con sus amigos y familiares, más allá del lugar donde se encuentren.

Es lo que Turkle califica como poder llevar la vida social a todas partes. Vivir solo se ha convertido, hasta cierto punto, en una experiencia social.

Eso tiene un efecto claro -pero ambivalente- sobre las relaciones físicas. Unos señalan que la tecnología está reduciendo el contacto personal y creando una ilusión errática de comunidad. Para otros, la tecnología también tiene el poder de gestar relaciones personales, como ocurre con los sitios en internet para encontrar romances.

En pocas palabras, no siempre vivir solo es igual a estar solo. Y en esto juega un papel importante la tecnología.

Viajar para trabajar

Pero la tecnología es sólo una de las aristas del tema. Puede explicar por qué una persona se siente cómoda viviendo sin compañía, pero no necesariamente por qué las personas deciden en primer lugar irse a vivir solas.

Daniel Russell analiza la soledad y el apoyo social en la universidad del estado de Iowa, en Estados Unidos. Dice que por la difícil situación económica, encontrar trabajo se ha vuelto más difícil y esto afecta la vida en compañía.

"Ahora uno tiene que estar dispuesto a viajar a donde esté el trabajo. Eso puede hacer que sea más difícil desarrollar relaciones cercanas o vivir con otras personas", le dice a BBC Mundo.

Sin embargo, cabe anotar que esto se ha desarrollado de manera simultánea con la tendencia opuesta: según un informe reciente del censo de Estados Unidos, entre 2005 y 2011 se incrementó el número de jóvenes adultos que por la situación económica decidieron no irse a vivir solos y permanecer en la casa de sus padres.

En otros casos, la decisión de vivir solo no se trata de una elección. La viudez o la imposibilidad de conseguir una pareja estable hacen que los hogares unipersonales sean la única alternativa.

Valores liberales

Pero achacarle exclusivamente a la situación económica o a los azares del destino la decisión de irse (o no) a vivir solo deja de lado un factor cultural: también parece haber un deseo creciente, más allá de lo que dicte el dinero disponible.

En muchos países, sobre todo los más desarrollados, encontrar una casa unipersonal es un paso casi natural en el desarrollo del individuo. Es una señal de realización personal y de independencia, que está cimentada en los valores liberales.

Esto va de la mano con otras tendencias: datos del censo también revelan que las personas están esperando cada vez más para casarse, una característica de largo plazo que el censo registra desde mediados de los años 50.

A esto se agrega la alta tasa de divorcios en el país.

Y como puede ser comparativamente más costoso vivir solo que en pareja, escoger lo primero puede verse también como una señal de poder. Para vivir solo hay que poder hacerlo.

"Antes, la única forma en que las personas creían encontrar la felicidad era en una relación de pareja", dice Judy Ford, autora de un libro sobre el tema.

"Ahora lo que estamos viendo es que hay muchas más maneras", concluye.

(FUENTE: bbc.co.uk)

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