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jueves, 2 de julio de 2026

Mensajes o cara a cara: cuál es la mejor forma de resolver conflictos de pareja según un estudio

En un escenario donde los conflictos de pareja se trasladan cada vez más a la pantalla, un equipo de psicólogos encabezado por la profesora Marie-Ève Daspe de la Universidad de Montreal analizó si discutir por WhatsApp, videollamada o cara a cara modifica el resultado del desacuerdo.

De acuerdo con una revisión sistemática publicada en el Journal of Social and Personal Relationships, el examen de 15 estudios concluyó que ningún canal de comunicación fue consistentemente superior: la eficacia dependió del contexto y de diferencias individuales.

La revisión indicó que no existió una vía universalmente mejor, ni presencial ni digital. Las parejas alcanzaron niveles similares de satisfacción y entendimiento tanto en intercambios mediado por tecnología como en conversaciones en persona, aunque cada modalidad presentó ventajas y limitaciones según las preferencias y características del vínculo.

El equipo liderado por Daspe evaluó investigaciones realizadas mayoritariamente en Estados Unidos entre 2007 y 2024, con comparaciones entre discusiones cara a cara y otras por texto, videollamada, llamadas telefónicas o correo electrónico.

Comparación entre comunicación digital y cara a cara en parejas

La comparación entre ambas modalidades incluyó datos experimentales y encuestas sobre el manejo de conflictos en relaciones amorosas. De acuerdo con el artículo, algunos estudios mostraron que hablar cara a cara favoreció conductas más constructivas. Daspe lo explicó así: “Las personas captan una gama de señales no verbales que juegan un papel importante en la comunicación emocional”.

Otros estudios, sin embargo, no detectaron diferencias entre medios en términos de resolución, satisfacción o emociones experimentadas durante la discusión.

Incluso, algunos experimentos reportaron mayor percepción de cierre y más disculpas en la modalidad digital, sobre todo entre mujeres y en parejas con baja satisfacción relacional. Esto sugirió que la forma de comunicación pudo adaptarse de manera flexible a las necesidades de cada pareja.

La revisión mostró que el contexto, el tipo de conflicto y las preferencias personales hicieron que un canal resultara más apropiado que otro. Según el grupo de la Universidad de Montreal, en la vida cotidiana fue habitual emplear ambos: una discusión pudo empezar por mensaje y continuar en persona, lo que indicó que un enfoque multimodal reflejó mejor la realidad de las relaciones actuales.

Ventajas y limitaciones de discutir por medios digitales

Según los especialistas, la comunicación digital ofreció ventajas como permitir la reflexión antes de responder, editar mensajes y evitar respuestas impulsivas, lo que pudo ayudar al autocontrol emocional. Además, la distancia que brindaron los textos o correos electrónicos facilitó abordar temas delicados sin la presión del contacto presencial.

Sin embargo, la ausencia de matices vocales, gestos o contacto físico derivó en mensajes ambiguos. Los retrasos en la respuesta se percibieron como rechazo, y los textos cortos resultaron fríos. Daspe lo resumió así: la falta de señales contextuales “puede dar margen a interpretaciones diversas”.

Por otra parte, discutir en persona permitió captar matices, ajustar reacciones y manifestar afecto de manera inmediata. Las teorías sobre la riqueza y sincronía de los canales sostuvieron que medios como la videollamada o el encuentro directo se adaptaron mejor a contenidos emocionales complejos.

El análisis también identificó patrones: los hombres tendieron a disculparse más en persona, mientras que las mujeres lo hicieron por mensajes. Además, en parejas satisfechas los conflictos digitales se relacionaron con más distanciamiento y menos intentos de reparación; en relaciones insatisfechas, las discusiones por medios digitales generaron más disculpas o gestos de reconciliación.

El peso del estilo de apego y otros factores personales

Uno de los aportes del trabajo de Daspe y su equipo fue la identificación de factores individuales y relacionales que influyeron en cómo se vivió el conflicto según el canal elegido. El estilo de apego, la autoestima y el grado de satisfacción en la relación afectaron tanto la percepción como el resultado del intercambio.

Personas con apego evitativo, menos cómodas con la cercanía emocional, solieron preferir resolver diferencias por vía digital. Según la revisión, esta modalidad les dio tiempo y espacio para reflexionar y redujo la exposición a emociones intensas. Quienes tuvieron baja autoestima experimentaron menor satisfacción al emplear medios digitales, quizá porque interpretaron la ambigüedad o la espera de modo negativo.

La satisfacción dentro de la pareja también intervino: parejas satisfechas valoraron más la comunicación cara a cara, mientras que las menos satisfechas recurrieron a más intentos de reparación mediante canales digitales.

Retos metodológicos y ejes para la investigación futura

El estudio subrayó obstáculos metodológicos en este ámbito. El grupo de la Universidad de Montreal destacó que parte de la variedad en los resultados respondió a diferencias en cómo se definieron y agruparon los canales digitales: algunos estudios los consideraron un bloque y otros los distinguieron, además de emplear distintos diseños de experimentación.

8 de los 15 estudios emplearon encuestas retrospectivas sobre conflictos pasados, mientras que 7 recurrieron a experimentos controlados con parejas que discutieron en tiempo real. La representatividad limitada de las muestras, así como el predominio de participantes con relaciones funcionales, limitó la generalización a contextos donde el conflicto fue más intenso.

Los autores del Journal of Social and Personal Relationships sugirieron que la investigación futura debería determinar qué tipos de conflicto o dinámicas relacionales favorecieron cada canal y explorar cómo se integraron ambos a lo largo del proceso de discusión.

También recomendaron analizar cómo evolucionaron las actitudes hacia la tecnología a medida que su uso se hizo más habitual.

El equipo aconsejó considerar tanto la naturaleza específica de cada conflicto como las preferencias personales al elegir el canal, y remarcó la importancia de investigar cómo el desarrollo de nuevas herramientas digitales podría modificar patrones de comunicación y resolución.

Inteligencia artificial y el futuro de la comunicación en parejas

El surgimiento de la inteligencia artificial (IA) incorporó nuevos interrogantes sobre la autenticidad y la calidad del diálogo romántico. El informe señaló que cada vez fue más común que las personas utilizaran asistentes virtuales para redactar o mejorar mensajes sensibles dirigidos a la pareja.

Aunque un mensaje generado por IA pudo percibirse como más claro o empático, persistió la inquietud sobre la autenticidad y el esfuerzo personal en la comunicación.

El grupo liderado por Daspe advirtió que una dependencia creciente de herramientas automatizadas pudo restar espontaneidad y autonomía en la gestión de desacuerdos, lo que pudo debilitar la conexión emocional.

Los investigadores subrayaron la necesidad de explorar empíricamente el impacto de la inteligencia artificial en las relaciones de pareja, en particular en torno a la percepción de sinceridad y dedicación.

El protagonismo de las tecnologías digitales en los vínculos románticos actuales invitó a rediseñar las estrategias que buscaron promover la salud relacional, con una mirada más profunda sobre cómo la comunicación mediada por tecnología influyó en la regulación de los conflictos y en la calidad de la relación.

(FUENTE: infobae.com)

miércoles, 1 de julio de 2026

Una explicación científica al avistamiento de fantasmas en casas abandonadas

 


Hace unos años se pasó por Hora 25 el neuropsicólogo Saúl Martínez-Horta, quien estaba presentando uno de sus libros, 'Cerebros rotos' (Kailas, 2022), en el cual narra los comportamientos, gestos y palabras de varios de sus pacientes, así como explica cómo a través de la observación y el análisis los profesionales consiguen desgranar los procesos cerebrales que dan lugar a las enfermedades neurológicas. Y es que nuestro principal órgano, el que dirige todo, está expuesto a 'estropearse', pero también a tener ciertos lapsus que dan lugar a diferentes experiencias que no necesariamente son como las percibimos.

En una parte de la charla habló sobre la relación entre dichos problemas y eventos que llamamos fantasmagóricos, explicando algunos procesos y si tienen que ver con enfermedades. Decía que, "cuando se estropean X zonas del cerebro, a veces el síntoma es otro y a veces los síntomas tienen en el aspecto más característico de todo tipo de fenómenos paranormales que conocemos", asegurando que en determinadas enfermedades hay personas que "ven fantasmas tal y como los representaríamos todos con la sábana blanca flotando, apariciones o abducciones de todo tipo". ¿Pero eso quiere decir que algo no va bien? pues depende del contexto, porque no siempre está relacionado.

El especialista en neuropsicología clínica comentaba que en casos en los que "un cerebro se ha roto" es obvio que "una enfermedad está provocando esos fenómenos". Pero matizaba: "A la pregunta de si todos los fenómenos paranormales son consecuencia de un cerebro roto, mi respuesta es que no, pero a la pregunta de si para mí todos los fenómenos paranormales son consecuencia del cerebro, la respuesta es sí". Y de esto se ha hablado precisamente en La Ciencia de A vivir que son dos días, con Pere Estupinyà, bioquímico y divulgador científico, contando algunas de los estudios que ha podido encontrar en este tema.

Fantasmas en casas abandonadas

En el contexto que se estaba hablando en el programa los avistamientos de ovnis, comentaba que siempre que ha incidido en esta temática ha estado "buscando explicaciones racionales", pues es a lo que se dedica como científico y divulgador, "con ese escepticismo". Ello le llevó a pensar en el tema de las alucinaciones, pero una de las veces que lo abordó estuvo pensando en si dentro de todo ello "hay algún fenómeno físico que te hace ver más alucinaciones". Y resulta que así es, porque afirma haber encontrado algunos estudios relacionados con ello, aunque no tienen que ver con extraterrestres, pero sí con "avistamientos de fantasmas o espíritus en casas abandonadas".

Explicaba que "se ve que en estas casas abandonadas muchas veces hay mucha humedad, hay mucho moho que liberan microtoxinas", por lo que si pasas la noche durmiendo en un lugar así, es posible que experimentes este tipo de fenómenos, porque "nuestro cerebro no es un perceptor perfecto". En este sentido, Javier Sampedro, doctor en genética y biología molecular, hacía un paralelismo con los llamados déjà vu, que es el nombre que se le da al momento en el que tenemos la sensación de que algo ya lo hemos visto o vivido, cuando "al doblar una esquina, ves una calle en la que todo resulta familiar y nunca has estado en esa ciudad, de manera que es imposible", siendo esto también producto de una reacción de nuestro cerebro y no ninguna visión de alguna vida pasada.

(FUENTE: cadenaser.com)

miércoles, 3 de junio de 2026

3 señales de que estás mejor soltero, según una investigación

La soltería suele verse como una etapa transitoria, casi un “problema” que hay que resolver. Pero la evidencia científica muestra que no siempre es así.

La psicóloga Bella DePaulo, en una investigación publicada en 2023 en el Journal of Family Theory and Review, plantea que la diferencia en felicidad entre personas solteras y quienes están en pareja es mucho menor de lo que se cree.

E incluso, esta brecha de felicidad desaparece cuando la soltería se trata de una elección personal más que una casualidad de la vida.

Según Psychology Today, más que rechazar las relaciones, el punto es desarrollar el autoconocimiento suficiente para entender cuándo una relación realmente vale la pena.

En ese contexto, hay señales claras de que estar soltero puede ser, al menos por ahora, la mejor decisión.

Te atrae más la conquista que la relación

No todas las personas buscan lo mismo cuando se involucran con alguien.

Para algunos, lo más estimulante ocurre al inicio: la incertidumbre, la intensidad emocional y la novedad. Esa sensación puede confundirse con amor, pero tiene nombre propio.

La psicóloga Dorothy Tennov la definió como limerencia: una atracción intensa y casi obsesiva propia de las primeras etapas románticas.

Estudios de neuroimagen han mostrado que este estado activa patrones cerebrales similares a los del trastorno obsesivo-compulsivo.

El problema aparece cuando esa intensidad desaparece. Si tras la consolidación de la relación surge el aburrimiento o la apatía, podría indicar que lo que se busca no es una relación estable, sino la emoción de conquistar.

En esos casos, la soltería puede ofrecer un espacio más honesto para entender qué se está persiguiendo realmente.

Tu autoestima depende de tener pareja

Otra señal clave es cuando el estado civil se convierte en una medida de valor personal.

Para algunas personas, responder si están o no en una relación no es una simple conversación, sino una especie de evaluación social.

Este fenómeno se conoce como autoestima contingente: una percepción de valor basada en la validación externa.

Diversos estudios han mostrado que quienes dependen de sus relaciones para sentirse bien tienden a reprimir sus necesidades, permanecer en vínculos insatisfactorios y, en última instancia, sentirse menos felices.

En ese escenario, buscar pareja no soluciona el problema de fondo. Al contrario, puede postergar el desarrollo de una autoestima más estable.

La soltería, aunque incómoda, puede ser el espacio necesario para construir una identidad que no dependa de ser elegido por otro.

Repites patrones que no has podido analizar

Muchas personas reconocen, tarde o temprano, que repiten ciertos patrones en sus relaciones: sentirse poco valorados, asumir más carga emocional o adaptarse en exceso a la pareja.

La teoría del apego explica que estas dinámicas suelen originarse en experiencias tempranas y se replican porque resultan familiares, incluso cuando son dañinas.

Sin embargo, analizarlas desde dentro de una relación es difícil.

Las investigaciones indican que, tras una ruptura, la claridad sobre la propia identidad suele disminuir inicialmente, pero se recupera con el tiempo si la persona reflexiona antes de iniciar otra relación.

Ese proceso se asocia con una mejor adaptación emocional.

Por eso, estar soltero no siempre es una carencia. Puede ser una oportunidad para tomar distancia, identificar patrones y reconstruir la propia historia desde un lugar más consciente.

(FUENTE; latercera.com)

lunes, 1 de junio de 2026

Qué es el sueño épico y por qué puede producir agotamiento extremo al despertar

Despertar sintiéndose agotado aun después de dormir toda la noche es una realidad para quienes padecen el sueño épico, un fenómeno caracterizado por sueños vívidos e incesantes que provocan un cansancio extremo. Estas personas afirman que cada jornada supone un reto físico y mental, ya que los sueños parecen ocupar toda la noche y dificultan distinguir la vigilia de la ensoñación.

El sueño épico es una experiencia recurrente de sueños tan intensos, continuos y realistas que afectan la vida diaria. Algunos expertos médicos, según New Scientist, proponen reconocerlo como un posible trastorno del sueño independiente, basándose en casos recientes evaluados en centros médicos de Francia.

Los afectados manifiestan agotamiento persistente, la impresión de haber “vivido dentro del sueño” durante horas y una fatiga persistente que entorpece su desempeño personal y profesional, aun cuando las pruebas convencionales del sueño indican patrones normales. Las investigaciones analizan si este fenómeno puede ser clasificado clínicamente y cuál es su verdadero alcance.

La intensidad de estas vivencias deja a quienes las experimentan sintiéndose exhaustos cada mañana, pese a haber pasado la noche en la cama.

Características clínicas y hallazgos de los estudios

Desde la perspectiva médica, los sueños vívidos asociados al sueño épico se concentran principalmente en la fase REM del sueño, explicó Pierre Geoffroy, investigador de la Universidad París Cité, según New Scientist. Tres pacientes fueron sometidos a pruebas de polisomnografía. Los resultados revelaron períodos REM normales o incluso algo más cortos de lo habitual, pero sí se observó una mayor densidad y fragmentación de esta fase, con más movimientos oculares rápidos y múltiples microdespertares.

Según Geoffroy y su equipo, aunque los parámetros médicos pueden parecer normales, el cerebro de quienes presentan sueño épico procesa el material onírico de manera tan absorbente que impide sentir descanso real al despertar.

Ivana Rosenzweig, investigadora del King’s College London, sugiere que el dilema radica en cómo el cerebro es incapaz de hacer que los sueños parezcan limitados, fácilmente olvidables y distintos de la vida en vigilia.

Los hallazgos técnicos destacados por New Scientist indican que la percepción subjetiva del sueño y la fatiga asociada pueden imponerse sobre los registros objetivos de las pruebas médicas.

Relación entre sueño épico, salud mental y diagnóstico

Los médicos analizaron si el sueño épico podría estar relacionado con problemas de salud mental. Tras evaluar psiquiátricamente a los cuatro casos, en tres se encontraron signos de depresión o ansiedad. Sin embargo, el tratamiento de estas afecciones no eliminó la sobrecarga de sueños, lo que, según Geoffroy, sostiene la hipótesis de que se trata de un trastorno del sueño específico y no solo de un síntoma secundario.

El diagnóstico se dificulta porque el fenómeno suele aparecer junto a otros problemas más comunes en quienes enfrentan condiciones de salud mental, lo que complica su identificación y abordaje clínico.

Desafíos científicos y debates en torno al reconocimiento clínico

El reconocimiento clínico del sueño épico es todavía objeto de debate en la comunidad científica. Ivana Rosenzweig expuso en New Scientist que este fenómeno recibe ahora “atención clínica seria” por parte de muchos médicos del sueño, aunque sigue sin contemplarse en las categorías diagnósticas habituales.

Francesca Siclari, del Instituto Holandés de Neurociencias, advierte que aún faltan estudios suficientes para saber si el sueño épico es un síndrome con mecanismos propios o simplemente una manifestación más de otros trastornos del sueño o de la esfera psiquiátrica. Según Siclari, este será uno de los desafíos científicos más importantes de los próximos años y requerirá investigaciones con grupos más amplios de pacientes.

Rosenzweig agrega que el sueño épico puede plantear dificultades considerables para quienes tienen problemas al separar la experiencia real de la onírica. Esto refuerza la urgencia de investigar los límites entre la realidad y el sueño en el ámbito de la neurociencia.

Comprender el fenómeno del sueño épico podría aportar pistas inéditas sobre la forma en que el cerebro humano decide durante la noche qué es real y qué pertenece al mundo de los sueños.

(FUENTE: infobae.com)

martes, 19 de mayo de 2026

¿Es posible la telepatía con psicodélicos?

La idea de una posible telepatía bajo psicodélicos vuelve una y otra vez ya sea mediante relatos de viajes, ceremonias o sesiones intensas. La experiencia puede sentirse real, pero entre esa vivencia y una prueba científica concluyente todavía hay una gran distancia.

La idea de la telepatía aparece con frecuencia en el universo psicodélico porque estos estados suelen desdibujar la frontera entre uno mismo y los demás. De ahí nacen relatos de pensamientos compartidos, emociones ajenas y sincronías que se viven como algo más que coincidencias. A veces esa sensación recuerda a algunos viajes psicodélicos que parecen colectivos, aunque esa impresión no baste para hablar de telepatía. Un estudio de 2020 de Petter Grahl Johnstad, basado en 40 entrevistas, recogió 16 relatos de “telepatía psicodélica”. Eso sí, el valor del trabajo es mostrar cómo se narran esas experiencias, pero no da pruebas de un mecanismo de transmisión mental.

La investigación más sólida sobre psicodélicos no prueba telepatía, sino cambios intensos en la percepción del yo, la carga emocional y la relación con el entorno. Las revisiones sobre red por defecto y disolución del ego apuntan a una mayor porosidad entre lo propio y lo ajeno. Esa misma línea puede leerse desde los psicodélicos y la cognición social, donde se estudian empatía, reconocimiento emocional y vínculo con otros. Esa reorganización de la experiencia ayuda a explicar por qué muchas personas sienten una conexión extraordinaria sin necesidad de concluir que hubo telepatía literal.

A esto se suma la vieja tradición parapsicológica del método ganzfeld. Algunas revisiones reportan resultados por encima del azar, pero la discusión sigue abierta por problemas de replicación, diseño y solidez metodológica. Incluso fuera del campo psicodélico, la telepatía continúa en un terreno incierto, más cercano a la controversia que al consenso científico.

Ahí es donde conviene afinar el lenguaje porque si bien la nota de DoubleBlind, fuente primaria de esta lectura, ordena testimonios, estudios y antecedentes parapsicológicos, no cambia lo esencial y es que los psicodélicos pueden intensificar empatía, sincronía, lectura de gestos y sensación de unidad. Ese cruce también dialoga con trabajos sobre el LSD y el comportamiento social, sin convertir una hipótesis sugerente en una certeza y, si bien la experiencia merece atención, la evidencia, todavía, nos pide cautela.

(FUENTE: canamo.net)

Ni magia ni fantasmas: investigadores descubren el motivo por el que muchos creen tener experiencias paranormales y el origen está en el cerebro


Un equipo de neurocientíficos ha analizado el cerebro humano para intentar explicar por qué hasta un 35% de las personas afirma haber vivido experiencias paranormales. Según los investigadores, el origen de estas sensaciones no estaría en lo sobrenatural, sino en un estímulo invisible: el infrasonido, un tipo de sonido inferior a los 20 hercios que no puede ser percibido conscientemente por el oído humano, pero que sí puede afectar al organismo. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, fue liderada por el psicólogo Rodney Schmaltz.

Para ello, se expuso a 36 voluntarios a distintos entornos sonoros, algunos de ellos con infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento se midieron variables como el estrés, el cortisol y el estado emocional de los participantes. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos al infrasonido presentaron mayor irritabilidad, menor interés en la actividad y un aumento del cortisol. También tendían a percibir la música como más triste, incluso sin ser conscientes de la presencia de ese estímulo. Según Schmaltz, esto no significa que el infrasonido haga creer en fantasmas, pero sí puede generar una sensación de incomodidad que algunas personas interpretan como una presencia.

La verdadera razón de las experiencias paranormales

El estudio contó con 36 voluntarios expuestos a distintos entornos sonoros, algunos de ellos acompañados de infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento, se midieron los niveles de estrés a través del cortisol y el estado emocional de los participantes.

Las experiencias paranormales

Janire Manzanas

Janire Manzanas

Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

07/05/2026 16:00 Actualizado: 07/05/2026 16:00

Un equipo de neurocientíficos ha analizado el cerebro humano para intentar explicar por qué hasta un 35% de las personas afirma haber vivido experiencias paranormales. Según los investigadores, el origen de estas sensaciones no estaría en lo sobrenatural, sino en un estímulo invisible: el infrasonido, un tipo de sonido inferior a los 20 hercios que no puede ser percibido conscientemente por el oído humano, pero que sí puede afectar al organismo. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, fue liderada por el psicólogo Rodney Schmaltz.


Para ello, se expuso a 36 voluntarios a distintos entornos sonoros, algunos de ellos con infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento se midieron variables como el estrés, el cortisol y el estado emocional de los participantes. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos al infrasonido presentaron mayor irritabilidad, menor interés en la actividad y un aumento del cortisol. También tendían a percibir la música como más triste, incluso sin ser conscientes de la presencia de ese estímulo. Según Schmaltz, esto no significa que el infrasonido haga creer en fantasmas, pero sí puede generar una sensación de incomodidad que algunas personas interpretan como una presencia.

La verdadera razón de las experiencias paranormales

El estudio contó con 36 voluntarios expuestos a distintos entornos sonoros, algunos de ellos acompañados de infrasonidos de 18 hercios generados mediante dispositivos ocultos. Antes y después del experimento, se midieron los niveles de estrés a través del cortisol y el estado emocional de los participantes.

Los resultados fueron claros: quienes estuvieron expuestos al infrasonido mostraron mayor irritabilidad, menor interés en la actividad y un aumento significativo del cortisol. Además, tendían a percibir la música como más triste, incluso sin ser conscientes de la presencia de ese estímulo. Según explicó Schmaltz, «es importante dejar claro que el infrasonido no hace que la gente crea que ha visto un fantasma». Sin embargo, añade que «puede generar una incomodidad inexplicable que algunas personas interpretan como una presencia o una experiencia paranormal».

Los datos encajan con encuestas como la de YouGov, que indican que un 60% de la población ha vivido algún fenómeno paranormal y que un 35% afirma haber sentido una presencia o energía desconocida. Este patrón sugiere que el cerebro tiende a buscar explicaciones cuando se enfrenta a estímulos ambiguos. Además, el hecho de que los participantes no supieran si estaban siendo expuestos al infrasonido refuerza la idea de que estas reacciones son inconscientes. El cerebro, al no identificar el origen del malestar, puede atribuirlo a causas externas o incluso sobrenaturales.

«En definitiva, el estudio sobre experiencias paranormales utilizó una combinación de medidas de autoinforme y biológicas para demostrar que el infrasonido puede tener propiedades irritantes y aversivas en los seres humanos. De manera similar, el infrasonido parece influir en un aumento de la valoración afectiva negativa. No se detectaron evidencias en esta muestra que sugirieran que el infrasonido sea ansiógeno o que provoque afecto positivo durante la exposición a estímulos positivos, lo que implica que el infrasonido está asociado a estados afectivos negativos y no a un aumento general de la activación. Considerando la prevalencia del infrasonido en y alrededor de los entornos humanos, estos hallazgos destacan la posible importancia de identificar y mitigar las fuentes de contaminación por infrasonido en nuestro entorno», concluyen los investigadores.

¿Los fantasmas existen?

La creencia en fantasmas ha estado presente en la cultura humana durante siglo, pero, hasta la fecha, la ciencia no ha encontrado pruebas concluyentes que demuestren la existencia de estos fenómenos. En cambio, las investigaciones apuntan a explicaciones relacionadas con la psicología humana y la forma en que el cerebro procesa la información.

Investigadores como Christopher French, profesor emérito de Psicología en Goldsmiths, de la Universidad de Londres, han estudiado estos casos durante años. Según su trabajo, la mayoría de los encuentros con fantasmas son «interpretaciones sinceras pero erróneas» de eventos naturales. Es decir, el cerebro puede engañarnos y hacernos percibir cosas que no están realmente presentes, generando la sensación de una presencia.

Uno de los factores clave es el «efecto expectativa», que indica que lo que esperamos influye en lo que percibimos. Por ejemplo, si una persona entra en un lugar que cree encantado, es más probable que interprete ruidos o sombras como algo paranormal, incluso si tienen una explicación normal. El cerebro, condicionado por ideas previas, puede crear percepciones que parecen reales.

También destaca la pareidolia, un fenómeno por el cual el cerebro detecta patrones, como rostros o figuras humanas, en objetos o sombras aleatorias.  A ello se suman los falsos recuerdos, ya que la memoria humana es maleable y puede modificarse con el tiempo, incorporando detalles que no ocurrieron realmente.

Por último, otra explicación relevante es la parálisis del sueño, una condición en la que la persona está consciente pero no puede moverse, acompañada a menudo de sensaciones de presencia o alucinaciones visuales y auditivas.

(FUENTE: okdiario.com)

lunes, 20 de abril de 2026

¿Cuántas veces nos enamoramos según la ciencia? El amor apasionado es escaso, revelan estudios

El amor apasionado ha sido retratado por siglos como una experiencia intensa, transformadora y casi inevitable. Sin embargo, pocas investigaciones habían intentado responder una pregunta básica: ¿cuántas veces nos enamoramos en la vida realmente? El Instituto Kinsey publicó un estudio que revela la cifra exacta actualmente.

Un nuevo estudio del Kinsey Institute, publicado el 10 de febrero de 2026 en la revista Interpersona, ofrece una base estadística para entender el amor contemporáneo. El equipo, liderado por la doctora Amanda Gesselman, encuestó a 10,036 adultos solteros de entre 18 y 99 años en Estados Unidos y les pidió responder una simple pregunta: ¿Cuántas veces has estado “apasionadamente enamorado o enamorada”?

Actualmente, el 60% de los solteros se describe como muy romántico y cree en el destino o en el amor a primera vista. Sin embargo, la ciencia demuestra que el amor apasionado es un evento poco frecuente para la mayoría.

Los investigadores descubrieron que las personas se enamoran apasionadamente ¡solo 2.05 veces durante toda su vida!

Este dato rompe con los mitos del cine y las redes sociales que promueven un romance constante e inalcanzable para todos.

Estadísticas reales sobre el amor apasionado en 2026

El estudio del Instituto Kinsey analiza cómo el amor apasionado impacta la salud mental y el bienestar de las personas solteras actualmente. Los datos muestran que el amor intenso no ocurre cada año, sino que es un hito especial y escaso para los adultos.

El 14% de los participantes confesó que nunca ha sentido un amor apasionado, lo cual es totalmente normal según los investigadores actuales ahora. Por otro lado, el 28% de los adultos vivió esta experiencia una vez y el 30% la experimentó exactamente dos veces recientemente.

Solo el 17% de los encuestados se enamoró tres veces, mientras que apenas el 11% alcanzó cuatro o más experiencias de pasión intensa.

Los expertos señalan que el amor apasionado puede ocurrir en etapas avanzadas de la vida, no solo durante la juventud. Y otro dato curioso: los hombres reportaron ligeramente más experiencias que las mujeres, aunque la diferencia es mínima.

La doctora Gesselman explica que estas cifras ofrecen un contexto real para quienes buscan pareja activamente, ya sea en el mundo digital o en el físico. Los números dejan ver que la mayoría de las personas tiene muy pocas conexiones románticas profundas a través del tiempo, y que el amor apasionado es un recurso limitado.

El impacto de los medios en las expectativas del amor apasionado

La percepción del romance cambió debido a la influencia de las redes sociales y el contenido digital que consumimos a diario. Muchas personas sienten una presión constante por encontrar una conexión perfecta que cumpla con los estándares de las películas de Hollywood.

El estudio revela que el 73% de los solteros cree que los medios crean expectativas poco realistas sobre sus propias relaciones. Además, el 51% de las personas admite que siente más presión por hallar el amor en comparación con generaciones anteriores.

Esta ansiedad digital afecta la forma en que los adultos jóvenes valoran sus relaciones actuales y sus metas de vida personal. Es fundamental entender que la realidad científica del romance difiere mucho de las historias que vemos en las pantallas.

¿Cuántas veces nos enamoramos? Una pregunta, muchas respuestas

El reciente estudio del Instituto Kinsey se suma a otros reportes internacionales que exploran la frecuencia con la que ocurre el amor apasionado hoy. Una investigación publicada por Gazeta Express indica que es común enamorarse poco más de dos veces en total.

Un análisis de Psypost revela que el amor apasionado ocurre dos o tres veces para una proporción muy significativa de la población. Solo un porcentaje menor de los encuestados reportó haber sentido esta conexión intensa cuatro o más veces durante toda su vida adulta este año.

La famosa ‘Teoría de los Tres Amores’, desarrollada por la compañía Opera North y citada frecuentemente en The Guardian y Vogue, es otra referencia muy popular. Este estudio sugiere que el primer amor ocurre en la adolescencia, el segundo es el “amor difícil” que enseña lecciones, y el tercero es el amor inesperado y duradero.

Por su parte, la multinacional Siemens realizó una encuesta a 2,000 personas donde el promedio de enamoramientos también se situó en dos ocasiones. Este informe destaca que el 60% de las personas en una relación admiten que su pareja actual no es su gran amor apasionado.

Factores que influyen en el enamoramiento: biología, género y plataformas digitales

La ciencia también investiga cómo el género influye en el ritmo y la cantidad de veces que los humanos deciden enamorarse apasionadamente ahora. Un estudio de la revista Biology of Sex Differences encontró que los hombres tienden a enamorarse más veces que las mujeres.

En esta muestra específica, los hombres reportaron 2.6 experiencias amorosas frente a las 2.3 experiencias que indicaron las mujeres dentro del grupo analizado. Estos datos sugieren que existen variaciones biológicas e individuales pequeñas que modifican los patrones de enamoramiento en los distintos grupos de población.

La antropóloga Helen Fisher explica que el cerebro humano no está diseñado metabólicamente para mantener el amor romántico intenso de forma muy frecuente. Según sus investigaciones, la fase de dopamina es sumamente costosa para el organismo y esto limita las experiencias de pasión.

En el entorno digital, el informe Singles in America de Match.com indica que solo el 40% de los adultos ha sentido amor verdadero. Reportes de Psychology Today señalan que la Generación Z experimenta menos periodos de amor apasionado que los Millennials actualmente.

Finalmente, portales como Mental Health Signs indican que los estilos de apego seguro facilitan la formación de estos vínculos afectivos.

Entonces, ¿cuántas veces nos enamoramos en la vida?

La evidencia más reciente y respaldada por datos poblacionales indica que la experiencia del amor apasionado no es tan frecuente como la cultura popular suele sugerir, ocurriendo unas pocas veces a lo largo de la vida para la mayoría de personas.

Sin embargo, estudios complementarios y encuestas señalan que este número puede variar según contexto, edad, género y estilo emocional. Y también están las teorías no académicas que proponen diferentes recorridos afectivos a lo largo de la vida.

Tal vez estos resultados ayuden a bajar la presión social sobre la búsqueda de una pareja perfecta en la era digital.

(FUENTE: emprendedor.com)

jueves, 19 de marzo de 2026

¿Pueden contar las plantas? Los científicos descubren que algunas sí lo hacen

Nuevas investigaciones sugieren que algunas plantas podrían ser capaces de registrar la cantidad de eventos que experimentan, contar, y ser más "inteligentes" de lo que pensamos.

Durante mucho tiempo se ha asumido que, para que un organismo aprenda, recuerde o saque conclusiones, necesita un cerebro. Sin embargo, cada vez hay más pruebas, incluido un estudio reciente de la revista Cognitive Science, que ponen en tela de juicio esta suposición, sugiriendo que las neuronas podrían no ser necesarias para el procesamiento de información compleja.

El nuevo estudio, realizado por Peter Vishton, profesor de psicología de William & Mary, y su exalumna Paige Bartosh'25, indica que las plantas podrían tener la capacidad de contar. Bueno… no de la misma manera que los humanos. Pero parece que las plantas de Mimosa pudica pueden, de alguna forma, "llevar la cuenta de los eventos en su entorno", afirmó Vishton.

Según los investigadores, esta es la primera evidencia de que las plantas pueden enumerar, es decir, la capacidad de distinguir y rastrear eventos discretos.

Las plantas podrían ser más "inteligentes" de lo que la gente piensa

Conocida comúnmente como planta tímida o planta intocable, la Mimosa pudica tiene hojas delicadas, parecidas a fronda, que se pliegan hacia adentro al tocarlas o agitarlas. Además, se cierran por la noche y se vuelven a abrir con la salida del sol, un movimiento conocido como nictinastia.

En una tienda de campaña húmeda dentro de una habitación sin ventanas en el Centro de Ciencias Integradas de W&M, Vishton y Bartosh expusieron estas plantas a ciclos de luz y oscuridad y observaron un curioso cambio en su movimiento.

“En la primera fase de nuestro experimento, utilizamos un ciclo de 24 horas. Los días uno y dos, las plantas estuvieron expuestas a 12 horas de oscuridad y 12 horas de luz. El tercer día, las luces permanecieron apagadas”, explicó Vishton.

Tras aproximadamente cinco repeticiones de este ciclo, las plantas mostraron un mayor movimiento en las horas previas al amanecer en los días en que se podía prever la luz, pero no en el tercer día de oscuridad total.

“Esto parece sugerir que las plantas fueron capaces de ‘aprender’, a falta de una palabra mejor, este ciclo de tres días y modificar su movimiento en respuesta”, dijo Vishton.

La modelización de este cambio arrojó una curva logarítmica, lo que significa que el movimiento de las plantas cambió rápidamente al principio antes de estabilizarse gradualmente en un patrón consistente.

“Este es el mismo patrón que observamos constantemente en el aprendizaje animal”, dijo Vishton. “Por ejemplo, si le enseñas a una rata a realizar una serie de acciones en un orden determinado, es de esperar que haya un período de tiempo en el que esté descifrando la secuencia y luego un aumento gradual en su capacidad para predecir el patrón”.

Pero Vishton quería investigar otra posible explicación para el movimiento de las plantas. En lugar de registrar un número, podrían estar registrando el tiempo.

“Está comprobado que muchas plantas se mueven en sincronía con un ritmo circadiano de 24 horas, abriéndose en anticipación a la salida del sol”, dijo Vishton. “Si bien no hay evidencia que sugiera que las plantas puedan seguir un ciclo de 72 horas —la duración del patrón de tres días en nuestro estudio—, queríamos poner a prueba esa posibilidad”.

Al reducir la duración de los días de 24 a 20 horas, Vishton y Bartosh observaron un cambio casi inmediato en el movimiento de las plantas, siguiendo este patrón ajustado de luz y oscuridad. Para reforzar aún más la evidencia de que las plantas se movían según el recuento, realizaron un experimento final en el que a cada ciclo de tres días se le asignó una duración aleatoria, que oscilaba entre 10 horas (cinco horas de luz y cinco de oscuridad) y 32 horas.

Curiosamente, en días con periodos de luz inferiores o superiores a 12-24 horas, el patrón se interrumpía. Vishton cree que esto implica un periodo mínimo de exposición para que las plantas procesen el patrón de luz-oscuridad y un límite máximo de memoria tras el cual lo "olvidan".

Sin embargo, dentro del intervalo de 12 a 24 horas, las plantas continuaron mostrando mayor movimiento en los días en que se podía prever luz que en los días oscuros.

“La explicación más sencilla para este resultado es que estas plantas registran la cantidad de eventos que ocurren”, dijo Vishton. “No se limitan a responder al paso del tiempo”.

Un nuevo tipo de inteligencia

Si este resultado se confirma en experimentos futuros, aportará pruebas de un tipo de procesamiento de la información completamente diferente.

«Todas las teorías que he leído sobre la memoria y la toma de decisiones siempre involucran neuronas», dijo Vishton. «Para mi sorpresa, las plantas no las tienen. Y, sin embargo, parece que pueden realizar funciones similares a las cognitivas. Aunque no cognitivas propiamente dichas».

Si las plantas pueden codificar funciones complejas como la enumeración, quizás otros tejidos no neuronales también puedan hacerlo.

“Hay muchas células en animales y humanos que no son neuronas. Y simplemente asumimos que no participan en el aprendizaje”, dijo Vishton. “Pero tal vez sí. Tal vez el aprendizaje esté presente en cada célula. Simplemente nunca lo hemos estudiado a fondo”.

Cómo se aprende, se almacena y se utiliza exactamente esta inteligencia no neuronal es una cuestión que quedará para futuros experimentos.

El trabajo de Vishton contribuye a la creciente evidencia de que las plantas podrían ser más inteligentes de lo que la gente piensa.

Al sugerir un nuevo tipo de inteligencia, esta investigación se suma al conjunto de pruebas que cuestionan la distinción entre plantas y animales.

“Normalmente, no concebimos a las plantas como criaturas pensantes y con comportamiento, ¿verdad? Las consideramos objetos reflejos que responden a estímulos de forma sencilla”, dijo Vishton. “Pero, al menos para mí, nuestros resultados sugieren que tal vez no exista esa frontera entre el reino animal y el vegetal, o que sea mucho más permeable de lo que pensamos”.

(FUENTE: tiempo.com)

viernes, 6 de marzo de 2026

¿Puedes aprender algo mientras duermes? Lo que tu cerebro puede (y no puede) memorizar dormido, según la ciencia


 ¿Y si el cerebro pudiera seguir aprendiendo incluso mientras dormimos? ¿Sería posible transformar el descanso en una herramienta de estudio? La respuesta es sí y no, en función de lo que entendamos por aprender. Absorber información compleja o formarse en una nueva habilidad desde cero es casi imposible mientras estás en brazos de Morfeo. Aunque el cerebro dormido no está, ni mucho menos, apagado.

A lo largo del siglo XX, esta curiosa posibilidad ha encendido la imaginación de científicos, publicistas y guionistas por igual. Desde grabaciones nocturnas con mensajes motivacionales hasta escenas de películas en las que alguien aprende un idioma mientras duerme, la idea de usar el sueño como aula ha oscilado entre lo prometedor y lo absurdo. Pero más allá del mito, la ciencia del siglo XXI está empezando a revelar que el cerebro dormido no solo descansa: también selecciona, reorganiza y, en ciertos casos, reacciona a estímulos que podrían dejar huella. ¿Hasta dónde llega esa capacidad? Ahí empieza lo interesante.

El concepto de aprendizaje durante el sueño —conocido como hipnopedia— tiene una larga historia. El primer estudio que demostraba que dormir traía beneficios a la memoria fue llevado a cabo en 1914 por la psicóloga alemana Rosa Heine. Descubrió que estudiar nueva información en las horas previas al sueño daba mejores resultados a la hora de recordarla, comparado con hincar los codos más temprano.

La formación de recuerdos

Gracias a muchas investigaciones hechas desde entonces, sabemos que el sueño es crucial para la formación de recuerdos a largo plazo sobre lo que hemos vivido durante el día. El cerebro durmiente revive las experiencias recientes y las consolida, trasladándolas desde el hipocampo, donde se graban en un principio, a otras regiones del encéfalo. Teniendo en cuenta que los recuerdos son procesados durante la noche, puede surgirnos la duda de si son alterados, intensificados o, incluso, recreados de cero en el proceso.

En la década de 1950, cuando se empezó a usar el electroencefalograma (EEG) para monitorizar las ondas cerebrales durante el sueño, se descubrió que, si se aprendía algo en ese tiempo, era solo porque algún estímulo había despertado a los participantes en los experimentos. Así, las teorías sobre la posibilidad de estudiar mientras se plancha la oreja quedaron refutadas y lanzadas al saco de las pseudociencias.

Sin embargo, hace poco, se ha confirmado que la sesera sí puede absorber información e, incluso, formar nuevos recuerdos cuando está dormida. Aunque serían recuerdos inconscientes, eso es lo malo. Esto ocurre porque es una forma de aprendizaje muy básica y mucho más sencilla que la que tiene lugar en tus neuronas cuando quieres aprender alemán o mecánica cuántica.

Reforzando recuerdos con estímulos dormidos

Durante el sueño, especialmente en la fase profunda NREM (de ondas lentas), nuestro cerebro no está desconectado, sino trabajando a pleno rendimiento. Un estudio reciente publicado en Nature describe una técnica fascinante llamada reconsolidación específica. 

Aquí, durante el aprendizaje en estado consciente, se asocia un estímulo —por ejemplo, un olor o sonido— con lo que se quiere memorizar. Luego, ese mismo estímulo se presenta mientras dormimos y ayuda a “refrescar” ese recuerdo, consolidándolo de forma selectiva.

La aplicación práctica es emocionante: imagina aprender una pieza musical, o repasar vocabulario, y fortalecer el recuerdo sin esfuerzo consciente mientras duermes.

Además, otro estudio reciente demostró que estos estímulos durante el sueño no solo refuerzan lo ya aprendido, también pueden facilitar la conexión entre diferentes recuerdos contextuales. Por ejemplo, si asocias varias ideas con una historia o contexto antes de dormir, al reactivar uno de los estímulos, no solo reforzas ese dato, sino todo el conjunto relacionado. Quizá no aprenderás desde cero, pero sí podrás afianzar lo que has repasado.

La asociación con olores

Así, parece ser que el aprendizaje condicionado sí puede darse mientras dormimos. En un estudio israelí de 2012 se comprobó que la gente puede aprender a asociar olores a sonidos durante el sueño. Los experimentadores tocaban determinada melodía mientras se liberaba un desagradable olor a pescado podrido en la sala donde dormían los participantes. Una vez despiertos, al oír de nuevo la misma música, los voluntarios contenían la respiración, en anticipación al olor.

Aunque se trataba de un recuerdo implícito o inconsciente, podía afectar al comportamiento de las personas. Los investigadores descubrieron, además, que los fumadores consumían menos tabaco después de haberse pasado la noche anterior expuestos al aroma de cigarrillos mezclados con huevos podridos o pescado en mal estado. Sus cerebros habían aprendido la lección mientras dormían. Por otra parte, aprender nuevas habilidades en sueños podría aplicarse también al estudio del lenguaje.

En un trabajo publicado en Current Biology, los participantes dormidos en el experimento escuchaban parejas de palabras inventadas asociadas a su supuesto significado, por ejemplo, guga y elefante. Después, cuando despertaban, solían acertar bastante bien cuando tenían que elegir la traducción de una palabra inventada en una prueba de tipo test.

Aun así, por el momento, parece ser que poner en jaque un buen descanso de calidad a cambio de aprender unas cuantas palabras no merece la pena.

El cerebro ensaya caminos: la magia de la replay hipocámpica

Una de las maravillas más fascinantes durante el sueño es el fenómeno conocido como replay hipocámpico. En estudios con animales y humanos se ha observado que, durante fases profundas del sueño, el hipocampo “reproduce” patrones neuronales similares a los del aprendizaje del día, pero a una velocidad acelerada. 

Este ensayo cerebral permite organizar y reforzar rutas cognitivas sin intervención consciente, como si el cerebro repasara mentalmente lo aprendido en piloto automático.

Esta actividad coordinada entre el hipocampo y la neocorteza forma el núcleo de la hipótesis de "consolidación de sistema activo": el cerebro transfiere recuerdos del hipocampo (memoria inmediata) a la neocorteza (memorías permanentes) durante el sueño.

Además, la densidad de los llamados “spindles” o husos del sueño —breves patrones de ondas cerebrales en el estadio 2— está relacionada con la mejora del aprendizaje, aunque los resultados aún son mixtos. Lo cierto es que el cerebro no solo duerme: edifica, conecta y reafirma.

Soñar no cuesta nada… y a veces también enseña

Dormir no es perder el tiempo. Al contrario, mientras descansamos, el cerebro trabaja de manera silenciosa y ordenada, clasificando lo vivido, reforzando lo aprendido y, en ciertos casos, dejando que nuevas asociaciones se cuelen sin que apenas nos demos cuenta. No necesitamos despertarnos sabiendo tocar el piano o hablar alemán, pero sí podemos confiar en que cada noche nuestro cerebro pule poco a poco lo que intentamos aprender durante el día.

Aunque la idea de aprender dormidos suena a ciencia ficción, la realidad es más sutil, pero no menos fascinante. No se trata de memorizar grandes volúmenes de datos en sueños, sino de entender que el aprendizaje es un proceso que también avanza cuando cerramos los ojos. Dormir bien, cuidar los ritmos y dar espacio al descanso se convierte, así, en parte del camino hacia aprender mejor.

En definitiva, el sueño no sustituye al estudio, pero lo potencia. No es una píldora mágica, pero sí un ingrediente esencial para que el conocimiento eche raíces. Aprovecharlo es tan sencillo como respetarlo: dormir las horas necesarias, crear rutinas saludables y dejar que, noche tras noche, el cerebro haga su magia. Porque incluso dormidos, seguimos aprendiendo.

(FUENTE: muyinteresante.com)

martes, 8 de julio de 2025

Algo bajo el hielo antártico está enviando extrañas señales

Entre 2016 y 2018, un detector de partículas cósmicas flotando sobre la vasta soledad de la Antártida captó un fenómeno desconcertante para la ciencia actual.

El experimento Antena Antártica de Impulso Transitivo (ANITA, por sus siglas en inglés), una serie de antenas transportadas por globos a 40 kilómetros de altura, registró señales de radio que, en lugar de reflejarse en el hielo –como normalmente ocurre– parecían provenir de debajo del horizonte, atravesando el hielo antártico, con una orientación incompatible con los principios conocidos de la física de partículas.

Ahora, tras los resultados obtenidos hace casi una década, un nuevo estudio publicado en Physical Review Letters, que utiliza 15 años de datos cósmicos del Observatorio Pierre Auger en Argentina, proporciona un contexto adicional. Según los expertos, este fenómeno podría indicar la existencia de nueva física o partículas completamente desconocidas.

"Las ondas de radio que detectamos se encontraban en ángulos realmente pronunciados, como a 30 grados por debajo de la superficie del hielo", explica Stephanie Wissel, profesora asociada de física, astronomía y astrofísica de la Universidad Estatal de Pensilvania e investigadora del equipo ANITA.

Este detalle aparentemente técnico esconde una imposibilidad: para llegar hasta ANITA con esa orientación, las señales tuvieron que atravesar entre 6.000 y 7.000 kilómetros de roca sólida. Cualquier onda de radio debería haber sido absorbida completamente durante ese viaje subterráneo, volviéndose indetectable. Sin embargo, ahí estaban, claras y potentes.

"Es un problema interesante porque todavía no tenemos una explicación de lo que son esas anomalías", admite Wissel en un comunicado de prensa.

ANITA y la búsqueda de neutrinos cósmicos

Para entender la magnitud del misterio, hay que conocer la misión original de ANITA. Este detector espacial busca neutrinos, esas partículas casi etéreas conocidas como "partículas fantasma" por su capacidad de atravesar la materia sin apenas interactuar con ella.

Los neutrinos son extraordinarios mensajeros del universo. Nacidos en eventos cósmicos violentos como supernovas o incluso el big bang, viajan por el universo a velocidades cercanas a la de la luz, atravesando planetas enteros como si fueran fantasmas. De hecho, según Wissel, "hay mil millones de neutrinos pasando por la uña de tu pulgar en cualquier momento".

ANITA flota sobre la Antártida precisamente porque este continente helado ofrece un laboratorio perfecto: alejado de interferencias y con vastas extensiones de hielo que actúan como detector natural. 

Al principio, la sospecha natural recayó en los neutrinos tau, que, al chocar con el hielo, pueden generar emisiones de radio llamadas "lluvias de hielo" y producir una partícula secundaria –el leptón tau– que rápidamente se desintegra en una "lluvia de aire". 

Este tipo de eventos se puede rastrear y analizar para identificar su origen, igual que se puede deducir la trayectoria de una pelota por el ángulo con que rebota. Pero en este caso, el ángulo era tan inusual que no se podía aplicar el mismo principio.

El misterio de las partículas fantasma sin detectar

Lo que hace verdaderamente desconcertantes a estas señales anómalas es que otros detectores de neutrinos no registraron nada. Ni el prestigioso Experimento IceCube ni el Observatorio Pierre Auger detectaron las lluvias de aire ascendentes que deberían acompañar a eventos de tal magnitud.

Como cabría esperar, los investigadores han descartado meticulosamente todas las explicaciones convencionales. Las señales muestran "una fuerte polarización horizontal, pero sin la inversión de polaridad esperada para los pulsos reflejados", características que no encajan con ningún fenómeno conocido.

Así, las explicaciones convencionales se agotan, y lo que queda es un misterio. ¿Eran neutrinos con propiedades desconocidas? ¿Interacciones nuevas? ¿O algo completamente distinto, como materia oscura, esa forma invisible de materia que compone el 85 % del universo pero que aún no hemos podido detectar directamente? 

La posibilidad fue mencionada en su momento, aunque los análisis del nuevo estudio parecen enfriar esa hipótesis, al menos por ahora.

PUEO: la nueva generación de detectores espaciales

Wissel mantiene una postura científicamente cautelosa pero esperanzada: "Mi conjetura es que se produce algún efecto interesante de propagación de radio cerca del hielo y también cerca del horizonte que no entiendo completamente".

La respuesta podría llegar con PUEO (Payload for Ultrahigh Energy Observations), el sucesor de ANITA actualmente en desarrollo. Este nuevo detector será más grande y sensible, capaz de detectar señales más débiles y, esperan los científicos, resolver finalmente el misterio.

"Estoy entusiasmada de que cuando volemos PUEO, tendremos una mejor sensibilidad", explica Wissel. "En principio, deberíamos detectar más anomalías, y quizá lleguemos a entender de qué se trata".

Mientras tanto, las señales anómalas de la Antártida se suman a la lista de enigmas científicos sin resolver. Como reconoce Wissel, "ahora mismo, es uno de estos misterios de larga data" que mantiene despiertos a los físicos de todo el mundo.

Tal vez las señales revelen nueva física, tal vez sean el resultado de efectos de propagación de radio aún no comprendidos, o tal vez apunten hacia partículas completamente nuevas. Lo único cierto es que, en algún lugar bajo el hielo antártico, algo está enviando mensajes que aún no sabemos descifrar. Y por supuesto, la ciencia, como siempre, sigue escuchando.

(FUENTE: dw.com)

El cerebro puede adelantarse a lo que va a pasar gracias a sus ondas eléctricas

La capacidad del cerebro para anticipar eventos futuros es un tema central en la investigación científica actual, desvelando mecanismos internos que permiten a los seres humanos navegar por el tiempo y responder de manera proactiva a los desafíos del entorno.

En un estudio reciente, publicado por el Max Planck Institute for Empirical Aesthetics, se investigó cómo los ritmos cerebrales específicos pueden predecir la ocurrencia de eventos futuros.

Este trabajo fue desarrollado en colaboración con el Ernst Strüngmann Institute for Neuroscience y la Universidad Goethe de Frankfurt, aportando conocimientos innovadores sobre la predicción cerebral.

El estudio brinda detalles sobre cómo el cerebro utiliza los ritmos alfa y beta para prever el momento de futuros eventos.

Las ondas cerebrales en el rango alfa, que oscilan entre siete y doce hertz, y las ondas beta, que abarcan de quince a treinta hertz, son fundamentales en este proceso predictivo.

Según lo explicó Matthias Grabenhorst del Instituto Ernst Strüngmann, en el estudio, la intensidad de estas oscilaciones está directamente relacionada con la predictibilidad de un evento: cuanto más previsible es el evento, más fuertes son las oscilaciones, permitiendo así al cerebro reaccionar de forma más eficiente y rápida.

El uso de magnetoencefalografía (MEG) permitió a los investigadores localizar tres áreas cerebrales críticas: la corteza parietal posterior, el giro temporal medio posterior y la corteza sensorimotora.

La corteza parietal posterior actúa como un centro clave para la preparación motora y el manejo del tiempo, mientras que el giro temporal medio posterior es esencial para el procesamiento temporal de eventos.

Por su parte, la corteza sensorimotora está directamente involucrada en los movimientos hacia eventos anticipados.

Las implicaciones de estos hallazgos son vastas y abarcan distintos campos de aplicación, desde el rendimiento deportivo hasta el tratamiento de trastornos neurológicos.

Max Planck Institute for Empirical Aesthetics llevó a la conclusión de que los ritmos cerebrales podrían, en el futuro, ser empleados para entrenar al cerebro en mejorar la atención y la toma de decisiones.

Además, según este estudio, esta comprensión avanzada de las oscilaciones podría explicar por qué trastornos como el TDAH o el Parkinson afectan la velocidad de respuesta y el manejo del tiempo en los individuos que los padecen.

Por su parte, un artículo realizado por Frontiers, explora la idea del “cerebro predictivo”, un concepto que aboga por la importancia de la anticipación y la expectativa en los procesos cognitivos y neuronales.

El cerebro no solo reacciona a lo que sucede en su entorno inmediato, sino que está constantemente generando hipótesis sobre lo que vendrá a continuación.

Este enfoque es central en el procesamiento neuronal, donde los errores de predicción juegan un papel crucial en la adaptación y en la mejora de las capacidades cognitivas y conductuales.

Sumado a esto, una investigación realizada por la Universidad de Cambridge resalta el papel crítico de la corteza prefrontal lateral anterior en la estimación del éxito futuro.

Esta área cerebral se encarga de evaluar tanto las probabilidades externas como las internas, determinando así las tareas que el individuo está más inclinado a emprender.

Esta habilidad para predecir no solo es crucial para la toma de decisiones efectiva, sino que también es una parte evolutivamente desarrollada de la cognición humana que guía nuestro comportamiento hacia metas alcanzables.

A nivel práctico, el hallazgo de que el cerebro puede entrenarse para mejorar su habilidad predictiva ofrece prometedoras oportunidades para el desarrollo de estrategias de optimización mental.

En el ámbito deportivo, podría significar avances notables en el rendimiento, dado que los atletas podrían mejorar sus reflejos y toma de decisiones en tiempo real. En la neuroterapia, estas técnicas podrían transformarse en tratamientos eficaces para trastornos de atención y otras disfunciones cognitivas.

Mientras tanto, los científicos continúan desentrañando la complejidad de cómo el cerebro maneja la predicción, y estos estudios sugieren que los ritmos cerebrales constituyen un elemento fundamental en el cableado neuronal para la anticipación del tiempo.

(FUENTE: infobae.com)

de nuevo



domingo, 29 de junio de 2025

¿Se puede ser amigo de una expareja? Esto dice un especialista

La visita de un famoso cumbiambero en el podcast de una exenamorada ha dado mucho de qué hablar en estos días, y hasta generó diversos comentarios e incomodidad en la nueva pareja del artista, de quien se dice podría estar demostrando inseguridades.

Este reencuentro ha puesto sobre la mesa un tema que, pese a que se toca con frecuencia, generalmente no encuentra consensos: ¿Se puede mantener una amistad con la expareja? Marco Aurelio González, psicoterapeuta especializado en parejas y familias de Sentir, dice que sí, pero bajo ciertas condiciones.

El experto considera que es posible dar un paso a la amistad tras una ruptura, siempre y cuando ambas personas hayan ‘pasado página’ y tengan claros sus sentimientos. Para llegar a ello, indica que es indispensable darse un tiempo razonable para reconstruir el nuevo panorama.

Un punto importante que no debe pasar desapercibido, en especial si uno de los dos ya tiene pareja, es poner límites, como no dejar que usen sobrenombres cariñosos.

Aurelio González reconoció que puede ser incómodo para las parejas actuales, pero hizo un llamado a la comunicación constante para no generar malentendidos en las relaciones.

(FUENTE: trome.com)

Un estudio revela que hablar con tu madre por teléfono puede reducir el estrés

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Wisconsin ha revelado que una simple llamada telefónica a la madre puede ser un remedio eficaz contra el estrés. 

La investigación, compartida en redes sociales por ‘Upeka’, destaca que escuchar la voz materna activa en el cerebro la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, lo que genera una sensación de calma y seguridad.

“Llamar a mamá sí funciona. El mejor remedio (real) contra el estrés. ¿Hace cuánto no escuchas su voz porque sí?”, señalaba la publicación. El estudio se basó en la observación de un grupo de niñas expuestas a situaciones de estrés, como hablar en público. 

Para analizar el impacto del contacto materno, se dividió a las participantes en tres grupos: uno recibió un abrazo de su madre, otro solo pudo hablar con ella por teléfono y el tercero no tuvo contacto.

Los resultados fueron reveladores: tanto el abrazo como la conversación telefónica lograron reducir los niveles de estrés, demostrando que la voz de una madre puede generar un efecto tranquilizador incluso sin necesidad de contacto físico. “No hace falta un motivo, a veces, solo escuchar su voz es lo que necesitas”, concluía así el post.

Diversos estudios también han destacado la importancia de mantener una comunicación frecuente con los padres. Además, establecer una relación basada en la confianza y el diálogo desde temprana edad ayuda a mejorar el bienestar emocional. 

(FUENTE: lavanguardia.com)

miércoles, 18 de junio de 2025

La costumbre de ver series en pareja crece como fórmula de bienestar emocional


A lo largo de los años, los gestos simples se han transformado en cimientos clave para sostener relaciones afectivas. En ese panorama, ver series en pareja se posiciona como un hábito cotidiano con un potencial emocional mucho mayor al que parece a simple vista. No se trata solamente de descansar juntos frente a la pantalla: estudios recientes demuestran que compartir contenidos audiovisuales puede incidir directamente en la calidad y profundidad del vínculo afectivo. Especialmente entre quienes no comparten un círculo social común, esta práctica se convierte en una herramienta significativa para construir cercanía y compromiso.

Una conexión que va más allá del entretenimiento

Según un estudio publicado en el Journal of Social and Personal Relationships, las parejas que ven contenidos juntas tienden a sentirse más comprometidas y conectadas. El hallazgo cobra mayor relevancia cuando se trata de parejas que no comparten amistades en común. En estos casos, crear un universo narrativo propio a partir de una historia ficticia permite “compensar” esa falta de redes sociales compartidas. Ver una serie o película se transforma en una experiencia emocional compartida, similar a vivir juntos una situación concreta. En otras palabras, la ficción no solo entretiene: también construye recuerdos.

El acto de elegir qué ver, sentarse juntos, seguir el desarrollo de los personajes y comentarlo posteriormente refuerza la sensación de complicidad. No es casual que el estudio señale que la experiencia genera una cercanía “comparable a vivir una experiencia real compartida”. Así, ver televisión en pareja deja de ser un consumo pasivo y se convierte en una forma activa de alimentar el vínculo.

Encuestas que refuerzan la percepción positiva

Una encuesta realizada por Propeller Insights en colaboración con Xfinity confirma estas observaciones empíricas. De acuerdo con sus resultados, el 66 % de las parejas cree que ver televisión juntas ha fortalecido su relación. El dato se intensifica entre los millennials, donde ese porcentaje asciende al 75 %. Estos números reflejan una percepción extendida: compartir contenidos audiovisuales no solo se disfruta, sino que también cumple una función emocional y estructural dentro de la relación.

Entre las razones citadas por los encuestados aparecen la sensación de estar más conectados, la generación de momentos compartidos y el fortalecimiento de la intimidad. Además, muchas parejas declaran que este hábito se ha vuelto parte esencial de su rutina, al punto de considerarlo un “ritual moderno”.

Más allá del silencio: series como disparador del diálogo

Aunque parezca contradictorio, ver series —una actividad que exige silencio y concentración— puede favorecer el diálogo en la pareja. El intercambio no ocurre durante el visionado, sino antes y después: la elección del contenido, los comentarios sobre el desarrollo de la trama, las especulaciones sobre el desenlace o las opiniones sobre los personajes abren un nuevo canal comunicacional. Este tipo de conversaciones permite conocer mejor los gustos, valores y formas de pensar del otro.

Lejos de obstaculizar el diálogo, las series lo enriquecen con referencias comunes que luego pueden trasladarse a la vida cotidiana. Se generan bromas internas, códigos compartidos y temas de conversación que, de otro modo, quizá no surgirían con tanta fluidez. En este sentido, compartir una serie no solo entretiene: también ayuda a construir un lenguaje íntimo de pareja.

Intimidad recuperada y compartida

La intimidad, que muchas veces se desgasta con el paso del tiempo, encuentra en estas experiencias un canal de revitalización. Ver una serie juntos implica estar cerca físicamente, compartir emociones y vivir en paralelo las mismas situaciones ficticias. Esa sincronía emocional produce una sensación de complicidad que puede compararse con la de compartir un secreto importante.

La experiencia de descubrir juntos una historia, emocionarse o sorprenderse al mismo tiempo, incluso reaccionar con indignación ante un giro inesperado del guion, genera momentos de alta intensidad emocional. Según diversos testimonios, esa intensidad refuerza el sentimiento de estar en sintonía, lo cual es esencial para sostener el deseo y la intimidad a largo plazo.

Series largas como hilo narrativo de la relación

Otro de los elementos destacados por los estudios es la posibilidad de construir una historia compartida a lo largo del tiempo. Elegir una serie extensa y acompañarse mutuamente a lo largo de temporadas completas puede representar una suerte de “biografía en común”. Si una pareja empieza a ver “Mad Men” desde el primer capítulo —emitido en 2007— y avanza hasta su final en 2015, lo que comparten no es solo la serie, sino también los cambios personales y relacionales que ocurrieron durante ese período.

En esa continuidad aparece el valor simbólico del ritual moderno: el sofá, el horario elegido, el tipo de contenido y la dinámica de ver juntos se transforman en una marca de identidad de la pareja. En un contexto donde muchas relaciones carecen de espacios estables, esos rituales sostenidos cumplen un rol organizador.

Ver series en pareja es mucho más que una forma de ocio. Es un dispositivo afectivo que conecta, revela, acompaña y fortalece. Para muchas parejas, mirar juntos una ficción no solo ofrece entretenimiento, sino también una oportunidad para construir un vínculo más sólido y significativo. Como muestran las estadísticas y los estudios citados, la pantalla puede ser, paradójicamente, un espejo donde se reflejan la empatía, la intimidad y el deseo de compartir una vida en común.

(FUENTE: infobae.com)


La voz femenina agota el cerebro del hombre

La voz de la esposa o la suegra hartan al hombre pero, cuidado, que no es por la costumbre, sino que está científicamente comprobado que la voz de las mujeres agota el cerebro del hombre.

Esta reveladora conclusión fue publicada por ?Neuroimage?, una revista de ciencia en la que el profesor Michael Hunter, de la Universidad de Sheffield, relata que los tonos femeninos toman toda el área auditiva del cerebro, mientras que la voz de otro hombre sólo requiere del área subtalámica, según relata el diario inglés Daily Mail.

El estudio se realizó a través de una tecnología especial para poder detectar estos movimientos, de la misma manera que puede verse en una resonancia magnética.

Según este profesional, ?las mujeres tienen una voz natural con sonidos más complejos?.

Con este contundente resultado científico, es más que razonable no poder sostener la atención en el diálogo con una mujer por mucho tiempo.

Las esposas suelen quejarse de que sus maridos no las escuchan, pero no comprenden que detrás de esta situación hay fundamentos científicos que impiden poder escuchar durante mucho tiempo sus planteos y conversaciones.

La realidad parece indicar que un esfuerzo así podría afectar la zona cerebral masculina.

Ahora, la ciencia debería continuar con su investigación para detectar con fundamentos que algunas mujeres, no sólo hartan con su voz, sino que acaban con la paciencia.

(FUENTE: infobae.com)

domingo, 8 de junio de 2025

La ausencia de piropos en las relaciones podría terminar con una infidelidad, según estudio

Atrás quedaron los días de sonrisas complacientes y expectativas silenciadas. Hoy en día las mujeres se plantan firme, con la experiencia de cada momento o detalle grabada en todo lo que ha vivido en pareja.

Ellas ya no se conforman con la “invisibilidad” afectiva; anhelan sentirse vibrantes, deseadas y reconocidas en su totalidad. Es por eso que se conoció que la ausencia de detalles, como los piropos por parte de su pareja, lleva a las mujeres a buscar el afecto fuera de casa.

Un reciente estudio de Gleeden, una plataforma digital concebida por y para mujeres que exploran encuentros fuera de la rutina conyugal, reveló un dato contundente: el 77% de sus usuarias señaló la sequía de cumplidos y la falta de afecto como el detonante para buscar ese calor en otros brazos.

Dentro de sus conclusiones, ese aparente “detalle menor” de omitir un comentario simple como “qué guapa estás” o “que linda estás hoy”, puede ser la razón de ausencia de chispa que incendie un nuevo capítulo en una relación.

Los números se sincronizaron con la frialdad de la estadística, pero con la elocuencia de la realidad. Una encuesta online realizada por la plataforma entre más de once mil usuarios de Gleeden arrojó una cifra reveladora:

“El 84% de nuestras usuarias infieles asegura que sus parejas ya no les dedican ni una palabra bonita”, sentenció Silvia Rúbies, directora de comunicación de Gleeden en Latinoamérica. “Y cuando alguien llega y las halaga, les recuerda que siguen siendo deseables. Ahí empieza el cambio”, agregó.

Lejos de ser un capricho, esta búsqueda trascendió la aventura superficial. Un significativo 76% de las encuestadas afirmó que esto fue una vía para reconectar con su propia feminidad, mientras que un abrumador 82% lo hizo impulsada por la necesidad visceral de sentirse deseada.

Por otro lado, para un 42%, la llama del deseo se extinguió ante una pareja que dejó de verlas como mujeres más allá de sus roles cotidianos y sin expresarles lo que sienten por ellas.

Desde la perspectiva experta, la sexóloga Flavia Dos Santos, voz autorizada de Gleeden en temas de pareja, profundizó en la trascendencia de la importancia de las palabras en una relación de pareja:

“Nosotras, las mujeres, somos muy auditivas, muy del sentido de la audición y del tacto. La palabra tiene un poder enorme: cuando una mujer es mirada, tocada y escuchada, se siente deseada. Pero cuando, además, recibe una palabra que lo reafirma, el efecto es muy profundo”, explicó.

Para muchas, según Dos Santos, la ausencia de un halago no es un simple lapsus de memoria, sino un doloroso indicio de invisibilidad frente al deseo o los sentimientos.

“Cuando no hay un refuerzo de que te desean, de que eres divina o linda, uno empieza a apagarse. No es que dudes de ti misma, pero te desconectas de esa parte tuya que desea y se siente deseada. El impacto no es solo en la relación: también cambia la manera en que una mujer se mira frente al espejo”, reflexionó Flavia.

Sin embargo, la esperanza persiste. A pesar de la creencia de que en las relaciones largas ya no hay misterios, la experta insistió en que la raíz del problema radica en la pérdida de la curiosidad del hombre y la mujer.

“Yo creo que siempre es posible volver a conectar. Los terapeutas somos profesionales de la esperanza. Pero hay que tener ganas de seguir descubriendo al otro. La rutina mata cuando se pierde el interés, cuando dejamos de escuchar, de mirar, de querer conocer. Y eso también aplica al deseo”, concluyó.

Para los expertos, podría ser el momento de desempolvar las palabras amables, de redescubrir la belleza cotidiana en una pareja. Un simple cumplido, a veces, puede ser el salvavidas de una relación o el inicio del camino.

Y para las mujeres, de acuerdo con el estudio, el sentirse deseadas en su plenitud, va más allá de los roles impuestos en una relación, por lo que no lo ven como un lujo, sino como una necesidad vital para ellas.

(FUENTE: elcolombiano.com)

¿Qué trama tu cerebro mientras dormís? La ciencia acaba de descubrirlo

Durante años, el sueño fue considerado solo un momento de reposo, con alguna que otra función de limpieza mental. Pero la ciencia sigue destapando sus secretos, y el último hallazgo es tan sorprendente como revelador: tu cerebro podría estar construyendo las bases de tus futuros aprendizajes mientras dormís. Lejos de estar en pausa, tu mente trabaja más de lo que imaginabas.

El sueño, mucho más que descanso

Dormir no es simplemente desconectar. Mientras cerramos los ojos, el cerebro entra en una compleja coreografía de actividad. Algunas fases del sueño están marcadas por movimientos oculares rápidos y sueños vívidos; otras, por una calma que esconde un trabajo silencioso y profundo.

Durante este periodo, sabemos que el cerebro se ocupa de tareas vitales: desde eliminar residuos neuronales hasta reorganizar conexiones sinápticas. Uno de los procesos más fascinantes es su vínculo con la memoria. Tradicionalmente, se creía que mientras dormimos consolidamos los recuerdos del día. Sin embargo, un nuevo estudio apunta a una dimensión aún más asombrosa: durante el sueño también se preparan los recuerdos del futuro.

El cerebro predice lo que vas a aprender

Investigadores centraron su estudio en el hipocampo, región clave para la memoria, y descubrieron un tipo particular de neuronas que se activan mientras dormimos. Estas neuronas no están implicadas en experiencias pasadas, sino que parecen anticiparse a nuevas situaciones de aprendizaje. Las bautizaron como “engram-to-be cells”, es decir, células que están destinadas a formar recuerdos pero aún no lo han hecho.

La actividad de estas neuronas se intensifica durante el sueño posterior a un aprendizaje reciente, lo que sugiere que el cerebro no solo consolida memorias antiguas, sino que crea una especie de terreno fértil para los aprendizajes futuros.

Una nueva forma de entender la memoria

Gracias a tecnologías de imagen avanzada que combinan visualización por calcio y técnicas de etiquetado neuronal, los científicos observaron este fenómeno en ratones. Luego replicaron el proceso en modelos computacionales de redes neuronales para confirmar sus hallazgos.

Lo sorprendente es que este proceso no interfiere con la consolidación tradicional de recuerdos, sino que ocurre en paralelo. Es decir, el cerebro realiza un doble trabajo: fija el pasado mientras anticipa el futuro. Esta revelación abre una nueva vía de estudio sobre cómo recordamos, aprendemos y nos preparamos para enfrentar el mundo, incluso mientras dormimos.

(FUENTE: es.gimodo.com)

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