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lunes, 3 de agosto de 2020

Espiritismo de cordón: El mito, la práctica, lo cubano



Pocas zonas del archipiélago cubano encierran tanto misterio como Monte Oscuro, un pequeño poblado en las afueras de Bayamo, en la oriental provincia de Granma, cuna de una de las prácticas religiosas populares del país: el espiritismo de cordón.

Aunque otras prácticas religiosas tienen una mayor cantidad de adeptos en la isla, lo cierto es que el espiritismo abarca elementos de varias culturas, permaneciendo su carácter popular y de herencia familiar que lo ha caracterizado.

Hace más de un siglo comenzaron a llegar las primeras personas al país, practicantes de esta disciplina, rodeada siempre de cierta mística y no siempre bien vista por la comunidad científica.

Lo cierto es que la práctica forma parte de la idiosincrasia nacional. Se ha investigado bastante sobre el tema, aunque permanecen muchos aspectos por descubrir, según nos comenta Ludín Fonseca, historiador de la ciudad de Bayamo.

“Se ha hablado mucho sobre la posible fecha de entrada del espiritismo de cordón al país y los posibles lugares, lo que sí está definido es que los primeros centros que practican el espiritismo de cordón en Bayamo datan de aproximadamente del 1900, vinculados a una mujer, Luisa López, quien residía en Veguitas”, precisa el investigador.

“También hay otro caso en Laguna Blanca… o sea, estamos hablando que el espiritismo de cordón se puede estimar en dos puntos equidistantes de Bayamo ya establecidos en 1900. ¿Dónde está la confusión?, con la llegada del espiritismo científico, pues el de cordón no es más que la vinculación de la práctica del espiritismo kardeciano con métodos de curación tradicional bayameses, vinculados en su mayoría con elementos de la cultura popular, esta fusión viene a darse ya a inicios de siglo XX”, argumenta.

La primera mitad del siglo XX fue la de mayor florecimiento, precisa el historiador a OnCuba, específicamente en las décadas del ’30 al ’50 del pasado siglo. “Hemos encontrado más de 50 sociedades radicadas en el registro de asociaciones, no solo en la ciudad de Bayamo, también en la zona rural de la provincia, un elemento importante porque el espiritismo no fue una práctica urbana, empezó a desarrollarse en la zona rural y fue expandiéndose poco a poco a la ciudad. Monte Oscuro fue el primero fundado en el país, uno de los centros fundadores al igual que Más luz, que todavía existe”.

Un dato relevante resulta que en los años ’20 y ’30 hubo grandes discusiones en Cuba entre médicos y espiritistas, pues los primeros “estaban planteando que los espiritistas les quitaban personas a sus tratamientos, causando prejuicios económicos, aunque los espiritistas afirmaban que ellos no curaban, solo eran espiritistas. Es una práctica que se ha desarrollado de esa manera durante más de un siglo”, argumenta Ludín a quien entrevistamos para OnCuba.

¿De qué se nutre esta práctica?
Son muchas las influencias que hemos podido determinar en el espiritismo de cordón, pero esencialmente podemos identificar tres: el espiritismo kardeciano, procedente de Europa, específicamente de la región de Cataluña, España; en segundo lugar el catolicismo, todas esas prácticas tenían un basamento muy católico, y en tercer lugar las prácticas de la cultura popular tradicional de esta región, fundamentalmente en la adoración de los ancestros. Es muy común cuando usted visite un centro espiritista encontrar una galería con las fotos de todos los ancestros que vienen desde los fundadores de los centros espiritistas, hasta los últimos médiums que han ejercido las prácticas.

A esto hay que incorporarle un elemento que se ha venido planteando con mucha fuerza en los últimos años, que la base del cordón forma parte de la cultura aborigen, que se dio por desaparecida en la primera mitad del siglo XIX por las autoridades españolas, pero el aborigen desapareció su presencia física, no así en la cultura popular. Estudios demuestran que la posición que se utiliza y la ubicación de las personas en el cordón, el lugar donde se establece la comunicación entre los vivos y los muertos, obedece a la práctica aborigen del areíto.

“El espiritismo de cordón es práctico, incluso no hay un vínculo de deuda con el espiritista, como en otras religiones. Cualquier persona puede ir, recibe una cura pero no tiene ningún vínculo, si usted quiere no va más a ese centro espiritista, no tiene ninguna deuda con ellos”, afirma el historiador de Bayamo.

¿Se hace necesaria una mayor investigación respecto a este tema?
La imagen de una cuba afro se ha esparcido por el mundo y cuando se habla de religiosidad cubana rápidamente lo que nos viene a la mente son los cultos sincréticos africanos y otros de la cultura popular están obviados, como el espiritismo de cordón.

Este tiene muchísimas fuentes, por ejemplo en el archivo histórico provincial de Santiago de Cuba están todos los expedientes (cientos) de inscripción de las sociedades espiritistas que se crearon en la provincia de Oriente desde 1902 hasta 1958. Existe mucha información documental, pero el espiritismo tiene otro componente necesario a estudiar que es la oralidad.

Muchas de estas personas dejaron seguidores familiares y se ha mantenido una tradición que nos permite contar con la información que ellos nos pueden brindar, ya sean descendientes directos o personas que practicaron con ellos. Creo que las fuentes de información son suficientes para continuar el estudio del espiritismo de cordón en todo el país porque una de las características de la práctica en las décadas de los años ’40 y ’50 fue que los fundadores de centros comenzaron a expandir su labor espiritista, y hoy es muy común encontrar practicantes vinculados a Monte Oscuro en La Habana, quienes vienen todos los años a esa zona con motivo del aniversario del centro.

Existen muchos mitos y leyendas que son necesarios desentrañar porque muchos de ellos forman parte de la oralidad y si no se reconstruyen, lamentablemente se perderán.

Otro factor a considerar es que el espiritismo siempre ha sido una práctica religiosa identificada con el pensamiento cubano independentista. Cuando se instaura la República en el año 1902 se definió que el practicante del catolicismo estaba vinculada a la dominación colonial española, el protestante era anexionista porque estaba vinculado a la influencia norteamericana, el afrocubano estaba marginado por provenir de África, sin embargo, el espiritista se consideraba independentista.

En su gran mayoría los fundadores de este tipo de centros fueron miembros del Ejército Libertador. Salustiano, el fundador de Monte Oscuro, era teniente del Ejército Libertador y luego alcalde; Francisco Salgado fue también primer teniente del Ejército Libertador… Muchos de los que acompañaron a los fundadores también eran miembros del Ejército Libertador, lo cual demuestra que existió una relación directa entre el pensamiento independentista y el espiritismo.

Nunca ha habido discrepancias entre los practicantes del espiritismo y el estado cubano, fuese en la República o en la Revolución, de ahí la importancia de mantener la defensa del espiritismo de cordón, pues está arraigado en el pensamiento independentista cubano y en la medida en que seamos capaces de comprender eso también estamos develando una arista menos conocida de esta práctica.

Actualmente no existe en el país una sociedad que abarque las asociaciones espiritistas, como sí lo hubo hasta el año 1961, y a finales del pasado siglo según precisan algunas fuentes, “aunque si se reconocen los centros que existen en cada una de las ciudades del país”, esclarece Fonseca, autor del texto Francisco Salgado y el espiritismo de cordón en Cuba, uno de los documentos clave para entender esta experiencia.

Más de un siglo ha persistido esta creencia religiosa popular cubana, de la cual aun queda mucho por investigar para entender mejor esa parte mística de la cultura cubana y de nuestra identidad como nación.

(FUENTE: oncubanews.com)


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