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miércoles, 1 de julio de 2026

Una explicación científica al avistamiento de fantasmas en casas abandonadas

 


Hace unos años se pasó por Hora 25 el neuropsicólogo Saúl Martínez-Horta, quien estaba presentando uno de sus libros, 'Cerebros rotos' (Kailas, 2022), en el cual narra los comportamientos, gestos y palabras de varios de sus pacientes, así como explica cómo a través de la observación y el análisis los profesionales consiguen desgranar los procesos cerebrales que dan lugar a las enfermedades neurológicas. Y es que nuestro principal órgano, el que dirige todo, está expuesto a 'estropearse', pero también a tener ciertos lapsus que dan lugar a diferentes experiencias que no necesariamente son como las percibimos.

En una parte de la charla habló sobre la relación entre dichos problemas y eventos que llamamos fantasmagóricos, explicando algunos procesos y si tienen que ver con enfermedades. Decía que, "cuando se estropean X zonas del cerebro, a veces el síntoma es otro y a veces los síntomas tienen en el aspecto más característico de todo tipo de fenómenos paranormales que conocemos", asegurando que en determinadas enfermedades hay personas que "ven fantasmas tal y como los representaríamos todos con la sábana blanca flotando, apariciones o abducciones de todo tipo". ¿Pero eso quiere decir que algo no va bien? pues depende del contexto, porque no siempre está relacionado.

El especialista en neuropsicología clínica comentaba que en casos en los que "un cerebro se ha roto" es obvio que "una enfermedad está provocando esos fenómenos". Pero matizaba: "A la pregunta de si todos los fenómenos paranormales son consecuencia de un cerebro roto, mi respuesta es que no, pero a la pregunta de si para mí todos los fenómenos paranormales son consecuencia del cerebro, la respuesta es sí". Y de esto se ha hablado precisamente en La Ciencia de A vivir que son dos días, con Pere Estupinyà, bioquímico y divulgador científico, contando algunas de los estudios que ha podido encontrar en este tema.

Fantasmas en casas abandonadas

En el contexto que se estaba hablando en el programa los avistamientos de ovnis, comentaba que siempre que ha incidido en esta temática ha estado "buscando explicaciones racionales", pues es a lo que se dedica como científico y divulgador, "con ese escepticismo". Ello le llevó a pensar en el tema de las alucinaciones, pero una de las veces que lo abordó estuvo pensando en si dentro de todo ello "hay algún fenómeno físico que te hace ver más alucinaciones". Y resulta que así es, porque afirma haber encontrado algunos estudios relacionados con ello, aunque no tienen que ver con extraterrestres, pero sí con "avistamientos de fantasmas o espíritus en casas abandonadas".

Explicaba que "se ve que en estas casas abandonadas muchas veces hay mucha humedad, hay mucho moho que liberan microtoxinas", por lo que si pasas la noche durmiendo en un lugar así, es posible que experimentes este tipo de fenómenos, porque "nuestro cerebro no es un perceptor perfecto". En este sentido, Javier Sampedro, doctor en genética y biología molecular, hacía un paralelismo con los llamados déjà vu, que es el nombre que se le da al momento en el que tenemos la sensación de que algo ya lo hemos visto o vivido, cuando "al doblar una esquina, ves una calle en la que todo resulta familiar y nunca has estado en esa ciudad, de manera que es imposible", siendo esto también producto de una reacción de nuestro cerebro y no ninguna visión de alguna vida pasada.

(FUENTE: cadenaser.com)

lunes, 20 de abril de 2026

El sorprendente estudio que conecta la música que escuchas con tu inteligencia: así lo explica la ciencia

Las preferencias musicales, la inteligencia y el comportamiento digital han sido objeto de estudio en la psicología durante décadas, pero una reciente investigación aporta una perspectiva diferente al sugerir que la selección de canciones puede estar vinculada con el rendimiento intelectual.

Un equipo de científicos analizó si la lista de reproducción musical de una persona puede ofrecer indicios sobre su capacidad cognitiva, partiendo de la premisa de que el comportamiento digital cotidiano deja huellas útiles para comprender procesos mentales complejos.

Según el artículo publicado en la revista científica internacional Journal of Intelligence, los investigadores buscaron identificar patrones entre la música escuchada y el desempeño en pruebas de inteligencia. El estudio explora la relación entre la conducta musical espontánea y las capacidades cognitivas, y analiza el potencial de los datos digitales para revelar características psicológicas menos evidentes.

El análisis se centró en observar si las elecciones musicales habituales podían servir como pistas para deducir el nivel de inteligencia general. Esta aproximación es distinta respecto a las investigaciones previas, que solían enfocarse en encuestas autoinformadas o preferencias musicales declaradas, en vez de analizar datos reales de comportamiento digital en una plataforma de streaming.

Metodología: seguimiento de hábitos musicales y pruebas cognitivas

Para identificar posibles vínculos entre preferencias musicales e inteligencia, el equipo de investigación diseñó un protocolo basado en la recolección de datos digitales y pruebas psicológicas estandarizadas. Más de mil personas compartieron su historial de reproducción musical de un servicio internacional de música en línea y realizaron evaluaciones de razonamiento lógico, memoria de trabajo y habilidades verbales.

Esta metodología permitió analizar las canciones escuchadas, la frecuencia y el momento del día en que se reproducía música, así como la diversidad de géneros y artistas elegidos, garantizando la objetividad y validez de los datos.

El diseño del estudio incorporó herramientas automáticas para procesar grandes volúmenes de información y cruzar los resultados de las pruebas cognitivas con los patrones de escucha musical. Así fue posible identificar tendencias difíciles de detectar con cuestionarios tradicionales.

Además, se establecieron protocolos para proteger la confidencialidad de los participantes y asegurar que los datos personales se manejaran de forma segura y anónima durante todo el proceso de investigación.

Principales hallazgos: letras, emociones y preferencias lingüísticas

El análisis cruzado de la información reveló que “quienes obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas tendían a elegir canciones con letras más complejas”.

Se observó, además, que la “preferencia por canciones en diferentes idiomas se asoció con un mayor rendimiento intelectual”. Estos patrones sugieren que la apertura a la diversidad lingüística y la complejidad temática en las letras pueden estar relacionadas con una mayor capacidad para procesar información compleja.

Los investigadores destacaron que la complejidad lírica fue evaluada considerando tanto el vocabulario como la profundidad temática de las canciones. La amplitud emocional se midió a partir de las emociones predominantes en las canciones seleccionadas, identificando si los oyentes exploraban distintos registros afectivos.

Esta aproximación permitió observar que la música elegida no solo refleja gustos personales, sino también posibles diferencias en la manera de gestionar y comprender emociones complejas.

Limitaciones, advertencias y matices de los resultados

Los propios autores advierten que, si bien se identifican correlaciones entre preferencias musicales y capacidad cognitiva, “esto no implica necesariamente una relación de causalidad”. Existen múltiples factores que pueden influir en las elecciones musicales, como el entorno sociocultural, el acceso a la educación o la exposición a distintos géneros musicales.

El estudio reconoce que los resultados se basan en una muestra concreta y en un servicio internacional de música en línea específico, lo que podría limitar la generalización de las conclusiones. Los investigadores señalan la necesidad de replicar el experimento en contextos diversos y con diferentes poblaciones antes de extraer afirmaciones definitivas sobre el vínculo entre música e inteligencia.

Perspectiva futura en psicología y comportamiento digital

El trabajo plantea nuevas preguntas sobre cómo los rastros digitales cotidianos pueden utilizarse para investigar características psicológicas complejas. Los autores subrayan el valor de los datos de comportamiento real como una fuente complementaria a los métodos tradicionales en psicología.

A partir de registros generados de manera espontánea en servicios digitales, los investigadores pueden acceder a patrones de conducta más auténticos y menos influenciados por la subjetividad de las respuestas autoinformadas.

La investigación propone el desarrollo de estudios que exploren la relación entre otras formas de consumo digital y habilidades cognitivas, desde la navegación en redes sociales hasta el uso de aplicaciones educativas. Al analizar cómo interactuamos con distintos entornos digitales en la vida diaria, es posible obtener nuevas perspectivas sobre la memoria, la atención o la flexibilidad mental.

Esta línea de trabajo sugiere que la tecnología no solo facilita la recopilación de grandes volúmenes de datos, sino que también permite identificar variaciones individuales en procesos psicológicos a través de actividades rutinarias.

Los autores destacan que estos enfoques abren la puerta a una psicología más integrada con el entorno digital contemporáneo. El análisis de los rastros que dejamos al escuchar música, ver series o leer en línea puede ofrecer información relevante y contextualizada sobre la mente humana, ampliando así la capacidad de la ciencia para comprender la complejidad de los procesos cognitivos y emocionales a partir de evidencias observadas en la vida cotidiana.

(FUENTE: infobae.com)

viernes, 6 de marzo de 2026

¿Puedes aprender algo mientras duermes? Lo que tu cerebro puede (y no puede) memorizar dormido, según la ciencia


 ¿Y si el cerebro pudiera seguir aprendiendo incluso mientras dormimos? ¿Sería posible transformar el descanso en una herramienta de estudio? La respuesta es sí y no, en función de lo que entendamos por aprender. Absorber información compleja o formarse en una nueva habilidad desde cero es casi imposible mientras estás en brazos de Morfeo. Aunque el cerebro dormido no está, ni mucho menos, apagado.

A lo largo del siglo XX, esta curiosa posibilidad ha encendido la imaginación de científicos, publicistas y guionistas por igual. Desde grabaciones nocturnas con mensajes motivacionales hasta escenas de películas en las que alguien aprende un idioma mientras duerme, la idea de usar el sueño como aula ha oscilado entre lo prometedor y lo absurdo. Pero más allá del mito, la ciencia del siglo XXI está empezando a revelar que el cerebro dormido no solo descansa: también selecciona, reorganiza y, en ciertos casos, reacciona a estímulos que podrían dejar huella. ¿Hasta dónde llega esa capacidad? Ahí empieza lo interesante.

El concepto de aprendizaje durante el sueño —conocido como hipnopedia— tiene una larga historia. El primer estudio que demostraba que dormir traía beneficios a la memoria fue llevado a cabo en 1914 por la psicóloga alemana Rosa Heine. Descubrió que estudiar nueva información en las horas previas al sueño daba mejores resultados a la hora de recordarla, comparado con hincar los codos más temprano.

La formación de recuerdos

Gracias a muchas investigaciones hechas desde entonces, sabemos que el sueño es crucial para la formación de recuerdos a largo plazo sobre lo que hemos vivido durante el día. El cerebro durmiente revive las experiencias recientes y las consolida, trasladándolas desde el hipocampo, donde se graban en un principio, a otras regiones del encéfalo. Teniendo en cuenta que los recuerdos son procesados durante la noche, puede surgirnos la duda de si son alterados, intensificados o, incluso, recreados de cero en el proceso.

En la década de 1950, cuando se empezó a usar el electroencefalograma (EEG) para monitorizar las ondas cerebrales durante el sueño, se descubrió que, si se aprendía algo en ese tiempo, era solo porque algún estímulo había despertado a los participantes en los experimentos. Así, las teorías sobre la posibilidad de estudiar mientras se plancha la oreja quedaron refutadas y lanzadas al saco de las pseudociencias.

Sin embargo, hace poco, se ha confirmado que la sesera sí puede absorber información e, incluso, formar nuevos recuerdos cuando está dormida. Aunque serían recuerdos inconscientes, eso es lo malo. Esto ocurre porque es una forma de aprendizaje muy básica y mucho más sencilla que la que tiene lugar en tus neuronas cuando quieres aprender alemán o mecánica cuántica.

Reforzando recuerdos con estímulos dormidos

Durante el sueño, especialmente en la fase profunda NREM (de ondas lentas), nuestro cerebro no está desconectado, sino trabajando a pleno rendimiento. Un estudio reciente publicado en Nature describe una técnica fascinante llamada reconsolidación específica. 

Aquí, durante el aprendizaje en estado consciente, se asocia un estímulo —por ejemplo, un olor o sonido— con lo que se quiere memorizar. Luego, ese mismo estímulo se presenta mientras dormimos y ayuda a “refrescar” ese recuerdo, consolidándolo de forma selectiva.

La aplicación práctica es emocionante: imagina aprender una pieza musical, o repasar vocabulario, y fortalecer el recuerdo sin esfuerzo consciente mientras duermes.

Además, otro estudio reciente demostró que estos estímulos durante el sueño no solo refuerzan lo ya aprendido, también pueden facilitar la conexión entre diferentes recuerdos contextuales. Por ejemplo, si asocias varias ideas con una historia o contexto antes de dormir, al reactivar uno de los estímulos, no solo reforzas ese dato, sino todo el conjunto relacionado. Quizá no aprenderás desde cero, pero sí podrás afianzar lo que has repasado.

La asociación con olores

Así, parece ser que el aprendizaje condicionado sí puede darse mientras dormimos. En un estudio israelí de 2012 se comprobó que la gente puede aprender a asociar olores a sonidos durante el sueño. Los experimentadores tocaban determinada melodía mientras se liberaba un desagradable olor a pescado podrido en la sala donde dormían los participantes. Una vez despiertos, al oír de nuevo la misma música, los voluntarios contenían la respiración, en anticipación al olor.

Aunque se trataba de un recuerdo implícito o inconsciente, podía afectar al comportamiento de las personas. Los investigadores descubrieron, además, que los fumadores consumían menos tabaco después de haberse pasado la noche anterior expuestos al aroma de cigarrillos mezclados con huevos podridos o pescado en mal estado. Sus cerebros habían aprendido la lección mientras dormían. Por otra parte, aprender nuevas habilidades en sueños podría aplicarse también al estudio del lenguaje.

En un trabajo publicado en Current Biology, los participantes dormidos en el experimento escuchaban parejas de palabras inventadas asociadas a su supuesto significado, por ejemplo, guga y elefante. Después, cuando despertaban, solían acertar bastante bien cuando tenían que elegir la traducción de una palabra inventada en una prueba de tipo test.

Aun así, por el momento, parece ser que poner en jaque un buen descanso de calidad a cambio de aprender unas cuantas palabras no merece la pena.

El cerebro ensaya caminos: la magia de la replay hipocámpica

Una de las maravillas más fascinantes durante el sueño es el fenómeno conocido como replay hipocámpico. En estudios con animales y humanos se ha observado que, durante fases profundas del sueño, el hipocampo “reproduce” patrones neuronales similares a los del aprendizaje del día, pero a una velocidad acelerada. 

Este ensayo cerebral permite organizar y reforzar rutas cognitivas sin intervención consciente, como si el cerebro repasara mentalmente lo aprendido en piloto automático.

Esta actividad coordinada entre el hipocampo y la neocorteza forma el núcleo de la hipótesis de "consolidación de sistema activo": el cerebro transfiere recuerdos del hipocampo (memoria inmediata) a la neocorteza (memorías permanentes) durante el sueño.

Además, la densidad de los llamados “spindles” o husos del sueño —breves patrones de ondas cerebrales en el estadio 2— está relacionada con la mejora del aprendizaje, aunque los resultados aún son mixtos. Lo cierto es que el cerebro no solo duerme: edifica, conecta y reafirma.

Soñar no cuesta nada… y a veces también enseña

Dormir no es perder el tiempo. Al contrario, mientras descansamos, el cerebro trabaja de manera silenciosa y ordenada, clasificando lo vivido, reforzando lo aprendido y, en ciertos casos, dejando que nuevas asociaciones se cuelen sin que apenas nos demos cuenta. No necesitamos despertarnos sabiendo tocar el piano o hablar alemán, pero sí podemos confiar en que cada noche nuestro cerebro pule poco a poco lo que intentamos aprender durante el día.

Aunque la idea de aprender dormidos suena a ciencia ficción, la realidad es más sutil, pero no menos fascinante. No se trata de memorizar grandes volúmenes de datos en sueños, sino de entender que el aprendizaje es un proceso que también avanza cuando cerramos los ojos. Dormir bien, cuidar los ritmos y dar espacio al descanso se convierte, así, en parte del camino hacia aprender mejor.

En definitiva, el sueño no sustituye al estudio, pero lo potencia. No es una píldora mágica, pero sí un ingrediente esencial para que el conocimiento eche raíces. Aprovecharlo es tan sencillo como respetarlo: dormir las horas necesarias, crear rutinas saludables y dejar que, noche tras noche, el cerebro haga su magia. Porque incluso dormidos, seguimos aprendiendo.

(FUENTE: muyinteresante.com)

martes, 8 de julio de 2025

El cerebro puede adelantarse a lo que va a pasar gracias a sus ondas eléctricas

La capacidad del cerebro para anticipar eventos futuros es un tema central en la investigación científica actual, desvelando mecanismos internos que permiten a los seres humanos navegar por el tiempo y responder de manera proactiva a los desafíos del entorno.

En un estudio reciente, publicado por el Max Planck Institute for Empirical Aesthetics, se investigó cómo los ritmos cerebrales específicos pueden predecir la ocurrencia de eventos futuros.

Este trabajo fue desarrollado en colaboración con el Ernst Strüngmann Institute for Neuroscience y la Universidad Goethe de Frankfurt, aportando conocimientos innovadores sobre la predicción cerebral.

El estudio brinda detalles sobre cómo el cerebro utiliza los ritmos alfa y beta para prever el momento de futuros eventos.

Las ondas cerebrales en el rango alfa, que oscilan entre siete y doce hertz, y las ondas beta, que abarcan de quince a treinta hertz, son fundamentales en este proceso predictivo.

Según lo explicó Matthias Grabenhorst del Instituto Ernst Strüngmann, en el estudio, la intensidad de estas oscilaciones está directamente relacionada con la predictibilidad de un evento: cuanto más previsible es el evento, más fuertes son las oscilaciones, permitiendo así al cerebro reaccionar de forma más eficiente y rápida.

El uso de magnetoencefalografía (MEG) permitió a los investigadores localizar tres áreas cerebrales críticas: la corteza parietal posterior, el giro temporal medio posterior y la corteza sensorimotora.

La corteza parietal posterior actúa como un centro clave para la preparación motora y el manejo del tiempo, mientras que el giro temporal medio posterior es esencial para el procesamiento temporal de eventos.

Por su parte, la corteza sensorimotora está directamente involucrada en los movimientos hacia eventos anticipados.

Las implicaciones de estos hallazgos son vastas y abarcan distintos campos de aplicación, desde el rendimiento deportivo hasta el tratamiento de trastornos neurológicos.

Max Planck Institute for Empirical Aesthetics llevó a la conclusión de que los ritmos cerebrales podrían, en el futuro, ser empleados para entrenar al cerebro en mejorar la atención y la toma de decisiones.

Además, según este estudio, esta comprensión avanzada de las oscilaciones podría explicar por qué trastornos como el TDAH o el Parkinson afectan la velocidad de respuesta y el manejo del tiempo en los individuos que los padecen.

Por su parte, un artículo realizado por Frontiers, explora la idea del “cerebro predictivo”, un concepto que aboga por la importancia de la anticipación y la expectativa en los procesos cognitivos y neuronales.

El cerebro no solo reacciona a lo que sucede en su entorno inmediato, sino que está constantemente generando hipótesis sobre lo que vendrá a continuación.

Este enfoque es central en el procesamiento neuronal, donde los errores de predicción juegan un papel crucial en la adaptación y en la mejora de las capacidades cognitivas y conductuales.

Sumado a esto, una investigación realizada por la Universidad de Cambridge resalta el papel crítico de la corteza prefrontal lateral anterior en la estimación del éxito futuro.

Esta área cerebral se encarga de evaluar tanto las probabilidades externas como las internas, determinando así las tareas que el individuo está más inclinado a emprender.

Esta habilidad para predecir no solo es crucial para la toma de decisiones efectiva, sino que también es una parte evolutivamente desarrollada de la cognición humana que guía nuestro comportamiento hacia metas alcanzables.

A nivel práctico, el hallazgo de que el cerebro puede entrenarse para mejorar su habilidad predictiva ofrece prometedoras oportunidades para el desarrollo de estrategias de optimización mental.

En el ámbito deportivo, podría significar avances notables en el rendimiento, dado que los atletas podrían mejorar sus reflejos y toma de decisiones en tiempo real. En la neuroterapia, estas técnicas podrían transformarse en tratamientos eficaces para trastornos de atención y otras disfunciones cognitivas.

Mientras tanto, los científicos continúan desentrañando la complejidad de cómo el cerebro maneja la predicción, y estos estudios sugieren que los ritmos cerebrales constituyen un elemento fundamental en el cableado neuronal para la anticipación del tiempo.

(FUENTE: infobae.com)

de nuevo



domingo, 29 de junio de 2025

Lo que el silencio le hace al cerebro en solo tres días, según la ciencia

En un entorno saturado de estímulos y ruido, el silencio se revela como un aliado inesperado del cerebro. Investigadores han demostrado que apenas 72 horas de quietud profunda pueden desencadenar cambios sorprendentes en nuestras funciones mentales. De la regeneración neuronal a la agudeza sensorial, los efectos del silencio no solo son reales: son medibles. Y podrían marcar el inicio de una nueva forma de cuidar nuestra salud mental.

El cerebro cambia cuando todo se detiene

Según un estudio reciente, tres días de silencio absoluto bastan para reconfigurar nuestra actividad cerebral. Las ondas beta, que dominan durante estados de alerta y estrés, disminuyen, dando paso a ondas alfa y theta, que promueven calma, creatividad y atención plena. Lo más notable: quienes viven expuestos al ruido constante obtienen los beneficios más marcados de esta pausa sonora.

Los investigadores observaron un cambio físico en el hipocampo, el área cerebral asociada con la memoria. En ese breve lapso, se activó la neurogénesis: el nacimiento de nuevas células cerebrales. Hasta ahora, se creía que este proceso requería largos entrenamientos mentales o condiciones excepcionales. Pero la ciencia ha comprobado que la quietud puede desencadenarlo de forma natural y rápida.

Mejor memoria, sentidos más agudos y equilibrio emocional

Durante la experiencia, los participantes mostraron mejoras significativas en sus habilidades cognitivas. La memoria de trabajo, clave para tomar decisiones y procesar información, se volvió más eficaz. También fueron capaces de resolver problemas con mayor rapidez y precisión.

A nivel emocional, el silencio favoreció una mejor comunicación entre los centros cerebrales encargados de regular el estrés. Las personas se sintieron más estables, detectaron antes sus propias señales emocionales y reaccionaron con mayor equilibrio.

Además, los sentidos se agudizaron. Pruebas estandarizadas confirmaron mejoras en gusto, olfato, visión y tacto. Este fenómeno responde a lo que los expertos llaman “plasticidad cruzada”: al silenciar unos estímulos, el cerebro potencia otros.

El silencio como terapia diaria

Más allá del experimento puntual, los científicos proponen una prescripción sencilla: dos horas diarias de silencio acumulado. Esta dosis, aplicada de forma regular, podría frenar el deterioro cognitivo y mejorar el bienestar mental. Estudios con adultos mayores ya muestran reducciones de ansiedad y aumentos en la claridad mental.

Basta con pequeñas acciones: evitar pantallas al despertar, caminar sin música o dedicar diez minutos de pausa entre actividades. En tiempos de ruido constante, el silencio se revela como una herramienta poderosa. No solo calma: también transforma.

(FUENTE: es.gizmodo.com)

miércoles, 18 de junio de 2025

No es hablar solo: el sencillo hábito que realiza una persona con alto coeficiente intelectual


Más allá del estudio o la lectura, existe un hábito poco evidente que, según la inteligencia artificial, practican muchas de las personas más inteligentes del mundo. Es sencillo de hacer y lo mejor es que puedes implementarlo en cualquier momento de tu día.

Cuando se habla de inteligencia, es común imaginar a una persona rodeada de libros o inmerso en largas horas de estudio. Sin embargo, la inteligencia artificial ha identificado un patrón poco esperado entre las personas más brillantes. ¿De qué se trata?

Permanecer en silencio, un hábito para personas inteligentes

Aunque estudiar, investigar o leer son prácticas clave en el desarrollo del conocimiento, muchas de las personas más destacadas comparten un ritual diferente: dedicar unos minutos al día simplemente a estar en silencio.

Así lo señala la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT, destacando que este es un hábito llevado a cabo en su momento por mentes brillantes como Steve Jobs, Albert Einstein o Nikola Tesla.

Este hábito de pausa mental no exige técnicas complejas de meditación. Se trata, más bien, de un espacio deliberado para observar pensamientos, sin intervenir ni analizar, permitiendo así una reorganización profunda del pensamiento.

Como explica la herramienta, el hecho de estar en silencio activa zonas del cerebro relacionadas con la creatividad y la resolución de problemas complejos. Es decir, aumenta la inteligencia y permite el surgimiento de soluciones, ideas o pensamientos inesperados.

Como si fuera poco, está demostrado que el hecho de permanecer en silencio es un hábito con el que se puede disminuir la ansiedad y proporcionar una mayor sensación de control frente al estrés diario.

Aunque simple, este hábito tiene un poder enorme. En un mundo que exige velocidad y respuestas inmediatas, tomarse unos minutos para no hacer nada es casi revolucionario. ¿Estás listo para implementarlo?

Consejos para llevar a cabo esta práctica

Si eres una persona que no está acostumbrada a estar en silencio consigo misma y quieres implementar este hábito, será mejor que lo hagas mediante los consejos que se muestran a continuación:

(FUENTE: diariouno.com.ar)

domingo, 8 de junio de 2025

¿Qué trama tu cerebro mientras dormís? La ciencia acaba de descubrirlo

Durante años, el sueño fue considerado solo un momento de reposo, con alguna que otra función de limpieza mental. Pero la ciencia sigue destapando sus secretos, y el último hallazgo es tan sorprendente como revelador: tu cerebro podría estar construyendo las bases de tus futuros aprendizajes mientras dormís. Lejos de estar en pausa, tu mente trabaja más de lo que imaginabas.

El sueño, mucho más que descanso

Dormir no es simplemente desconectar. Mientras cerramos los ojos, el cerebro entra en una compleja coreografía de actividad. Algunas fases del sueño están marcadas por movimientos oculares rápidos y sueños vívidos; otras, por una calma que esconde un trabajo silencioso y profundo.

Durante este periodo, sabemos que el cerebro se ocupa de tareas vitales: desde eliminar residuos neuronales hasta reorganizar conexiones sinápticas. Uno de los procesos más fascinantes es su vínculo con la memoria. Tradicionalmente, se creía que mientras dormimos consolidamos los recuerdos del día. Sin embargo, un nuevo estudio apunta a una dimensión aún más asombrosa: durante el sueño también se preparan los recuerdos del futuro.

El cerebro predice lo que vas a aprender

Investigadores centraron su estudio en el hipocampo, región clave para la memoria, y descubrieron un tipo particular de neuronas que se activan mientras dormimos. Estas neuronas no están implicadas en experiencias pasadas, sino que parecen anticiparse a nuevas situaciones de aprendizaje. Las bautizaron como “engram-to-be cells”, es decir, células que están destinadas a formar recuerdos pero aún no lo han hecho.

La actividad de estas neuronas se intensifica durante el sueño posterior a un aprendizaje reciente, lo que sugiere que el cerebro no solo consolida memorias antiguas, sino que crea una especie de terreno fértil para los aprendizajes futuros.

Una nueva forma de entender la memoria

Gracias a tecnologías de imagen avanzada que combinan visualización por calcio y técnicas de etiquetado neuronal, los científicos observaron este fenómeno en ratones. Luego replicaron el proceso en modelos computacionales de redes neuronales para confirmar sus hallazgos.

Lo sorprendente es que este proceso no interfiere con la consolidación tradicional de recuerdos, sino que ocurre en paralelo. Es decir, el cerebro realiza un doble trabajo: fija el pasado mientras anticipa el futuro. Esta revelación abre una nueva vía de estudio sobre cómo recordamos, aprendemos y nos preparamos para enfrentar el mundo, incluso mientras dormimos.

(FUENTE: es.gimodo.com)

Qué significa preferir quedarse en casa antes de salir con amigos, según la inteligencia artificial

La decisión de una persona de priorizar el tiempo en soledad, incluso cuando tiene la opción de compartir con su círculo social, suele percibirse de manera superficial como mera introversión o falta de interés.

No obstante, este tipo de conducta puede revelar una gama más compleja de patrones de personalidad, preferencias emocionales, estrategias cognitivas y hasta mecanismos de autorregulación psicosocial.

El análisis de estos comportamientos a través de sistemas de inteligencia artificial que se entrenan con datos provenientes de disciplinas como la psicología, la sociología y la neurociencia, permite una interpretación más rica y matizada de las razones detrás de la preferencia por permanecer en casa, lejos del bullicio social.

Qué refleja las emociones de la persona que presenta este comportamiento

Desde una perspectiva emocional, el deseo de permanecer en casa no necesariamente expresa retraimiento o evasión. Investigaciones procesadas por modelos de IA indican que, para muchas personas, el hogar funciona como un espacio de autorregulación emocional.

Según los modelos computacionales entrenados con datos de encuestas longitudinales, quienes exhiben altos niveles de introspección emocional tienden a preferir actividades domésticas, como leer, mirar películas o escuchar música, por sobre las interacciones grupales.

Además, la inteligencia artificial ha detectado que este comportamiento se correlaciona con un rasgo llamado “apertura a la experiencia interna”.

Por qué puede ser una forma de conservar energía mental y física

Desde el análisis de patrones de comportamiento energético, algunos algoritmos entrenados por investigadores en psicología conductual sugieren que las personas que prefieren quedarse en casa suelen tener una percepción más clara de su propio límite de energía social.

Este concepto, asociado a la llamada “fatiga social”, aparece con mayor frecuencia en individuos que puntúan alto en escalas de sensibilidad ambiental y sobreestimulación.

La inteligencia artificial también vincula esta conducta con la gestión de los recursos cognitivos. Permanecer en casa permite evitar interacciones que podrían requerir esfuerzo mental adicional, como interpretar señales sociales ambiguas o mantener conversaciones extensas.

Cómo puede reflejar este comportamiento un rasgo de autonomía personal

El análisis de grandes bases de datos psicológicas realizado mediante aprendizaje automático indica que una gran porción de personas que optan por quedarse en casa manifiestan altos niveles de autonomía conductual.

Este rasgo, medido a través de escalas de autodeterminación, se relaciona con la preferencia por estructurar el tiempo propio sin depender de dinámicas grupales. Según modelos de aprendizaje profundo aplicados al análisis de diarios personales y registros de actividad, esta preferencia puede constituir una señal de madurez emocional.

Quienes actúan de forma más autónoma suelen mostrar un patrón estable de satisfacción vital, sobre todo si su elección de aislamiento temporal no proviene de emociones negativas como miedo o rechazo, sino de una decisión deliberada de gestión del tiempo y el bienestar.

Qué impacto tiene la cultura en este comportamiento

La IA, al procesar metadatos provenientes de contextos socioculturales diversos, ha detectado que las razones para preferir quedarse en casa varían según el entorno cultural, económico y tecnológico.

En culturas más colectivistas, esta conducta suele percibirse como inusual, mientras que en entornos más individualistas o urbanos, es interpretada como una forma aceptada de autocuidado.

Asimismo, algunos modelos sociológicos apoyados por IA relacionan esta preferencia con fenómenos contemporáneos como la digitalización de las relaciones y el auge del entretenimiento doméstico.

El análisis de registros de comportamiento digital sugiere que la facilidad para acceder a experiencias gratificantes sin salir del hogar refuerza este tipo de decisiones, sobre todo en generaciones más jóvenes.

Por qué puede ser un indicador de estados psicológicos más complejos

Aunque no siempre se trata de un signo negativo, los modelos predictivos utilizados en psicología clínica advierten que, en ciertos casos, una preferencia sostenida y marcada por evitar el contacto social presencial puede coincidir con síntomas de ansiedad social, distimia o anhedonia.

La IA identifica estos patrones cuando se combinan varios factores: aislamiento prolongado, reducción del placer en actividades sociales previas y presencia de pensamientos autocríticos persistentes.

Es importante considerar que la IA no diagnostica, pero detecta correlaciones estadísticamente significativas. En estos casos, quedarse en casa no representa una elección autónoma, sino una respuesta condicionada por malestar psicológico.

(FUENTE: infobae.com)

domingo, 25 de mayo de 2025

Neuronas que predicen el futuro: ¿El cerebro puede anticipar lo que aún no ha vivido?

La capacidad humana de improvisar, adaptarse y anticipar parece tener una raíz más profunda de lo que se pensaba. Un grupo de científicos ha identificado un tipo de neuronas capaces de predecir lo que sucederá a continuación durante una tarea, incluso cuando el escenario es completamente nuevo. Este descubrimiento podría reconfigurar nuestra comprensión sobre cómo pensamos, actuamos y aprendemos.

El cerebro no solo recuerda, también proyecta

El hallazgo, publicado en la revista Nature, se basa en un experimento con ratones, pero sus implicancias apuntan directamente al funcionamiento del cerebro humano. Investigadores descubrieron en la corteza cerebral un grupo de neuronas bautizadas como “de progreso hacia el objetivo”. A diferencia de las place cells del hipocampo —que se activan según la ubicación espacial— estas nuevas células responden al avance dentro de una tarea.

En otras palabras, no solo mapean dónde está el cuerpo, sino en qué punto del proceso se encuentra. Esto convierte al cerebro en algo más parecido a un GPS del comportamiento: capaz de calcular el siguiente paso antes de haberlo experimentado.

Una guía interna para tareas nuevas

Durante el experimento, según cuenta El Confidencial, los ratones aprendieron a buscar recompensas en distintos puntos. Aunque las ubicaciones cambiaban, los animales predecían correctamente sus siguientes movimientos. Esto no se explicaba por la memoria, sino por la capacidad de identificar patrones de estructura en las acciones.

Al registrar su actividad cerebral, los científicos notaron que ciertas neuronas se encendían al completar el 70 % del recorrido hacia una meta. Otras se activaban en etapas intermedias, como si el cerebro fragmentara la tarea para gestionarla por partes. Este mecanismo podría ser la clave detrás de nuestra habilidad para improvisar recetas o resolver problemas sin instrucciones claras.

Una nueva forma de pensar sobre el pensamiento

El estudio confirma que el cerebro no solo almacena recuerdos, sino que también codifica la lógica de las acciones. Este modelo le permite proyectar escenarios y adaptarse a contextos inéditos con base en aprendizajes anteriores.

Los investigadores sugieren que estas neuronas podrían ser la base biológica de habilidades como la imaginación, la inferencia y la planificación. Más allá del campo médico, este hallazgo también abre puertas al desarrollo de inteligencia artificial que no se limite a repetir patrones, sino que pueda generalizar tareas como lo hace el cerebro.

Implicancias futuras

Saber que el cerebro actúa con mapas internos basados en el avance de una tarea —y no solo en el espacio— redefine nuestra comprensión de la mente. Esta codificación abstracta del comportamiento confirma que pensar es mucho más que recordar: es anticipar, organizar y crear posibilidades aún no vividas.

En un mundo que avanza hacia tecnologías cada vez más inteligentes, entender cómo anticipamos lo desconocido podría ser la pieza clave para construir máquinas que no solo imiten, sino que razonen como nosotros.

(FUENTE: es.gizmodo.com)

domingo, 18 de mayo de 2025

Meta da un paso hacia la telepatía digital: Su nueva IA puede traducir pensamientos en texto

Lo que parecía imposible ahora es una realidad: Meta ha desarrollado una inteligencia artificial capaz de decodificar pensamientos y convertirlos en texto. La empresa de Mark Zuckerberg ha dado un paso sorprendente en la interacción entre el cerebro y la tecnología, acercando lo que antes solo existía en la ciencia ficción.

El experimento que lee la mente

El avance es fruto de la colaboración entre el Centro de Investigación Fundamental de Inteligencia Artificial (FAIR) de Meta y el Centro Vasco de Cognición. Utilizando una combinación de magnetoencefalografía (MEG) y electroencefalografía (EEG), los científicos lograron analizar la actividad cerebral de los participantes y traducirla en palabras escritas.

El sistema se basa en Brain2Qwerty, un modelo de IA que interpreta las señales magnéticas del cerebro como si fueran teclas pulsadas en un teclado invisible. Los resultados fueron sorprendentes:

El escáner detectó y decodificó hasta el 80% de los caracteres que los participantes pensaban teclear.

La IA no solo identificó letras, sino que también entendió el contexto semántico de las palabras.

En palabras de Meta: «Estamos en el momento exacto en que los pensamientos se transforman en palabras».

¿Cómo convierte los pensamientos en texto?

El proceso es tan fascinante como complejo. Un voluntario se sienta dentro de un casco de escáner MEG, el cual capta las señales magnéticas generadas por las neuronas en tiempo real. La IA analiza esos patrones eléctricos y traduce la actividad cerebral en palabras concretas.

Según Meta, este avance demuestra que el cerebro genera una serie de representaciones que parten del significado abstracto de una frase y se traducen progresivamente en acciones concretas, como escribir en un teclado.

«Al tomar 1.000 imágenes del cerebro por segundo, podemos determinar con precisión el momento exacto en que un pensamiento se convierte en palabras, sílabas e incluso letras», explican los investigadores.

¿Una revolución o una tecnología con obstáculos?

Aunque el avance es asombroso, todavía existen desafíos importantes que limitan su aplicación masiva:

El escáner MEG requiere una sala especial con blindaje contra el campo magnético terrestre, que es un billón de veces más fuerte que las señales cerebrales.

El usuario debe permanecer completamente inmóvil, ya que cualquier movimiento puede alterar la señal.

Aún no se ha probado en personas con lesiones cerebrales, lo que abre interrogantes sobre su viabilidad para tratamientos médicos.

¿El inicio de la comunicación sin palabras?

Aunque todavía está en fase experimental, la posibilidad de convertir pensamientos en texto podría cambiar la forma en que las personas interactúan con la tecnología. En el futuro, esto podría ayudar a personas con discapacidad a comunicarse, mejorar la conectividad entre humanos y máquinas o incluso redefinir la privacidad del pensamiento.

La gran pregunta es: ¿estamos preparados para una tecnología que pueda leer nuestra mente?

(FUENTE: es.gizmodo.com)

domingo, 11 de mayo de 2025

Cuáles son las 3 hormonas que “dirigen” el cerebro al enamorarse

El enamoramiento genera una revolución química en el cerebro. El proceso de enamorarse está dirigido por tres hormonas principales que alteran significativamente nuestro comportamiento y estado emocional: dopamina, la oxitocina y la serotonina. Cada una desempeña un papel crucial en las diferentes etapas del amor.

La dopamina: el motor de la euforia

La dopamina es un neurotransmisor que actúa como una hormona y desempeña roles clave en el aprendizaje, el movimiento, la memoria, la atención, el estado emocional y la motivación. Es la que más se asocia con la fase inicial del enamoramiento. Esta sustancia química es responsable de la sensación de euforia y placer que experimentamos cuando estamos cerca de la persona amada.

Cristina Fernández García, jefa del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, explicó a ¡HOLA! que los niveles de dopamina se elevan a niveles extraordinarios, comparables a los efectos de los juegos de azar o ciertas drogas. Esta hormona es la que nos hace sentir mariposas en el estómago y nos impulsa a buscar constantemente la compañía de la persona que nos atrae.

Oxitocina: el vínculo emocional

A medida que la relación avanza, la oxitocina, conocida como la “hormona del amor o del abrazo”, entra en juego. Esta hormona es fundamental para fortalecer el vínculo emocional y fomentar la confianza en la pareja.

A su vez, la oxitocina se libera en grandes cantidades durante momentos de intimidad, como abrazos, besos y relaciones sexuales. Fernández García señala que esta hormona refuerza los lazos afectivos y contribuye a la estabilidad de la relación, haciendo que las parejas se sientan seguras y conectadas emocionalmente.

Serotonina: equilibrio emocional

La serotonina, por su parte, es una sustancia química que actúa como neurotransmisor y una hormona reguladora del estado de ánimo. Slos esértos explican que en las primeras etapas del enamoramiento, los niveles de serotonina pueden disminuir, lo que explica la obsesión y la dificultad para concentrarse en otra cosa que no sea la persona amada.

Sin embargo, a medida que la relación se consolida, la serotonina ayuda a estabilizar las emociones y contribuye al bienestar general. Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología y director del Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona, explicó a ¡HOLA! que la pasión inicial se caracteriza por la inhibición de sustancias cerebrales como la serotonina, lo que puede llevar a la famosa expresión de que “el amor es ciego”.

Fases del amor y sus efectos hormonales

Estas hormonas afectan cada fase del amor. Durante la atracción y el deseo, la dopamina y la adrenalina se disparan, causando excitación y nerviosismo. En la fase de pasión intensa, la dopamina sigue en niveles altos, acompañada por la norepinefrina, que acelera el corazón y produce sudoración.

En la etapa de vínculo y estabilidad, es la oxitocina la que toma el mando, promoviendo la conexión emocional y la confianza. Finalmente, en la ruptura y el desamor, la caída en los niveles de oxitocina y serotonina puede llevar a sentimientos de tristeza e incluso pensamientos obsesivos.

¿Es posible influir en el als especialistas sugiere que es posible estimular estas hormonas para fortalecer una relación. Actividades compartidas, experiencias nuevas, contacto físico frecuente y una comunicación abierta pueden reforzar los efectos de la dopamina, la oxitocina y la serotonina.

El doctor Morgado concluye que, con el tiempo, la fogosidad inicial da paso a un amor más maduro, por el que el cerebro segrega sustancias como las endorfinas y encefalinas, que inducen estados de relajación, satisfacción y bienestar.

En resumen, el amor es un fenómeno complejo que involucra una serie de reacciones químicas en el cerebro. Las hormonas dopamina, oxitocina y serotonina juegan un papel crucial en sus diferentes etapas, desde la pasión inicial hasta el vínculo emocional y la estabilidad. Aunque no se puede controlar completamente el amor, entender cómo funcionan estas hormonas puede ayudar a fortalecer las relaciones y fomentar un amor más duradero y saludable.

(FUENTE: infobae.com)

sábado, 10 de mayo de 2025

Un estudio reveló cómo la ilusión de la memoria puede alterar la percepción del tiempo

Un nuevo estudio revela que la repetición de una experiencia puede alterar la memoria temporal, haciendo que los recuerdos parezcan más antiguos de lo que realmente son.

Investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Carolina del Norte identificaron este fenómeno, al que llamaron “efecto de repetición temporal”, lo que desafía las teorías tradicionales sobre cómo organizamos los eventos en nuestra memoria.

La memoria no tiene una “fecha y hora” precisas, sino que depende de múltiples factores para ubicarse en el tiempo. Estudios previos sugerían que los recuerdos más intensos y vívidos suelen percibirse como más recientes, ya que la memoria tiende a desvanecerse con el tiempo, según información de la revista sobre ciencia New Scientist.

Sin embargo, el nuevo hallazgo contradice esta idea: cuanto más veces se experimenta un evento, más lejos en el pasado parece haber ocurrido.

Un efecto medido en el laboratorio

Para demostrar este fenómeno, los investigadores llevaron a cabo seis experimentos en los que expusieron a los participantes a diferentes secuencias de imágenes.

Algunas imágenes se mostraban solo una vez, mientras que otras aparecían repetidas hasta cinco veces. Luego, se pidió a los participantes que indicaran en qué momento creían haber visto cada imagen por primera vez.

Los resultados fueron contundentes: las imágenes repetidas se recordaban como si hubieran aparecido mucho antes en el tiempo, en comparación con las que solo se vieron una vez.

Además, el efecto aumentaba con la cantidad de repeticiones; cuanto más veces se veía una imagen, más antigua parecía en la memoria de los participantes.

En algunos casos, la distorsión alcanzó hasta un 25% del tiempo total del experimento, lo que sugiere que este sesgo en la percepción del tiempo no es menor.

Un desafío a las teorías de la memoria

Estos hallazgos entran en conflicto con la visión tradicional de que la memoria sigue una lógica de “fortaleza temporal”, donde los recuerdos más fuertes se sienten más recientes.

Alexander Easton, de la Universidad de Durham, afirmó que este descubrimiento desafía las teorías actuales sobre la memoria, ya que indica la existencia de mecanismos adicionales que aún no se comprendieron por completo, según New Scientist.

Otros investigadores propusieron explicaciones alternativas. Martin Wiener, de la Universidad George Mason, sugirió a la misma revista que el cerebro podría estar tratando la repetición como una señal de “magnitud temporal”, similar a cómo los objetos grandes se recuerdan mejor que los pequeños.

El estudio también desmintió la idea de que el efecto de repetición es solo una estrategia mental consciente.

En encuestas realizadas después de los experimentos, los participantes no pudieron identificar una regla que explicara su percepción del tiempo, lo que sugiere que se trata de un fenómeno automático e involuntario.

“El hecho de que nuestro efecto difiera de la literatura previa quizás sugiere que hay diferentes mecanismos en juego para recordar cuándo ocurrió algo por primera vez versus recordar cuándo ocurrió algo más recientemente”, afirmó Brynn Sherman, de la Universidad de Pensilvania, a New Scientist.

Una memoria más frágil de lo que pensamos

El estudio también demostró que el efecto persiste incluso cuando el recuerdo se mide una semana después de la primera exposición.

Esta persistencia sugiere que el “efecto de repetición temporal” no es solo un sesgo momentáneo, sino una característica profunda de la memoria.

Si repetir una experiencia la hace parecer más lejana en el tiempo, esto plantea preguntas fundamentales sobre la fiabilidad de nuestros recuerdos ¿Hasta qué punto se puede confiar en la forma en que la mente organiza el pasado? La respuesta podría transformar la comprensión de la memoria y su relación con la percepción del tiempo.

(FUENTE: infobae.com)

jueves, 1 de mayo de 2025

Experimentar cosas nuevas fortalece el cerebro y mejora la calidad de vida

De acuerdo con Medical Xpress, un estudio reciente de la Universidad de Toronto reveló que la incorporación de una actividad nueva cada día puede tener un impacto significativo en la memoria y el bienestar emocional, especialmente en adultos mayores. Este hallazgo fue publicado en Scientific Reports, y sugiere que la “diversidad experiencial” puede ser valiosa para combatir el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida, particularmente en aquellos en riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer.

El papel del entorno y el aislamiento social

Según informó Medical Xpress, el estudio destaca que, además de la edad, un entorno poco estimulante y el aislamiento social son factores de riesgo importantes para el deterioro cognitivo.

Por su parte, Morgan Barense, coautora del estudio y profesora en el Departamento de Psicología de la Universidad de Toronto, destaca la importancia de ofrecer a los adultos mayores experiencias nuevas y enriquecedoras. “No requiere mucho: algo tan simple como llevarle flores del jardín a tu abuela puede tener un impacto significativo en la memoria y el bienestar”, afirmó Barense.

La investigación y sus hallazgos

A su vez, Medical Xpress detalló que el estudio se realizó durante el confinamiento por la pandemia en el verano de 2020, un período caracterizado por la monotonía, lo que permitió a los investigadores observar de cerca el efecto de las nuevas experiencias en adultos mayores.

En cuanto a la investigación, dieciocho participantes con una edad promedio de 71 años, fueron alentados a participar en actividades únicas durante ocho semanas. Utilizaron una aplicación llamada HippoCamera, basada en neurociencia, para grabar y reproducir los eventos diarios que deseaban recordar. Los resultados mostraron que las nuevas actividades mejoraron la memoria, generaron emociones más positivas y redujeron el aburrimiento.

Impacto en el cerebro y el bienestar

Según publicó Medical Xpress, el estudio también demostró que la diversidad experiencial está relacionada con la actividad del hipocampo, una región cerebral crucial para la memoria y el aprendizaje. Al estimular el hipocampo, se activan otras áreas del cerebro que influyen en las emociones positivas y la memoria.

Asimismo, encontraron que el efecto de las nuevas experiencias en el estado de ánimo positivo fue más pronunciado en aquellos con conexiones más fuertes entre el hipocampo y el cuerpo estriado, una parte del cerebro involucrada en el procesamiento de recompensas y la motivación.

Aplicaciones futuras y recomendaciones

El próximo paso de Barense es explorar el uso de HippoCamera en residentes de cuidados de larga duración, con el objetivo de mejorar la memoria y fomentar la diversidad experiencial.

Según reportó el medio Medical Xpress, Barese afirmó: “Los adultos mayores que viven solos o en cuidados de larga duración a menudo enfrentan mayores grados de aislamiento y estimulación limitada. Es importante apoyar a nuestros seres queridos en la búsqueda de momentos de novedad que son clave para una vida emocional y cognitivamente enriquecedora”.

Conclusiones del estudio

El estudio, aunque fue realizado con un grupo chico, ofrece una visión valiosa sobre cómo pequeñas modificaciones en la rutina diaria pueden tener un impacto significativo en la salud mental y emocional de los adultos mayores.

Medical Xpress detalló que los investigadores caracterizaron una muestra completa de 670 eventos únicos para identificar un vínculo claro entre la diversidad experiencial y un mejor bienestar. Este enfoque podría ser una estrategia efectiva para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, promoviendo la inclusión de actividades novedosas en su día a día.

(FUENTE: infobae.com)

jueves, 17 de abril de 2025

Así se comporta un cerebro hipnotizado

Imagine que va al dentista y le dice que en lugar de anestesia, va inducirle un trance hipnótico... ¿Aceptaría? Para muchas personas la hipnosis se asocia con pérdida de control y trucos escénicos. Para otros supone un alivio del dolor o incluso de sus fobias. Y es que esta técnica, controvertida o no, está empezando a abrirse paso en medicina . Cada vez más dentistas la utilizan para pacientes especialmente reacios a los cuidados dentales o para tratar a los niños. Incluso parece mejorar los síntomas en patologías como el colon irritable.

Su uso terapéutico se basa en inducir un estado de relajación profunda y enseñar a las personas a tomar el control de sus síntomas . En el caso del colon irritable, se ha demostrado que la hipnosis reduce los síntomas gastrointestinales, como la sensibilidad, la fuerza de las contracciones musculares del intestino y la secreción de ácido gástrico. Pese a ser la forma más antigua de la psicoterapia occidental, se está adaptando y empieza incluso a utilizarse la hipnoterapia a través de Skype . "De hecho, es un medio muy poderoso de cambiar la forma en que usamos nuestra mente para controlar la percepción y nuestros cuerpos", explica David Spiegel, profesor y director asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Universidad de Stanford.

Sin embargo, pese a su creciente potencial clínico de la hipnosis, se sabe poco acerca de cómo funciona a un nivel fisiológico . Hay estudios dirigidos a determinar los efectos de la hipnosis sobre el dolor, la visión y otras formas de percepción, pero no al estado de la hipnosis en sí. "No hay ningún estudio en el que el objetivo sea simplemente ver lo que está pasando en el cerebro cuando está hipnotizado", resalta Spiegel. Así que decidió solucionarlo y ahora publica sus resultados en Cerebral Cortex.

Susceptibles y escépticos

Lo primero fue encontrar gente susceptible de ser hipnotizada. Sólo alrededor del 10 por ciento de la población general se clasifica como "altamente hipnotizable" , mientras que otros son menos capaces de entrar en el estado de trance hipnótico. Spiegel y sus colegas examinaron 545 participantes sanos y encontraron a 36 personas que puntuaban alto en las pruebas de la hipnotizabilidad, así como 21 sujetos que puntuaron en el extremo más bajo de estas pruebas, y sirvieron como control. "Es importante contar con las personas que no son capaces de ser hipnotizado como controles", destaca Spiegel. "De lo contrario, es posible que veamos las cosas que suceden en el cerebro de los que están siendo hipnotizado, pero no sería seguro si se asocian con la hipnosis o no."

Una vez seleccionados, observaron los cerebros de los 57 participantes mediante resonancia magnética funcional, que mide la actividad cerebral mediante la detección de cambios en el flujo sanguíneo. Cada persona se sometió a un escáner en cuatro condiciones diferentes: descanso, mientras recordaba algo y durante dos sesiones de hipnosis diferentes.

Las huellas de la hipnosis

Spiegel y sus colegas descubrieron tres características distintivas del cerebro en estado de hipnosis, observadas solo en el grupo altamente hipnotizable mientras estaban experimentando la hipnosis.

En primer lugar, vieron una disminución de la actividad en una zona llamada la corteza cingulada anterior dorsal , que forma parte de la red prominencia del cerebro y se emplea cuando hay que decidir si una cosa es más importante que otra . "En la hipnosis estás tan absorto que no estás preocupado por nada más", aclara Spiegel.

En segundo lugar, se registró un aumento de las conexiones entre las otras dos áreas del cerebro, la corteza prefrontal dorsolateral y la ínsula. Se trata de una conexión que ayuda al cerebro a procesar y controlar lo que está pasando en el cuerpo .

Por último, el equipo de Spiegel también observó una reducción conexiones entre la corteza prefrontal dorsolateral y la red neuronal por defecto (esta red está activa cuando el cerebro está en reposo). Esta disminución de la conectividad funcional probablemente representa una desconexión entre las acciones de alguien y la conciencia de sus propias acciones , aclara Spiegel. "Cuando uno está muy ocupado en algo, realmente no piensas en hacerlo, simplemente lo haces", explica. Durante la hipnosis, este tipo de disociación entre la acción y la reflexión permite a la persona realizar actividades sugeridas por un hipnoterapeuta o por él mismo (autohipnosis) sin dedicar recursos mentales a ser consciente de la actividad.

Tratar el dolor y la ansiedad sin pastillas

En los pacientes que pueden ser hipnotizados con facilidad, las sesiones de hipnosis han demostrado ser eficaces en la disminución del dolor crónico, el dolor del parto y otros procedimientos médicos; el tratamiento de la adicción al tabaco y el trastorno de estrés post-traumático . Ayudan también a aliviar la ansiedad y las fobias .

Estos nuevos hallazgos acerca de cómo la hipnosis afecta al cerebro podría allanar el camino para el desarrollo de tratamientos para las personas que no son naturalmente tan susceptibles a la hipnosis , como ocurre precisamente por quienes padecen ansiedad. "Estamos interesados en la idea de que se podría cambiar la capacidad de las personas para ser hipnotizadas mediante la estimulación de áreas específicas del cerebro ", resalta Spiegel.

Un tratamiento que combine la estimulación cerebral con la hipnosis podría mejorar los efectos analgésicos atribuidos a la hipnosis y potencialmente reemplazar a los analgésicos adictivos y con efectos secundarios , así como a los fármacos para la ansiedad. Aunque se necesita más investigación antes de que una terapia de este tipo pueda ser implementada.

(FUENTE: abc.es)

Descubren el mecanismo cerebral que desata la creatividad

Un equipo internacional de científicos ha descubierto que el cerebro cuenta con varias regiones que forman un circuito común que se activa cuando el individuo lleva a cabo tareas creativas. 

Además, mediante la evaluación de los datos de 857 participantes en 36 estudios de imágenes cerebrales por resonancia magnética funcional (IRMf), descubrieron que las personas con lesiones cerebrales o enfermedades degenerativas que afectan a este circuito pueden ser más creativas.

El estudio –publicado en la revista JAMA Network Open– fue liderado por el Mass General Brigham y hecho en colaboración con el Centro de Terapéutica de Circuitos Cerebrales, el Hospital Infantil de Boston, el University College de Londres, la Universidad de Georgia, el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas y Charité Berlín.

Investigación neurológica sobre creatividad y lesiones cerebrales

El objetivo de la investigación era averiguar qué regiones cerebrales son clave para la creatividad humana y qué relación guarda esto con los efectos de las lesiones cerebrales.

"Descubrimos que muchas conductas humanas complejas, como la creatividad, no se asignan a una región cerebral concreta, sino a circuitos cerebrales específicos", resume Michael D. Fox, fundador y director del Centro de Terapéutica de Circuitos Cerebrales del Hospital Bringham and Women's.

Para ello, el equipo examinó los datos de IRMf para identificar las regiones cerebrales activadas por distintas actividades creativas, como dibujar, escribir y tocar música y evaluó los datos de pacientes que presentaban cambios en la creatividad por lesiones cerebrales o enfermedades neurodegenerativas.

"Algunas personas con enfermedades neurológicas experimentan un nuevo inicio del comportamiento creativo y muestran patrones específicos de daño que se alinean con nuestro circuito de creatividad", explica Julian Kutsche, coautor principal del estudio y neurólogo del Hospital Brigham and Women's.

El papel del polo frontal derecho en el proceso creativo

A su juicio, el hallazgo más interesante es que todas las regiones cerebrales activadas por tareas creativas estaban conectadas negativamente con el polo frontal derecho, la parte del cerebro que  –según este investigador– es importante para la supervisión y los comportamientos basados en reglas.

Para Kletenik, la actividad reducida en el polo frontal derecho podría alinearse con la hipótesis de que la creatividad requiere desconectar una función. Por ejemplo, la creatividad podría depender de la inhibición de la autocensura, para favorecer la libre asociación y la generación de ideas.

"Estos descubrimientos podrían ayudar a explicar cómo algunas enfermedades neurodegenerativas podrían conducir a disminuciones de la creatividad, mientras que otras podrían mostrar un paradójico aumento de la creatividad", sostiene.

"También podría añadir potencialmente una vía para que la estimulación cerebral aumente la creatividad humana", concluye.

No obstante, advierte Kletenik, estos hallazgos no representan la totalidad de los circuitos neuronales implicados en la creatividad, dado que muchas partes diferentes del cerebro están implicadas en la realización de diferentes tareas creativas.

"Estamos aprendiendo más sobre la neurodiversidad y sobre cómo los cambios cerebrales que se consideran patológicos pueden mejorar la función en algunos aspectos", y estos hallazgos "nos ayudan a comprender mejor cómo los circuitos de nuestro cerebro pueden influir en la creatividad y desencadenarla", apunta. 

(FUENTE: dw.com)


domingo, 23 de marzo de 2025

“Nuestro cerebro se va a lo negativo, está más preparado para sobrevivir que para hacernos felices”: por qué siempre nos fijamos en los peligros

En un rincón remoto de Nueva Guinea, a finales de la década de 1960, un experimento revolucionario cambió para siempre la comprensión de las emociones humanas. El psicólogo Paul Ekman, armado con una cámara y una hipótesis audaz, se adentró en la comunidad de los South Fore, un grupo aislado del contacto con el mundo exterior. Su objetivo era documentar sus expresiones faciales para demostrar que las emociones no se aprenden de forma cultural, sino que son universales y biológicas. Y lo consiguió.

Las conclusiones del estudio que llevó a cabo se publicaron en la revista Personality and Social Psychology y marcaron un antes y un después en el campo de la psicología. Ekman buscaba comprobar que las expresiones faciales, como una sonrisa o un ceño fruncido, no son el resultado de la observación o el aprendizaje cultural, como se había establecido hasta entonces, sino que son manifestaciones innatas compartidas por toda la humanidad. Con su viaje, Ekman logró capturar imágenes que mostraban que las emociones básicas, como la alegría, el miedo o la ira, se expresaban de manera similar en el poblado aislado de South Fore así como en el resto del mundo.

El psicólogo estableció entonces que las emociones humanas están profundamente arraigadas en nuestra biología, son el resultado de patrones genéticos que activan grupos musculares específicos en el rostro. De hecho, concluyó también que durante las conversaciones realizamos microexpresiones, que son movimientos sutiles e involuntarios que ocurren en fracciones de segundo y que revelan el estado emocional de una persona, incluso cuando intenta ocultarlo. Después de miles de imágenes y más estudios a lo largo de su carrera, asentó una de las bases de la psicología actual: existen seis emociones universales que se expresan de forma similar en todo el mundo.

Las seis emociones universales

Alegría, tristeza, ira, miedo, sorpresa y asco son las seis y cada una de estas emociones está asociada con un conjunto particular de movimientos faciales. La alegría se manifiesta con la elevación de las mejillas, la retracción de las comisuras de los labios y arrugas alrededor de los ojos. En contraste, la ira se caracteriza por cejas bajas y contraídas, labios tensos y una mirada intensa. La sorpresa se refleja en la elevación de las cejas, el estiramiento de la piel debajo de ellas y la apertura de la mandíbula; mientras que el asco se muestra con la elevación del labio superior, arrugas en la nariz y una expresión generalmente asimétrica. La tristeza se distingue por el descenso de las comisuras de los labios y una forma triangular en la piel de las cejas. Y, por último, el miedo se expresa cuando las cejas se elevan y se contraen, los párpados se abren y los labios se tensan, a menudo con la boca ligeramente abierta.

Alegría, tristeza, ira, miedo, sorpresa y asco son las seis y cada una de estas emociones está asociada con un conjunto particular de movimientos faciales. La alegría se manifiesta con la elevación de las mejillas, la retracción de las comisuras de los labios y arrugas alrededor de los ojos. En contraste, la ira se caracteriza por cejas bajas y contraídas, labios tensos y una mirada intensa. La sorpresa se refleja en la elevación de las cejas, el estiramiento de la piel debajo de ellas y la apertura de la mandíbula; mientras que el asco se muestra con la elevación del labio superior, arrugas en la nariz y una expresión generalmente asimétrica. La tristeza se distingue por el descenso de las comisuras de los labios y una forma triangular en la piel de las cejas. Y, por último, el miedo se expresa cuando las cejas se elevan y se contraen, los párpados se abren y los labios se tensan, a menudo con la boca ligeramente abierta.

De todas ellas, solo una es agradable por definición: la alegría. La sorpresa puede ser dulce o amarga, mientras que las cuatro restantes, la ira, el asco, la tristeza y el miedo, son indudablemente desagradables. Lo señala Alba Cardalda, psicóloga autora de Cómo mandar a la mierda de forma educada y Cómo dejar de ser tu peor enemigo. Cardalda ha acudido al pódcast Tengo un plan en el que ha explicado por qué solo hay una emoción inherentemente positiva.

“Nuestro cerebro se va a lo negativo porque está más diseñado para sobrevivir que para hacernos felices. Entonces se enfoca mucho más en los potenciales peligros”, dice la experta, que destaca que solo la alegría “está diseñada para tener sensaciones agradables”. “El resto están para alertarnos de peligros y eso la forma que lo consigue el cerebro es preocupándonos, imaginando escenarios que podrían pasar, aunque finalmente, más del 90% nunca ocurre”, explica Cardalda, que trata de dar una respuesta a por qué nos ponemos siempre en lo peor.

(FUENTE: infobae.com)

viernes, 28 de febrero de 2025

Descubren cuáles son las neuronas de la empatía: así nos ayuda el cerebro a comprender a los demás

Nuestro cerebro tiene unos mecanismos propios y específicos que nos ayudan a entender a los demás, lo que hace de la empatía uno de los valores más humanos. Un equipo de investigadores del Instituto de Radiología Mallinckrodt de la Universidad de Washington en St. Louis Medicine ha identificado las neuronas esenciales para la comprensión de otras personas.

Según el estudio, cuyos hallazgos ya han sido publicados en la revista Science Advances, son más de 700 las células cerebrales involucradas en la “inferencia social”. Este concepto de la psicología social se refiere a nuestra capacidad de leer señales del lenguaje corporal ajeno, percibir expresiones y, a partir de esa información, sacar conclusiones sobre lo que sienten o piensan.

Los científicos registraron la actividad cerebral de pacientes que se habían sometido a una cirugía cerebral mientras les mostraban imágenes de personas con diferentes expresiones faciales o de manos haciendo diferentes gestos. El objetivo del experimento era el de identificar cuáles eran las regiones del cerebro que ayudaban a los participantes a comprender las expresiones faciales o los gestos de las manos a raíz de la expresión de sus ideas o pensamientos.

Los resultados del experimento mostraron que el lóbulo temporal medial y la corteza frontal medial del cerebro son las zonas que participan en ese procesamiento de la inferencia social o empatía, aunque cada una a su manera. Por una parte, la corteza frontal procesa la información de una manera general a través de las entradas sociales, mientras que el lóbulo temporal registra patrones distintos asociados con la inferencia del “cómo” y el “por qué” de las reacciones de los demás.

El equipo del Instituto de Radiología Mallinckrodt considera que saber identificar las células específicas del cerebro implicadas en la empatía pueden ayudar a arrojar algo más de luz sobre las desregulaciones neuronales del autismo, la esquizofrenia o la enfermedad del Parkinson.

La empatía, una función del cerebro

El proceso de interferencia social es un fenómeno muy estudiado en psicología social, ya que también explica cómo la presencia, expectativas o comportamientos de otras personas pueden influir en nuestras acciones, pensamientos y emociones. Este concepto se relaciona con diversas teorías y efectos psicológicos que muestran cómo los individuos pueden verse afectados, tanto de manera positiva como negativa, por la interacción social.

La interferencia social se refiere a cualquier influencia externa que altera el desempeño de una persona en una tarea o la toma de decisiones debido a la presencia de otros. Este fenómeno puede manifestarse en diferentes formas, como la inhibición social, la facilitación social, la presión de grupo y la conformidad. Dependiendo del contexto y de la persona involucrada, la interferencia social puede potenciar o disminuir el rendimiento y la motivación:

Facilitación social: se produce cuando la presencia de otras personas mejora el rendimiento de un individuo en una tarea. Esto suele ocurrir en actividades bien aprendidas o automáticas, donde la motivación y el esfuerzo aumentan ante la observación de otros. Por ejemplo, un corredor puede mejorar su desempeño cuando compite en presencia de espectadores o rivales.

Inhibición social: ocurre cuando la presencia de otras personas perjudica el rendimiento en una tarea. Este efecto se observa generalmente en actividades nuevas o complejas, donde la ansiedad o el miedo al juicio pueden generar bloqueos o errores. Un ejemplo sería un estudiante que se pone nervioso al responder preguntas en público, reduciendo su capacidad de recordar información correctamente.

Presión de grupo y conformidad: la interferencia social también se presenta cuando los individuos adaptan su comportamiento, opiniones o creencias para alinearse con un grupo. La conformidad se debe al deseo de ser aceptado o al miedo al rechazo. Experimentos como el de Asch demostraron que las personas pueden dar respuestas incorrectas a preguntas simples solo para no diferenciarse del grupo.

Comparación social y autoevaluación: en muchos casos, la presencia de otros sirve como punto de referencia para la autoevaluación. Según la teoría de la comparación social de Festinger, los individuos tienden a evaluar sus habilidades y opiniones en relación con los demás, lo que puede llevar a sentimientos de competencia, superioridad o inferioridad.

(FUENTE: infobae.com)

viernes, 21 de febrero de 2025

Nuevo hallazgo explica por qué recordamos ciertos sueños

Al despertarse por las mañanas, algunas personas son capaces de revivir con toda claridad los sueños que han tenido por la noche, mientras que otras no pueden recordar ni un detalle. ¿Por qué?

Un estudio, realizado por investigadores de la Escuela de Estudios Avanzados IMT de Lucca y publicado en Communications Psychology, investigó los factores que influyen en el 'recuerdo de los sueños' –la capacidad de recordar los sueños al despertar– y descubrió que ciertos rasgos individuales y determinados patrones de sueño influyen en este fenómeno.

Entre 2020 y 2014, el equipo de la Escuela IMT, en colaboración con la Universidad de Camerino, llevo a cabo un estudio con más de 200 participantes de 18 a 70 años a quienes registraron sus sueños durante 15 días mientras hacían un seguimiento de sus datos cognitivos y de sueño mediante dispositivos portátiles y pruebas psicométricas. 

Cada participante recibió una grabadora de voz en la que cada día, al despertarse, debía contar si había soñado o no, si creía que había soñado, pero no lo recordaba, o describir el sueño si podía recordarlo.

Los participantes también llevaban un reloj de pulsera de control del sueño que detectaba la duración, la eficiencia y las alteraciones del sueño. 

Además, al inicio y al final del periodo de grabación de los sueños, los participantes fueron sometidos a pruebas psicológicas para determinar aspectos como los niveles de ansiedad, el interés por los sueños o la propensión a la divagación mental (desviar la atención de la tarea en curso hacia reflexiones internas), y a pruebas de memoria y atención selectiva.

Factores que influyen en recordar los sueños: personalidad y patrones de sueño

El recuerdo de los sueños, definido como la probabilidad de despertarse por la mañana con impresiones y recuerdos de una experiencia onírica, mostró una variabilidad considerable entre individuos influida por múltiples factores. 

El estudio reveló que las personas con una actitud positiva hacia los sueños y una tendencia a vagar por la mente tenían muchas más probabilidades de recordar sus sueños. 

Los patrones de sueño también parecían desempeñar un papel fundamental: los individuos que experimentaban periodos más largos de sueño ligero tenían más probabilidades de despertarse recordando sus sueños. 

Los participantes más jóvenes mostraban mayores tasas de recuerdo de los sueños, mientras que los mayores experimentaban a menudo 'sueños blancos' (sensación de haber soñado sin recordar ningún detalle), lo que sugiere cambios relacionados con la edad en los procesos de memoria durante el sueño. 

Además, el equipo observó variaciones estacionales: los participantes recordaban menos los sueños en invierno que en primavera, lo que apunta a la posible influencia de factores ambientales o circadianos.

Implicaciones y futuras investigaciones sobre el estudio de los sueños

"Nuestros hallazgos sugieren que el recuerdo de los sueños no es una mera cuestión de azar, sino un reflejo de cómo interactúan las actitudes personales, los rasgos cognitivos y la dinámica del sueño", según Giulio Bernardi, autor principal y profesor de Psicología General en la Escuela IMT. 

"Estos conocimientos no solo profundizan nuestra comprensión de los mecanismos que subyacen al sueño, sino que también tienen implicaciones para explorar el papel de los sueños en la salud mental y en el estudio de la conciencia humana". 

Los datos recogidos en el proyecto servirán de referencia para futuras comparaciones con poblaciones clínicas y ayudarán a avanzar en el estudio de las alteraciones patológicas del sueño. 

(FUENTE: dw.com)

domingo, 9 de febrero de 2025

La ciencia confirma que ver arte mejora la actividad cerebral: ¿por qué sucede?


Un reciente estudio neurológico llevado a cabo en los Países Bajos demostró que observar obras de arte auténticas en un museo estimula el cerebro de manera mucho más intensa que contemplar reproducciones o carteles de las mismas.

Según informó el medio británico The Guardian, los resultados de esta investigación, encargada por el Museo Mauritshuis de La Haya, revelaron que las respuestas cerebrales de los participantes fueron hasta diez veces más fuertes al interactuar con las piezas originales.

El estudio, realizado por el instituto de investigación Neurensics en colaboración con especialistas neurológicos, utilizó tecnología avanzada como el seguimiento ocular y la resonancia magnética funcional para medir la actividad cerebral de 20 voluntarios.

Los participantes, con edades comprendidas entre los 21 y los 65 años, observaron tanto obras originales como reproducciones de las mismas en formato de póster. Los resultados mostraron una diferencia abrumadora en la respuesta cerebral, lo que subraya el impacto único de las obras de arte auténticas en la mente humana.

La ciencia detrás del impacto del arte original

De acuerdo con los investigadores, las obras originales activaron de manera significativa el precúneo, una región del cerebro asociada con la conciencia, la autorreflexión y los recuerdos personales. Por ejemplo, la pintura El violinista, del artista Gerrit van Honthorst, generó un estímulo positivo de 0,41 en una escala de 1 cuando se observó en su forma original, mientras que su versión en póster apenas alcanzó un 0,05. Este hallazgo evidencia la capacidad de las obras auténticas para evocar emociones y conexiones más profundas en comparación con sus reproducciones.

El estudio también analizó el impacto de la icónica obra La joven de la perla, de Johannes Vermeer, una de las piezas más reconocidas del Mauritshuis. Según los investigadores, esta pintura capturó la atención de los participantes de manera sostenida, generando un “bucle de atención” que se centraba en el ojo, la boca y el pendiente de perla de la figura retratada. Este patrón de observación, descrito como un “ciclo de atención sostenida”, resalta la capacidad de las obras originales para mantener el interés visual y emocional de los espectadores.

Metodología y tecnología empleadas

El equipo de investigación utilizó dos enfoques principales para medir las respuestas de los voluntarios. En primer lugar, se emplearon escáneres de electroencefalograma (EEG) y dispositivos de seguimiento ocular para registrar las reacciones de los participantes mientras observaban cinco pinturas originales del museo y sus respectivas reproducciones en formato de póster.

En segundo lugar, se realizaron pruebas adicionales en una máquina de resonancia magnética funcional en la Universidad de Ámsterdam, donde se proyectaron imágenes de las obras en gafas especiales para evaluar las diferencias en la actividad cerebral.

Martin de Munnik, cofundador de Neurensics, destacó la importancia de medir las respuestas cerebrales en lugar de basarse únicamente en las percepciones subjetivas de los participantes. “Si quieres saber lo que piensa la gente, es mejor medirlo que preguntarles”, afirmó. Según el experto, los resultados obtenidos fueron “extraordinarios” y respaldan la idea de que las obras originales tienen un impacto único en el cerebro humano.

La importancia de la cultura en el desarrollo cerebral

El profesor Erik Scherder, especialista en neuropsicología clínica, comentó los hallazgos del estudio y subrayó la relevancia de la cultura en el desarrollo cognitivo, especialmente en niños. Según explicó, la exposición a entornos culturales ricos, como los museos, puede marcar una diferencia significativa en el crecimiento y la formación del cerebro.

“Esto demuestra lo que hace por tu cerebro cuando ves una obra de arte”, señaló Scherder, quien también destacó la importancia de proteger y fomentar el acceso a la cultura en un contexto de recortes presupuestarios en los Países Bajos.

El estudio adquiere especial relevancia en un momento en que el gobierno de derecha del país implementó restricciones en el gasto público, afectando áreas como la cultura y la educación. Los resultados de esta investigación podrían servir como un argumento sólido para defender la inversión en instituciones culturales y programas educativos que promuevan el acceso al arte.

Intuición confirmada por la ciencia

Martine Gosselink, directora del Museo Mauritshuis, expresó que, aunque ya intuía la diferencia entre observar una obra original y una reproducción, quería que esta percepción se respaldara con datos científicos. “Todos sentimos la diferencia, pero ¿es medible, es real?”, comentó Gosselink, quien planteó esta pregunta a sus colegas hace un año. Ahora, con los resultados del estudio en mano, afirmó: “Hoy podemos decir realmente que es verdad”.

El impacto de este estudio no solo refuerza la importancia de las obras de arte originales en el ámbito cultural, sino que también abre nuevas posibilidades para explorar cómo el arte puede influir en la salud mental y el bienestar general.

(FUENTE: infobae.com)

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