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lunes, 20 de abril de 2026

¿Cuántas veces nos enamoramos según la ciencia? El amor apasionado es escaso, revelan estudios

El amor apasionado ha sido retratado por siglos como una experiencia intensa, transformadora y casi inevitable. Sin embargo, pocas investigaciones habían intentado responder una pregunta básica: ¿cuántas veces nos enamoramos en la vida realmente? El Instituto Kinsey publicó un estudio que revela la cifra exacta actualmente.

Un nuevo estudio del Kinsey Institute, publicado el 10 de febrero de 2026 en la revista Interpersona, ofrece una base estadística para entender el amor contemporáneo. El equipo, liderado por la doctora Amanda Gesselman, encuestó a 10,036 adultos solteros de entre 18 y 99 años en Estados Unidos y les pidió responder una simple pregunta: ¿Cuántas veces has estado “apasionadamente enamorado o enamorada”?

Actualmente, el 60% de los solteros se describe como muy romántico y cree en el destino o en el amor a primera vista. Sin embargo, la ciencia demuestra que el amor apasionado es un evento poco frecuente para la mayoría.

Los investigadores descubrieron que las personas se enamoran apasionadamente ¡solo 2.05 veces durante toda su vida!

Este dato rompe con los mitos del cine y las redes sociales que promueven un romance constante e inalcanzable para todos.

Estadísticas reales sobre el amor apasionado en 2026

El estudio del Instituto Kinsey analiza cómo el amor apasionado impacta la salud mental y el bienestar de las personas solteras actualmente. Los datos muestran que el amor intenso no ocurre cada año, sino que es un hito especial y escaso para los adultos.

El 14% de los participantes confesó que nunca ha sentido un amor apasionado, lo cual es totalmente normal según los investigadores actuales ahora. Por otro lado, el 28% de los adultos vivió esta experiencia una vez y el 30% la experimentó exactamente dos veces recientemente.

Solo el 17% de los encuestados se enamoró tres veces, mientras que apenas el 11% alcanzó cuatro o más experiencias de pasión intensa.

Los expertos señalan que el amor apasionado puede ocurrir en etapas avanzadas de la vida, no solo durante la juventud. Y otro dato curioso: los hombres reportaron ligeramente más experiencias que las mujeres, aunque la diferencia es mínima.

La doctora Gesselman explica que estas cifras ofrecen un contexto real para quienes buscan pareja activamente, ya sea en el mundo digital o en el físico. Los números dejan ver que la mayoría de las personas tiene muy pocas conexiones románticas profundas a través del tiempo, y que el amor apasionado es un recurso limitado.

El impacto de los medios en las expectativas del amor apasionado

La percepción del romance cambió debido a la influencia de las redes sociales y el contenido digital que consumimos a diario. Muchas personas sienten una presión constante por encontrar una conexión perfecta que cumpla con los estándares de las películas de Hollywood.

El estudio revela que el 73% de los solteros cree que los medios crean expectativas poco realistas sobre sus propias relaciones. Además, el 51% de las personas admite que siente más presión por hallar el amor en comparación con generaciones anteriores.

Esta ansiedad digital afecta la forma en que los adultos jóvenes valoran sus relaciones actuales y sus metas de vida personal. Es fundamental entender que la realidad científica del romance difiere mucho de las historias que vemos en las pantallas.

¿Cuántas veces nos enamoramos? Una pregunta, muchas respuestas

El reciente estudio del Instituto Kinsey se suma a otros reportes internacionales que exploran la frecuencia con la que ocurre el amor apasionado hoy. Una investigación publicada por Gazeta Express indica que es común enamorarse poco más de dos veces en total.

Un análisis de Psypost revela que el amor apasionado ocurre dos o tres veces para una proporción muy significativa de la población. Solo un porcentaje menor de los encuestados reportó haber sentido esta conexión intensa cuatro o más veces durante toda su vida adulta este año.

La famosa ‘Teoría de los Tres Amores’, desarrollada por la compañía Opera North y citada frecuentemente en The Guardian y Vogue, es otra referencia muy popular. Este estudio sugiere que el primer amor ocurre en la adolescencia, el segundo es el “amor difícil” que enseña lecciones, y el tercero es el amor inesperado y duradero.

Por su parte, la multinacional Siemens realizó una encuesta a 2,000 personas donde el promedio de enamoramientos también se situó en dos ocasiones. Este informe destaca que el 60% de las personas en una relación admiten que su pareja actual no es su gran amor apasionado.

Factores que influyen en el enamoramiento: biología, género y plataformas digitales

La ciencia también investiga cómo el género influye en el ritmo y la cantidad de veces que los humanos deciden enamorarse apasionadamente ahora. Un estudio de la revista Biology of Sex Differences encontró que los hombres tienden a enamorarse más veces que las mujeres.

En esta muestra específica, los hombres reportaron 2.6 experiencias amorosas frente a las 2.3 experiencias que indicaron las mujeres dentro del grupo analizado. Estos datos sugieren que existen variaciones biológicas e individuales pequeñas que modifican los patrones de enamoramiento en los distintos grupos de población.

La antropóloga Helen Fisher explica que el cerebro humano no está diseñado metabólicamente para mantener el amor romántico intenso de forma muy frecuente. Según sus investigaciones, la fase de dopamina es sumamente costosa para el organismo y esto limita las experiencias de pasión.

En el entorno digital, el informe Singles in America de Match.com indica que solo el 40% de los adultos ha sentido amor verdadero. Reportes de Psychology Today señalan que la Generación Z experimenta menos periodos de amor apasionado que los Millennials actualmente.

Finalmente, portales como Mental Health Signs indican que los estilos de apego seguro facilitan la formación de estos vínculos afectivos.

Entonces, ¿cuántas veces nos enamoramos en la vida?

La evidencia más reciente y respaldada por datos poblacionales indica que la experiencia del amor apasionado no es tan frecuente como la cultura popular suele sugerir, ocurriendo unas pocas veces a lo largo de la vida para la mayoría de personas.

Sin embargo, estudios complementarios y encuestas señalan que este número puede variar según contexto, edad, género y estilo emocional. Y también están las teorías no académicas que proponen diferentes recorridos afectivos a lo largo de la vida.

Tal vez estos resultados ayuden a bajar la presión social sobre la búsqueda de una pareja perfecta en la era digital.

(FUENTE: emprendedor.com)

La escalofriante razón por la que no hay que poner espejos frente a la cama

Aunque pueda parecer un bonito detalle de decoración, este artefacto podría atraer malas energías o entidades negativas

Tener un espejo frente a la cama es una elección común en la decoración de muchos dormitorios. Sin embargo, una teoría que volvió a viralizarse en redes sociales advirtió que no es favorecedor para el buen descanso tener estos elementos en el cuarto.

La polémica se encendió a partir de un video publicado en TikTok por una usuaria que se presenta como demonóloga, conocida como @psychicleah, quien lanzó una advertencia que rápidamente captó la atención de miles de personas. Según explicó en su contenido, colocar un espejo frente a la cama podría atraer energías negativas o incluso “espíritus no deseados”.

“No tengan un espejo frente a su cama. Tendrán espíritus no deseados. Tendrán todo tipo de espíritus en su casa y no querrán tener que acudir a una persona para limpiar algo de baja vibración, normalmente una entidad que no es particularmente agradable”, afirmó en uno de sus videos.

La creadora de contenido, que también se hace llamar Lady Afterlife, sostuvo que los espejos funcionan como una especie de canal energético, en especial durante la noche, cuando las personas se encuentran más vulnerables.

Además, advirtió que, por más que muchos espejos puedan parecer muy bonitos y baratos por conseguirse en ferias americanas o ventas de garaje, es importante no adquirir aquellos que hayan sido utilizados por otras personas en sus hogares. Según su teoría, estos objetos podrían acumular “energía reprimida” de sus dueños anteriores. “Lo que sea que haya ocurrido en la casa de esa persona, no sabemos si es negativo, está entrando en tu casa”, aseguró.

¿Qué hacer si tengo un espejo en mi habitación?

Para quienes creen en esta teoría y llegan a una vivienda que ya contaba con un espejo, lo más cómodo es sacarlo del lugar. Pero si el espejo no puede ser movido, lo más seguro es cubrirlo. “Lo que te sugiero es que cubras el espejo. Puedes dejarlo ahí, pero cúbrelo con una tela, una manta, lo que quieras”, recomendó la experta. Además, sugirió realizar rituales de protección, como rezar o limpiar el objeto con sahumerios o salvia, una práctica asociada a la purificación energética.

Pero el poder de los espejos no solo se conoce por las teorías en redes sociales. Las primeras leyendas sobre este tema tienen su origen en la adivinación antigua (cristalomancia), ritos de luto victorianos y folclore europeo que asimilaba el reflejo con el demonio o entidades. Algunas de las más conocidas son Bloody Mary y Candyman.

Aunque no existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones, lo cierto es que muchas personas aseguran haber experimentado sensaciones extrañas al dormir frente a un espejo. En redes sociales, algunos usuarios compartieron experiencias similares y coincidieron con la advertencia de la influencer.

“Mi abuela siempre me decía: nunca pongas los pies mirando hacia la puerta. Nunca pongas un espejo frente a tu cama, ni otro espejo, ni la puerta... y sé que era una bruja porque, cuando estaba embarazada de mi hija (ella no lo sabía), perdió una aguja de tejer”; “Yo mirando fijamente los tres espejos separados frente a mi cama y el espejo de mano en mi mesita de noche” y “Mi espejo ha estado frente a mi cama durante meses y he estado sufriendo de insomnio severo y mayor ansiedad, ahora estoy muy preocupada”, fueron algunos de los comentarios más destacados.

(FUENTE: identidadcorrentina.com.ar)

Trump afirma que la revisión sobre los OVNIs ha revelado documentos "interesantes"

El presidente Donald Trump declaró este viernes que la revisión de material relacionado con OVNIs llevada a cabo por su administración ha sacado a la luz una serie de documentos "interesantes", y añadió que se espera que una primera tanda de registros se publique próximamente.

"Hemos encontrado muchos documentos muy interesantes, debo decir, y las primeras publicaciones comenzarán muy, muy pronto para que puedan salir y comprobar si ese fenómeno es real", afirmó Trump ante un grupo de simpatizantes en un evento organizado por la organización conservadora Turning Point USA.

En febrero, Trump ordenó a las agencias estadounidenses iniciar la desclasificación de archivos gubernamentales sobre OVNIs, fenómenos anómalos no identificados y posible vida extraterrestre, citando el fuerte interés público en la materia.

Trump ordenó dicha revisión tras acusar al expresidente Barack Obama de compartir información clasificada de manera inapropiada cuando este último afirmó que los alienígenas eran "reales" durante una entrevista en un podcast.

Posteriormente, Obama aclaró que no había visto pruebas de contacto extraterrestre durante su mandato, aunque señaló que la probabilidad estadística de vida en otros lugares del universo es elevada.

Por su parte, Trump ha manifestado que tampoco ha visto evidencias de alienígenas y que mantiene sus dudas sobre su existencia.

En los últimos años, el Pentágono ha investigado informes sobre OVNIs, y altos mandos militares declararon en 2022 que no hallaron pruebas que sugirieran que seres de otros mundos hubieran visitado la Tierra o realizado aterrizajes forzosos en ella.

Un informe del Pentágono de 2024 indicó que las investigaciones del gobierno de EE. UU. desde el fin de la Segunda Guerra Mundial no han encontrado indicios de tecnología extraterrestre, y que la mayoría de los avistamientos correspondían a objetos y fenómenos ordinarios identificados erróneamente.

(FUENTE: es.marketscreener.com)

El sorprendente estudio que conecta la música que escuchas con tu inteligencia: así lo explica la ciencia

Las preferencias musicales, la inteligencia y el comportamiento digital han sido objeto de estudio en la psicología durante décadas, pero una reciente investigación aporta una perspectiva diferente al sugerir que la selección de canciones puede estar vinculada con el rendimiento intelectual.

Un equipo de científicos analizó si la lista de reproducción musical de una persona puede ofrecer indicios sobre su capacidad cognitiva, partiendo de la premisa de que el comportamiento digital cotidiano deja huellas útiles para comprender procesos mentales complejos.

Según el artículo publicado en la revista científica internacional Journal of Intelligence, los investigadores buscaron identificar patrones entre la música escuchada y el desempeño en pruebas de inteligencia. El estudio explora la relación entre la conducta musical espontánea y las capacidades cognitivas, y analiza el potencial de los datos digitales para revelar características psicológicas menos evidentes.

El análisis se centró en observar si las elecciones musicales habituales podían servir como pistas para deducir el nivel de inteligencia general. Esta aproximación es distinta respecto a las investigaciones previas, que solían enfocarse en encuestas autoinformadas o preferencias musicales declaradas, en vez de analizar datos reales de comportamiento digital en una plataforma de streaming.

Metodología: seguimiento de hábitos musicales y pruebas cognitivas

Para identificar posibles vínculos entre preferencias musicales e inteligencia, el equipo de investigación diseñó un protocolo basado en la recolección de datos digitales y pruebas psicológicas estandarizadas. Más de mil personas compartieron su historial de reproducción musical de un servicio internacional de música en línea y realizaron evaluaciones de razonamiento lógico, memoria de trabajo y habilidades verbales.

Esta metodología permitió analizar las canciones escuchadas, la frecuencia y el momento del día en que se reproducía música, así como la diversidad de géneros y artistas elegidos, garantizando la objetividad y validez de los datos.

El diseño del estudio incorporó herramientas automáticas para procesar grandes volúmenes de información y cruzar los resultados de las pruebas cognitivas con los patrones de escucha musical. Así fue posible identificar tendencias difíciles de detectar con cuestionarios tradicionales.

Además, se establecieron protocolos para proteger la confidencialidad de los participantes y asegurar que los datos personales se manejaran de forma segura y anónima durante todo el proceso de investigación.

Principales hallazgos: letras, emociones y preferencias lingüísticas

El análisis cruzado de la información reveló que “quienes obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas tendían a elegir canciones con letras más complejas”.

Se observó, además, que la “preferencia por canciones en diferentes idiomas se asoció con un mayor rendimiento intelectual”. Estos patrones sugieren que la apertura a la diversidad lingüística y la complejidad temática en las letras pueden estar relacionadas con una mayor capacidad para procesar información compleja.

Los investigadores destacaron que la complejidad lírica fue evaluada considerando tanto el vocabulario como la profundidad temática de las canciones. La amplitud emocional se midió a partir de las emociones predominantes en las canciones seleccionadas, identificando si los oyentes exploraban distintos registros afectivos.

Esta aproximación permitió observar que la música elegida no solo refleja gustos personales, sino también posibles diferencias en la manera de gestionar y comprender emociones complejas.

Limitaciones, advertencias y matices de los resultados

Los propios autores advierten que, si bien se identifican correlaciones entre preferencias musicales y capacidad cognitiva, “esto no implica necesariamente una relación de causalidad”. Existen múltiples factores que pueden influir en las elecciones musicales, como el entorno sociocultural, el acceso a la educación o la exposición a distintos géneros musicales.

El estudio reconoce que los resultados se basan en una muestra concreta y en un servicio internacional de música en línea específico, lo que podría limitar la generalización de las conclusiones. Los investigadores señalan la necesidad de replicar el experimento en contextos diversos y con diferentes poblaciones antes de extraer afirmaciones definitivas sobre el vínculo entre música e inteligencia.

Perspectiva futura en psicología y comportamiento digital

El trabajo plantea nuevas preguntas sobre cómo los rastros digitales cotidianos pueden utilizarse para investigar características psicológicas complejas. Los autores subrayan el valor de los datos de comportamiento real como una fuente complementaria a los métodos tradicionales en psicología.

A partir de registros generados de manera espontánea en servicios digitales, los investigadores pueden acceder a patrones de conducta más auténticos y menos influenciados por la subjetividad de las respuestas autoinformadas.

La investigación propone el desarrollo de estudios que exploren la relación entre otras formas de consumo digital y habilidades cognitivas, desde la navegación en redes sociales hasta el uso de aplicaciones educativas. Al analizar cómo interactuamos con distintos entornos digitales en la vida diaria, es posible obtener nuevas perspectivas sobre la memoria, la atención o la flexibilidad mental.

Esta línea de trabajo sugiere que la tecnología no solo facilita la recopilación de grandes volúmenes de datos, sino que también permite identificar variaciones individuales en procesos psicológicos a través de actividades rutinarias.

Los autores destacan que estos enfoques abren la puerta a una psicología más integrada con el entorno digital contemporáneo. El análisis de los rastros que dejamos al escuchar música, ver series o leer en línea puede ofrecer información relevante y contextualizada sobre la mente humana, ampliando así la capacidad de la ciencia para comprender la complejidad de los procesos cognitivos y emocionales a partir de evidencias observadas en la vida cotidiana.

(FUENTE: infobae.com)

Insólito: el capitán de Jamaica cree ser víctima de brujería y rechazó el regalo del de Nueva Caledonia

El duelo entre Nueva Caledonia y Jamaica de repesca para el Mundial 2026, que acabó con triunfo de los visitantes (0-1), que se jugarán una plaza ante la RD Congo el próximo martes 31 de marzo (23.00 horas) para estar en la cita de Estados Unidos, Canadá y México, dejó un momento insólito en el habitual reparto de banderines entre los capitanes.

El capitán de Nueva Caledonia, César Zéoula, más allá de entregarle el banderín de su selección, también quiso obsequiar a su homólogo de Jamaica, Andre Blake, con un objeto tradicional que llegó a espantarle. Y es que Blake pensó en un primer momento que se podía tratar de un acto de brujería por parte del capitán de Nueva Caledonia. 

Finalmente, y tras la mediación del árbitro, que le explicó que simplemente se trataba de un regalo en tono de respeto y un gesto de deportividad, Blake sí accedió a recoger el objeto que le ofreció el capitán de la selección de Oceania.

(FUENTE: mundodeportivo.com)

viernes, 20 de marzo de 2026

La chica de la curva de Huelva: el fantasma que reaparece en la carretera de Ayamonte

El pasado 28 de febrero, cuando Andalucía celebraba su día festivo, la tranquilidad de la carretera comarcal que une Ayamonte con Lepe se vio interrumpida por una inquietante visión: el de una joven que aparece en mitad de la carretera, junto a una curva cerrada de vegetación. Entre los conductores se ha ganado la denominación de “la chica de la curva”, y aunque la historia parece sacada de una leyenda urbana, muchos conductores insisten en haberla visto en persona.

Un tramo con historia y superstición

La carretera que serpentea entre Ayamonte y Lepe ha sido escenario de numerosos accidentes desde hace décadas. “No es raro que alguien vea algo raro”, comenta Juan Gómez, vecino de Lepe. “Pero lo que pasa ahí no se explica con lógica. Muchos hemos sentido algo raro en esa curva. Un escalofrío, como si alguien te mirara desde la oscuridad”.

El primer testimonio documentado sobre la aparición data de 1998, cuando dos jóvenes de Isla Cristina, que regresaban de una fiesta en Ayamonte, declararon ante la Guardia Civil haber visto a una mujer haciendo señales en el arcén. “Pensamos que había tenido un accidente”, recordaría años después uno de ellos, Luis M. “Paré el coche y bajé la ventanilla, pero cuando giré la cabeza, ya no estaba. No había nadie, se esfumó”.

Desde entonces, el tramo ha ganado fama entre los conductores y curiosos. Algunos aseguran que la joven aparece en determinadas fechas, otros, que se deja ver únicamente cuando cae la niebla sobre los pinares.

El relato más reciente proviene de María del Carmen R., enfermera, quien afirma haberla visto la madrugada del 28 de febrero de 2023. “Salía de una guardia y conducía despacio porque estaba lloviendo”, cuenta. “En la curva del kilómetro 12 vi una figura blanca en el arcén. Pensé que era alguien pidiendo ayuda. Frené en seco. Cuando bajé la ventanilla, la figura cruzó la carretera, muy despacio, y se desvaneció. No puedo explicar lo que vi, pero no era una persona normal” decía.

María del Carmen asegura no creer en fantasmas, pero desde aquella noche ese tramo “le da miedo”. “Cuando se lo conté a mis compañeros, algunos se rieron, pero otros me dijeron que no era la primera que veía algo raro allí. Incluso un médico del hospital me confesó que había vivido lo mismo hacía años”.

Investigaciones en la zona

Francisco Suárez, investigador local, me decía: “La historia de la chica de la curva es un arquetipo universal”, explica. “Hay versiones en toda España, pero la de Huelva tiene elementos muy particulares: una fecha determinada, el entorno de la carretera y el hecho de que varios testigos no se conozcan entre sí. Eso le da consistencia”.

Suárez sostiene que la historia de esta aparición podría haberse originado tras un accidente real ocurrido en los años setenta u ochenta. “Según los archivos de tráfico, una joven de 23 años perdió la vida en esa misma curva cuando regresaba de una celebración a su casa. El coche se salió de la carretera y cayó por un pequeño terraplén. Desde entonces, cada aniversario, hay conductores que aseguran ver luces extrañas o escuchar una voz femenina pidiendo ayuda”.

El investigador advierte que el fenómeno no tiene por qué ser sobrenatural. “Podría tratarse de pareidolias visuales, reflejos o incluso sugestión. Lo interesante es cómo una fecha determinada, finales de febrero, surge esta aparición que siempre ve alguien”.

En Lepe y Ayamonte, el tema es medianamente desconocido aunque quien sabe de ella dice: “Yo no paso por ahí de noche ni loca”, confiesa Antonia. “Cada año viene gente con cámaras, paran en la curva y graban vídeos para internet. Algunos dicen que se les apaga el coche o que escuchan golpes en la ventanilla. A mí me da respeto. Hay cosas que es mejor no buscar”.

Hay incluso investigadores que han ido a la carretera en cuestión para tratar de ver a este particular fantasma, algo que implica un riesgo y no es recomendable.

Han pasado casi treinta años desde aquel primer testimonio, pero los testimonios de la chica de la curva en la zona sigue vivo. Cada año se reciben nuevos conductores que dicen haberla visto y nuevas historias.

“Quizá nunca sepamos quién es”, reflexiona Suárez. “Tal vez sea solo una leyenda que se alimenta de nuestras propias emociones. Pero también puede que sea la forma en que el recuerdo de una tragedia se niega a desaparecer”.

Pasar por este punto implica que alguien vuelva a mirar por el retrovisor y crea ver, solo por un instante, el vestido blanco que desaparece entre la niebla.

(FUENTE: huelvainformacion.es)

Junín: Hallan cráneo alargado en Cochangará


Durante una reciente exploración por las alturas del centro poblado de Cochangará, perteneciente al distrito chupaquino de Ahuac, un grupo de caminantes, de la mano de guías locales, descubrieron un cráneo con aparentes deformaciones intencionadas, como las que se conocen en la cultura Paracas.

La evidencia fue hallada a unos kilómetros del pueblo, entre abrigos rocosos, donde además existen indicios dispersos de presencia humana de hace siglos.

La osamenta es pequeña, con visible alargamiento en la parte posterior. Lo extraño es que hacia uno de los laterales presenta un orificio minúsculo, como si algún objeto contundente habría surtido efecto en la “tapa”.

De boca de los pobladores se supo como este cráneo existen muchos más que están desperdigados en las cavernas y abrigos naturales de las laderas. Los lugareños prefieren no extraerlos por “respeto a su pasado y a la memoria de los gentiles”.

Investigación

El antropólogo Pompeyo Cerrón plantea que el origen de los wankas reposa en Cochangará. Su hipótesis se sostiene en el hallazgo de más de 100 cuevas o “covachas” y abrigos rocosos en la zona, donde se han encontrado restos óseos, cerámica y estructuras arquitectónicas de estilo wanka.

Según su investigación, estos restos sugieren una presencia humana muy antigua que podría preceder a otros asentamientos conocidos, señalando a este lugar como la cuna o el “emporio” de esta cultura.

Su propuesta es considerada una “teoría atrevida” porque tradicionalmente se ha señalado al manantial de Wariwillka (Huancayo) como la pacarina u origen mítico de los wankas.

El director del museo de Wariwillka, Robert Arroyo, dijo a este medio que los cráneos “alargados” en la zona central del país, formarían parte de prácticas dirigidas a la distinción de castas sociales o religiosas.

En esa línea dijo que la deformación artificial del cráneo no era un ejercicio exclusivo de culturas como Nazca o Paracas, sino también de otras culturas, tal es el caso del hallazgo de seis cráneos con esas características hecho en el santuario de Wariwillka en los años 60.

Al respecto, el estudioso jaujino Henoch Loayza refiere que hace años descubrieron en el barrio San Juan Pata, unas estatuillas antropomórficas con protuberancias en la cabeza, lo que sugiere que las deformaciones de ese tipo no eran una rareza en el valle del Mantaro.

El expedicionario jaujino Ray Palacios afirma que en el valle de Hualimarca, en el distrito de Pomacancha, alguna vez avistó material similar con aparentes deformaciones físicas.

(FUENTE: diariocorreo.pe)

jueves, 19 de marzo de 2026

¿Pueden contar las plantas? Los científicos descubren que algunas sí lo hacen

Nuevas investigaciones sugieren que algunas plantas podrían ser capaces de registrar la cantidad de eventos que experimentan, contar, y ser más "inteligentes" de lo que pensamos.

Durante mucho tiempo se ha asumido que, para que un organismo aprenda, recuerde o saque conclusiones, necesita un cerebro. Sin embargo, cada vez hay más pruebas, incluido un estudio reciente de la revista Cognitive Science, que ponen en tela de juicio esta suposición, sugiriendo que las neuronas podrían no ser necesarias para el procesamiento de información compleja.

El nuevo estudio, realizado por Peter Vishton, profesor de psicología de William & Mary, y su exalumna Paige Bartosh'25, indica que las plantas podrían tener la capacidad de contar. Bueno… no de la misma manera que los humanos. Pero parece que las plantas de Mimosa pudica pueden, de alguna forma, "llevar la cuenta de los eventos en su entorno", afirmó Vishton.

Según los investigadores, esta es la primera evidencia de que las plantas pueden enumerar, es decir, la capacidad de distinguir y rastrear eventos discretos.

Las plantas podrían ser más "inteligentes" de lo que la gente piensa

Conocida comúnmente como planta tímida o planta intocable, la Mimosa pudica tiene hojas delicadas, parecidas a fronda, que se pliegan hacia adentro al tocarlas o agitarlas. Además, se cierran por la noche y se vuelven a abrir con la salida del sol, un movimiento conocido como nictinastia.

En una tienda de campaña húmeda dentro de una habitación sin ventanas en el Centro de Ciencias Integradas de W&M, Vishton y Bartosh expusieron estas plantas a ciclos de luz y oscuridad y observaron un curioso cambio en su movimiento.

“En la primera fase de nuestro experimento, utilizamos un ciclo de 24 horas. Los días uno y dos, las plantas estuvieron expuestas a 12 horas de oscuridad y 12 horas de luz. El tercer día, las luces permanecieron apagadas”, explicó Vishton.

Tras aproximadamente cinco repeticiones de este ciclo, las plantas mostraron un mayor movimiento en las horas previas al amanecer en los días en que se podía prever la luz, pero no en el tercer día de oscuridad total.

“Esto parece sugerir que las plantas fueron capaces de ‘aprender’, a falta de una palabra mejor, este ciclo de tres días y modificar su movimiento en respuesta”, dijo Vishton.

La modelización de este cambio arrojó una curva logarítmica, lo que significa que el movimiento de las plantas cambió rápidamente al principio antes de estabilizarse gradualmente en un patrón consistente.

“Este es el mismo patrón que observamos constantemente en el aprendizaje animal”, dijo Vishton. “Por ejemplo, si le enseñas a una rata a realizar una serie de acciones en un orden determinado, es de esperar que haya un período de tiempo en el que esté descifrando la secuencia y luego un aumento gradual en su capacidad para predecir el patrón”.

Pero Vishton quería investigar otra posible explicación para el movimiento de las plantas. En lugar de registrar un número, podrían estar registrando el tiempo.

“Está comprobado que muchas plantas se mueven en sincronía con un ritmo circadiano de 24 horas, abriéndose en anticipación a la salida del sol”, dijo Vishton. “Si bien no hay evidencia que sugiera que las plantas puedan seguir un ciclo de 72 horas —la duración del patrón de tres días en nuestro estudio—, queríamos poner a prueba esa posibilidad”.

Al reducir la duración de los días de 24 a 20 horas, Vishton y Bartosh observaron un cambio casi inmediato en el movimiento de las plantas, siguiendo este patrón ajustado de luz y oscuridad. Para reforzar aún más la evidencia de que las plantas se movían según el recuento, realizaron un experimento final en el que a cada ciclo de tres días se le asignó una duración aleatoria, que oscilaba entre 10 horas (cinco horas de luz y cinco de oscuridad) y 32 horas.

Curiosamente, en días con periodos de luz inferiores o superiores a 12-24 horas, el patrón se interrumpía. Vishton cree que esto implica un periodo mínimo de exposición para que las plantas procesen el patrón de luz-oscuridad y un límite máximo de memoria tras el cual lo "olvidan".

Sin embargo, dentro del intervalo de 12 a 24 horas, las plantas continuaron mostrando mayor movimiento en los días en que se podía prever luz que en los días oscuros.

“La explicación más sencilla para este resultado es que estas plantas registran la cantidad de eventos que ocurren”, dijo Vishton. “No se limitan a responder al paso del tiempo”.

Un nuevo tipo de inteligencia

Si este resultado se confirma en experimentos futuros, aportará pruebas de un tipo de procesamiento de la información completamente diferente.

«Todas las teorías que he leído sobre la memoria y la toma de decisiones siempre involucran neuronas», dijo Vishton. «Para mi sorpresa, las plantas no las tienen. Y, sin embargo, parece que pueden realizar funciones similares a las cognitivas. Aunque no cognitivas propiamente dichas».

Si las plantas pueden codificar funciones complejas como la enumeración, quizás otros tejidos no neuronales también puedan hacerlo.

“Hay muchas células en animales y humanos que no son neuronas. Y simplemente asumimos que no participan en el aprendizaje”, dijo Vishton. “Pero tal vez sí. Tal vez el aprendizaje esté presente en cada célula. Simplemente nunca lo hemos estudiado a fondo”.

Cómo se aprende, se almacena y se utiliza exactamente esta inteligencia no neuronal es una cuestión que quedará para futuros experimentos.

El trabajo de Vishton contribuye a la creciente evidencia de que las plantas podrían ser más inteligentes de lo que la gente piensa.

Al sugerir un nuevo tipo de inteligencia, esta investigación se suma al conjunto de pruebas que cuestionan la distinción entre plantas y animales.

“Normalmente, no concebimos a las plantas como criaturas pensantes y con comportamiento, ¿verdad? Las consideramos objetos reflejos que responden a estímulos de forma sencilla”, dijo Vishton. “Pero, al menos para mí, nuestros resultados sugieren que tal vez no exista esa frontera entre el reino animal y el vegetal, o que sea mucho más permeable de lo que pensamos”.

(FUENTE: tiempo.com)

sábado, 7 de marzo de 2026

Ni fantasmas ni espíritus, qué ve nuestra mascota cuando se queda mirando a la nada


En apenas un mes se estrena ‘Good Boy’, una de las películas de terror que se prometen más sorprendentes de los últimos años, y a que está narrada desde un punto de vista inédito. Se trata de la perspectiva de Indy, el perro del director Ben Leonberg, que toma el papel protagonista por el que ya ha sido ensalzado a pesar de su naturaleza animal.

“¿Alguna vez te preguntas por qué tu perro se queda mirando los rincones vacíos, ladra sin motivo o se niega a bajar al sótano?“, ha dicho el cineasta. ”‘Good Boy’ es la historia de un perro que ve todo lo que hace ruido en la noche“. Y es que a todos quienes tenemos animales de compañía, especialmente perros y gatos, nos ha sorprendido ese momento en el que se quedan mirando, aparentemente a la nada, y no podemos evitar pensar que está mirando algún fantasma que pasea por el pasillo de nuestro hogar. Evidentemente, nada más lejos.

¿Qué ven nuestros animales cuando creemos que ven fantasmas?

Como sabemos sobradamente, no está comprobado científicamente que los fantasmas existan, pero en caso de que lo hagan, es probable que nuestras mascotas puedan percibirlos antes que nosotros. Sin embargo, todos los comportamientos que consideramos extraños en nuestro perro tienen una explicación más que lógica.

La primera de ellas es que tienen los sentidos del olfato y el oído muchísimo más agudizados que los humanos. Eso explica que reaccionen a veces de manera peculiar cuando creemos que no hay absolutamente nada. Por ejemplo, la fama que tienen de precognición de catástrofes naturales se explica porque son capaces de detectar las vibraciones de un terremoto, por ejemplo, mucho antes de que ocurra.

Otro comportamiento que suelen tener los perros es el de sentir especial apego por un objeto que antes pertenecía a un ser querido fallecido. La explicación, evidentemente, es racional, y simplemente ocurre porque asocian ese objeto a esa persona, no hay ningún tipo de comunicación extrasensorial.

Algo similar es lo que ocurre con los gatos, aunque en este caso, no solo es el olfato lo que tienen más desarrollado, sino también la vista, aunque sean incapaces de distinguir muchos colores. Estos simpáticos felinos tienen una especial sensibilidad a la luz, lo que les hace capaces de detectar destellos y reflejos que puede llamar su atención, y que para nosotros es totalmente imperceptible.

Además, al ser animales tremendamente territoriales, los gatos quieren estar seguros de que ese extraño reflejo de luz que están viendo -e insistimos, nosotros no-, no supone ninguna amenaza para su tranquila vida hogareña. Por ello, no tiene que extrañarnos verles mirando donde creemos que no hay nada pero ellos detectan una posible amenaza que no perderán de vista hasta asegurarse de que no es tal.

En definitiva, no, al 99% de seguridad que los comportamientos de nuestras mascotas que creemos que se deben a sucesos paranormales no lo son en absoluto. Eso sí, si existen los fantasmas y tenemos en nuestro hogar, no nos quepa ninguna duda que nuestro perro o gato ya ha tenido el placer de conocerlos.

(FUENTE: as.com)

Inteligencia artificial y amor: la nueva herramienta para encontrar pareja

El uso de la inteligencia artificial (IA) se ha vuelto parte de casi todos los aspectos de la vida diaria, y las relaciones amorosas no son la excepción. Según un estudio reciente realizado en Estados Unidos, una gran cantidad de personas recurren a la IA para mejorar y reforzar sus vínculos sentimentales.

Esta tendencia parece estar consolidándose, aunque expertos advierten sobre posibles impactos negativos en el bienestar emocional de quienes emplean la tecnología en cuestiones afectivas. De acuerdo con la investigación, aproximadamente una cuarta parte de los consultados, en su mayoría personas solteras, utilizan la inteligencia artificial para fortalecer sus relaciones.

Muchos usuarios aprovechan la IA para filtrar posibles parejas o para crear perfiles más atractivos en aplicaciones de citas. Sin embargo, un grupo significativo prefiere no modificar sus imágenes con herramientas digitales, mostrando cierta resistencia a alterar su apariencia.

Especialistas en psicología señalan que la inteligencia artificial no reemplaza la intimidad ni las emociones genuinas, sino que actúa como un apoyo. En una generación con una gran cantidad de opciones, las tecnologías que facilitan el proceso de búsqueda y elección de pareja son valoradas positivamente.

No obstante, el estudio también destaca las preocupaciones que existen respecto al uso emocional de estas tecnologías, principalmente en jóvenes, debido a posibles efectos adversos en su salud mental.

(FUENTE: diariomendoza.com.ar)

viernes, 6 de marzo de 2026

¿Puedes aprender algo mientras duermes? Lo que tu cerebro puede (y no puede) memorizar dormido, según la ciencia


 ¿Y si el cerebro pudiera seguir aprendiendo incluso mientras dormimos? ¿Sería posible transformar el descanso en una herramienta de estudio? La respuesta es sí y no, en función de lo que entendamos por aprender. Absorber información compleja o formarse en una nueva habilidad desde cero es casi imposible mientras estás en brazos de Morfeo. Aunque el cerebro dormido no está, ni mucho menos, apagado.

A lo largo del siglo XX, esta curiosa posibilidad ha encendido la imaginación de científicos, publicistas y guionistas por igual. Desde grabaciones nocturnas con mensajes motivacionales hasta escenas de películas en las que alguien aprende un idioma mientras duerme, la idea de usar el sueño como aula ha oscilado entre lo prometedor y lo absurdo. Pero más allá del mito, la ciencia del siglo XXI está empezando a revelar que el cerebro dormido no solo descansa: también selecciona, reorganiza y, en ciertos casos, reacciona a estímulos que podrían dejar huella. ¿Hasta dónde llega esa capacidad? Ahí empieza lo interesante.

El concepto de aprendizaje durante el sueño —conocido como hipnopedia— tiene una larga historia. El primer estudio que demostraba que dormir traía beneficios a la memoria fue llevado a cabo en 1914 por la psicóloga alemana Rosa Heine. Descubrió que estudiar nueva información en las horas previas al sueño daba mejores resultados a la hora de recordarla, comparado con hincar los codos más temprano.

La formación de recuerdos

Gracias a muchas investigaciones hechas desde entonces, sabemos que el sueño es crucial para la formación de recuerdos a largo plazo sobre lo que hemos vivido durante el día. El cerebro durmiente revive las experiencias recientes y las consolida, trasladándolas desde el hipocampo, donde se graban en un principio, a otras regiones del encéfalo. Teniendo en cuenta que los recuerdos son procesados durante la noche, puede surgirnos la duda de si son alterados, intensificados o, incluso, recreados de cero en el proceso.

En la década de 1950, cuando se empezó a usar el electroencefalograma (EEG) para monitorizar las ondas cerebrales durante el sueño, se descubrió que, si se aprendía algo en ese tiempo, era solo porque algún estímulo había despertado a los participantes en los experimentos. Así, las teorías sobre la posibilidad de estudiar mientras se plancha la oreja quedaron refutadas y lanzadas al saco de las pseudociencias.

Sin embargo, hace poco, se ha confirmado que la sesera sí puede absorber información e, incluso, formar nuevos recuerdos cuando está dormida. Aunque serían recuerdos inconscientes, eso es lo malo. Esto ocurre porque es una forma de aprendizaje muy básica y mucho más sencilla que la que tiene lugar en tus neuronas cuando quieres aprender alemán o mecánica cuántica.

Reforzando recuerdos con estímulos dormidos

Durante el sueño, especialmente en la fase profunda NREM (de ondas lentas), nuestro cerebro no está desconectado, sino trabajando a pleno rendimiento. Un estudio reciente publicado en Nature describe una técnica fascinante llamada reconsolidación específica. 

Aquí, durante el aprendizaje en estado consciente, se asocia un estímulo —por ejemplo, un olor o sonido— con lo que se quiere memorizar. Luego, ese mismo estímulo se presenta mientras dormimos y ayuda a “refrescar” ese recuerdo, consolidándolo de forma selectiva.

La aplicación práctica es emocionante: imagina aprender una pieza musical, o repasar vocabulario, y fortalecer el recuerdo sin esfuerzo consciente mientras duermes.

Además, otro estudio reciente demostró que estos estímulos durante el sueño no solo refuerzan lo ya aprendido, también pueden facilitar la conexión entre diferentes recuerdos contextuales. Por ejemplo, si asocias varias ideas con una historia o contexto antes de dormir, al reactivar uno de los estímulos, no solo reforzas ese dato, sino todo el conjunto relacionado. Quizá no aprenderás desde cero, pero sí podrás afianzar lo que has repasado.

La asociación con olores

Así, parece ser que el aprendizaje condicionado sí puede darse mientras dormimos. En un estudio israelí de 2012 se comprobó que la gente puede aprender a asociar olores a sonidos durante el sueño. Los experimentadores tocaban determinada melodía mientras se liberaba un desagradable olor a pescado podrido en la sala donde dormían los participantes. Una vez despiertos, al oír de nuevo la misma música, los voluntarios contenían la respiración, en anticipación al olor.

Aunque se trataba de un recuerdo implícito o inconsciente, podía afectar al comportamiento de las personas. Los investigadores descubrieron, además, que los fumadores consumían menos tabaco después de haberse pasado la noche anterior expuestos al aroma de cigarrillos mezclados con huevos podridos o pescado en mal estado. Sus cerebros habían aprendido la lección mientras dormían. Por otra parte, aprender nuevas habilidades en sueños podría aplicarse también al estudio del lenguaje.

En un trabajo publicado en Current Biology, los participantes dormidos en el experimento escuchaban parejas de palabras inventadas asociadas a su supuesto significado, por ejemplo, guga y elefante. Después, cuando despertaban, solían acertar bastante bien cuando tenían que elegir la traducción de una palabra inventada en una prueba de tipo test.

Aun así, por el momento, parece ser que poner en jaque un buen descanso de calidad a cambio de aprender unas cuantas palabras no merece la pena.

El cerebro ensaya caminos: la magia de la replay hipocámpica

Una de las maravillas más fascinantes durante el sueño es el fenómeno conocido como replay hipocámpico. En estudios con animales y humanos se ha observado que, durante fases profundas del sueño, el hipocampo “reproduce” patrones neuronales similares a los del aprendizaje del día, pero a una velocidad acelerada. 

Este ensayo cerebral permite organizar y reforzar rutas cognitivas sin intervención consciente, como si el cerebro repasara mentalmente lo aprendido en piloto automático.

Esta actividad coordinada entre el hipocampo y la neocorteza forma el núcleo de la hipótesis de "consolidación de sistema activo": el cerebro transfiere recuerdos del hipocampo (memoria inmediata) a la neocorteza (memorías permanentes) durante el sueño.

Además, la densidad de los llamados “spindles” o husos del sueño —breves patrones de ondas cerebrales en el estadio 2— está relacionada con la mejora del aprendizaje, aunque los resultados aún son mixtos. Lo cierto es que el cerebro no solo duerme: edifica, conecta y reafirma.

Soñar no cuesta nada… y a veces también enseña

Dormir no es perder el tiempo. Al contrario, mientras descansamos, el cerebro trabaja de manera silenciosa y ordenada, clasificando lo vivido, reforzando lo aprendido y, en ciertos casos, dejando que nuevas asociaciones se cuelen sin que apenas nos demos cuenta. No necesitamos despertarnos sabiendo tocar el piano o hablar alemán, pero sí podemos confiar en que cada noche nuestro cerebro pule poco a poco lo que intentamos aprender durante el día.

Aunque la idea de aprender dormidos suena a ciencia ficción, la realidad es más sutil, pero no menos fascinante. No se trata de memorizar grandes volúmenes de datos en sueños, sino de entender que el aprendizaje es un proceso que también avanza cuando cerramos los ojos. Dormir bien, cuidar los ritmos y dar espacio al descanso se convierte, así, en parte del camino hacia aprender mejor.

En definitiva, el sueño no sustituye al estudio, pero lo potencia. No es una píldora mágica, pero sí un ingrediente esencial para que el conocimiento eche raíces. Aprovecharlo es tan sencillo como respetarlo: dormir las horas necesarias, crear rutinas saludables y dejar que, noche tras noche, el cerebro haga su magia. Porque incluso dormidos, seguimos aprendiendo.

(FUENTE: muyinteresante.com)

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