sábado, 23 de abril de 2016
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viernes, 25 de marzo de 2016
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miércoles, 16 de marzo de 2016
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martes, 15 de marzo de 2016
La cura del cuy
miércoles, 30 de diciembre de 2015
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sábado, 24 de octubre de 2015
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martes, 17 de septiembre de 2013
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martes, 11 de octubre de 2011
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domingo, 9 de agosto de 2009
La flecha del chamán

miércoles, 25 de marzo de 2009
Los pishtacos

El tema de los pishtacos es tradición muy antigua en el mundo andino, que por otro lado es conocida en toda la sierra peruana, aunque en algunos lugares tome otros nombres, como “nakaq” o “degolladores”.
En el sur se le conoce como nakaq y se cree que pishtaco es su traducción al castellano. Esta creencia viene seguramente de que la sierra central ha sufrido un mayor mestizaje y de que es más fácil de rastrear el origen quechua de nakaq. Según el cronista Blas Varela, Nacac se llamaba a los carniceros o desolladores de animales para sacrificios. Sin embargo, José María Arguedas sostiene, con justa razón, que no se llama nakaq a los carniceros en los pueblos de Ayacucho y Apurímac (donde vivió), asi como no se llama pishtacu a los de ese mismo oficio en Jauja, y que. nakaq o pishtacu son los degolladores de seres humanos
Aunque dotado -según muchos-, de poderes mágicos, no es un “condenado”, ni un ser proveniente del “Más Allá”; aparece como un hombre de carne y hueso que tiene como «oficio» matar a las personas, extaerles la grasa y venderla. La grasa humana, según las épocas y lugares, sirve para fabricar campanas (los españoles eran grandes constructores de iglesias, sólo en Ayacucho hay 33); hacer remedios; lubricar máquinas sofisticadas o, como se comenzó a decir en la segunda mitad de la década de los ‘80s, pagar la deuda externa.
Ya sea leyenda urbana o mito andino, los estudiosos de la misma, la separan en tres ramas históricas: la prehispánica, la desarrollada en la época colonial y la moderna leyenda urbana (con algunas diferencias, ya sea que se relate en el ande ó en la gran ciudad.
El pishtaco prehispánico
Cuenta el cronista Guamán Poma de Ayala lo siguiente, en 1613: “…a estos hechizeros dizen los quales tomauan una olla nueva que llaman ari manca, que lo cuesen sin cosa nenguna y toma sebo de persona y mays y zanco y plumas y coca y plata, oro y todas las comidas. Dizen que le echan dentro de la olla y los quema muy mucho y con ello habla el hechizero, que de dentro de la olla hablan los demonios”.
“...Estos dichos pontifizes de los Yngas hazían serimonias con carneros y conejos y con carne humana, lo que les dauan los Yngas. Toman sebo y sangre y con aquello soplaban a los ydolos y uacas y los hacian hablar a sus uacas y demonios.
Al parecer, los denominados pistachos, en una variante u otra, serían parte de una temida tradición prehispánica, según Poma de Ayala. Éste sería el origen del mito.
El pishtaco hispánico
Ortiz Rescanierre, relaciona el mito de Inkarri, recogido por él en Huamanga (Ayacucho), en 1971, relaciona la aparición de los “degolladores” con éste, surgido durante la conquista: “La tierra tembló y la cabeza de Inkarri la escondió su hermano. Desde entonces surgieron los degolladores,…” Dicha aseveración no es compartida por otros estudiosos.
Más bien, es aceptada la versión recogida en 1571, por Cristóbal de Molina, el Cuzqueño: “…el año de setenta y uno, tras de haber tenido y creído por los indios, que de España habían enviado a este Reino por cuenta de los indios, para sanar cierta enfermedad, que no se hallaba para ella medicina sino el “unto” (grasa humana); a cuya causa, en aquellos tiempos andaban los indios muy recatados, y se extrañaban de los españoles, en tanto grado, que la leña, yerba y otras cosas no las querian llevar a casa de español; por decir no los matasen alli dentro, para sacarles el unto”.
Los pishtacos en la era industrial
Durante fines del siglo XIX y principios del XX, cuando se tendían vías ferroviarias por todo el país, resurgió con fuerza, el mito de los pishtacos: curiosamente, en España también aparecía el mito de los “sacamantecas”, el cuales tremendamente similar al del pistacho. No se sabe si se originó primero en España y luego vino al Perú, o si fue a la inversa; lo que sí se tienen, son terribles testimonios policíacos, de la detención y juzgamiento, en España, de auténticos “sacamantecas”.
“En el gobierno del presidente Prado, estos hombres eran pagados por el gobierno. No eran, pues, cualquier hombre, sino eran ellos fuertes, macetas, altos y blancos; incluso eran cuidados por el clero y bautizados para ese trabajo. Allá en ese cerro Cuchihuayacco y al frente en Cutupaita, en la subida del río Watatas, están esos lugares donde vivían los pishtacos. A cualquiera que pasaba por ahí lo descuartizaba, llevando a un inmenso penacho donde tenía preparado el lugar de su matanza. Una vez que lo descuartizaba lo colgaba en unos eslabones, como un carnero cortado por el largo de todo el pecho. Dicen, pues, que goteaba el aceite humano y éstos recogían en grandes vasijas para luego llevarlo al gobierno y lo exportaban al extranjero a buenos precios. En estos tiempos estaban surgiendo las grandes máquinas en los países adelantados y mejor funcionaba con el aceite humano. Todo ese trabajo de sacar aceite lo hacían de día a pleno sol,…” (testimonio recogido en 1981 como parte de un curso de la Universidad San Cristóbal de Huamanga)
Los pishtacos de hoy
En la sierra peruana, en las versiones modernas, aún se cree que la grasa extraída sirve para fabricar remedios , o se usa en la fabricación de campanas (se dice que así suenan mejor y más lejos) o para hacer funcionar máquinas. Los pishtacos o nakaq viven normalmente en las laderas o montañas lejanas y poco pobladas; sin embargo, en septiembre de 1987 llego a Ayacucho la “noticia” de que estaban en la ciudad. Alan García (Presidente en su primer período, en aquel entonces), “habría decidido convertir la región en una especie de coto de presas humanas para pagar con la grasa de ahí extraida, la deuda externa”.
Según la región, estos “nuevos” pishtacos tienen la apariencia “…de extranjero, antropólogo, militar, e incluso de terrorista"; es decir, siempre es un foráneo: altos, blancos, de cabello rubio, algunos con barbas, su hablar tiene dejo de gringo,..o visten con un abrigo hasta las rodillas, con botas, tienen cuchillo, pistola y en otros casos se menciona que llevan metralletas. En algunas versiones visten bluejeans y gorro de lana.
El pishtaco tiene tanta importancia en la mitología andina y peruana que incluso el mismísimo Mario Vargas Llosa creó su propia versión del mito en su libro “Lituma en los andes”:
“Vivía en cuevas y perpetraba sus fechorías al anochecer. Apostado en los caminos, detrás de las rocas, encogido entre pajonales o debajo de los puentes, aguardaba a los viajeros solitarios. Se les acercaba con mañas, amigándose. Tenía preparados sus polvitos de hueso de muerto y, al primer descuido, se los aventaba a la cara. Podía, entonces, chuparles la grasa. Después, los dejaba irse, vacíos, pellejo y hueso, condenados a consumirse en horas o días. Esos eran los benignos. Buscaban manteca humana para que las campanas de las iglesias cantaran mejor, los tractores rodaran suavecito, y, ahora último, hasta para que el gobierno pagara con ella la deuda externa. Los malignos eran peores. Además de degollar, desenlojaban a su víctima como res, carnero o chancho y se lo comían. La desangraban gota a gota, se emborrachaban con sangre”.
Los pistachos en la ciudad
La versión que Vargas Llosa nos ofrece a lo largo de su novela tiene muchas diferencias con respecto a las recogidas de la tradición oral: las más saltantes en la cita son el uso de polvos mágicos para adormecer a sus víctimas y la existencia de pishtacos, los cuales deja vivas a sus víctimas a pesar de sacarles toda la grasa del cuerpo.
Este tal vez podría ser el origen de la moderna leyenda urbana acerca de los pistachos, que se cuenta hoy en las ciudades peruanas; para esto último, dejaré que una joven que escuchó el relato de primera mano, lo comparta con todos ustedes:
“Me fuí a trabajar, hace años, a Tacna. Una noche, muy tarde, tomé una combi, rumbo a mi casa, algo alejado. La combi estaba casi vacía y yo casi me dormía de lo cansada que estaba. Una señora se sentó a mi lado y me comenzó a conversar, despertándome; me venía bien, ya que no quería pasarme de mi paradero. Cuando la señora esa estaba por bajarse en su paradero, me dijo esto:
“…¡Hay señorita: usted tan linda, tan joven!,… no se vaya sola a casa,… NI SE DUERMA EN LA COMBI,… en esos pueblos jóvenes demás adentro (más adelante, en la ruta de la combi),… ¡hay pishtacos!,… si la ven dormida, se sientan a su lado, le echan unos polvitos que la duermen más,… y con unas maquinitas chiquititas que llevan,… ¡le sacan la grasa, sin que se dé cuenta!,… ¡y hasta la pueden matar!,… cuídese señorita,…”
lunes, 22 de diciembre de 2008
"Los tapados"
Durante la colonia y el virreynato, surgen otros no menos célebres "tapados": los tesoros ocultos de los Jesuitas, surgen a raíz de su expulsión en 1767. Posteriormente, tras las guerras de la Independencia Americana, hacen su aparición los "tapados" dejados atrás, en sus casonas, por nobles españoles huyendo cuando "entró la Patria" (y con la intención de volver luego por ellos); en aquella época también surgió un pingue negocio: en los presidios españoles, los reos enviaban cartas a cualquier persona de apellido más o menos rancio, contándoles una historia más o menos verosímil (haciéndose pasar por un pariente lejano y anciano), adjuntando un "derrotero" (mapa del tesoro), con el cual hallar un fabuloso tesoro familiar oculto "en las américas". Se sabe que dicho trabajo les daba buenos dividendos,... y no hubo pocos que se embarcaron en semejantes aventuras.
De esta última conseja, cuento con una historia familiar: en el pueblo tradicional de Sachaca (Arequipa), una tarde, hace casi ya 50 años, la pata del burro de un pobre campesino se hundió de pronto en una de las calles de tierra del pueblo, frente a la casa de una anciana viuda; dos de sus jóvenes sobrinos (un varón y una jovencita), junto con una prima lejana, decidieron esperar a la noche para excavar en ese sitio ("ahí hay un tapado,...", les dijo el chico. Ya de medianoche los tres comenzaron a excavar, ocultos por la más negra de las noches: al poco rato, habían creado una pequeño túnel bajo la calle, del cual fueron extrayendo numerosos idolillos de barro, incásicos, llenos de oro en polvo. Tras extraer una olla de barro llena del metal, la prima llevó las piezas de cerámica a la cocina de la casa de la viuda: ella dormía profundamente.
Dominado por la ambición, el joven se metió en el pequeño túnel casi por completo, ansioso de encontrar más oro: tras un horrendo crujir, la tierra cayó sobre él; su hermana, aterrada, alertó a gritos a todo el pueblo. Los vecinos lo lograron sacar de la tierra, casi muerto y con ambas piernas rotas. Curiosamente en el preciso instante en que la tierra lo sepultó, su prima, en la cocina, vió con estupor cómo todos los idolillos y la vasija de barro se quebraban inexplicablemente,... para luego ver ante sus ojos cómo el oro en polvo se evaporaba. Alertada la anciana por el estruendo, los descubrió y montó en cólera: derramendo lágrimas, exclamó "eso me lo legaron mis abuelos, ¿por qué lo sacaron?" Los jóvenes trataron de deshacerse en disculpas, pero el daño ya estaba hecho: al amanecer, solo quedaba un dedal de oro en polvo ante sus ojos (no adjunto los nombres de los protagonistas ya que casi todos ellos aún viven y son my cercanos a mí)
Como parapsicólogo que soy, recibo cada año decenas de ofertas para "descubrir tapados"; según sé, mis abuelos se dedicaron años a lo mismo y no con poco éxito: muchos creen que "yo también tengo el poder de hallarlos",... pero por mi parte, yo pienso firmemente como lo que decía el gran tradicionalista Ricardo Palma: "...no soy de buscar lo que yo no he escondido".
Espero que hayan disfrutado este Post y que disfruten este nuevo tema de "Crónicas de Mundos Ocultos": los tesoros ocultos.
domingo, 21 de diciembre de 2008
La "venganza del Gentil"
Si bien el término "Gentil" -utilizado como forma de referirse en las leyendas y tradiciones, con respecto a los ancestros de nuestro pasado más remoto-, es un término que llegó a nuestro continente con los conquistadores españoles, en el Perú tradicionalmente es un término que se usa para referirse a nuestros antepasados incas o pre-incas (específicamente a sus momias), y que cuando son halladas en un yacimiento arqueológico, la tradición andina exige que sean tratadas con el máximo de los respetos. El no hacerlo ocasiona que caiga sobre los "profanadores" la denominada "Venganza de los Gentiles": un tipo de maldición. La sintomatología da esta “supuesta” maldición es un debilitamiento brusco, aunado a problemas respiratorios agudos, fiebres e intensa tos, que llevan a la víctima a la muerte. La verdad es que esta condición es conocida por la ciencia médica como una enfermedad pulmonar denominada histoplasmosis, la cual es trasmitida al ser humano al respirar aire viciado por las defecaciones de murciélagos y roedores, muy común esto, en entierros antiguos. Es muy común también este mal, entre quienes trabajan en minas y espeleólogos (exploradores de cuevas) Es curable si se trata con prontitud.
sábado, 15 de noviembre de 2008
El ritual de la mesada
miércoles, 8 de octubre de 2008
Niñust'o
NIÑUST’O: Perú. Nombre con que se le denomina también a los “Niños Manuelitos” ó “Niños de la Espina”, los cuales son figuras ó representaciones del Niño Jesús, y que se elaboran en el Cuzco. Se utilizan para neutralizar “Daños” por medio de un ritual de “velado” (velación de la imagen por siete días con velas negras) Se le agradece el milagro recibido con misas anuales.
Se cuentan algunas historias escalofriantes acerca de algunas figuras de este tipo, que muestran dos espinas -una en cada pie-, y que tendrían "vida propia",... dejando sus pesebres y caminando de noche por la casa, y siendo solamente vistos por sus dueños. Se considera que estas figuras traen enfermedades y desgracias a sus propietarios.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Huayruro
HUAYRURO: Semilla del árbol del mismo nombre (Ormosla coccinea), y que se utiliza como amuleto para atraer la suerte y alejar la negatividad. Su uso para confeccionar amuletos como collares, dijes y en un sinfín de objetos es muy amplio. La tradición dicta que estas semillas pueden ser "machos", cuando presentan un lunar negro, y "hembras", cuando son completamente rojas. Se les atribuye también la extraña propiedad de "tener hijos", cuando se juntan semillas "macho" y "hembra" (aparecen súbitamente, nuevas semillas, muy diminutas) Actualmente es muy común verlo en amuletos elaborados en plata, lo cual refuerza su capacidad como amuleto, al atraer así las influencias lunares.
sábado, 23 de agosto de 2008
Quirquincho
QUIRQUINCHO: Nombre con el que se conoce en el sur del Perú al Armadillo (Chlamydophorus truncatus) Se utiliza comúnmente a este animal –vivo-, para realizar “limpias” o “limpiezas” con la finalidad de extraer el “Daño” de una persona. Es frecuente la muerte del animal tras la operación, y también por las malas condiciones en que se les mantiene en cautiverio, por lo que dicha especie se encuentra actualmente amenazada de peligro de extinción.
martes, 19 de agosto de 2008
Ayahuasca
AYAHUASCA (Banipteriosis caapi): También conocida como “soga del muerto” o “enredadera del alma”. Es uno de los ingredientes primordiales, junto con la chacruna (Psicotria viridis), en las ceremonias de poder y curación realizadas por los curanderos y chamanes del ande y la amazonía. Combinadas junto con otras plantas psicoactivas, produce visiones y estados alterados de consciencia que permiten dilucidar y realizar procesos curativos y/o de limpieza de “Daños”.








