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lunes, 20 de abril de 2026

¿Cuántas veces nos enamoramos según la ciencia? El amor apasionado es escaso, revelan estudios

El amor apasionado ha sido retratado por siglos como una experiencia intensa, transformadora y casi inevitable. Sin embargo, pocas investigaciones habían intentado responder una pregunta básica: ¿cuántas veces nos enamoramos en la vida realmente? El Instituto Kinsey publicó un estudio que revela la cifra exacta actualmente.

Un nuevo estudio del Kinsey Institute, publicado el 10 de febrero de 2026 en la revista Interpersona, ofrece una base estadística para entender el amor contemporáneo. El equipo, liderado por la doctora Amanda Gesselman, encuestó a 10,036 adultos solteros de entre 18 y 99 años en Estados Unidos y les pidió responder una simple pregunta: ¿Cuántas veces has estado “apasionadamente enamorado o enamorada”?

Actualmente, el 60% de los solteros se describe como muy romántico y cree en el destino o en el amor a primera vista. Sin embargo, la ciencia demuestra que el amor apasionado es un evento poco frecuente para la mayoría.

Los investigadores descubrieron que las personas se enamoran apasionadamente ¡solo 2.05 veces durante toda su vida!

Este dato rompe con los mitos del cine y las redes sociales que promueven un romance constante e inalcanzable para todos.

Estadísticas reales sobre el amor apasionado en 2026

El estudio del Instituto Kinsey analiza cómo el amor apasionado impacta la salud mental y el bienestar de las personas solteras actualmente. Los datos muestran que el amor intenso no ocurre cada año, sino que es un hito especial y escaso para los adultos.

El 14% de los participantes confesó que nunca ha sentido un amor apasionado, lo cual es totalmente normal según los investigadores actuales ahora. Por otro lado, el 28% de los adultos vivió esta experiencia una vez y el 30% la experimentó exactamente dos veces recientemente.

Solo el 17% de los encuestados se enamoró tres veces, mientras que apenas el 11% alcanzó cuatro o más experiencias de pasión intensa.

Los expertos señalan que el amor apasionado puede ocurrir en etapas avanzadas de la vida, no solo durante la juventud. Y otro dato curioso: los hombres reportaron ligeramente más experiencias que las mujeres, aunque la diferencia es mínima.

La doctora Gesselman explica que estas cifras ofrecen un contexto real para quienes buscan pareja activamente, ya sea en el mundo digital o en el físico. Los números dejan ver que la mayoría de las personas tiene muy pocas conexiones románticas profundas a través del tiempo, y que el amor apasionado es un recurso limitado.

El impacto de los medios en las expectativas del amor apasionado

La percepción del romance cambió debido a la influencia de las redes sociales y el contenido digital que consumimos a diario. Muchas personas sienten una presión constante por encontrar una conexión perfecta que cumpla con los estándares de las películas de Hollywood.

El estudio revela que el 73% de los solteros cree que los medios crean expectativas poco realistas sobre sus propias relaciones. Además, el 51% de las personas admite que siente más presión por hallar el amor en comparación con generaciones anteriores.

Esta ansiedad digital afecta la forma en que los adultos jóvenes valoran sus relaciones actuales y sus metas de vida personal. Es fundamental entender que la realidad científica del romance difiere mucho de las historias que vemos en las pantallas.

¿Cuántas veces nos enamoramos? Una pregunta, muchas respuestas

El reciente estudio del Instituto Kinsey se suma a otros reportes internacionales que exploran la frecuencia con la que ocurre el amor apasionado hoy. Una investigación publicada por Gazeta Express indica que es común enamorarse poco más de dos veces en total.

Un análisis de Psypost revela que el amor apasionado ocurre dos o tres veces para una proporción muy significativa de la población. Solo un porcentaje menor de los encuestados reportó haber sentido esta conexión intensa cuatro o más veces durante toda su vida adulta este año.

La famosa ‘Teoría de los Tres Amores’, desarrollada por la compañía Opera North y citada frecuentemente en The Guardian y Vogue, es otra referencia muy popular. Este estudio sugiere que el primer amor ocurre en la adolescencia, el segundo es el “amor difícil” que enseña lecciones, y el tercero es el amor inesperado y duradero.

Por su parte, la multinacional Siemens realizó una encuesta a 2,000 personas donde el promedio de enamoramientos también se situó en dos ocasiones. Este informe destaca que el 60% de las personas en una relación admiten que su pareja actual no es su gran amor apasionado.

Factores que influyen en el enamoramiento: biología, género y plataformas digitales

La ciencia también investiga cómo el género influye en el ritmo y la cantidad de veces que los humanos deciden enamorarse apasionadamente ahora. Un estudio de la revista Biology of Sex Differences encontró que los hombres tienden a enamorarse más veces que las mujeres.

En esta muestra específica, los hombres reportaron 2.6 experiencias amorosas frente a las 2.3 experiencias que indicaron las mujeres dentro del grupo analizado. Estos datos sugieren que existen variaciones biológicas e individuales pequeñas que modifican los patrones de enamoramiento en los distintos grupos de población.

La antropóloga Helen Fisher explica que el cerebro humano no está diseñado metabólicamente para mantener el amor romántico intenso de forma muy frecuente. Según sus investigaciones, la fase de dopamina es sumamente costosa para el organismo y esto limita las experiencias de pasión.

En el entorno digital, el informe Singles in America de Match.com indica que solo el 40% de los adultos ha sentido amor verdadero. Reportes de Psychology Today señalan que la Generación Z experimenta menos periodos de amor apasionado que los Millennials actualmente.

Finalmente, portales como Mental Health Signs indican que los estilos de apego seguro facilitan la formación de estos vínculos afectivos.

Entonces, ¿cuántas veces nos enamoramos en la vida?

La evidencia más reciente y respaldada por datos poblacionales indica que la experiencia del amor apasionado no es tan frecuente como la cultura popular suele sugerir, ocurriendo unas pocas veces a lo largo de la vida para la mayoría de personas.

Sin embargo, estudios complementarios y encuestas señalan que este número puede variar según contexto, edad, género y estilo emocional. Y también están las teorías no académicas que proponen diferentes recorridos afectivos a lo largo de la vida.

Tal vez estos resultados ayuden a bajar la presión social sobre la búsqueda de una pareja perfecta en la era digital.

(FUENTE: emprendedor.com)

miércoles, 18 de junio de 2025

La costumbre de ver series en pareja crece como fórmula de bienestar emocional


A lo largo de los años, los gestos simples se han transformado en cimientos clave para sostener relaciones afectivas. En ese panorama, ver series en pareja se posiciona como un hábito cotidiano con un potencial emocional mucho mayor al que parece a simple vista. No se trata solamente de descansar juntos frente a la pantalla: estudios recientes demuestran que compartir contenidos audiovisuales puede incidir directamente en la calidad y profundidad del vínculo afectivo. Especialmente entre quienes no comparten un círculo social común, esta práctica se convierte en una herramienta significativa para construir cercanía y compromiso.

Una conexión que va más allá del entretenimiento

Según un estudio publicado en el Journal of Social and Personal Relationships, las parejas que ven contenidos juntas tienden a sentirse más comprometidas y conectadas. El hallazgo cobra mayor relevancia cuando se trata de parejas que no comparten amistades en común. En estos casos, crear un universo narrativo propio a partir de una historia ficticia permite “compensar” esa falta de redes sociales compartidas. Ver una serie o película se transforma en una experiencia emocional compartida, similar a vivir juntos una situación concreta. En otras palabras, la ficción no solo entretiene: también construye recuerdos.

El acto de elegir qué ver, sentarse juntos, seguir el desarrollo de los personajes y comentarlo posteriormente refuerza la sensación de complicidad. No es casual que el estudio señale que la experiencia genera una cercanía “comparable a vivir una experiencia real compartida”. Así, ver televisión en pareja deja de ser un consumo pasivo y se convierte en una forma activa de alimentar el vínculo.

Encuestas que refuerzan la percepción positiva

Una encuesta realizada por Propeller Insights en colaboración con Xfinity confirma estas observaciones empíricas. De acuerdo con sus resultados, el 66 % de las parejas cree que ver televisión juntas ha fortalecido su relación. El dato se intensifica entre los millennials, donde ese porcentaje asciende al 75 %. Estos números reflejan una percepción extendida: compartir contenidos audiovisuales no solo se disfruta, sino que también cumple una función emocional y estructural dentro de la relación.

Entre las razones citadas por los encuestados aparecen la sensación de estar más conectados, la generación de momentos compartidos y el fortalecimiento de la intimidad. Además, muchas parejas declaran que este hábito se ha vuelto parte esencial de su rutina, al punto de considerarlo un “ritual moderno”.

Más allá del silencio: series como disparador del diálogo

Aunque parezca contradictorio, ver series —una actividad que exige silencio y concentración— puede favorecer el diálogo en la pareja. El intercambio no ocurre durante el visionado, sino antes y después: la elección del contenido, los comentarios sobre el desarrollo de la trama, las especulaciones sobre el desenlace o las opiniones sobre los personajes abren un nuevo canal comunicacional. Este tipo de conversaciones permite conocer mejor los gustos, valores y formas de pensar del otro.

Lejos de obstaculizar el diálogo, las series lo enriquecen con referencias comunes que luego pueden trasladarse a la vida cotidiana. Se generan bromas internas, códigos compartidos y temas de conversación que, de otro modo, quizá no surgirían con tanta fluidez. En este sentido, compartir una serie no solo entretiene: también ayuda a construir un lenguaje íntimo de pareja.

Intimidad recuperada y compartida

La intimidad, que muchas veces se desgasta con el paso del tiempo, encuentra en estas experiencias un canal de revitalización. Ver una serie juntos implica estar cerca físicamente, compartir emociones y vivir en paralelo las mismas situaciones ficticias. Esa sincronía emocional produce una sensación de complicidad que puede compararse con la de compartir un secreto importante.

La experiencia de descubrir juntos una historia, emocionarse o sorprenderse al mismo tiempo, incluso reaccionar con indignación ante un giro inesperado del guion, genera momentos de alta intensidad emocional. Según diversos testimonios, esa intensidad refuerza el sentimiento de estar en sintonía, lo cual es esencial para sostener el deseo y la intimidad a largo plazo.

Series largas como hilo narrativo de la relación

Otro de los elementos destacados por los estudios es la posibilidad de construir una historia compartida a lo largo del tiempo. Elegir una serie extensa y acompañarse mutuamente a lo largo de temporadas completas puede representar una suerte de “biografía en común”. Si una pareja empieza a ver “Mad Men” desde el primer capítulo —emitido en 2007— y avanza hasta su final en 2015, lo que comparten no es solo la serie, sino también los cambios personales y relacionales que ocurrieron durante ese período.

En esa continuidad aparece el valor simbólico del ritual moderno: el sofá, el horario elegido, el tipo de contenido y la dinámica de ver juntos se transforman en una marca de identidad de la pareja. En un contexto donde muchas relaciones carecen de espacios estables, esos rituales sostenidos cumplen un rol organizador.

Ver series en pareja es mucho más que una forma de ocio. Es un dispositivo afectivo que conecta, revela, acompaña y fortalece. Para muchas parejas, mirar juntos una ficción no solo ofrece entretenimiento, sino también una oportunidad para construir un vínculo más sólido y significativo. Como muestran las estadísticas y los estudios citados, la pantalla puede ser, paradójicamente, un espejo donde se reflejan la empatía, la intimidad y el deseo de compartir una vida en común.

(FUENTE: infobae.com)


domingo, 8 de junio de 2025

La ausencia de piropos en las relaciones podría terminar con una infidelidad, según estudio

Atrás quedaron los días de sonrisas complacientes y expectativas silenciadas. Hoy en día las mujeres se plantan firme, con la experiencia de cada momento o detalle grabada en todo lo que ha vivido en pareja.

Ellas ya no se conforman con la “invisibilidad” afectiva; anhelan sentirse vibrantes, deseadas y reconocidas en su totalidad. Es por eso que se conoció que la ausencia de detalles, como los piropos por parte de su pareja, lleva a las mujeres a buscar el afecto fuera de casa.

Un reciente estudio de Gleeden, una plataforma digital concebida por y para mujeres que exploran encuentros fuera de la rutina conyugal, reveló un dato contundente: el 77% de sus usuarias señaló la sequía de cumplidos y la falta de afecto como el detonante para buscar ese calor en otros brazos.

Dentro de sus conclusiones, ese aparente “detalle menor” de omitir un comentario simple como “qué guapa estás” o “que linda estás hoy”, puede ser la razón de ausencia de chispa que incendie un nuevo capítulo en una relación.

Los números se sincronizaron con la frialdad de la estadística, pero con la elocuencia de la realidad. Una encuesta online realizada por la plataforma entre más de once mil usuarios de Gleeden arrojó una cifra reveladora:

“El 84% de nuestras usuarias infieles asegura que sus parejas ya no les dedican ni una palabra bonita”, sentenció Silvia Rúbies, directora de comunicación de Gleeden en Latinoamérica. “Y cuando alguien llega y las halaga, les recuerda que siguen siendo deseables. Ahí empieza el cambio”, agregó.

Lejos de ser un capricho, esta búsqueda trascendió la aventura superficial. Un significativo 76% de las encuestadas afirmó que esto fue una vía para reconectar con su propia feminidad, mientras que un abrumador 82% lo hizo impulsada por la necesidad visceral de sentirse deseada.

Por otro lado, para un 42%, la llama del deseo se extinguió ante una pareja que dejó de verlas como mujeres más allá de sus roles cotidianos y sin expresarles lo que sienten por ellas.

Desde la perspectiva experta, la sexóloga Flavia Dos Santos, voz autorizada de Gleeden en temas de pareja, profundizó en la trascendencia de la importancia de las palabras en una relación de pareja:

“Nosotras, las mujeres, somos muy auditivas, muy del sentido de la audición y del tacto. La palabra tiene un poder enorme: cuando una mujer es mirada, tocada y escuchada, se siente deseada. Pero cuando, además, recibe una palabra que lo reafirma, el efecto es muy profundo”, explicó.

Para muchas, según Dos Santos, la ausencia de un halago no es un simple lapsus de memoria, sino un doloroso indicio de invisibilidad frente al deseo o los sentimientos.

“Cuando no hay un refuerzo de que te desean, de que eres divina o linda, uno empieza a apagarse. No es que dudes de ti misma, pero te desconectas de esa parte tuya que desea y se siente deseada. El impacto no es solo en la relación: también cambia la manera en que una mujer se mira frente al espejo”, reflexionó Flavia.

Sin embargo, la esperanza persiste. A pesar de la creencia de que en las relaciones largas ya no hay misterios, la experta insistió en que la raíz del problema radica en la pérdida de la curiosidad del hombre y la mujer.

“Yo creo que siempre es posible volver a conectar. Los terapeutas somos profesionales de la esperanza. Pero hay que tener ganas de seguir descubriendo al otro. La rutina mata cuando se pierde el interés, cuando dejamos de escuchar, de mirar, de querer conocer. Y eso también aplica al deseo”, concluyó.

Para los expertos, podría ser el momento de desempolvar las palabras amables, de redescubrir la belleza cotidiana en una pareja. Un simple cumplido, a veces, puede ser el salvavidas de una relación o el inicio del camino.

Y para las mujeres, de acuerdo con el estudio, el sentirse deseadas en su plenitud, va más allá de los roles impuestos en una relación, por lo que no lo ven como un lujo, sino como una necesidad vital para ellas.

(FUENTE: elcolombiano.com)

domingo, 18 de mayo de 2025

Los hombres tienden a enamorarse más rápido de las mujeres, según un estudio


El amor acelera el corazón, produce mariposas en el estómago y es una distracción constante para la mente. Además, una nueva investigación acaba de descubrir que este sentimiento es algo en lo que los hombres caen más rápidamente que las mujeres. Te contamos los detalles.

Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores de Australia y Nueva Zelanda ha analizado datos de una encuesta realizada a 808 adultos. Los participantes tenían entre 18 y 25 años y todos aseguraron estar enamorados.

Las preguntas que se les hicieron estaban relacionadas con el momento y la intensidad del enamoramiento, la cantidad de veces que los participantes se habían enamorado y lo obsesionados que estaban con sus parejas.

Tras observar sus respuestas, los datos mostraron que los hombres tendían a enamorarse, aproximadamente, un mes antes que las mujeres, posiblemente porque los hombres tienen la responsabilidad de demostrar compromiso para atraer a una pareja, sugieren los investigadores.

Según el estudio, los hombres se enamoran con una frecuencia ligeramente mayor que las mujeres, pero son un poco menos comprometidos. Las mujeres tendían a dedicar más tiempo a pensar obsesivamente en su pareja y eran ligeramente más intensas en su amor.

Los hombres también eran más propensos a enamorarse antes de que la relación se volviera "oficial": el 30% de los participantes masculinos del estudio informaron este momento, en comparación con menos del 20% de las mujeres.

"El amor romántico está poco investigado dada su importancia en la formación de la familia y las relaciones románticas, su influencia en la cultura y su propuesta de universalidad", concluye Adam Bode, autor principal del estudio. "Queremos ayudar a la gente a comprenderlo".

(FUENTE: lasexta.com)

sábado, 3 de mayo de 2025

Solo cuatro semanas bastan para que un hombre se enamore, según un estudio global

¿Hay diferencias de género en la forma y el tiempo en que las personas desarrollan sentimientos amorosos...? Esta es apenas una de las preguntas que motivaron un amplio estudio de la Universidad Nacional de Australia, cuyos resultados desafían ciertas ideas preconcebidas sobre el proceso de enamoramiento.

Los investigadores encuestaron a personas jóvenes —de entre 18 y 25 años— en 33 países, abordando aspectos emocionales y conductuales relacionados con el amor, tales como la frecuencia con la que se habían enamorado, el momento en que reconocieron esos sentimientos, su intensidad, nivel de compromiso y el grado de pensamientos obsesivos asociados a sus parejas.

El hallazgo más sorprendente fue que, en promedio, los hombres se enamoran más rápido que las mujeres. Pero no necesariamente de manera más profunda.

Para ellos...

Según el informe, los varones suelen enamorarse en un plazo promedio de apenas cuatro semanas desde que conocen a alguien que les interesa sentimentalmente.

En términos comparativos, se trata de un mes de ventaja respecto a las mujeres, quienes necesitan más tiempo para desarrollar emociones amorosas sólidas.

Lejos de los estereotipos que asocian lo emocional exclusivamente con lo femenino, el estudio sugiere que los hombres suelen tener claridad temprana sobre si una persona será objeto de su afecto.

Su experiencia amorosa inicial se caracteriza por una especie de certeza rápida que, sin embargo, no siempre se traduce en relaciones duraderas o profundas.

Amor frecuente pero menos intenso

Aunque los hombres mostraron una ligera tendencia a enamorarse con mayor frecuencia, los investigadores matizan este dato: la diferencia estadística es mínima, y lo verdaderamente distintivo es la manera en que hombres y mujeres experimentan ese enamoramiento.

Las mujeres, aunque tardan más en enamorarse, reportaron niveles mucho más altos de intensidad emocional. Su vivencia amorosa tiende a evolucionar lentamente, al calor de una conexión que se va construyendo con el tiempo y que, cuando se consolida, suele implicar un mayor compromiso.

Las emociones femeninas, según los datos del estudio, “se cuecen a fuego lento”, y suelen estar más vinculadas a la estabilidad, la reciprocidad y la introspección.

La cultura del amor también importa

Uno de los aspectos más destacados del informe es el rol que juegan los factores socioculturales en las diferencias de género. En países con altos niveles de igualdad, por ejemplo, tanto hombres como mujeres mostraron una menor tendencia a desarrollar pensamientos obsesivos o a apresurar el compromiso.

Esto sugiere que los comportamientos amorosos no solo se explican por disposiciones psicológicas individuales, sino que están atravesados por normas sociales, expectativas de género y roles tradicionales.

En contextos donde persiste la presión cultural hacia el varón como proveedor emocional y afectivo, es más frecuente que ellos sientan la necesidad de expresar con rapidez su interés romántico, como una forma de validación ante la pareja.

En palabras de los autores del estudio, “la desigualdad de género sigue siendo un componente central en la manera en que las personas aprenden a vincularse afectivamente, y condiciona tanto los tiempos como la calidad del enamoramiento”.

Enamorarse tras el compromiso

Otro hallazgo significativo fue que el 40% de los participantes afirmó no haber sentido amor hasta que la relación ya estaba formalizada o en vías de consolidación.

Para ese grupo, el vínculo emocional surgió a partir de un proceso relacional sostenido, y no desde una atracción inmediata.

Esto refuerza la idea de que el amor no es un fenómeno universalmente instantáneo ni previsible. Al contrario, puede emerger de distintas maneras: a veces como un flechazo, otras como una construcción paulatina que se alimenta del conocimiento mutuo, la intimidad emocional y la decisión de apostar por una conexión auténtica.

Sin cronómetros emocionales

En sus conclusiones, los investigadores insisten en evitar las generalizaciones. Aunque los datos permiten establecer ciertas tendencias, la experiencia amorosa sigue siendo única e irrepetible para cada persona.

No hay reglas fijas ni tiempos normativos para enamorarse, y cualquier intento de imponer un calendario afectivo puede generar ansiedad o frustración innecesaria.

“El amor llega cuando debe llegar”, afirman los autores, “y cada quien sabrá si está o no enamorado”.

La sugerencia, entonces, es clara: los estudios sobre el comportamiento amoroso pueden ofrecer un marco útil para entender ciertos patrones generales, pero no deben funcionar como mandatos. Más bien, invitan a observar nuestras propias experiencias con mayor libertad, autenticidad y conciencia-

(FUENTE: infobae.com)

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Perú entre los países que más creen en la visita de extraterrestres a la Tierra

Perú figura entre los países donde la creencia en visitas extraterrestres a la Tierra es especialmente alta. Según una encuesta global realizada en noviembre de 2022 a casi 25,000 personas de 36 países, un 23% de los peruanos consideraron probable que los extraterrestres visiten la Tierra en 2023, lo que lo coloca en la lista de naciones con mayor expectativa, junto a otros países de Asia y América Latina.

El sondeo, llevado a cabo por Ipsos y citado por Visual Capitalist, reveló que India lidera esta creencia con un 43%, seguida de Arabia Saudita (38%) y Emiratos Árabes Unidos (36%). En América Latina, además de Perú, destacaron Colombia (26%) y México (21%).

Aunque el fenómeno de los avistamientos de ovnis es recurrente, las autoridades de países como Estados Unidos no han encontrado pruebas que demuestren la existencia de vida extraterrestre. En un informe reciente, el Departamento de Defensa de EE. UU. descartó que alguno de los fenómenos anómalos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés) corresponda a tecnología extraterrestre.

Este tipo de creencias podría estar influenciado por mitos y tradiciones locales que, a lo largo de la historia, han dado valor a seres sobrenaturales. En el caso de India, se sugiere que la cultura popular, juega un papel importante en la construcción de estas creencias. Incluso películas de ciencia ficción como “Star Wars” han tenido un impacto en el ideario colectivo moderno.

Por otro lado, en países como Japón, donde la tecnología y la ciencia ficción están muy presentes, solo un 8% de la población cree en una eventual visita de alienígenas. De igual manera, en Europa y América del Norte, países como Francia, España, Estados Unidos y Alemania se mantienen escépticos.

(FUENTE: elconercio.pe)

miércoles, 16 de octubre de 2024

Las personas hétero, homo y bisexuales sienten más celos de rivales del mismo sexo

Varones y mujeres suelen sentir celos de manera diferente. Para ellos, en general, nada es peor que imaginarse a su pareja involucrada sexualmente con otra persona. En el caso de ellas, una relación sexual de una noche, a menudo no es el mayor de los problemas: a decir verdad, les molesta más ver a sus compañeros creando lazos románticos con otra persona. Este tiende a ser el patrón entre las parejas heterosexuales, según los estudios de la psicología evolucionista.

Pero la cosa puede modificarse si se incluye también a las personas homosexuales, que prefieren y mantienen relaciones con individuos de su mismo sexo, y a las personas bisexuales, quienes se vinculan emocionalmente con personas de ambos sexos. Una investigación coordinada por la psicóloga evolucionista Jaroslava Varella Valentova, del Instituto de Psicología de la Universidad de São Paulo (IP-USP), de la que también formaron parte investigadores de la Universidad de Coímbra (Portugal) y de la Universidad de Santiago (Chile), indagó precisamente en eso. La conclusión a la que se llegó en ese trabajo apunta que, independientemente de la orientación sexual, varones y mujeres sienten más celos por los rivales del mismo sexo. El estudio salió publicado en junio de este año en la revista científica Archives of Sexual Behavior.

El grupo convocó a varones y mujeres heterosexuales, bisexuales y homosexuales –todos ellos cisgénero, es decir, que se identifican con su sexo biológico de nacimiento– de los tres países, para poner a prueba su nivel de celos románticos. En total, participaron de las pruebas 1.744 personas (1.328 mujeres y 416 varones), con edades comprendidas entre los 17 y los 51 años. Aproximadamente un 55 % de los participantes eran brasileños, un 27 % chilenos y el 18 % restante, portugueses. Se los incitó, a través de una encuesta en línea, a imaginarse escenarios hipotéticos en los que sus parejas tenían alguna experiencia fuera de la relación. Las respuestas, puntuando en una escala numérica, medían el grado de celos expresado por los voluntarios en diversas situaciones.

“Solo hay celos cuando uno analiza la relación puesta a prueba por un rival”, explica Valentova. “Este sentimiento aflora mayormente cuando existe una competencia que pone en riesgo la oportunidad reproductiva”. La psicóloga, nacida en Chequia, es docente de la USP desde 2015 e investiga la sexualidad humana desde una perspectiva evolucionista. Este enfoque interpreta que un conjunto de capacidades y conductas, los celos inclusive, cuya finalidad mayor, aunque no única, consiste en asegurar el éxito reproductivo individual mediante la generación de descendencia.

Entre las especies que tienden a la monogamia, incluyendo a los seres humanos, existe competencia no solo para la formación, sino también para la conservación de las parejas amorosas. Como los recién nacidos dependen de los padres y el mantenimiento de la pareja es importante para la reproducción de los individuos, es de esperar que algunas capacidades, entre ellas los celos, hayan evolucionado para contribuir a conservar la pareja amorosa frente a los rivales. Otra línea de estudios de diferentes áreas de la psicología sitúa el foco central del surgimiento de los celos en factores socioculturales, tales como el lugar de procedencia, la religiosidad y el nivel de escolaridad de las personas.

En el estudio coordinado por Valentova, los voluntarios tardaron 40 minutos en responder un cuestionario que proponía cuatro situaciones. Tenían que evaluar, por ejemplo, qué los enojaría o los haría sufrir más: que su pareja compartiese la cama con otra persona, sin involucrarse emocionalmente, o que surgiera un vínculo romántico con otro varón o mujer, sin mediar sexo en la relación. También evaluaron cuál de esas situaciones sería “más difícil de perdonar”, de ocurrir. Los participantes bisexuales respondieron dos veces, una para compañeros del sexo masculino y otra para parejas femeninas. Todos respondieron sobre rivales de ambos sexos.

Como ya habían apuntado anteriormente otros estudios, los varones heterosexuales demostraron ser los más celosos cuando se trata de sexo extraconyugal. No obstante, los varones bisexuales son aparentemente tan celosos como los heterosexuales en cuanto a sus parejas mujeres, pero no tanto cuando se trata de varones. Al considerar solamente el grupo de las mujeres, las heterosexuales revelaron que sienten más celos ante la idea de que sus compañeros se involucren románticamente al margen de ellas.

Al fin y al cabo, ¿qué significa “involucrarse románticamente” con alguien? “Desde el punto de vista del estudio, se trata de la posibilidad de entablar una relación a largo plazo, que va más allá de compartir la cama con otra persona”, explica Valentova. Las relaciones más duraderas suelen tener el paquete completo: sentimiento de amor romántico, compromiso afectivo, deseo de permanecer juntos, exclusividad sexual y, según la investigadora, a veces, celos.

Los resultados del estudio también demostraron que los celos se centran más en los rivales del mismo sexo. Los varones tienden a compararse y competir más con otros varones y las mujeres, contra otras mujeres.

Tanto para las mujeres heterosexuales como para las mujeres bisexuales, la amenaza de que un rival masculino se involucre románticamente con sus parejas varones aparenta ser menor. La mujeres bisexuales, sugiere el estudio, consideran mucho peor la posibilidad de que sus parejas de sexo femenino vivan un romance con otro hombre, que podría dejarlas embarazadas y dañar su relación. Y los varones bisexuales se preocupan más por los posibles lazos románticos de las mujeres.

Pero, ¿por qué ocurre eso con las personas bisexuales si, en teoría, pueden mantener relaciones duraderas con parejas de ambos sexos? En parte, según los autores del estudio, esto estaría vinculado al proceso evolutivo. Desde esta perspectiva, los varones suelen considerar más riesgoso invertir tiempo y recursos en una pareja que se involucra sexualmente con otros hombres y puede engendrar hijos que no serán suyos. De ese modo, desde el punto de vista biológico, para un varón valdría más criar un hijo suyo en lugar de contribuir con su esfuerzo a la crianza de un hijo que no comparte sus genes.

En cambio, a las mujeres les preocupa más la implicación emocional fuera de la relación porque esto podría llevar consigo una transferencia de recursos, protección y atención paternal de su compañero a una tercera persona. El estudio concluye que los mayores celos emocionales de las mujeres se deben, al menos en parte, a que ellas tienen que invertir en la reproducción y en el cuidado de la prole, puesto que gestan a los bebés durante nueve meses. Esto hace que ellas se preocupen más por la dedicación de su pareja a la relación.

“Heredamos propensiones a desarrollar capacidades cognitivas que incluyen reglas de decisión flexibles y dependientes del contexto fueron evolucionando en nuestra especie y que se originaron selectivamente debido a la recurrencia de un mismo reto adaptativo ancestral”, dice el biólogo y psicólogo evolucionista Marco Antonio Correa Varella, quien cumple una pasantía posdoctoral en el Departamento de Psicología Experimental del IP-USP y es coautor del artículo. “Nuestro estudio indica que los celos sexuales no son algo esencialmente masculino y los emocionales, no necesariamente femeninos, sino que ambos sexos son capaces de experimentar los dos tipos de celos”.

En un principio, el objetivo del estudio, al recabar datos de voluntarios en Brasil, Chile y Portugal, era apuntar eventuales diferencias culturales en la percepción de los celos. El número de brasileños bisexuales y de lesbianas se ajustó a las expectativas del tamaño de las muestras. En el caso de los chilenos y portugueses, sin embargo, la escasa cantidad de participantes de esos colectivos no permitió obtener conclusiones estadísticamente significativas sobre la incidencia del aspecto sociocultural en la manifestación de los celos en esos países.

La investigación de Valentova, Varella y sus colegas trabajó con una muestra en gran parte vinculada al ambiente universitario, de alto poder adquisitivo, lo que representa una limitación o un sesgo en el estudio. Las personas con mayor nivel de escolaridad también tienden a autodeclararse con mayor frecuencia como no heterosexuales. El rango de edades de los voluntarios también podría suponer otro factor limitante del estudio. En promedio, las mujeres evaluadas tenían poco más de 24 años. Entre los varones, la edad promedio orillaba los 26 años.

Según los investigadores, es infrecuente encontrar personas bisexuales que hayan mantenido relaciones a largo plazo tanto con varones como con mujeres. “Hay todavía lagunas en la literatura acerca de la existencia de celos en las relaciones breves en todas las variantes posibles de sexo del individuo, de la pareja y del rival, y habría que replicar los resultados principales en otras regiones del mundo, para determinar cuán universales son las asociaciones verificadas”, dice el psicólogo evolucionista.

Modelos sociocognitivos

Para el psicólogo australiano Richard De Visser, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, el estudio coordinado por Valentova constituye un aporte importante a un área que hasta ahora dispone de escasa literatura científica. “El artículo es interesante porque plantea cómo los celos podrían haber sido influenciados por factores evolutivos, pero también por aspectos culturales”, dice De Visser, quien no participó en el trabajo de sus colegas de la USP, en una entrevista concedida vía correo electrónico a Pesquisa FAPESP.

Para el investigador, la realización de estudios sobre los celos desde un abordaje primordialmente evolucionista puede suponer ciertas limitaciones. “Los modelos sociocognitivos de los celos sugieren que los aspectos sociales, tales como la historia personal y la cultura de un individuo, interactúan con los factores evolutivos y biológicos y pueden llegar a ser influencias aún más importantes”, comenta. Las explicaciones de los celos basadas en los modelos evolutivos y sociocognitivos son vistas como contradictorias, pero deberían considerarse complementarias”.

En un estudio que se llevó a cabo en Australia con más de 8.300 personas de entre 16 y 69 años, De Visser y su grupo diseñaron un modelo con seis variables que, según ellos, tienen que ver con la percepción de los celos: sexo biológico, edad, escolaridad, número de parejas a lo largo de la vida, tipo de relación y actitudes potencialmente infieles. El trabajo fue publicado en un artículo en la revista The Journal of Sex Research en 2019. Según De Visser, un abordaje similar también podría ser una forma interesante de dimensionar los celos emocionales en homosexuales y bisexuales, que suelen preocuparse menos por la cuestión reproductiva.

Desde el punto de vista biológico, Valentova subraya que la sexualidad, además de garantizar la reproducción directa, tiene otras finalidades vinculadas a la salud, el bienestar, la vinculación afectiva y la cooperación, que contribuyen a la supervivencia y benefician a los individuos de todas las orientaciones sexuales. “La perspectiva evolutiva es complementaria de otros enfoques y brinda su aporte a una comprensión amplia del ser humano como animal biopsicosociocultural”, concluye Varella.

(FUENTE: revistapesquisa.fapesp.br)

viernes, 4 de octubre de 2024

Cuando la mujer gana más que su pareja: ¿existe un mayor riesgo de separación?


¿No sería una mujer que gana más que su pareja afortunada en el amor? Un estudio reciente del INED, presentado el pasado lunes 30 de septiembre, revela que las parejas donde la mujer contribuye más al ingreso común que su pareja masculina enfrentan “un mayor riesgo” de separación.

“Las parejas en las que la proporción de ingresos proporcionados por la mujer es superior al 55% son significativamente más inestables que otras parejas”, con un “riesgo de separación” entre un 11% y un 40% más alto que las parejas con ingresos iguales, señala el estudio, que se realizó por primera vez en Francia y que fue publicado en junio en el European Journal of Population. Además, el riesgo de separación aumentaría “con la participación de la mujer en el ingreso total” de la pareja.

Una tendencia que afecta aún más a parejas precarias

Según el estudio, que utilizó una muestra de casi un millón de parejas representativas de la población francesa entre enero de 2011 y enero de 2017, este “aumento del riesgo” de separación se observa tanto en parejas casadas como en uniones civiles o simplemente viviendo juntas. Esta tendencia es aún más relevante entre los ingresos más bajos.

Sin embargo, el equilibrio entre los ingresos no tiene la misma influencia dependiendo del tipo de pareja: en el matrimonio, la contribución predominante de los hombres es “estabilizadora”, mientras que la igualdad entre ingresos cumple este rol para parejas “en cohabitación”. La influencia del ingreso es menos pronunciada en las uniones civiles.

Entre las parejas estudiadas, la mayor parte del ingreso sigue siendo proporcionada por hombres en el 49.3% de los casos, el 20.5% tiene ingresos iguales y en el 13.7% la mujer es la principal contribuyente. El ingreso de la pareja es completamente cubierto por la mujer en dos de cada 100 parejas y por el hombre en el 14.5% de los casos.

Un nuevo equilibrio igualitario, a pesar de normas difíciles de cambiar

El estudio señala “la aparición de un nuevo equilibrio igualitario” hacia el cual “el perfil de una pareja estable” está evolucionando, aunque el riesgo de separación sigue siendo “siempre menor entre las parejas” donde los hombres son la principal fuente de ingreso.

Los autores del estudio también creen que “la mayor tasa de separación que se mantiene entre las parejas donde la mujer es la principal fuente de ingreso indica claramente que desviarse de las normas es difícil de aceptar, incluso en países como Francia”. Sin embargo, en Francia, el empleo femenino sigue siendo alto y está en gran medida respaldado por políticas familiares.

(FUENTE: elle.mx)

martes, 31 de octubre de 2023

Para ahorrar dinero, estadunidenses comprarían casas embrujadas

En Estados Unidos, más de una de cada 4 personas (29%) cree que realmente ha vivido en una casa embrujada este año, frente al 24% en 2022. De aquellos que han vivido en un sitio como este, el 73% no eran conscientes de la reputación paranormal de la vivienda antes de mudarse.

Como era de esperar, el 40% de los que compraron una casa embrujada a sabiendas se dejaron llevar por un precio más bajo, así lo dio a conocer una investigación de Real Estate Witch elaborada en conjunto con Estate Media y Zillowtastrophes.

A pesar del ahorro de costos, el 36% de los propietarios de viviendas embrujadas se arrepienten de vivir en una casa así y el 55% no compraría otra casa que supieran que estaba embrujada.

Un 68% de los estadunidenses cree que el gobierno debería exigir a los vendedores que revelen si una casa está embrujada. Paradójicamente, solo el 31% de los vendedores proporcionarían dicha información de buena gana por temor a que la vivienda fuera más difícil de vender.

Pero a pesar de que las casas embrujadas inquietan a los estadunidenses, más de la mitad (52%) siguen abiertos a la idea, y el 71% la consideraría si pudieran ahorrar dinero.

La mayoría de los estadunidenses (62%) solo ofrecerían un valor inferior al de mercado por una casa embrujada, y uno de cada 3 (31%) ofrecería unos 50 mil dólares menos. En particular, el 48% dice que nada podría convencerlos de comprar una casa embrujada.

Sin embargo, solo el 7% dice que los fantasmas son el aspecto más aterrador de ser propietario de una vivienda: el 93% expresa un mayor temor a los problemas de reparación de la vivienda, como el moho (60%), las termitas (57%) y un techo con goteras (54%), que a la presencia de fantasmas en sus hogares.

Los aspectos más aterradores de ser propietario de una vivienda para los estadunidenses son de naturaleza financiera: costos inesperados (50%), altas tasas de interés (46%) y la incapacidad de pagar la hipoteca (42%), se indicó.

(FUENTE: realstate.market.com.mx)

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Los opuestos no se atraen: las personas que forman pareja tienen más probabilidades de ser similares que diferentes, según un estudio

Los opuestos no se atraen. Esa es la conclusión a la que llegó un estudio que investigó qué es lo que realmente une a dos personas. A diferencia del dicho popular, el estudio sobre las relaciones románticas encontró que en más del 80% de los rasgos analizados, las parejas eran a menudo notablemente similares.

Tanya Horwitz, estudiante de doctorado en la Universidad de Colorado Boulder, Estados Unidos, y primera autora del estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour, explicó: “Es más probable que pájaros del mismo plumaje se unan”. Los rasgos analizados fueron desde opiniones políticas, comidas preferidas, hasta el consumo de drogas y la edad en la que las personas tuvieron relaciones sexuales por primera vez.

Según la investigación, replicada por The Guardian, entre el 82% y el 89% de los rasgos examinados eran similares entre las parejas, y sólo el 3% se clasificaba como sustancialmente diferente.

El estudio contempló investigaciones anteriores en las que se analizaban un total de 22 rasgos en casi 200 artículos que involucraban millones de parejas, entre hombres y mujeres, que se remontaban a 1903.

Luego, el grupo realizó su propio trabajo en el que analizó 133 rasgos en casi 80.000 parejas de sexos opuestos inscritas en el proyecto Biobanco del Reino Unido.

Ambos estudios concluyeron que las parejas coinciden en gran medida en una variedad de rasgos que incluyen opiniones políticas y religiosas, niveles de educación y algunas medidas de coeficiente intelectual. Por ejemplo, los fumadores y bebedores, así como los abstemios tienden a asociarse con personas que comparten sus hábitos.

Pero las parejas estudiadas no coincidían en todos los frentes. La altura, el peso, los problemas médicos y los rasgos de personalidad no eran rasgos que compartieran en todos los casos. Los extrovertidos, por ejemplo, no tienen más probabilidades de asociarse con otros extrovertidos.

Según el estudio, en los casos de las parejas cuyos miembros se definen como opuestos, su relación es a menudo débil e incierta. Esto se vio por ejemplo, detalla la publicación, en los madrugadores emparejados con los noctámbulos, los zurdos con los diestros y en los que tienen tendencia a preocuparse con los que no lo hacen.

“Incluso en situaciones en las que sentimos que tenemos una opción sobre nuestras relaciones, puede haber mecanismos detrás de escena de los que no somos plenamente conscientes”, dijo Horwitz para indicar que hay aún cuestiones no medibles.

Otro punto que se destacó en la investigación es que las relaciones basadas en puntos en común pueden surgir cuando las personas crecen en la misma zona, socializan con un grupo reducido de amigos o se vuelven más similares cuanto más tiempo pasan juntos.

En este sentido, los investigadores consideraron que este tipo de vínculos pueden tener consecuencias futuras, por ejemplo: si personas más altas se emparejan con otras personas más altas, y personas más bajas con otras personas más bajas, las próximas generaciones podrían tener más individuos o muy altos o muy bajos.

Horwitz destacó que actualmente otro equipo realiza el mismo estudio en las parejas del mismo sexo, ya que los comportamientos podrían diferir y el trabajo de campo en la ciencia siempre debe ser representativo.

(FUENTE: lanacion.com.ar)

miércoles, 22 de febrero de 2023

El secreto de la felicidad en pareja no es el amor según la ciencia

El amor es un sentimiento tan profundo, complejo y natural que ha sido durante años protagonista de películas románticas, de canciones, de novelas y de cualquier expresión de arte que existe.

Dicen que el amor es lo que mueve el mundo, que el amor nos cura, que nos completa, aunque no estemos de acuerdo con esto si hablamos de amor romántico porque no estamos incompletas. Shakespeare decía que “el amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes. ¿Qué más es? Es una locura muy sensata, una hiel que ahoga, dulzura que conserva.”

El amor parece todo, pero curiosamente ese amor, no es el secreto que garantiza la felicidad de una pareja. Que haya amor no es sinónimo de que este vaya a durar para siempre. Y no lo decimos nosotras, lo dice la ciencia.

Cuál es el secreto de la felicidad en pareja

Un equipo internacional de 85 investigadores ha identificado los principales factores detrás de una relación satisfactoria y feliz, y ha realizado un estudio que, gracias a la inteligencia artificial se encargó de analizar los casos, incluye a más de 12.000 parejas y datos de 29 laboratorios diferentes. Y las conclusiones son que solo con amor no podemos ser felices.

Una de las conclusiones del estudio es que el éxito o no de la relación, así como la felicidad de la pareja, depende en gran medida de las características individuales de cada integrante y de los propios pensamientos de cada uno sobre la relación. De hecho el saber que el otro integrante de la pareja está comprometido con la misma es un factor fundamental para conseguir mantener una relación exitosa.

El nivel de intimidad, entendido como esa sensación de que eres entendido y amado, es también un factor decisivo para el éxito y según el estudio, existen "predictores específicos a la relación" como el reconocimiento de tu pareja, la satisfacción sexual (que poco tiene que ver con el número de veces que tiene que practicar sexo una pareja) o la percepción de la relación que tenga el otro miembro de la pareja de nosotros, es decir, si sentimos que la otra persona es feliz a nuestro lado.

Si lo pensamos, son en realidad factores lógicos. Que la felicidad dependa de mí, de lo que yo percibo y siento, es clave según el estudio. En mi caso, por ejemplo, tener esos factores de los que hemos hablado me provoca esa felicidad cuando tengo una relación.

Me hace feliz pensar que mi pareja me admira, sentir que él también es feliz conmigo y que está comprometido. A nivel físico e íntimo la satisfacción sexual también forma parte de la felicidad (ojo, que no hablamos de cantidad de orgasmos, ya te hemos explicado que lo divertido es el camino y no el destino), pero lo es mucho más el sentir que me escucha y me entiende. Exactamente como explica el estudio.

Iria Reguera, psicóloga y redactora jefe de Trendencias, ya nos hablaba de la importancia de la comunicación si lo que queremos es tener una relación saludable, pero ahora sabemos el secreto de la felicidad en esa relación y no, no es el amor. O al menos no es lo único que necesitamos para ser felices en pareja.

(FUENTE: trendencias.com)

martes, 19 de enero de 2021

Por qué algunas personas escuchan las voces de los muertos


Un nuevo estudio trata de averiguar por qué para algunos escuchar voces es un síntoma de enfermedad mental, pero para otros una experiencia religiosa o espiritual. 

El grupo de investigación, dirigido por Adam Powell del proyecto Escuchando la voz (Hearing the Voice) de la Universidad de Durham y del Departamento de Teología y Religión, entrevistaron a 65 médiums que aseguran escuchar voces. Los sujetos fueron encontrados a través del contacto con comunidades espiritistas. 

La encuesta también incluyó a 143 personas de la población general que servían como grupo de control. Todos los participantes hablaban inglés y tenían entre 18 y 75 años. El 84,4% procedían del Reino Unido y el resto, en su mayoría, de América del Norte, Europa o Australia.

De los espiritistas encuestados, el 79% aseguró que escuchar voces era una parte normal de sus vidas en la iglesia y en el hogar, mientras que el 44,6% dijo que escuchaba voces todos los días. La mayoría de los encuestados informaron que las voces estaban dentro de sus cabezas (65,1%), aunque el 31,7% dijo que venían tanto de dentro como de fuera de su cabeza.

No es sorprendente que más espiritistas reportaran creer en lo paranormal que los participantes de la población general. También les importaba menos lo que los demás pensaban de ellos.

Los espiritistas informaron que vivieron la experiencia con otras voces por primera vez a una edad promedio de 21,7 años. Sin embargo, el 18% de los espiritistas reportaron haber tenido experiencias "desde que pueden recordar" y el 71% no había encontrado el espiritismo como un movimiento religioso antes de sus primeras experiencias, es decir, las voces los llevaron a la religión.

"Nuestros hallazgos dicen mucho sobre 'el aprendizaje y el anhelo'. Para nuestros participantes, los principios del espiritismo parecen tener sentido tanto en las extraordinarias experiencias de la infancia como en los frecuentes fenómenos auditivos que experimentan como médiums practicantes", afirmó Adam Powell.

Aún así, las voces vinieron primero, así que "todas esas experiencias pueden resultar más de tener ciertas tendencias o habilidades tempranas, que de simplemente creer en la posibilidad de contactar a los muertos si uno se esfuerza lo suficiente".

Cómo la ciencia explica las capacidades de los médiums 

El factor más probable es la relación de los espiritistas que oyen las voces con la absorción, aseguran los científicos.

La absorción refleja la capacidad cognitiva de un individuo para participar en experiencias sensoriales e imaginativas de manera que altera la percepción, la memoria y el estado de ánimo del individuo con consecuencias conductuales y biológicas. 

Las respuestas a las preguntas basadas en la Escala de Absorción desarrollada por Auke Tellegen revelaron que estas personas tendían a poseer una personalidad absorbente. Estas son descritas por los autores del estudio como "ser fácilmente capturados por estímulos fascinantes, reportar imágenes mentales vívidas, sumergirse en los propios pensamientos".

Se encontró que algunos, aunque no todos, los individuos que escuchaban la voz del grupo de control mostraban altos niveles de absorción. Los que lo hacían tenían más probabilidades de creer en lo paranormal que otros.

"Para muchos que reportan experiencias anómalas, la creencia en lo espiritual o paranormal puede ser el resultado de una búsqueda durante años de un significado personal. Para otros, esas creencias pueden parecer casi coincidir con las experiencias", escribieron los autores. 

Sin embargo, los investigadores del estudio señalan, que sus hallazgos dejan sin respuesta la pregunta si la absorción capta una predisposición a tener las experiencias espirituales o una creencia en la plausibilidad de tenerlas.

El estudio fue publicado en la revista Mental Health, Religion & Culture.

(FUENTE: mundo.sputniknews.com)

martes, 5 de enero de 2021

Se comprobó que los hombres que van al gimnasio tienen más probabilidades de ser infieles


Si eres de esas chicas que su novio pasa largas horas en el gimnasio, deberías comenzar a preocuparte, ya que un estudio ha revelado que los hombres que diariamente van al gimnasio son más propensos a ser infieles.

Ir al gimnasio es la mejor excusa para salir de casa y tardar mucho tiempo, ya que diversas rutinas de ejercicio pueden prolongarse por más horas y el tipo de ropa que se utiliza, no levanta ningún tipo de sospecha en su pareja.

El sitio de citas Ashley Madison,  realizó un estudio, con el cual se ha descubierto que el mayor número de hombres que se mantiene en forma en el gimnasio no lo hace para agradar a su pareja, sino para encontrar nuevas conquistas.

Según el director de este sitio de citas Paul Keabe, explicó otro motivo por el cual el género masculino es infiel al asistir regularmente al gimnasio, esto se debe a que sus deseos carnales aumentan y sus inclinaciones van dirigidas a terceras personas, también señaló que cuando un miembro de la pareja asiste al gimnasio y otro no, hay podrían empezar la sospechas de una posible infidelidad.

Debido a una encuestas que realizó se puede determinar que el 25% de las personas que acuden regularmente al gimnasio termina por tener encuentros íntimos con sus compañeros de entrenamiento. 

(FUENTE: mdzol.com)

jueves, 19 de noviembre de 2020

¿Cuánto sexo es suficiente (o mínimo) en una relación?


Afortunadamente, cada vez somos más abiertos a la hora de hablar de sexo, y por supuesto, de tenerlo y de apropiarnos de nuestro placer, pero, ¿cuánto sexo es suficiente para una persona o en una relación? ¿Cuánto sexo es mucho y cuánto es poco? Las respuestas son infinitas y dependen de cada persona, de sus necesidades, gusto, estilo de vida, etc; sin embargo, a pesar de que hay estudios que hablan de ‘una media’, la mayoría de ellos concluye que el sexo va más allá de la cantidad, de hecho, sugieren que la plenitud sexual se basa en otros aspectos como la conexión emocional, la intimidad, la complicidad, la diversión que en la actividad sexual persé.

El Instituto Kinsey de Sexo, Reproducción y Género encontró que las personas entre 18 a 29 años tienen relaciones sexuales aproximadamente 112 veces al año (lo que equivale a dos veces por semana); mientras que aquellas entre los 30 a 39 años admitieron tener 86 sesiones por año. Y la frecuencia tiende a disminuir en adultos mayores, pero alrededor del 28% de las personas mayores de 45 años todavía tienen relaciones sexuales una vez por semana.

A pesar de que las estadísticas son claras, los expertos nos dicen que debemos dejar atrás la idea del sexo como una obligación o un objetivo, y por el contrario, dejarnos fluir y disfrutar de la sexualidad con nuestra pareja hablando sobre lo que nos gusta y lo que no, las prácticas que nos gustaría experimentar, etc., de hecho, lo que sí debe ser tu objetivo es encontrar a esa persona que comparte las mismas ideas sobre el sexo que tú, porque sí sería un problema que tú seas súper sexual y que para tu pareja no sea una prioridad.

Por otro lado, una buena vida sexual se basa en el placer y satisfacción que esta te genera, ya sea que tengas encuentros todos los días de la semana o una vez al mes, lo que a ti te haga sentir plena, esa es tu medida de sexo que necesitas. Siempre recuerda que este debe ser consensuado, que también es importante escuchar al otro, protegerte y ser creativo, porque si algo tiene el sexo es que despierta nuestros sentidos, nos pone de buen humor y mucho más receptivos del entorno, lo cual favorece tu productividad y creatividad en todos los niveles de tu vida.

Asimismo, no te limites al concepto de que un encuentro sexual es genital, por el contrario, hay muchísimas cosas que puedes poner en práctica para gozar a lo grande, desde un foreplay intenso, pasando por un sensual baile o simplemente hacer de ese momento algo súper romántico que incluya muchas palabras bonitas y besos intensos. ¡No hay límites!

(FUENTE: glamour.mx)


martes, 9 de junio de 2020

Mexicanos en cuarentena extrañan tener sexo con sus amantes: estudio


Los estudios científicos siempre revelan verdades que a veces resultan incómodas, o políticamente incorrectas. Como en este caso.

No es el cine, ni salir a comer, ni visitar a la familia. Lo que mexicanos más extrañan en tiempos de confinamiento es reunirse con sus amantes.

Y no es especulación, hay estudios que respaldan esta afirmación.

Un grupo de mexicanos respondió la encuesta que lanzó la plataforma de encuentros extramatrimoniales Gleeden, y sus resultados fueron sorprendentes:

El 68% de los encuestados dijo extrañar tener sexo con su amante.

El 8% extraña ver a sus amigos

El 3% extraña ver a la familia reunida

Por cierto, nadie dijo extrañar a sus compañeros de trabajo.

Respecto al contacto con sus amantes durante la cuarentena, la mayoría dijo que solo siguió la relación de manera virtual, no presencial. Un total de 75% así lo hizo.

Solo el 25% se salió de su casa, rompió la cuarentena, para tener un encuentro presencial con su amante.

Y luego por qué crecen los contagios...

En México, los últimos dos años se han registrado un incremento en los casos de infidelidad año con año.

En 2018, se registró que alrededor de 50% de los mexicanos son infieles aprovechando las redes sociales como herramientas para satisfacer su líbido y contactar a otras personas, según declaró el psiquiatra Jesús del Bosque. A pesar de que la mayoría de las encuestas señalan al sexo masculino como el que más infidelidades realiza, las mujeres no están exentas de estas prácticas.

(FUENTE: bajopalabra.com.mx)

viernes, 5 de junio de 2020

¿Cómo saber si es amor o si estoy en pareja para no sentirme sola?


El miedo a la soledad y volver a estar soltero podría ser la razón por la que muchas parejas se mantienen unidas. Así lo constató un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Toronto y publicado por The Journal of Personality and Social Psychology donde un 40% de los encuestados confesó que temía no tener un compañero de largo plazo, mientras que un 18% aseguró que le aterraba convertirse en un solterón o solterona. Además, el 11% no quería envejecer solo y el 7% indicó que se sentiría inútil si no tuviese pareja.

Para Gianella Poulsen, directora de la unidad de terapia de pareja y sexualidad de la Red Salud de la Universidad Católica, estas actitudes podrían responder a un tema de inseguridad. “El hecho de aferrarse a una relación por miedo a estar solo se vincula mucho con el temor de sentir que, si no es esa persona, nadie más lo va a elegir. Que no podrá encontrar a otro porque cree que no es digno del amor. Por eso recomiendo que para estar en un vínculo de pareja, lo primero es aprender a amarse a uno mismo. Porque si alguien no sabe hacerlo, le costará relacionarse de una manera sana”, explica. Además, asegura que estar enamorado tampoco se trata de querer o tener que estar todo el tiempo con la otra persona, sino que puede haber un equilibrio entre los espacios propios y la compañía de la pareja.

¿Pero cómo podemos detectar si se trata de esto? El amor va mutando por lo que es normal hacerse preguntas respecto al vínculo. La antropóloga Helen Fisher plantea que el amor posee tres etapas fundamentales: lujuria, atracción y unión, seguidas a veces de una cuarta etapa, de desunión, que llevaría al quiebre de la pareja. En la primera, lo se siente un fuerte impulso sexual y la sensación de bienestar, optimismo y proclividad a soñar despiertos. En la segunda, en cambio, se desarrolla un pensamiento fijo hacia una persona y el estar con esta se transforma casi que en una necesidad vital. Y cuando la pareja logra superar esa etapa –que dura aproximadamente tres años– comienza una unión que se asocia a los sentimientos de confianza, generosidad y empatía. Además, se produce una valoración más profunda del otro y la agitación de los primeros años mutan a la calma y el apoyo incondicional.

Sin embargo, a medida que las relaciones van madurando, comienzan a darse escenarios que podríamos asociar con el desamor. “El problema es que muchas parejas se dejan estar con el paso de los años y se olvidan de trabajar su relación. Pero todo lo que uno quiere desarrollar necesita de un esfuerzo y el amor también forma parte de eso. Las parejas que perduran felices son quienes invierten mucho en ese vínculo”, explica Gianella.

(FUENTE: latercera.com)

miércoles, 29 de enero de 2020

Estudio indica que las cuñadas son más problemáticas que las suegras


Que bonito es iniciar una relación, conocer a tu pareja ideal, formar una familia y ser felices para siempre. Esto se escucha muy bien, pero, ¿es posible?

La creencia popular es que lo pero de las relaciones entre la familia de tu pareja y tú son las suegras, pero lo más complicado de todo en realidad es lidiar con las cuñadas.

“La Tercera” realizó una encuesta en línea a 600 personas para saber la forma en la que se relacionaban con la familia de sus parejas y conocer que era lo más problemático.

El 56 % de los encuestados dijo tener una relación conflictiva con sus cuñadas mientras que el 32 % dijo que con las suegras. Esta es una prueba que no siempre las suegras son las malas del cuento, o que puedes ser influenciadas por las cuñadas de la familia.

8 de cada 10 personas afirmaron que prefieren tener una mala relación en secreto con sus cuñados o cuñadas para no generar problemas familiares.

Con el paso del tiempo tenemos lazos más fuertes con nuestros hermanos, lo que provoca que seamos sobreprotectores y alejar a cualquier cosa que consideremos amenaza y esto causa problemas o los llamados "celos" entre hermanos.

La psicóloga Terri Apter tiene la teoría que la relación de los cuñados es el reflejo de a relación de los hermanos.

Esto no es algo sencillo. Los conflictos entre cuñados, hermanos, padres o cualquier familiar pueden llegar a afectar la relación con tu pareja. Si no aprendemos a hablar de lo que pasa en la familia no se podrán resolver estos conflictos.

(FUENTE: los40.com.mx)

jueves, 7 de noviembre de 2019

Un 72% de los chilenos cree en los milagros y un 60% afirma que los espíritus existen


Un 72,4% de los chilenos cree en los milagros y un 60,9% afirma que los espíritus existen, así lo reveló la segunda versión de Encuesta de Percepción Social sobre Ciencia y Tecnología en Chile, donde participaron 7.685 personas.

El sondeo realizado por Conicyt entre noviembre de 2018 y enero de este año tiene como objetivo conocer qué entiende la gente por tecnología y ciencia, y qué áreas de investigación son más importantes, entre otros temas abordados.

El psicólogo de Clínica Santa María, Raúl Carvajal, explicó que muchas personas ven en los milagros una alternativa a sus deseos y problemas.

"Creer en el tarot, en los números, en los milagros es volver al estadio primario del pensamiento mágico. Cuando la situación se ve más difícil, se llega a eso. Por ejemplo una persona que está sin trabajo y ocupa sus últimos ahorros para juegos de azar o los gasta viendo el tarot; o personas que están con un cáncer muy avanzado y recurren a monjes, venenos de escorpión y otras terapias sin fundamento científico pero que en la desesperación, lo ven como una alternativa de cura", aseguró el especialista a La Tercera.

Finalmente, otra de las estadísticas de esta encuesta es que cerca del 94% de los ciudadanos piensa que la Medicina es una disciplina de estudio y aplicación científica. No obstante, un 43,1% sostuvo que la Medicina Ancentral también lo es.

(FUENTE: t13.cl)

martes, 9 de julio de 2019

El puente del amor: ¿Por qué el cerebro confunde estar excitado con estar enamorado?


Cualquiera que se haya enamorado reconoce las sensaciones: el corazón palpita fuertemente y a toda velocidad, la respiración se acelera, las palmas de nuestras manos se humedecen.

Si la presencia de alguien te genera esto, seguramente lo atribuyas a la enorme atracción que sientes por esa persona. Incluso es muy posible que lo llames amor.

Sin embargo, podrías estar muy equivocado o equivocada.

De hecho, quizás lo que realmente estés experimentando es miedo, ansiedad o estrés.

Pues resulta que, como descubrió el psicólogo social Stanley Schachter en la década de 1960, las emociones no son tan espontáneas ni tan claras como uno cree.

Según Schachter, son dos los factores que las determinan: primero hay una excitación psicológica y luego está la etiqueta que le damos a ese sentimiento.

Esto segundo lo definimos según el contexto en el que estemos. Y a veces, nuestro sistema de etiquetado falla, algo que Schachter llamó "atribución errónea de la excitación".

Entonces, esas sensaciones que tú atribuyes a estar enamorado en realidad podrían tener otro origen muy diferente.

El puente del amor
En 1974 los psicólogos canadienses Donald Dutton y Arthur Aron, de la Universidad de Columbia Británica, ingeniaron un experimento que mostró cómo la atribución errónea de la excitación podía afectar nuestros sentimientos de atracción.

Entrevistaron a diversos hombres que visitaban un parque en Vancouver. La entrevistadora era una bella mujer.

La mitad de los entrevistados estaban cruzando un tambaleante puente colgante cuando la mujer les pidió que participaran en su investigación. La otra mitad atravesaba un sólido puente de poca altura.

A todos los hombres se les pidió que miraran una foto -por ejemplo la imagen de una mujer riéndose mientras se cubría el rosto- y que imaginaran la historia detrás de esa foto. La excusa era investigar los efectos de un bello escenario, como el del parque, sobre la creatividad.

Al finalizar, la mujer les daba su número de teléfono y les decía que la llamaran si tenían preguntas sobre el estudio.

Los investigadores hallaron que la mayoría de quienes llamaron a la mujer habían atravesado el puente colgante (más del doble de quienes habían caminado por el puente seguro).

Además, las historias que escribieron estos hombres tenían más contenido romántico y sexual.

Cuando el experimento se volvió a hacer usando a un entrevistador masculino en lugar de la bella mujer, casi nadie lo llamó.

¿La explicación de los expertos? Que muchos de los hombres que habían cruzado el puente colgante habían confundido las sensaciones que les provocó el miedo inconsciente de caer -el corazón latiendo más rápido, la respiración acelerada- con un sentimiento de atracción.

Titularon su estudio: "Alguna evidencia de mayor atracción sexual en condiciones de alta ansiedad".

Sin embargo, el trabajo pasó a conocerse de forma informal como "El puente del amor".

Por qué los confundimos
Distintas investigaciones a lo largo de los años han mostrado que el fenómeno de la atribución errónea de la excitación no solo afecta nuestros sentimientos de atracción y amor sino a toda una gama de emociones: el enojo, la euforia, el humor, el miedo, la incomodidad y el erotismo.

Existe una explicación biológica detrás de esta confusión.

Y es que si bien estar enamorado o sentir miedo o ansiedad son estados casi opuestos -uno nos puede hacer sentir muy bien y el otro muy mal- paradójicamente los cambios fisiológicos que provocan en nuestro cuerpo son muy similares.

Cuando nos sentimos amenazados o estresados se activa nuestro sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso encargado de definir si debemos luchar o escapar.

Para preparar al cuerpo para estos posibles escenarios el sistema simpático activa una serie de cambios, que provocan que nuestro ritmo cardíaco y respiración se aceleren.

Las hormonas que se liberan -adrenalina y noradrenalina- también afectan nuestro estómago, haciendo que sintamos "mariposas".

Curiosamente, es el mismo proceso que atravesamos cuando estamos enamorados, llevando a que se puedan confundir las distintas emociones si el contexto no es claro.

Del terror al amor
Este fenómeno podría explicar por qué las películas de terror son tan populares para ir en una cita.

La excitación compartida puede realzar los sentimientos de atracción.

Sin embargo, la atribución errónea de la excitación también explica por qué muchas veces lo que parecía "amor a primera vista" se diluye en poco tiempo y la persona que te deslumbraba tanto a las semanas ya no te mueve ni un pelo.

No obstante, los expertos en relaciones han descubierto que la teoría de los dos factores de Schachter también puede ayudar a fortalecer un vínculo, ya que muestra que la experiencia emocional es maleable.

Entonces, mientras que la excitación puede crear una sensación falsa de afecto entre dos personas que realmente no se aman, cuando sí hay amor pero la pareja se ve desgastada por la monotonía y otros factores, es posible revivir esa chispa compartiendo actividades que generan excitación.

En particular se ha hallado que las parejas que comparten experiencias nuevas y desafiantes tienden a sentir niveles de atracción mayores que quienes no se salen de la rutina.

Pero ojo: los psicólogos también advierten que las parejas que solo subsisten a base de experiencias fuertes, la inestabilidad o el peligro, seguramente sean víctimas de la atribución errónea de la excitación y no están realmente enamoradas.

(FUENTE: elcomercio.pe)

sábado, 8 de junio de 2019

En Occidente, hasta el 30% de ateos y el 25% de agnósticos ¡cree en seres sobrenaturales!


¿Cuantos ateos y agnósticos creen en demonios y espíritus y en seres sobrenaturales? En Reino Unido, un 18% de los que declaran "no creo en Dios" sí que cree en "seres sobrenaturales que pueden ser buenos, malos, o ninguna de ambas cosas, como demonios, ángeles, fantasmas y espíritus".

También creen en ellos un 20% de los ateos de Estados Unidos, una cantidad similar de los de Dinamarca y un 30 por ciento de los ateos de Brasil, país donde están muy extendidas las religiones espiritistas, sean de tipo afroamericano (umbanda) o esotérico (kardecismo).

También creen en espíritus así 1 de cada 6 agnósticos daneses o norteamericanos, uno de cada 5 agnósticos británicos, uno de cada cuatro agnósticos japoneses o brasileños y uno de cada 3 agnósticos chinos.

Estos hallazgos (junto con muchos otros sobre lo que creen los que no creen) se pueden consultar en el estudio Understanding Belief, recientemente presentado (aquí en PDF) por 4 universidades británicas.

Con financiación de la Fundación Templeton, la investigación se ha centrado en 6 países:

- Estados Unidos, un país rico y religiosos, que ve crecer el número de los no creyentes
- Brasil, uno de los países más religiosos del mundo... y con gran tradición en religiosidades "alternativas"
- Reino Unido, un país de la vieja Europa, de tradición protestante, ya postcristiano (orgulloso de sus historias de hadas y fantasmas)
- Dinamarca, otro país de tradición protestante, hoy postcristiano
- Japón, país rico y consumista, de tradición sintoísta y budista
- China, dictadura comunista que persigue a la religión

Muchos ateos y agnósticos creen en cosas sobrenaturales, sin dificultad,
pero parece molestarles o costarles creer en Dios

Cómo se hizo el estudio

Los investigadores encontraron, con criterios estadísticos, unas 900 personas en cada país que declaraban "yo no creo en Dios" (las clasificaron como "ateos") o bien "no sé si Dios existe, y no creo que haya forma de averiguarlo" (las clasificaron como "agnósticos"). Juntos, los de cada categoría son considerados "no creyentes".

Había otras opciones posibles para elegir como "tengo dudas pero siento que creo", "a veces me encuentro con que sí creo, pero otras no" o "creo en un poder personal de algún tipo". Para este estudio, los que elegían esas opciones eran ya considerados creyentes, no ateos ni agnósticos. Por lo tanto, los "no creyentes" de este estudio lo son de forma consistente, estable.

Después, se les preguntó hasta qué punto creían en "seres sobrenaturales que pueden ser buenos, malos, o ninguna de ambas cosas, como demonios, ángeles, fantasmas y espíritus". (En el cuestionario en Japón y China se afinó con las palabras exactas adaptadas a la cultura local).

Los resultados son que los ateos y agnósticos creen menos en estas cosas que la población en general de su país, pero aún así hay un porcentaje entra las personas "no creyentes en Dios" que sí son creyentes en "espíritus" y oscila entre el 16% y el 30% en los países occidentales.

No creen en Dios... pero sí en otros "seres sobrenaturales"

REINO UNIDO
Ateos 18%
Agnósticos 22%
Población en general 45

ESTADOS UNIDOS
Ateos 20%
Agnósticos 16
Población en general 62
DINAMARCA
Ateos 19
Agnósticos 16
Población en general 40

CHINA
Ateos 22
Agnósticos 36
Población en general 64

JAPON
Ateos 9
Agnósticos 24
Población en general 51

BRASIL
Ateos 30
Agnósticos 25
Población en general 76

En las tablas, la proporción de población atea o agnóstica que está "fuertemente" o "algo" de acuerdo con la existencia de cosas sobrenaturales (Understanding Unbelief 2019)




Los que creen en "fuerzas que subyacen"

También se les preguntó si estaban de acuerdo con la expresión "hay fuerzas subyacentes de bien y de mal en este mundo".

Según el estudio, creen en "fuerzas subyacentes de bien y mal" un 30% de agnósticos brasileños, 36% de agnósticos norteamericanos y daneses, 43% de agnósticos británicos..¡y 51% de agnósticos chinos!

También creen en ello el 21% de los ateos norteamericanos, el 28% de los británicos, el 30% de los ateos chinos, el 32% de los daneses y el 33% de los ateos brasileños.

¿Utilidad para evangelizar?

Todo eso puede abrir un portal a la evangelización. Así, muchos ateos y agnósticos creen en "espíritus" y creen también en "fuerzas para el bien". La función del monoteísta, que se encontraría en pleno siglo XXI tecnológico hablando con unos paganos no muy distintos a los de culturas animistas antiguas, sería señalar que es razonable pensar que existe un Gran Espíritu creador, que es además fuente de esas "fuerzas de bien que subyacen".

Otros muchos sentirán alivio y seguridad si conocen que Jesús, como Señor, tal como expresan las historias de sus exorcismos, puede salvar del miedo y la dependencia con esas "fuerzas" y "espíritus". China tiene a un 20 o 30% de ateos y agnósticos capaces de creer eso... y eso son muchos millones de personas.

(FUENTE: religionenlibertad.com)

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