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martes, 19 de mayo de 2026

Ni magia ni fantasmas: investigadores descubren el motivo por el que muchos creen tener experiencias paranormales y el origen está en el cerebro


Un equipo de neurocientíficos ha analizado el cerebro humano para intentar explicar por qué hasta un 35% de las personas afirma haber vivido experiencias paranormales. Según los investigadores, el origen de estas sensaciones no estaría en lo sobrenatural, sino en un estímulo invisible: el infrasonido, un tipo de sonido inferior a los 20 hercios que no puede ser percibido conscientemente por el oído humano, pero que sí puede afectar al organismo. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, fue liderada por el psicólogo Rodney Schmaltz.

Para ello, se expuso a 36 voluntarios a distintos entornos sonoros, algunos de ellos con infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento se midieron variables como el estrés, el cortisol y el estado emocional de los participantes. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos al infrasonido presentaron mayor irritabilidad, menor interés en la actividad y un aumento del cortisol. También tendían a percibir la música como más triste, incluso sin ser conscientes de la presencia de ese estímulo. Según Schmaltz, esto no significa que el infrasonido haga creer en fantasmas, pero sí puede generar una sensación de incomodidad que algunas personas interpretan como una presencia.

La verdadera razón de las experiencias paranormales

El estudio contó con 36 voluntarios expuestos a distintos entornos sonoros, algunos de ellos acompañados de infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento, se midieron los niveles de estrés a través del cortisol y el estado emocional de los participantes.

Las experiencias paranormales

Janire Manzanas

Janire Manzanas

Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

07/05/2026 16:00 Actualizado: 07/05/2026 16:00

Un equipo de neurocientíficos ha analizado el cerebro humano para intentar explicar por qué hasta un 35% de las personas afirma haber vivido experiencias paranormales. Según los investigadores, el origen de estas sensaciones no estaría en lo sobrenatural, sino en un estímulo invisible: el infrasonido, un tipo de sonido inferior a los 20 hercios que no puede ser percibido conscientemente por el oído humano, pero que sí puede afectar al organismo. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, fue liderada por el psicólogo Rodney Schmaltz.


Para ello, se expuso a 36 voluntarios a distintos entornos sonoros, algunos de ellos con infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento se midieron variables como el estrés, el cortisol y el estado emocional de los participantes. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos al infrasonido presentaron mayor irritabilidad, menor interés en la actividad y un aumento del cortisol. También tendían a percibir la música como más triste, incluso sin ser conscientes de la presencia de ese estímulo. Según Schmaltz, esto no significa que el infrasonido haga creer en fantasmas, pero sí puede generar una sensación de incomodidad que algunas personas interpretan como una presencia.

La verdadera razón de las experiencias paranormales

El estudio contó con 36 voluntarios expuestos a distintos entornos sonoros, algunos de ellos acompañados de infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento, se midieron los niveles de estrés a través del cortisol y el estado emocional de los participantes.

Los resultados fueron claros: quienes estuvieron expuestos al infrasonido mostraron mayor irritabilidad, menor interés en la actividad y un aumento significativo del cortisol. Además, tendían a percibir la música como más triste, incluso sin ser conscientes de la presencia de ese estímulo. Según explicó Schmaltz, «es importante dejar claro que el infrasonido no hace que la gente crea que ha visto un fantasma». Sin embargo, añade que «puede generar una incomodidad inexplicable que algunas personas interpretan como una presencia o una experiencia paranormal».

Los datos encajan con encuestas como la de YouGov, que indican que un 60% de la población ha vivido algún fenómeno paranormal y que un 35% afirma haber sentido una presencia o energía desconocida. Este patrón sugiere que el cerebro tiende a buscar explicaciones cuando se enfrenta a estímulos ambiguos. Además, el hecho de que los participantes no supieran si estaban siendo expuestos al infrasonido refuerza la idea de que estas reacciones son inconscientes. El cerebro, al no identificar el origen del malestar, puede atribuirlo a causas externas o incluso sobrenaturales.

«En definitiva, el estudio sobre experiencias paranormales utilizó una combinación de medidas de autoinforme y biológicas para demostrar que el infrasonido puede tener propiedades irritantes y aversivas en los seres humanos. De manera similar, el infrasonido parece influir en un aumento de la valoración afectiva negativa. No se detectaron evidencias en esta muestra que sugirieran que el infrasonido sea ansiógeno o que provoque afecto positivo durante la exposición a estímulos positivos, lo que implica que el infrasonido está asociado a estados afectivos negativos y no a un aumento general de la activación. Considerando la prevalencia del infrasonido en y alrededor de los entornos humanos, estos hallazgos destacan la posible importancia de identificar y mitigar las fuentes de contaminación por infrasonido en nuestro entorno», concluyen los investigadores.

¿Los fantasmas existen?

La creencia en fantasmas ha estado presente en la cultura humana durante siglo, pero, hasta la fecha, la ciencia no ha encontrado pruebas concluyentes que demuestren la existencia de estos fenómenos. En cambio, las investigaciones apuntan a explicaciones relacionadas con la psicología humana y la forma en que el cerebro procesa la información.

Investigadores como Christopher French, profesor emérito de Psicología en Goldsmiths, de la Universidad de Londres, han estudiado estos casos durante años. Según su trabajo, la mayoría de los encuentros con fantasmas son «interpretaciones sinceras pero erróneas» de eventos naturales. Es decir, el cerebro puede engañarnos y hacernos percibir cosas que no están realmente presentes, generando la sensación de una presencia.

Uno de los factores clave es el «efecto expectativa», que indica que lo que esperamos influye en lo que percibimos. Por ejemplo, si una persona entra en un lugar que cree encantado, es más probable que interprete ruidos o sombras como algo paranormal, incluso si tienen una explicación normal. El cerebro, condicionado por ideas previas, puede crear percepciones que parecen reales.

También destaca la pareidolia, un fenómeno por el cual el cerebro detecta patrones, como rostros o figuras humanas, en objetos o sombras aleatorias.  A ello se suman los falsos recuerdos, ya que la memoria humana es maleable y puede modificarse con el tiempo, incorporando detalles que no ocurrieron realmente.

Por último, otra explicación relevante es la parálisis del sueño, una condición en la que la persona está consciente pero no puede moverse, acompañada a menudo de sensaciones de presencia o alucinaciones visuales y auditivas.

(FUENTE: okdiario.com)

lunes, 20 de abril de 2026

La escalofriante razón por la que no hay que poner espejos frente a la cama

Aunque pueda parecer un bonito detalle de decoración, este artefacto podría atraer malas energías o entidades negativas

Tener un espejo frente a la cama es una elección común en la decoración de muchos dormitorios. Sin embargo, una teoría que volvió a viralizarse en redes sociales advirtió que no es favorecedor para el buen descanso tener estos elementos en el cuarto.

La polémica se encendió a partir de un video publicado en TikTok por una usuaria que se presenta como demonóloga, conocida como @psychicleah, quien lanzó una advertencia que rápidamente captó la atención de miles de personas. Según explicó en su contenido, colocar un espejo frente a la cama podría atraer energías negativas o incluso “espíritus no deseados”.

“No tengan un espejo frente a su cama. Tendrán espíritus no deseados. Tendrán todo tipo de espíritus en su casa y no querrán tener que acudir a una persona para limpiar algo de baja vibración, normalmente una entidad que no es particularmente agradable”, afirmó en uno de sus videos.

La creadora de contenido, que también se hace llamar Lady Afterlife, sostuvo que los espejos funcionan como una especie de canal energético, en especial durante la noche, cuando las personas se encuentran más vulnerables.

Además, advirtió que, por más que muchos espejos puedan parecer muy bonitos y baratos por conseguirse en ferias americanas o ventas de garaje, es importante no adquirir aquellos que hayan sido utilizados por otras personas en sus hogares. Según su teoría, estos objetos podrían acumular “energía reprimida” de sus dueños anteriores. “Lo que sea que haya ocurrido en la casa de esa persona, no sabemos si es negativo, está entrando en tu casa”, aseguró.

¿Qué hacer si tengo un espejo en mi habitación?

Para quienes creen en esta teoría y llegan a una vivienda que ya contaba con un espejo, lo más cómodo es sacarlo del lugar. Pero si el espejo no puede ser movido, lo más seguro es cubrirlo. “Lo que te sugiero es que cubras el espejo. Puedes dejarlo ahí, pero cúbrelo con una tela, una manta, lo que quieras”, recomendó la experta. Además, sugirió realizar rituales de protección, como rezar o limpiar el objeto con sahumerios o salvia, una práctica asociada a la purificación energética.

Pero el poder de los espejos no solo se conoce por las teorías en redes sociales. Las primeras leyendas sobre este tema tienen su origen en la adivinación antigua (cristalomancia), ritos de luto victorianos y folclore europeo que asimilaba el reflejo con el demonio o entidades. Algunas de las más conocidas son Bloody Mary y Candyman.

Aunque no existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones, lo cierto es que muchas personas aseguran haber experimentado sensaciones extrañas al dormir frente a un espejo. En redes sociales, algunos usuarios compartieron experiencias similares y coincidieron con la advertencia de la influencer.

“Mi abuela siempre me decía: nunca pongas los pies mirando hacia la puerta. Nunca pongas un espejo frente a tu cama, ni otro espejo, ni la puerta... y sé que era una bruja porque, cuando estaba embarazada de mi hija (ella no lo sabía), perdió una aguja de tejer”; “Yo mirando fijamente los tres espejos separados frente a mi cama y el espejo de mano en mi mesita de noche” y “Mi espejo ha estado frente a mi cama durante meses y he estado sufriendo de insomnio severo y mayor ansiedad, ahora estoy muy preocupada”, fueron algunos de los comentarios más destacados.

(FUENTE: identidadcorrentina.com.ar)

sábado, 7 de marzo de 2026

Ni fantasmas ni espíritus, qué ve nuestra mascota cuando se queda mirando a la nada


En apenas un mes se estrena ‘Good Boy’, una de las películas de terror que se prometen más sorprendentes de los últimos años, y a que está narrada desde un punto de vista inédito. Se trata de la perspectiva de Indy, el perro del director Ben Leonberg, que toma el papel protagonista por el que ya ha sido ensalzado a pesar de su naturaleza animal.

“¿Alguna vez te preguntas por qué tu perro se queda mirando los rincones vacíos, ladra sin motivo o se niega a bajar al sótano?“, ha dicho el cineasta. ”‘Good Boy’ es la historia de un perro que ve todo lo que hace ruido en la noche“. Y es que a todos quienes tenemos animales de compañía, especialmente perros y gatos, nos ha sorprendido ese momento en el que se quedan mirando, aparentemente a la nada, y no podemos evitar pensar que está mirando algún fantasma que pasea por el pasillo de nuestro hogar. Evidentemente, nada más lejos.

¿Qué ven nuestros animales cuando creemos que ven fantasmas?

Como sabemos sobradamente, no está comprobado científicamente que los fantasmas existan, pero en caso de que lo hagan, es probable que nuestras mascotas puedan percibirlos antes que nosotros. Sin embargo, todos los comportamientos que consideramos extraños en nuestro perro tienen una explicación más que lógica.

La primera de ellas es que tienen los sentidos del olfato y el oído muchísimo más agudizados que los humanos. Eso explica que reaccionen a veces de manera peculiar cuando creemos que no hay absolutamente nada. Por ejemplo, la fama que tienen de precognición de catástrofes naturales se explica porque son capaces de detectar las vibraciones de un terremoto, por ejemplo, mucho antes de que ocurra.

Otro comportamiento que suelen tener los perros es el de sentir especial apego por un objeto que antes pertenecía a un ser querido fallecido. La explicación, evidentemente, es racional, y simplemente ocurre porque asocian ese objeto a esa persona, no hay ningún tipo de comunicación extrasensorial.

Algo similar es lo que ocurre con los gatos, aunque en este caso, no solo es el olfato lo que tienen más desarrollado, sino también la vista, aunque sean incapaces de distinguir muchos colores. Estos simpáticos felinos tienen una especial sensibilidad a la luz, lo que les hace capaces de detectar destellos y reflejos que puede llamar su atención, y que para nosotros es totalmente imperceptible.

Además, al ser animales tremendamente territoriales, los gatos quieren estar seguros de que ese extraño reflejo de luz que están viendo -e insistimos, nosotros no-, no supone ninguna amenaza para su tranquila vida hogareña. Por ello, no tiene que extrañarnos verles mirando donde creemos que no hay nada pero ellos detectan una posible amenaza que no perderán de vista hasta asegurarse de que no es tal.

En definitiva, no, al 99% de seguridad que los comportamientos de nuestras mascotas que creemos que se deben a sucesos paranormales no lo son en absoluto. Eso sí, si existen los fantasmas y tenemos en nuestro hogar, no nos quepa ninguna duda que nuestro perro o gato ya ha tenido el placer de conocerlos.

(FUENTE: as.com)

martes, 22 de julio de 2025

Nuevos detalles sobre la muerte de investigador que mostraba a Annabelle, la muñeca “poseída”, salen a la luz

Las autoridades de Pensilvania confirmaron esta semana la muerte de Dan Rivera, un investigador paranormal que se encontraba de gira mostrando a la supuestamente poseída muñeca Raggedy Ann conocida como Annabelle.

Rivera formaba parte de la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra (NESPR, por sus siglas en inglés) y falleció el pasado domingo 13 de julio mientras se encontraba en Gettysburg como parte del recorrido “Devils on the Run”.

Según el informe publicado este miércoles 16 de julio por la Policía Estatal de Pensilvania, el hombre de 54 años fue encontrado sin vida en su habitación de hotel en Straban Township, condado de Adams.

“El fallecido fue descubierto por el personal del hotel. No se observaron elementos inusuales o sospechosos en la escena”, indicó la institución. La causa oficial de su muerte aún está pendiente.

Registros del servicio de emergencias de Adams County indicaron que los paramédicos respondieron a una llamada de emergencia en el hotel, donde intentaron realizar maniobras de resucitación (CPR) a un hombre que coincidía con la edad de Dan Rivera, según informó el periódico local Evening Sun.

Cabe destacar que Dan se encontraba en Gettysburg mostrando a Annabelle, una muñeca de trapo asociada a fenómenos paranormales que, según la NESPR, está “poseída demoníacamente”.

La leyenda de Annabelle se remonta a 1968, cuando una joven enfermera recibió la muñeca como regalo y, junto a su compañera de cuarto, comenzó a notar sucesos extraños en su hogar.

Una médium les aseguró que el espíritu de una niña llamada Annabelle habitaba el objeto. Sin embargo, los intentos por complacerla derivaron en agresiones y comportamientos hostiles.

Fue entonces cuando Ed y Lorraine Warren, fundadores de la NESPR y reconocidos investigadores paranormales, intervinieron. Concluyeron que la muñeca estaba poseída y decidieron encerrarla en una caja de vidrio para contener la supuesta entidad.

La historia fue adaptada en el universo cinematográfico de The Conjuring, y Annabelle se convirtió en un ícono del cine de terror.

¿Quién fue Dan Rivera?

Originario de Bridgeport, Connecticut, Dan Rivera también sirvió en el Ejército de los Estados Unidos y tenía más de 10 años de experiencia en investigaciones paranormales. Según su biografía oficial, fue testigo de fenómenos inexplicables desde temprana edad y era un experto en ritos y rituales de la santería.

De hecho, el investigador no solo ayudó a mantener viva la leyenda de la muñeca a través de su trabajo de campo, sino que también contribuyó a su viralización en redes sociales.

Sus videos en TikTok, producidos junto a la NESPR, alcanzaron millones de vistas y fueron clave para despertar interés en la gira. Además, Rivera fue productor consultor en el programa de Netflix 28 Days Haunted, según IMDb.

Por si fuera poco, la NESPR mostró su postura ante el fallecimiento de Dan Rivera mediante un emotivo comunicado y aseguraron que estaban “devastados por su pérdida”.

“Dan no solo fue un pilar en nuestro equipo por más de una década, también fue un amigo compasivo, leal y dedicado. Su integridad, creatividad y generosidad lo definían”.

Y añadieron: “Sabemos que su trabajo despertó la fascinación de muchos, pero sobre todo, Dan era padre, esposo devoto y amigo leal. Pedimos respeto y privacidad para su familia en este momento de duelo”.

Pese al impacto por su muerte, la NESPR continuará con los eventos programados del tour, incluyendo sus últimas fechas en septiembre.

“Creemos con el corazón que Dan hubiera querido que el trabajo continuara, reuniendo a personas, compartiendo conocimiento y honrando la memoria de Ed y Lorraine Warren”, comentaron.

La parada en Gettysburg fue organizada por el grupo Ghostly Images of Gettysburg en el Orfanato Nacional de Soldados, un sitio con su propia carga histórica y espiritual. Los boletos para las últimas funciones del tour siguen disponibles.

(FUENTE: infobae.com)

domingo, 8 de junio de 2025

Christopher French, el psicólogo que aclara por qué vemos fantasmas: "Tiene una explicación"

La razón por la que creemos en fantasmas y no en otros seres sobrenaturales, como los vampiros, es un misterio para la psicología. ¿Quién te dice que ese ruido que has escuchado en medio de la noche no lo ha hecho un hombre lobo, en lugar de un espíritu vengativo? Es un misterio, pero la estadística lo demuestra: mientras que el 46% de los estadounidenses reconocen creer en fantasmas, apenas un 7% cree en los vampiros, informa Ipsos en 2019.

Lejos de bromas, lo cierto es que el mito del fantasma sigue vivo en pleno siglo XXI. De hecho, un estudio realizado por Pew Research en 2015, asegura que el 18% de las personas creemos haber visto un fantasma o haber estado en presencia de uno de ellos.

La realidad tras estos fenómenos, sin embargo, puede ser bastante decepcionante, como explica el psicólogo de fama mundial Christopher French en su libro, The Science of Weird Shit: Why Our Minds Conjure the Paranormal. Casi todos se deben a diferentes sesgos cognitivos.

Hay una explicación para todo esto

“El hecho de que no se te ocurra una explicación no significa que no exista”, explica el profesor emérito de la Universidad de Londres para Live Science, asegurando que esas sombras y fantasmas que vemos por las esquinas no son realmente lo que creemos.

Es difícil que asumas estas palabras si crees haber vivido una experiencia paranormal. Cuando no podemos explicar qué hace que las puertas se abran y se cierran, un vaso caiga irracionalmente al suelo o incluso veas rostros en la oscuridad, lo lógico es asustarse.

Pero el profesor de psicología asegura que los avistamientos de fantasmas son, a menudo, “sinceras malas interpretaciones de cosas que sí tienen una explicación natural”.

Las explicaciones más comunes para este tipo de fenómenos, asegura French, son las siguientes: alucinaciones, falsos recuerdos y la famosa pareidolia, que nos hace ver rostros en toda clase de objetos inanimados, y de la que hablaremos con detalles más adelante. 

Podría ser una cuestión médica

Además de estas tres causas habituales, explica French para el citado medio, hay “algunas afecciones médicas que aumentan la probabilidad de percibir encuentros fantasmales”. Son el principal motivo de estudio del psicólogo, y su nombre seguro que te suena: parálisis del sueño.

La parálisis del sueño es una experiencia bastante desagradable que quizá hayas vivido, en la que crees estar despierta, pero no puedes moverte. En estas ocasiones, muchas personas aseguran ver cosas horribles, entre las que destacan las presencias malignas.

“Es como si tu mente se despertara, pero tu cuerpo no”, explica French en su entrevista. “Se produce una interesante mezcla de conciencia, de vigilia y consciencia onírica, y el contenido del sueño se transmite a la consciencia de vigilia. Los resultados pueden ser absolutamente aterradores”.

El experto asegura que las personas que sufren parálisis del sueño, si no son previamente conscientes de lo que les sucede, pueden asumir que han tenido una experiencia sobrenatural. Pero incluso durante este desagradable proceso, lo que vemos es fruto de nuestro cerero, y no algo real.

La pareidolia: ver caras donde no las hay

La pareidolia es otra de esas grandes culpables de que veamos fantasmas, asegura French y confirma otro experto en la materia, el psicólogo clínico y profesor de la Universidad del Sur de Illinois, Stephen Hupp. Este último, en una entrevista para Lives Science, asegura que “una causa común (de las apariciones fantasmales) podría ser la pareidolia, la tendencia de nuestro cerebro a encontrar patrones”, en especial cuando se trata de rostros y figuras humanas, “entre estímulos ambiguos”.

Ejemplos no nos faltan, asegura Hupp, como cuando “vemos rostros o figuras en las nubes”. Otor caso común es “cuando las formas y sombras aleatorias en una casa oscura parecen un fantasma”.

La incertidumbre

Aunque todas estas teorías pueden explicar la experiencia en sí, hay algo más tras el fenómeno del fantasma. Como decíamos al principio, muchos creen en los fantasmas, pero no en los vampiros, por ejemplo.

Para el profesor Hupp, esto se debe a que hemos elegido, cultural y socialmente, al fantasma como el chivo expiatorio de la incertidumbre. “Aún hay mucho en este universo que no entendemos”, explica le profesor, “y es reconfortante llenar ese vacío con explicaciones. Las explicaciones sobrenaturales a menudo se plantean con seguridad, incluso cuando no hay pruebas reales, y esta seguridad proporciona una falsa sensación de verdad”.

Al fin y al cabo, con el fantasma podemos matar dos pájaros de un tiro. Le perdemos el miedo a la muerte, imaginando esta especie de vida segunda, y de paso resolvemos el terror que nos producen los ruidos o las sombras que no nos explicamos.

Hay otro factor más que entra en juego, explica el psicólogo Christopher French, y es que es mucho más fácil que asumamos haber visto a un fantasma cuando queremos creer que lo hemos visto. Por ejemplo, cuando hemos perdido a un familiar, o cuando tenemos una firme fe en su existencia. Y es que el cerebro humano es propenso a pasar por alto aquello que no cuadra con su versión del mundo, y tiene un máster en sacar conclusiones precipitadas al intentar entender cualquier experiencia ambigua.

(FUENTE: cuerpomente.com)

viernes, 7 de marzo de 2025

¿Es posible hablar con los espíritus?

Desde lo más antiguo de la humanidad, el interés de comunicarse con quienes ya han muerto permanece vigente. A mediados del siglo XIX, esa búsqueda tomó una nueva denominación: mediumnidad. 

Personas que afirmaban estar en condiciones de incorporar el espíritu de un muerto y que éste se manifestara a través de ese humano al que se denominó “médium.” 

El tema es muy controvertido pues tiene diferentes facetas que van desde quienes lo investigaron científicamente hasta los que lo convirtieron en una creencia. 

En Argentina, hay un experto en estudiar esta cuestión de los espíritus y los médiums, es el doctor en psicología y parapsicólogo Alejandro Parra, fundador y director del Instituto de Psicología Paranormal quien acaba de publicar el libro “Mediums”, donde vuelca los resultados de su trabajo.

En una entrevista exclusiva, le consulté sobre las personas que se dedican a comunicarse con los espíritus de personas fallecidas.

“Los médiums han sido vistos en diversas sociedades cumpliendo un rol que identifica a un sacerdote, un chamán o a un místico. Representan figuras que pueden requerir los consejos de los espíritus de los ancestros, aliviar el dolor por la pérdida de seres queridos fallecidos y ganar recompensa o recibir el castigo de dioses o entidades por las conductas impropias en cada cultura. También la influencia de los espíritus en la vida cotidiana para el matrimonio, la prosperidad económica, la protección de los hijos y la familia, la curación de las enfermedades, los momentos apropiados para el cultivo o anticipar desastres naturales así como para ganar conocimiento o poder”, explicó Parra. 

Al respecto del concepto más amplio de la mediumnidad, el especialista explicó que “es la capacidad de establecer comunicación con entidades o inteligencias supuestamente inmateriales o desencarnadas cuya práctica es muy antigua y transcultural.Básicamente, se refiere a una experiencia de comunicación que puede estar sujeta al control de un espíritu guía o bien bajo el control del propio individuo sin tutoría espiritual alguna.

Dada la diversidad del rol del médium, podemos cometer un error al considerar que la doctrina espiritista o determinadas religiones entrañan la única manera de comprender a la mediumnidad, aunque ciertamente sus influencias han sido prominentes en muchas formas, de ninguna manera pertenece al patrimonio espiritista”.

A continuación, brindó algunos ejemplos para comprender esta disciplina en profundidad. “En el espiritismo kardecista, por ejemplo, la mediumnidad se corresponde a dos grandes categorías: la mediumnidad mental o moral, y la mediumnidad física. En la mental, el espíritu desencarnado se comunica a través del cuerpo del médium (siendo el médium un sujeto pasivo o receptivo) o bien el médium invoca la sabiduría de un determinado agente espiritual (siendo el médium un sujeto activo y demandante). Para los grupos religiosos, la mediumnidad es considerada un don que puede manifestarse a edad temprana; una etapa caracterizada por una disminución de la influencia cultural, primero, la educación parental y después la escuela, resultando la etapa infantil más apta para abrirse a posibles influencias espirituales. De este modo, se evita la represión del filtro (portal) para crear una vía de comunicación”.

La mediumnidad también está considerada como un “sexto sentido”; “una metáfora que entraña una vía alternativa de manifestación, siendo sus desencadenantes -aunque no podemos generalizar- situaciones traumáticas, desde físicas (accidentes), orgánicas (tumores, epilepsias) hasta emocionales (violencia doméstica, abusos, abandono). Incluso una experiencia al borde de la muerte o una vivencia religiosa/espiritual pueden desatar experiencias de mediumnidad”, aclaró Parra.

La creencia común de que los contactos con los fallecidos brindará esperanza y alguna forma de protección, está presente en las consultantes.

Además, una sesión con un médium podría proporcionar no sólo un sentido de bienestar existencial y espiritual asociado con sentirse en paz con pensamientos sobre la vida y la muerte sino también tener una sesión exitosa con el médium en términos de una “buena” comunicación.

La mediumnidad puede brindar consuelo y orientación con un potencial enorme para ayudar a las familias y amigos a aceptar su dolor y replantear su experiencia dentro del duelo mediante la búsqueda de un consejo espiritual por fuera de los términos de las religiones tradicionales o directamente no religioso.

PUNTOS DE VISTA: LAS DIFERENTES INTERPRETACIONES

Dada la diversidad del rol del médium, sería un error considerar que la doctrina espiritista o determinadas religiones entrañan la única manera de comprender a la mediumnidad, aunque ciertamente sus influencias han sido prominentes en muchas formas, de ninguna manera pertenece al patrimonio espiritista.

En el espiritismo kardecista, por ejemplo, la mediumnidad se corresponde a dos grandes categorías: la mediumnidad mental o moral, y la mediumnidad física.

En la mental, el espíritu desencarnado se comunica a través del cuerpo del médium (siendo el médium un sujeto pasivo o receptivo) o bien el médium invoca la sabiduría de un determinado agente espiritual (siendo el médium un sujeto activo y demandante).

Para los grupos religiosos, la mediumnidad es considerada un don que puede manifestarse a edad temprana en la niñez; una etapa caracterizada por una disminución de la influencia cultural, primero, la educación parental y después la escuela, resultando la etapa infantil la más apta para abrirse a posibles influencias espirituales.

De este modo, se evita la represión del filtro (portal) para crear una vía de comunicación.

Sin embargo, la mediumnidad también está considerada un “sexto sentido”; metáfora que entraña una vía alternativa de manifestación, siendo sus desencadenantes -aunque no podemos generalizar situaciones traumáticas, desde físicas (por ej., accidentes), orgánicas (por ej., tumores, epilepsias) hasta emocionales (por ej., violencia doméstica, abusos o abandono). 

Incluso una experiencia al borde de la muerte o una intensa y vívida experiencia religiosa/espiritual pueden desatar experiencias de mediumnidad.

(FUENTE: cronica.com.ar)


viernes, 28 de febrero de 2025

Los niños fantasma: un fenómeno misterioso y aterrador

Aunque sus apariciones no suelen ser violentas, nunca hay que dejarse engañar por el aspecto inocente de los espíritus en forma de fantasma en los niños. En este episodio de Terror en blanco, María Paredes nos sumerge en uno de los rincones más aterradores de lo paranormal: los fantasmas de niños. Un viaje sonoro por sus leyendas, sus manifestaciones y los encuentros que han dejado cicatrices en quienes se atrevieron a mirar en la oscuridad.

Según cuenta Denis Ztoupas, divulgador del canal de YouTube Forgotten Heroes, se trata de un tema que se remonta a la antigüedad. Ya en la antigua Grecia, las creencias sobre fantasmas y el más allá estaban profundamente conectadas con la importancia de los ritos funerarios, de tal manera que si estos rituales no se hacían correctamente tendrían consecuencias más tarde.

Sin embargo, como afirma Juan Gómez, colaborador del podcast, estas consecuencias eran mayores cuando el que fallecía era un niño. "En Roma especialmente se temía profundamente que los espíritus de los niños fallecidos vagaran entre los vivos", algo que Ztoupas ratifica: "En el caso de los niños la preocupación era mayor, se creía que las almas de aquellos que morían jóvenes sí que podían quedar atrapadas en el mundo de los vivos y de los muertos. Al no haber cumplido ese ciclo vital, los espíritus conocidos como los lémures o las larvas eran vistos como inquietos y potencialmente malignos", explica.

El caso que sigue aterrando a la orilla del río Órbigo

Uno de los casos más escalofriantes que nos trae Juan Gómez sobre niños y fantasmas es el que ocurrió un 10 de abril de 1979. Al pasar por un puente de la localidad zamorana de Santa Cristina de la Polvorosa, un autobús escolar sufrió un accidente al precipitarse al río Órbigo, provocando la muerte de 45 niños y tres profesores.

Tiempo más tarde, una familia que disfrutaba de sus vacaciones en una caravana, decidió acampar cerca de aquella zona cuando, en mitad de la noche, notaron cómo un grupo de personas zarandeaba el vehículo. Después del susto, y ya a la mañana siguiente, otro suceso aumentaría el miedo de la familia. "Vimos todas las paredes exteriores de la caravana, incluso el techo, marcadas con manos pequeñas de diferentes tamaños", cuenta uno de los hijos de aquella familia. ¿Serían huellas de los espíritus de los niños fallecidos en la tragedia del autobús? "No sabemos si estamos ante, según algunos, la manifestación de entidades invisibles vinculadas con ese accidente o, como dicen otros, si todo fue producto de una confusión o quizá víctimas de una broma desagradable", apunta el colaborador.

Immaturi, los inocentes: un libro para adentrarse en los fantasmas de los niños

Para conocer más en profundidad los fenómenos ocultos que rodean las apariciones de espíritus en los niños fallecidos, Javier Pérez, autor de Immaturi: los inocentes, cuenta en Terror en blanco este concepto con el que ha titulado un libro lleno de hsitorias, intriga y misterio. "Immaturi es el término con el que en la antigua Roma se designaba a los niños que morían de manera temprana [...] Es el fantasma del niño que, como vuelve del otro lado antes de tiempo, no sabe lo que es la muerte y de alguna manera es un fantasma perseguido para todas las culturas", señala el periodista.

Entre todas las historias que el escritor plasma en el libro, Pérez recoge el primer immaturi en la historia de España, que tuvo lugar en Mérida en el siglo VI y el cual resume a María Paredes en este episodio de Terror en blanco.

Se trata de la historia de un niño, Augusto, quien vive con unos sacerdotes en un convento aprendiendo vida monacal. De pronto el pequeño Augusto enferma gravemente y muere de forma repentina. "Lo que sucede es que a las pocas horas de morir, los niños que están en el pasillo y que no saben que su amiguito ha muerto, empiezan a escuchar su voz llamándoles por su nombre uno a uno desde el patio del convento", describe el colaborador. Posteriormente, Betaniano, uno de los niños, decide ir en busca de la voz de Augusto, cuyo fantasma ve "al observarlo traslúcido y completamente pálido. De alguna manera interpreta que es una despedida", añade Pérez.

¿Y por qué nos aterra tanto esa relación niños fantasma? "Culturalmente siempre nos ha dado mucho miedo, pero yo quería aproximarme a este terror de la humanidad desde el punto de vista histórico también, para descubrir si esto es una cosa moderna o también ocurre desde la antigüedad. Y de lo que yo me doy cuenta con Immaturi durante la investigación es que efectivamente, todas las culturas a lo largo de la historia han temido a los niños de manera especial, les han enterrado de manera diferente", cuenta el escritor. "Mi conclusión es que el fantasma del niño nos da tanto miedo porque es totalmente antinatural", finaliza.

(FUENTE: rtve.es)

martes, 18 de febrero de 2025

¿Crees en la vida después de la muerte? Estos científicos la estudian

En una oficina anodina del centro de Charlottesville, Virginia, hay un pequeño baúl de cuero encima de un archivador. Adentro hay una cerradura de combinación, sin abrir desde hace más de 50 años. Quien la puso está muerto.

Por sí solo, el candado no tiene nada de especial: es de los que se usan en el gimnasio. Tiene un código mnemotécnico de una palabra de seis letras convertida en números, y solo lo conocía el psiquiatra Ian Stevenson, quien lo estableció mucho antes de morir y años antes de jubilarse como director de la División de Estudios Perceptivos (DOPS, por su sigla en inglés), una unidad de investigación parapsicológica que fundó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia en 1967.

Stevenson llamó a este experimento la Prueba de la Cerradura de Combinación para la Supervivencia. Pensó que si podía transmitirle el código a alguien, desde la tumba, podría ayudar a responder las preguntas que le habían consumido en vida: ¿la comunicación desde el “más allá” es posible?, ¿la personalidad puede sobrevivir a la muerte corporal? O, simplemente: ¿la reencarnación es real?

Este último enigma —la supervivencia de la consciencia tras la muerte— sigue estando en la primera línea de la investigación de la división. El equipo ha registrado cientos de casos de niños que afirman recordar vidas pasadas de todo el mundo, excepto de la Antártida. “Solo porque no hemos buscado casos allí”, dijo Jim Tucker, quien durante más de dos décadas ha investigado los reportes de vidas pasadas. Hace poco se jubiló tras haber sido director de la DOPS desde 2015.

Para empezar, fue una trayectoria profesional inesperada.

“En lo que respecta a la reencarnación en sí, nunca tuve un interés especial en ella”, dijo Tucker, quien solo se propuso ser psiquiatra infantil y fue, en un momento dado, director de la Clínica de Psiquiatría Infantil y Familiar de la Universidad de Virginia. “Ni siquiera cuando me estaba formando se me ocurrió que terminaría en este trabajo”.

Ahora, a los 64 años, tras viajar por todo el mundo para registrar casos de posibles recuerdos de vidas pasadas, y luego de publicar libros y artículos propios sobre el tema de las vidas pasadas, ha dejado el cargo.

“Hay un nivel de estrés en la medicina y en el mundo académico”, reflexionó. “Siempre hay cosas que deberías estar haciendo, trabajos que deberías estar escribiendo, recetas que deberías estar prescribiendo. Disfrutaba de mi trabajo diario, tanto en la clínica como en la DOPS, pero llega un momento en que no estás dispuesto a tener tantas responsabilidades y exigencias”.

Según un anuncio de trabajo publicado por la facultad de Medicina, además de su reputación académica, el candidato ideal para sustituir a Tucker debe tener “un historial de investigación rigurosa de experiencias humanas extraordinarias, como la relación de la mente con el cuerpo y la posibilidad de que la consciencia sobreviva a la muerte física”.

Ninguno de los ocho miembros principales del equipo tiene la categoría académica necesaria para desempeñar el cargo, por lo que es necesario encontrar a alguien externo.

“Creo que existe la sensación de que sería rejuvenecedor para el grupo que viniera una persona de afuera”, dijo Jennifer Payne, vicepresidenta de investigación del Departamento de Psiquiatría, quien dirige el comité de selección.

Científicos que se han desviado del camino habitual

Tucker dirigía una ajetreada consulta cuando se enteró de la existencia de la DOPS. Era 1996 y un periódico local, The Daily Progress de Charlottesville, había hecho un perfil de Stevenson tras recibir financiación para entrevistar a personas sobre sus experiencias cercanas a la muerte. Atraído por el trabajo pionero, Tucker empezó a trabajar como voluntario en la división antes de incorporarse como investigador permanente.

Cada uno de los investigadores de la división ha dedicado su carrera —y, hasta cierto punto, ha arriesgado su reputación profesional— al estudio de lo llamado paranormal. Esto incluye las experiencias cercanas a la muerte y extracorpóreas, los estados alterados de conciencia y la investigación de vidas pasadas, que se engloban bajo la “parapsicología”. Son científicos que se han desviado del camino habitual.

La DOPS es una institución curiosa. Solo existen unos pocos laboratorios en el mundo que tienen líneas de investigación similares —la Unidad de Parapsicología Koestler de la Universidad de Edimburgo, por ejemplo—, pero la DOPS es la iniciativa más destacada. La única otra unidad de parapsicología importante en Estados Unidos era el Laboratorio de Investigación de Anomalías de Ingeniería de Princeton, o PEAR, que se centraba en la telequinesis y la percepción extrasensorial. Esa unidad se cerró en 2007.

Aunque técnicamente forma parte de la Universidad de Virginia, la DOPS ocupa cuatro espacios similares a condominios dentro de un edificio residencial. Está notablemente alejada del frondoso campus principal de la universidad, y al menos a un par de kilómetros de la facultad de Medicina.

“Nadie sabe que estamos aquí”, dijo Bruce Greyson, de 78 años, antiguo director de la DOPS y profesor emérito de psiquiatría y ciencias neuroconductuales de la Universidad de Virginia, quien empezó a trabajar con Stevenson a finales de la década de 1970. “Ian era muy cauto al respecto, porque se había enfrentado a muchos prejuicios”, dijo Greyson. “Mantuvo un perfil muy bajo”.

Greyson recibió muchas críticas antes de unirse a la DOPS. Había trabajado en la Universidad de Michigan durante ocho años al principio de su carrera, pero su interés por las experiencias cercanas a la muerte empezó a irritar a otros, como le ocurrió a Stevenson.

“Me dijeron, sin rodeos, que no tendría futuro allí si investigaba las experiencias cercanas a la muerte, porque eso no se puede medir en un tubo de ensayo”, dijo. “A menos que pudiera cuantificarlo con una medida biológica, no querían oír hablar de eso”. Dejó Michigan por la Universidad de Connecticut, donde pasó 11 años, y luego encontró el camino hacia la DOPS.

El ambiente dentro de la DOPS es de calma y estudios. Solo hay algunas señales de las actividades del equipo. En el laboratorio del sótano hay una jaula de Faraday revestida de cobre que se usa para evaluar a los sujetos con experiencias extracorpóreas, y cabezas de maniquí de gomaespuma con gorros de electroencefalograma. Arriba, a lo largo de toda la pared de la Biblioteca Conmemorativa Ian Stevenson, que cuenta con más de 5000 libros y documentos relacionados con la investigación de vidas pasadas, hay una vitrina con una colección de cuchillos, espadas y mazos, armas descritas por niños que recordaban un final violento en su vida anterior.

“No se trata del arma en sí, sino del tipo de arma utilizada”, explicó Tucker. Cada objeto está etiquetado con detalles intrincados, a veces sangrientos. Uno de los objetos expuestos contaba la historia de una niña birmana, Ma Myint Thein, que nació con deformidades en los dedos y marcas de nacimiento en la espalda y el cuello. “Según los aldeanos”, decía el rótulo, “el hombre cuya vida recordaba fue asesinado, le habían cortado los dedos y lo degollaron con una espada”. También hay una fotografía de las manos de la niña, a la derecha le faltan dos dedos.

El hecho de que los niños que afirman recordar vidas pasadas sean más frecuentes en el sur de Asia, donde la reencarnación es un principio básico de muchas creencias religiosas, ha sido utilizado por los críticos para desacreditar los estudios. Después de todo, seguramente es muy fácil encontrar pruebas corroborativas en lugares con una creencia preexistente en la reencarnación.

Sin embargo, el tema de la vida después de la muerte ha sido una preocupación existencial para los seres humanos a lo largo del tiempo, y en muchas culturas la reencarnación es un principio central de las creencias. El budismo, religión en la que se cree que hay un viaje de 49 días entre la muerte y el renacimiento; el hinduismo, con su concepto del samsara, el ciclo sin fin; y las naciones nativas americanas y de África occidental, comparten conceptos básicos similares del alma o espíritu que pasa de una vida a la siguiente. Mientras tanto, una encuesta de Pew Research de 2023 reveló que una cuarta parte de los estadounidenses cree que es “definitivamente o probablemente cierto” que las personas que han muerto pueden reencarnarse.

Cuando se trata de afirmaciones sobre vidas pasadas, el equipo de la DOPS trabaja en casos que casi siempre proceden directamente de los padres.

Entre los rasgos comunes de los niños que afirman haber tenido una vida anterior figuran una precocidad verbal y unos modales que no concuerdan con los del resto de la familia. También se ha pensado que fobias o aversiones inexplicables han sido transferidas de una existencia pasada. En algunos casos, los recuerdos son extremadamente claros: los nombres, profesiones y peculiaridades de un grupo diferente de parientes, o las particularidades de las calles donde vivían y, a veces, incluso recuerdan acontecimientos históricos poco conocidos, detalles que el niño no podía saber.

Uno de los casos más famosos en los que trabajó el equipo fue el de James Leininger, un niño estadounidense que recordaba haber sido piloto de caza en Japón. El caso suscitó mucha atención para la DOPS, pero también atrajo numerosos detractores.

Ben Radford, subdirector de Skeptical Inquirer, una revista dedicada a la investigación científica, cree que las ilusiones y la ansiedad general ante la muerte han impulsado un mayor interés por la reencarnación, y encuentra fallos en la metodología de investigación de la DOPS, que a menudo disecciona en su blog. “El hecho es que, por muy sincera que sea la persona, a menudo los recuerdos recuperados son falsos”, dijo.

Las pruebas no son impecables

Recordado por muchos como un hombre digno con predilección por los trajes de tres piezas, Stevenson vivía para su investigación. Casi nunca se tomaba tiempo libre. “Una vez tuve que pasar por la oficina la víspera de Año Nuevo y solo había un automóvil en el estacionamiento, y era el suyo”, recordó Tucker.

Nacido en 1918, Stevenson, que era canadiense y se licenció en historia en St. Andrews antes de estudiar bioquímica y psiquiatría en la Universidad McGill, había sido jefe del departamento de psiquiatría de la Universidad de Virginia durante 10 años, hasta 1967.

A principios de la década de 1960 se había desilusionado de la medicina convencional. En una entrevista concedida a The New York Times en 1999, dijo que se había sentido atraído por el estudio de las vidas pasadas debido a su “descontento con otras explicaciones de la personalidad humana. No me satisfacían ni el psicoanálisis, ni el conductismo, ni la neurociencia. Me parecía que faltaba algo”.

Así que empezó a registrar casos potenciales de reencarnación, que llegaría a llamar “casos del tipo de reencarnación” (CORT, por su sigla en inglés). Fue uno de sus primeros trabajos de investigación sobre CORT, de un viaje a India en 1966, el que llamó la atención de Chester Carlson, el inventor de la tecnología que hay detrás de las fotocopiadoras Xerox. Fue la generosa ayuda económica de Carlson la que permitió que Stevenson dejara su puesto en la facultad de Medicina y se dedicara a la investigación de las vidas pasadas a tiempo completo.

El decano de la facultad de Medicina por aquel entonces, Kenneth Crispell, no aprobaba esta incursión en lo paranormal. Se alegró de que Stevenson renunciara a su puesto en el departamento de psiquiatría y, creyendo en la libertad académica, accedió a la formación de una pequeña división de investigación. Sin embargo, cualquier esperanza que Crispell tuviera de que Stevenson y sus ideas poco ortodoxas desaparecerían en las sombras académicas se desvaneció rápidamente: Carlson murió de un ataque al corazón en 1968 y en su testamento legó un millón de dólares al proyecto de Stevenson.

Aunque no toda la atención fue positiva en los primeros años de la división, algunas personas de la comunidad científica estaban intrigadas. “O Stevenson comete un error colosal, o será conocido como el Galileo del siglo XX”, escribió el psiquiatra Harold Lief en un artículo de 1977 para el Journal of Nervous and Mental Disease.

En la actualidad, la DOPS sigue financiándose de manera íntegra mediante donaciones privadas. En octubre se anunció que la división había recibido el primer pago de una donación de 1 millón de dólares del Fondo del Legado de Philip Rothenberg, que se utilizará para financiar a investigadores que inician su carrera. También han prestado su apoyo las hermanas Bonner, Priscilla Bonner-Woolfan y Margerie Bonner-Lowry, actrices del cine mudo de la década de 1920, cuya dotación sigue financiando la dirección de la DOPS. Otro partidario improbable es el actor John Cleese, quien conoció por primera vez la división en el Instituto Esalen, un retiro y comunidad intencional situado en Big Sur, California.

“Esta gente se comporta como buenos científicos”, dijo Cleese en una entrevista telefónica. “Los buenos científicos buscan la verdad: no solo quieren tener razón. Creo que es absolutamente asombroso y bastante vergonzoso el modo en que la teoría reduccionista materialista ortodoxa contemporánea trata todas las cosas —y son muchas— que no pueden ni empezar a explicar”.

En los primeros años del departamento, Stevenson viajó mucho por todo el mundo y registró más de 2500 casos de niños que recordaban vidas pasadas. En esta época anterior a internet, descubrir tantos relatos y tendencias similares sirvió para reforzar su tesis. Los hallazgos de estas excursiones, recogidos con la pulcra caligrafía de Stevenson, están almacenados por países en archivadores y se encuentran en el lento proceso de ser digitalizados.

De esta base de datos, los investigadores han extraído conclusiones que consideran interesantes. Los casos más fuertes, según los investigadores de la DOPS, se han encontrado en niños menores de 10 años, y la mayoría de los recuerdos suelen producirse entre los 2 y los 6 años, edad a partir de la cual parecen desvanecerse. El promedio de tiempo entre la muerte y el renacimiento es de unos 16 meses, periodo que los investigadores consideran una forma de intermedio. Muy a menudo, el niño tiene recuerdos que coinciden con la vida de un familiar fallecido.

Sin embargo, a pesar de todo este meticuloso trabajo, Stevenson era consciente de las limitaciones de la investigación de las vidas pasadas. “Las pruebas no son impecables y, desde luego, no obligan a tal creencia”, explicó en una conferencia en la Universidad del Sudoeste de Luisiana (ahora Universidad de Luisiana en Lafayette) en 1989. “Incluso la mejor de ellas está abierta a interpretaciones alternativas, y solo cabe censurar a quien dice que no hay prueba alguna”.

“Ian pensaba que la reencarnación era la mejor explicación, pero no estaba seguro”, dijo Greyson. “Pensaba que muchos de los casos podían ser otra cosa. Podría ser una especie de posesión, incluso podría ser un delirio. Hay muchas posibilidades distintas. Podría ser clarividencia, o captar la información de otras fuentes de las que no eres consciente”.

Tras pasar más de la mitad de su vida estudiando vidas pasadas, Stevenson se retiró de la DOPS en 2002, cediendo la batuta a Greyson. Aunque vigilaba los procedimientos desde lejos, ofreciendo orientación cuando se le solicitaba, nunca volvió a poner un pie en la división. Murió de neumonía cinco años después, a los 88 años.

Muchos recuerdos son difíciles

Cada año, la DOPS recibe más de 100 correos electrónicos de padres en relación con algo que ha dicho su hijo. Dirigirse a la división suele ser un intento de aclarar las cosas, pero los investigadores nunca prometen respuestas. Su única promesa es tomarse en serio estas afirmaciones, “pero en cuanto a que el caso tenga suficiente entidad como para investigarlo, suficiente como para verificar potencialmente que coincide con una vida pasada, son muy pocos”, dijo Tucker.

Este verano, Tucker condujo hasta la localidad rural de Amherst, en Virginia, para visitar un caso de posible recuerdo de vidas pasadas. Le acompañaron sus colegas Marieta Pehlivanova y Philip Cozzolino, quien se haría cargo de su investigación en el nuevo año.

Pehlivanova, de 43 años, especializada en experiencias cercanas a la muerte y en niños que recuerdan vidas pasadas, lleva siete años en la DOPS y está iniciando un estudio sobre mujeres que han tenido experiencias cercanas a la muerte durante el parto. Cuando cuenta a la gente lo que hace, el tema les parece a la vez fascinante e inquietante. “Hemos recibido correos electrónicos de gente que dice que estamos haciendo el trabajo del diablo”, dijo.

Al llegar a la casa de la familia, el equipo entró en la cocina. Una niña de tres años, la menor de cuatro hermanos educados en casa, se asomó por detrás de las piernas de su madre, mirando tímidamente. Llevaba una camiseta holgada de Minnie Mouse y fue a posarse entre sus abuelos en una banqueta, observando cómo todos tomaban asiento alrededor de la mesa del comedor.

“Empecemos por el principio”, dijo Tucker después de que Misty, la madre de la niña, de 28 años, firmara el papeleo. “¿Todo empezó con la pieza del rompecabezas?”.

Unos meses antes, madre e hija estaban mirando un rompecabezas de madera de Estados Unidos, en el que cada estado estaba representado por una caricatura de una persona o un objeto. La hija de Misty señaló emocionada la pieza dentada que representaba Illinois, que tenía una ilustración abstracta de Abraham Lincoln.

“Es Pom”, exclamó su hija. “No lleva puesto el sombrero”.

Efectivamente, era un dibujo de Abraham Lincoln sin sombrero, pero lo más importante era que debajo de la imagen no había ningún nombre que indicara quién era. Tras semanas de hablar sin parar de que “Pom” se había desangrado tras ser herido y llevado a una cama demasiado pequeña —lo que la familia había empezado a pensar que podía estar relacionado con el asesinato de Lincoln—, empezaron a considerar que su hija había estado presente en el momento histórico. Y ello a pesar de que la familia no tenía ninguna creencia previa en la reencarnación, ni ningún interés particular en Lincoln.

En el trayecto a Amherst, Tucker confesó sus dudas a la hora de aceptar este caso en particular, o cualquier otro relacionado con una persona famosa. “Si dices que tu hijo era Babe Ruth, por ejemplo, habría mucha información en internet”, dijo. “Cuando nos llegan esos casos, normalmente es que los padres están en eso. Sin embargo, es un poco extraño que salga de la boca de una niña de tres años. Ahora bien, si hubiera dicho que su hija era Lincoln, probablemente no habría hecho el viaje”.

Últimamente, Tucker le ha estado haciendo a los niños pruebas de imagen. “Cuando creemos que conocemos a la persona de la que hablan, les enseñamos una foto de esa vida y luego les enseñamos otra —una foto falsa— de otro lugar, para ver si pueden elegir la correcta”, dijo. “Tienes que tener unas cuantas fotos para que signifique algo. Tuve una en la que el chico recordaba haber muerto en Vietnam. Le enseñé ocho pares de fotos y en un par de ellas no eligió, pero en las otras acertó seis de seis. Así que, ya sabes, eso te hace pensar. Pero esta niña es tan joven que no creo que podamos hacer eso”.

En esta ocasión, la niña decidió no comprometerse y fingió estar dormida. Luego se durmió de verdad.

“Pronto recapacitará”, aseguró Misty a los investigadores. A medida que pasaban los minutos, Tucker decidió que sería mejor dejar la prueba de las imágenes para otro momento. La niña seguía dormida cuando los investigadores regresaron al carro.

Tras el primer encuentro, el único curso de acción es no hacer nada y esperar, ver si los recuerdos se convierten en algo más concreto. Como la investigación de las vidas pasadas se basa en los recuerdos espontáneos, el equipo no está muy convencido del concepto de regresión hipnótica. “Se hipnotiza a la gente y se le dice que vuelva a sus vidas pasadas y todo eso, sobre lo que somos bastante escépticos”, dijo Tucker. “También pueden inventarse muchas cosas, aunque se trate de recuerdos de esta vida”.

La DOPS rara vez tiene en cuenta los relatos de los adultos. “No son nuestro principal interés, en parte porque, como adulto, has estado expuesto a muchas cosas”, explicó Tucker. “Puedes pensar que no conoces cosas de la historia, pero es muy posible que hayas estado expuesto a ellas. Pero, además, el fenómeno se da típicamente en los niños pequeños. Es como si llevaran los recuerdos consigo, y normalmente son muy pequeños cuando empiezan a hablar”.

También existe la preocupación de que los padres busquen llamar la atención. “Hay gente que dice: ‘Bueno, los padres solo lo hacen para tener sus 15 minutos de fama o lo que sea’”, dijo Tucker. “Pero a la mayoría de ellos no les interesa que nadie lo sepa, ya sabes, porque es algo embarazoso, o les preocupa que la gente piense que su hijo es raro”.

Para un niño, recordar una vida pasada puede ser duro. “Es posible que extrañen a la gente o que tengan la sensación de que hay asuntos pendientes”, dijo. Tras un silencio, continuó, con voz contemplativa. “Francamente, probablemente sea mejor para el niño que no tenga esos recuerdos, porque muchos de ellos son difíciles. La mayoría de los niños que recuerdan cómo murieron perecieron en algún tipo de muerte violenta y no natural”.

Ayudar a la gente a tratarse un poco mejor

Los investigadores esperan que la idea de que la mente sobrevive a la muerte corporal se comprenda mejor en los próximos años, y se tome más en serio.

“Dudo que vaya a haber un hallazgo o un estudio que convenza de repente a todo el mundo de que tenemos que cambiar nuestra manera de entender la realidad, pero creo que puede animar a la gente a explorarlo”, dijo Tucker, refiriéndose al trabajo que se ha hecho en el campo de la investigación de las vidas pasadas en el último siglo.

Pero, ¿por qué importa todo esto?

El equipo de la DOPS cree que una mayor aceptación de que la vida es un ciclo continuo podría tener un efecto positivo en nuestra manera de vivir.

“Sin duda podría influir en la forma en que la gente ve su vida”, dijo Tucker. “Creo que es una visión más esperanzadora que la idea de que esto solo es un universo aleatorio que carece de sentido. Por supuesto, la gente encuentra esto en su religión, pero si pudieran ver que existe este aspecto de sí misma que continúa, podría ayudar con el duelo y la ansiedad ante la muerte y, ya sabes, con suerte ayudaría a que la gente se tratara un poco mejor. Habría una sensación más fuerte de que todos estamos juntos en esto de que, de nuevo, no se trata de una existencia sin sentido”.

Tucker piensa menos en el pasado y más en el futuro inminente. Ha pasado los últimos meses atando cabos sueltos antes de su partida.

Una cosa es segura: quienquiera que asuma el cargo de director de la DOPS se convertirá en el nuevo custodio del experimento de Stevenson. Después de todo, hay más de un millón de combinaciones posibles para la cerradura, y no hay coincidencia en adivinar la correcta. Muchos lo han intentado, algunos incluso han intentado recuperar el código del propio Stevenson recurriendo a la ayuda de médiums espirituales, en vano.

En cuanto a Tucker, planea trasladarse a Carolina del Sur con su esposa para estar más cerca de sus nietos. “Estoy pensando en pasar página y empezar un nuevo capítulo”, dijo.

¿Una nueva vida, tal vez?

“Sí, bastante. Aunque no como usamos ese término aquí”, dijo con una sonrisa.

(FUENTE: nytimes.com)

jueves, 30 de enero de 2025

¿Deseas ordenar tu vida amorosa en este 2025?; Consulta gratis al tarot de Reynaldo Silva Parapsicólogo


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Reynaldo Silva parapsicólogo te brinda la oportunidad de encontrar una respuesta a tus dudas, ya sean grandes ó chicas, así como asesoría para hallar soluciones mágicas a tus problemas, por muy difícil que hoy por hoy, te parezcan: recuerda; tu consulta inicial es completamente GRATIS, por lo que sólo necesitas un poco de tiempo para encontrar una luz que te permita encaminarte, con seguridad y decisión.

Cuéntame tu problema, y encontrémosle, una solución.

IMPORTANTE: eso sí, es necesario tener paciencia y ser comprensivos; dada la cantidad de consultas recibidas en principios de año, tu respuesta puede tardar, 48 horas. Asimismo, y para ser equitativos, agradeceré que hagan llegar a este servicio gratuito UNA sola pregunta, por persona, una vez al mes.

Estamos con todos ustedes, en internet, desde 2008; no te dejes llevar por "respuestas maravillosas", de páginas de internet, que aparecen y desaparecen, sin más.

Les envío muchísima LUZ a todos.

martes, 14 de enero de 2025

¿La reencarnación es real?: estos son los científicos que estudian si hay vida después de la muerte

En una oficina anodina del centro de Charlottesville, Virginia, hay un pequeño baúl de cuero encima de un archivador. Adentro hay una cerradura de combinación, sin abrir desde hace más de 50 años. Quien la puso está muerto.

Por sí solo, el candado no tiene nada de especial: es de los que se usan en el gimnasio. Tiene un código mnemotécnico de una palabra de seis letras convertida en números, y solo lo conocía el psiquiatra Ian Stevenson, quien lo estableció mucho antes de morir y años antes de jubilarse como director de la División de Estudios Perceptivos (DOPS, por su sigla en inglés), una unidad de investigación parapsicológica que fundó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia en 1967.

Stevenson llamó a este experimento la Prueba de la Cerradura de Combinación para la Supervivencia. Pensó que si podía transmitirle el código a alguien, desde la tumba, podría ayudar a responder las preguntas que le habían consumido en vida: ¿la comunicación desde el “más allá” es posible?, ¿la personalidad puede sobrevivir a la muerte corporal? O, simplemente: ¿la reencarnación es real?

Este último enigma —la supervivencia de la consciencia tras la muerte— sigue estando en la primera línea de la investigación de la división. El equipo ha registrado cientos de casos de niños que afirman recordar vidas pasadas de todo el mundo, excepto de la Antártida. “Solo porque no hemos buscado casos allí”, dijo Jim Tucker, quien durante más de dos décadas ha investigado los reportes de vidas pasadas. Hace poco se jubiló tras haber sido director de la DOPS desde 2015.

Para empezar, fue una trayectoria profesional inesperada.

“En lo que respecta a la reencarnación en sí, nunca tuve un interés especial en ella”, dijo Tucker, quien solo se propuso ser psiquiatra infantil y fue, en un momento dado, director de la Clínica de Psiquiatría Infantil y Familiar de la Universidad de Virginia. “Ni siquiera cuando me estaba formando se me ocurrió que terminaría en este trabajo”.

Ahora, a los 64 años, tras viajar por todo el mundo para registrar casos de posibles recuerdos de vidas pasadas, y luego de publicar libros y artículos propios sobre el tema de las vidas pasadas, ha dejado el cargo.

“Hay un nivel de estrés en la medicina y en el mundo académico”, reflexionó. “Siempre hay cosas que deberías estar haciendo, trabajos que deberías estar escribiendo, recetas que deberías estar prescribiendo. Disfrutaba de mi trabajo diario, tanto en la clínica como en la DOPS, pero llega un momento en que no estás dispuesto a tener tantas responsabilidades y exigencias”.

Según un anuncio de trabajo publicado por la facultad de Medicina, además de su reputación académica, el candidato ideal para sustituir a Tucker debe tener “un historial de investigación rigurosa de experiencias humanas extraordinarias, como la relación de la mente con el cuerpo y la posibilidad de que la consciencia sobreviva a la muerte física”.

Ninguno de los ocho miembros principales del equipo tiene la categoría académica necesaria para desempeñar el cargo, por lo que es necesario encontrar a alguien externo.

“Creo que existe la sensación de que sería rejuvenecedor para el grupo que viniera una persona de afuera”, dijo Jennifer Payne, vicepresidenta de investigación del Departamento de Psiquiatría, quien dirige el comité de selección.

Científicos que se han desviado del camino habitual

Tucker dirigía una ajetreada consulta cuando se enteró de la existencia de la DOPS. Era 1996 y un periódico local, The Daily Progress de Charlottesville, había hecho un perfil de Stevenson tras recibir financiación para entrevistar a personas sobre sus experiencias cercanas a la muerte. Atraído por el trabajo pionero, Tucker empezó a trabajar como voluntario en la división antes de incorporarse como investigador permanente.

Cada uno de los investigadores de la división ha dedicado su carrera —y, hasta cierto punto, ha arriesgado su reputación profesional— al estudio de lo llamado paranormal. Esto incluye las experiencias cercanas a la muerte y extracorpóreas, los estados alterados de conciencia y la investigación de vidas pasadas, que se engloban bajo la “parapsicología”. Son científicos que se han desviado del camino habitual.

La DOPS es una institución curiosa. Solo existen unos pocos laboratorios en el mundo que tienen líneas de investigación similares —la Unidad de Parapsicología Koestler de la Universidad de Edimburgo, por ejemplo—, pero la DOPS es la iniciativa más destacada. La única otra unidad de parapsicología importante en Estados Unidos era el Laboratorio de Investigación de Anomalías de Ingeniería de Princeton, o PEAR, que se centraba en la telequinesis y la percepción extrasensorial. Esa unidad se cerró en 2007.

Aunque técnicamente forma parte de la Universidad de Virginia, la DOPS ocupa cuatro espacios similares a condominios dentro de un edificio residencial. Está notablemente alejada del frondoso campus principal de la universidad, y al menos a un par de kilómetros de la facultad de Medicina.

“Nadie sabe que estamos aquí”, dijo Bruce Greyson, de 78 años, antiguo director de la DOPS y profesor emérito de psiquiatría y ciencias neuroconductuales de la Universidad de Virginia, quien empezó a trabajar con Stevenson a finales de la década de 1970. “Ian era muy cauto al respecto, porque se había enfrentado a muchos prejuicios”, dijo Greyson. “Mantuvo un perfil muy bajo”.

Greyson recibió muchas críticas antes de unirse a la DOPS. Había trabajado en la Universidad de Michigan durante ocho años al principio de su carrera, pero su interés por las experiencias cercanas a la muerte empezó a irritar a otros, como le ocurrió a Stevenson.

“Me dijeron, sin rodeos, que no tendría futuro allí si investigaba las experiencias cercanas a la muerte, porque eso no se puede medir en un tubo de ensayo”, dijo. “A menos que pudiera cuantificarlo con una medida biológica, no querían oír hablar de eso”. Dejó Michigan por la Universidad de Connecticut, donde pasó 11 años, y luego encontró el camino hacia la DOPS.

El ambiente dentro de la DOPS es de calma y estudios. Solo hay algunas señales de las actividades del equipo. En el laboratorio del sótano hay una jaula de Faraday revestida de cobre que se usa para evaluar a los sujetos con experiencias extracorpóreas, y cabezas de maniquí de gomaespuma con gorros de electroencefalograma. Arriba, a lo largo de toda la pared de la Biblioteca Conmemorativa Ian Stevenson, que cuenta con más de 5000 libros y documentos relacionados con la investigación de vidas pasadas, hay una vitrina con una colección de cuchillos, espadas y mazos, armas descritas por niños que recordaban un final violento en su vida anterior.

“No se trata del arma en sí, sino del tipo de arma utilizada”, explicó Tucker. Cada objeto está etiquetado con detalles intrincados, a veces sangrientos. Uno de los objetos expuestos contaba la historia de una niña birmana, Ma Myint Thein, que nació con deformidades en los dedos y marcas de nacimiento en la espalda y el cuello. “Según los aldeanos”, decía el rótulo, “el hombre cuya vida recordaba fue asesinado, le habían cortado los dedos y lo degollaron con una espada”. También hay una fotografía de las manos de la niña, a la derecha le faltan dos dedos.

El hecho de que los niños que afirman recordar vidas pasadas sean más frecuentes en el sur de Asia, donde la reencarnación es un principio básico de muchas creencias religiosas, ha sido utilizado por los críticos para desacreditar los estudios. Después de todo, seguramente es muy fácil encontrar pruebas corroborativas en lugares con una creencia preexistente en la reencarnación.

Sin embargo, el tema de la vida después de la muerte ha sido una preocupación existencial para los seres humanos a lo largo del tiempo, y en muchas culturas la reencarnación es un principio central de las creencias. El budismo, religión en la que se cree que hay un viaje de 49 días entre la muerte y el renacimiento; el hinduismo, con su concepto del samsara, el ciclo sin fin; y las naciones nativas americanas y de África occidental, comparten conceptos básicos similares del alma o espíritu que pasa de una vida a la siguiente. Mientras tanto, una encuesta de Pew Research de 2023 reveló que una cuarta parte de los estadounidenses cree que es “definitivamente o probablemente cierto” que las personas que han muerto pueden reencarnarse.

Cuando se trata de afirmaciones sobre vidas pasadas, el equipo de la DOPS trabaja en casos que casi siempre proceden directamente de los padres.

Entre los rasgos comunes de los niños que afirman haber tenido una vida anterior figuran una precocidad verbal y unos modales que no concuerdan con los del resto de la familia. También se ha pensado que fobias o aversiones inexplicables han sido transferidas de una existencia pasada. En algunos casos, los recuerdos son extremadamente claros: los nombres, profesiones y peculiaridades de un grupo diferente de parientes, o las particularidades de las calles donde vivían y, a veces, incluso recuerdan acontecimientos históricos poco conocidos, detalles que el niño no podía saber.

Uno de los casos más famosos en los que trabajó el equipo fue el de James Leininger, un niño estadounidense que recordaba haber sido piloto de caza en Japón. El caso suscitó mucha atención para la DOPS, pero también atrajo numerosos detractores.

Ben Radford, subdirector de Skeptical Inquirer, una revista dedicada a la investigación científica, cree que las ilusiones y la ansiedad general ante la muerte han impulsado un mayor interés por la reencarnación, y encuentra fallos en la metodología de investigación de la DOPS, que a menudo disecciona en su blog. “El hecho es que, por muy sincera que sea la persona, a menudo los recuerdos recuperados son falsos”, dijo.

“El hecho es que, por muy sincera que sea la persona, a menudo los recuerdos recuperados son falsos”.

Las pruebas no son impecables

Recordado por muchos como un hombre digno con predilección por los trajes de tres piezas, Stevenson vivía para su investigación. Casi nunca se tomaba tiempo libre. “Una vez tuve que pasar por la oficina la víspera de Año Nuevo y solo había un automóvil en el estacionamiento, y era el suyo”, recordó Tucker.

Nacido en 1918, Stevenson, que era canadiense y se licenció en historia en St. Andrews antes de estudiar bioquímica y psiquiatría en la Universidad McGill, había sido jefe del departamento de psiquiatría de la Universidad de Virginia durante 10 años, hasta 1967.

A principios de la década de 1960 se había desilusionado de la medicina convencional. En una entrevista concedida a The New York Times en 1999, dijo que se había sentido atraído por el estudio de las vidas pasadas debido a su “descontento con otras explicaciones de la personalidad humana. No me satisfacían ni el psicoanálisis, ni el conductismo, ni la neurociencia. Me parecía que faltaba algo”.

Así que empezó a registrar casos potenciales de reencarnación, que llegaría a llamar “casos del tipo de reencarnación” (CORT, por su sigla en inglés). Fue uno de sus primeros trabajos de investigación sobre CORT, de un viaje a India en 1966, el que llamó la atención de Chester Carlson, el inventor de la tecnología que hay detrás de las fotocopiadoras Xerox. Fue la generosa ayuda económica de Carlson la que permitió que Stevenson dejara su puesto en la facultad de Medicina y se dedicara a la investigación de las vidas pasadas a tiempo completo.

El decano de la facultad de Medicina por aquel entonces, Kenneth Crispell, no aprobaba esta incursión en lo paranormal. Se alegró de que Stevenson renunciara a su puesto en el departamento de psiquiatría y, creyendo en la libertad académica, accedió a la formación de una pequeña división de investigación. Sin embargo, cualquier esperanza que Crispell tuviera de que Stevenson y sus ideas poco ortodoxas desaparecerían en las sombras académicas se desvaneció rápidamente: Carlson murió de un ataque al corazón en 1968 y en su testamento legó un millón de dólares al proyecto de Stevenson.

Aunque no toda la atención fue positiva en los primeros años de la división, algunas personas de la comunidad científica estaban intrigadas. “O Stevenson comete un error colosal, o será conocido como el Galileo del siglo XX”, escribió el psiquiatra Harold Lief en un artículo de 1977 para el Journal of Nervous and Mental Disease.

En la actualidad, la DOPS sigue financiándose de manera íntegra mediante donaciones privadas. En octubre se anunció que la división había recibido el primer pago de una donación de 1 millón de dólares del Fondo del Legado de Philip Rothenberg, que se utilizará para financiar a investigadores que inician su carrera. También han prestado su apoyo las hermanas Bonner, Priscilla Bonner-Woolfan y Margerie Bonner-Lowry, actrices del cine mudo de la década de 1920, cuya dotación sigue financiando la dirección de la DOPS. Otro partidario improbable es el actor John Cleese, quien conoció por primera vez la división en el Instituto Esalen, un retiro y comunidad intencional situado en Big Sur, California.

“Esta gente se comporta como buenos científicos”, dijo Cleese en una entrevista telefónica. “Los buenos científicos buscan la verdad: no solo quieren tener razón. Creo que es absolutamente asombroso y bastante vergonzoso el modo en que la teoría reduccionista materialista ortodoxa contemporánea trata todas las cosas —y son muchas— que no pueden ni empezar a explicar”.

En los primeros años del departamento, Stevenson viajó mucho por todo el mundo y registró más de 2500 casos de niños que recordaban vidas pasadas. En esta época anterior a internet, descubrir tantos relatos y tendencias similares sirvió para reforzar su tesis. Los hallazgos de estas excursiones, recogidos con la pulcra caligrafía de Stevenson, están almacenados por países en archivadores y se encuentran en el lento proceso de ser digitalizados.

De esta base de datos, los investigadores han extraído conclusiones que consideran interesantes. Los casos más fuertes, según los investigadores de la DOPS, se han encontrado en niños menores de 10 años, y la mayoría de los recuerdos suelen producirse entre los 2 y los 6 años, edad a partir de la cual parecen desvanecerse. El promedio de tiempo entre la muerte y el renacimiento es de unos 16 meses, periodo que los investigadores consideran una forma de intermedio. Muy a menudo, el niño tiene recuerdos que coinciden con la vida de un familiar fallecido.

Sin embargo, a pesar de todo este meticuloso trabajo, Stevenson era consciente de las limitaciones de la investigación de las vidas pasadas. “Las pruebas no son impecables y, desde luego, no obligan a tal creencia”, explicó en una conferencia en la Universidad del Sudoeste de Luisiana (ahora Universidad de Luisiana en Lafayette) en 1989. “Incluso la mejor de ellas está abierta a interpretaciones alternativas, y solo cabe censurar a quien dice que no hay prueba alguna”.

“Ian pensaba que la reencarnación era la mejor explicación, pero no estaba seguro”, dijo Greyson. “Pensaba que muchos de los casos podían ser otra cosa. Podría ser una especie de posesión, incluso podría ser un delirio. Hay muchas posibilidades distintas. Podría ser clarividencia, o captar la información de otras fuentes de las que no eres consciente”.

Tras pasar más de la mitad de su vida estudiando vidas pasadas, Stevenson se retiró de la DOPS en 2002, cediendo la batuta a Greyson. Aunque vigilaba los procedimientos desde lejos, ofreciendo orientación cuando se le solicitaba, nunca volvió a poner un pie en la división. Murió de neumonía cinco años después, a los 88 años.

Muchos recuerdos son difíciles

Cada año, la DOPS recibe más de 100 correos electrónicos de padres en relación con algo que ha dicho su hijo. Dirigirse a la división suele ser un intento de aclarar las cosas, pero los investigadores nunca prometen respuestas. Su única promesa es tomarse en serio estas afirmaciones, “pero en cuanto a que el caso tenga suficiente entidad como para investigarlo, suficiente como para verificar potencialmente que coincide con una vida pasada, son muy pocos”, dijo Tucker.

Este verano, Tucker condujo hasta la localidad rural de Amherst, en Virginia, para visitar un caso de posible recuerdo de vidas pasadas. Le acompañaron sus colegas Marieta Pehlivanova y Philip Cozzolino, quien se haría cargo de su investigación en el nuevo año.

Pehlivanova, de 43 años, especializada en experiencias cercanas a la muerte y en niños que recuerdan vidas pasadas, lleva siete años en la DOPS y está iniciando un estudio sobre mujeres que han tenido experiencias cercanas a la muerte durante el parto. Cuando cuenta a la gente lo que hace, el tema les parece a la vez fascinante e inquietante. “Hemos recibido correos electrónicos de gente que dice que estamos haciendo el trabajo del diablo”, dijo.

Al llegar a la casa de la familia, el equipo entró en la cocina. Una niña de tres años, la menor de cuatro hermanos educados en casa, se asomó por detrás de las piernas de su madre, mirando tímidamente. Llevaba una camiseta holgada de Minnie Mouse y fue a posarse entre sus abuelos en una banqueta, observando cómo todos tomaban asiento alrededor de la mesa del comedor.

“Hemos recibido correos electrónicos de gente que dice que estamos haciendo el trabajo del diablo”.

“Empecemos por el principio”, dijo Tucker después de que Misty, la madre de la niña, de 28 años, firmara el papeleo. “¿Todo empezó con la pieza del rompecabezas?”.

Unos meses antes, madre e hija estaban mirando un rompecabezas de madera de Estados Unidos, en el que cada estado estaba representado por una caricatura de una persona o un objeto. La hija de Misty señaló emocionada la pieza dentada que representaba Illinois, que tenía una ilustración abstracta de Abraham Lincoln.

“Es Pom”, exclamó su hija. “No lleva puesto el sombrero”.

Efectivamente, era un dibujo de Abraham Lincoln sin sombrero, pero lo más importante era que debajo de la imagen no había ningún nombre que indicara quién era. Tras semanas de hablar sin parar de que “Pom” se había desangrado tras ser herido y llevado a una cama demasiado pequeña —lo que la familia había empezado a pensar que podía estar relacionado con el asesinato de Lincoln—, empezaron a considerar que su hija había estado presente en el momento histórico. Y ello a pesar de que la familia no tenía ninguna creencia previa en la reencarnación, ni ningún interés particular en Lincoln.

En el trayecto a Amherst, Tucker confesó sus dudas a la hora de aceptar este caso en particular, o cualquier otro relacionado con una persona famosa. “Si dices que tu hijo era Babe Ruth, por ejemplo, habría mucha información en internet”, dijo. “Cuando nos llegan esos casos, normalmente es que los padres están en eso. Sin embargo, es un poco extraño que salga de la boca de una niña de tres años. Ahora bien, si hubiera dicho que su hija era Lincoln, probablemente no habría hecho el viaje”.

Últimamente, Tucker le ha estado haciendo a los niños pruebas de imagen. “Cuando creemos que conocemos a la persona de la que hablan, les enseñamos una foto de esa vida y luego les enseñamos otra —una foto falsa— de otro lugar, para ver si pueden elegir la correcta”, dijo. “Tienes que tener unas cuantas fotos para que signifique algo. Tuve una en la que el chico recordaba haber muerto en Vietnam. Le enseñé ocho pares de fotos y en un par de ellas no eligió, pero en las otras acertó seis de seis. Así que, ya sabes, eso te hace pensar. Pero esta niña es tan joven que no creo que podamos hacer eso”.

En esta ocasión, la niña decidió no comprometerse y fingió estar dormida. Luego se durmió de verdad.

“Pronto recapacitará”, aseguró Misty a los investigadores. A medida que pasaban los minutos, Tucker decidió que sería mejor dejar la prueba de las imágenes para otro momento. La niña seguía dormida cuando los investigadores regresaron al auto.

Tras el primer encuentro, el único curso de acción es no hacer nada y esperar, ver si los recuerdos se convierten en algo más concreto. Como la investigación de las vidas pasadas se basa en los recuerdos espontáneos, el equipo no está muy convencido del concepto de regresión hipnótica. “Se hipnotiza a la gente y se le dice que vuelva a sus vidas pasadas y todo eso, sobre lo que somos bastante escépticos”, dijo Tucker. “También pueden inventarse muchas cosas, aunque se trate de recuerdos de esta vida”.

La DOPS rara vez tiene en cuenta los relatos de los adultos. “No son nuestro principal interés, en parte porque, como adulto, has estado expuesto a muchas cosas”, explicó Tucker. “Puedes pensar que no conoces cosas de la historia, pero es muy posible que hayas estado expuesto a ellas. Pero, además, el fenómeno se da típicamente en los niños pequeños. Es como si llevaran los recuerdos consigo, y normalmente son muy pequeños cuando empiezan a hablar”.

También existe la preocupación de que los padres busquen llamar la atención. “Hay gente que dice: ‘Bueno, los padres solo lo hacen para tener sus 15 minutos de fama o lo que sea’”, dijo Tucker. “Pero a la mayoría de ellos no les interesa que nadie lo sepa, ya sabes, porque es algo embarazoso, o les preocupa que la gente piense que su hijo es raro”.

Para un niño, recordar una vida pasada puede ser duro. “Es posible que extrañen a la gente o que tengan la sensación de que hay asuntos pendientes”, dijo. Tras un silencio, continuó, con voz contemplativa. “Francamente, probablemente sea mejor para el niño que no tenga esos recuerdos, porque muchos de ellos son difíciles. La mayoría de los niños que recuerdan cómo murieron perecieron en algún tipo de muerte violenta y no natural”.

Ayudar a la gente a tratarse un poco mejor

Los investigadores esperan que la idea de que la mente sobrevive a la muerte corporal se comprenda mejor en los próximos años, y se tome más en serio.

“Dudo que vaya a haber un hallazgo o un estudio que convenza de repente a todo el mundo de que tenemos que cambiar nuestra manera de entender la realidad, pero creo que puede animar a la gente a explorarlo”, dijo Tucker, refiriéndose al trabajo que se ha hecho en el campo de la investigación de las vidas pasadas en el último siglo.

Pero, ¿por qué importa todo esto?

El equipo de la DOPS cree que una mayor aceptación de que la vida es un ciclo continuo podría tener un efecto positivo en nuestra manera de vivir.

“Sin duda podría influir en la forma en que la gente ve su vida”, dijo Tucker. “Creo que es una visión más esperanzadora que la idea de que esto solo es un universo aleatorio que carece de sentido. Por supuesto, la gente encuentra esto en su religión, pero si pudieran ver que existe este aspecto de sí misma que continúa, podría ayudar con el duelo y la ansiedad ante la muerte y, ya sabes, con suerte ayudaría a que la gente se tratara un poco mejor. Habría una sensación más fuerte de que todos estamos juntos en esto de que, de nuevo, no se trata de una existencia sin sentido”.

Tucker piensa menos en el pasado y más en el futuro inminente. Ha pasado los últimos meses atando cabos sueltos antes de su partida.

Una cosa es segura: quienquiera que asuma el cargo de director de la DOPS se convertirá en el nuevo custodio del experimento de Stevenson. Después de todo, hay más de un millón de combinaciones posibles para la cerradura, y no hay coincidencia en adivinar la correcta. Muchos lo han intentado, algunos incluso han intentado recuperar el código del propio Stevenson recurriendo a la ayuda de médiums espirituales, en vano.

En cuanto a Tucker, planea trasladarse a Carolina del Sur con su esposa para estar más cerca de sus nietos. “Estoy pensando en pasar página y empezar un nuevo capítulo”, dijo.

¿Una nueva vida, tal vez?

“Sí, bastante. Aunque no como usamos ese término aquí”, dijo con una sonrisa.

(FUENTE: lanacion.com.ar)

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