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domingo, 11 de mayo de 2025

Libro sobre José Gregorio Hernández busca desligarlo de la santería y espiritismo

La escritora colombiana Celmira Zuluaga presentó este domingo en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) el libro San José Gregorio Hernández Cisneros. Verdades ocultas, con el que, según afirmó, pretende limpiar el nombre del santo venezolano, utilizado por brujos, santeros y embaucadores para estafar a la gente.

"Mi idea siempre ha sido la de limpiar la imagen del doctor José Gregorio Hernández, porque hay muchos brujos y santeros que utilizan el nombre y la imagen de él para estafar y para jugar con la fe de la gente», dijo a EFE Zuluaga, también autora de los libros La médium del venerable y Un médico del más allá.

La imagen de José Gregorio Hernández, muy popular en Venezuela, Colombia y otros países latinoamericanos, y cuya canonización aprobó el papa Francisco el pasado 25 de febrero, es utilizada por santeros y supuestos curanderos para ofrecer soluciones a diversos problemas mediante anuncios callejeros.

Este libro, publicado por la editorial Oveja Negra, es la culminación de más de 40 años de investigaciones sobre Hernández, quien nació en Isnotú, un pequeño pueblo del estado venezolano de Trujillo, y murió en Caracas en 1919.

Zuluaga considera que su trabajo de investigación puede ayudar a que otros procesos de canonización avancen en el Vaticano.

«Considero que mi trabajo de investigación, de escritura y de cine —porque todo lo he enviado a la curia— puede servir para que otros beatos puedan ser canonizados y, además, para que la gente entienda cómo es el proceso», asegura.

Tres papas, un milagro y un santo

La escritora explica que a Hernández el papa Pablo VI lo nombró siervo de Dios; después, Juan Pablo II lo nombró venerable, y el papa Francisco lo hizo beato y luego santo.

«El doctor José Gregorio, así se haya muerto el papa Francisco, ya es santo. Ya el decreto está firmado, el estudio está aprobado, falta la misa de celebración de esa canonización», asegura.

Para que la Iglesia católica beatifique y después canonice, se requieren dos milagros, uno para cada paso.

La beatificación de José Gregorio Hernández se produjo después de que Francisco reconociera el milagro concedido a la niña Yaxury Solórzano Ortega, quien en 2017 recibió un disparo en la cabeza durante un asalto mientras se encontraba con su padre y a quien los médicos que la atendieron habían desahuciado.

Después de que los médicos que la atendieron dijeron a sus padres que la niña iba a fallecer, su madre rezó a José Gregorio para su curación, razón por la que, según la versión de sus familiares, avalada por el Vaticano, se salvó.

(FUENTE: elnacional.com)

sábado, 10 de mayo de 2025

Memes esotéricos- DXXXII

 


martes, 4 de febrero de 2025

Fantasmagorías, o por qué los fantasmas son representados translúcidos

A lo largo de los años, diferentes representaciones artísticas se han encargado de popularizar el concepto de fantasma como una figura etérea y flotante, de apariencia blanquecina y semitransparente, que permite ver parcialmente lo que hay detrás de ella.

Esta representación debe su origen a las fantasmagorías, el espectáculo místico de terror ideado a finales del siglo XVIII por el físico, aeronauta e ilusionista Étienne-Gaspard Robert, conocido como “Robertson”, y que consistía en la representación de una serie de ilusiones ópticas, haciéndole creer a los espectadores que se encontraban en una habitación en la que se aparecían fantasmas.

De manera gradual, la función comenzaba a través del engaño sensorial, donde se combinaba un extenso número de estratagemas como los efectos sonoros, imágenes en movimiento y cambios de tamaño.

Todo formaba parte de un intrincado proceso en el que para crear la fantasía se combinaban luces, sombras, espejos, humo artificial y linternas mágicas, un aparato predecesor del cinematógrafo que proyectaba diapositivas a color en las paredes de una habitación oscura, creando un efecto óptico sin precedentes en aquella época.

“Robertson” inventó la fantasmagoría en 1797, gracias a sus profundos conocimientos de la óptica, dando lugar a un espectáculo que hoy en día se considera el antecesor del cine de terror. La primera representación tuvo lugar en el Pavillon de l’Echiquier en París, hacia finales de la Revolución francesa.

“Robertson” atraía a las audiencias populares a su espectáculo, en el que él mismo hacía de maestro de ceremonias y narrador. El habitáculo en el que se llevaba a cabo debía estar forrado de un tapiz negro y debía contar con unas dimensiones de al menos 25 metros de largo por 8 de ancho.

Su narrativa estaba basada principalmente en el Antiguo Testamento, la mitología griega y la literatura gótica, proyectando imágenes de esqueletos, cabezas del monstruo mitológico Medusa, sepulcros y todo tipo de simbología que evocara a la muerte. Su éxito fue tan grande que su inventor hizo demostraciones por toda Europa durante dos décadas, visitando ciudades como Berlín, Praga o Madrid.

Si bien es cierto que el espectáculo requería de una ambientación macabra y terrorífica, la finalidad del mismo no era crear un relato fraudulento acerca de la existencia de los espectros, sino todo lo contrario: la fantasmagoría ayudó a dar una explicación lógica a las supersticiones a través de espejismos e ilusiones ópticas, ayudando a la destrucción de los mitos y creencias sobrenaturales.

En cualquier caso, la falta de cultura de las clases populares, que no tenía conocimientos para poder explicar racionalmente el funcionamiento de aquel novedoso espectáculo, hizo que habitualmente muchos espectadores creyesen que las apariciones espectrales que se mostraban fueran reales.

El éxito de estos espectáculos estableció una estética visual que influyó en la literatura de la época. Escritores como Charles Dickens, que acudió personalmente al espectáculo de la fantasmagoría de “Robertson”, incorporaron descripciones de fantasmas semitransparentes en sus obras, como se aprecia en ‘Cuento de Navidad’, publicado en 1843, donde el fantasma de Jacob Marley es descrito como una figura a través de la cual Scrooge puede ver la pared.

La posterior llegada del cine heredó esta representación visual y el pionero de los efectos especiales, Georges Méliès, utilizó la sobreexposición y la doble exposición para crear fantasmas traslúcidos en sus cortometrajes de finales del siglo XIX, ayudando todo ello a la consolidación de este arquetipo en el imaginario colectivo.

(FUENTE: historia.nathionalgeographic.com.es)

domingo, 1 de septiembre de 2024

Unas memorias ofrecen un vistazo al interior de la caza de OVNIs del Pentágono


Luis Elizondo saltó a los titulares en 2017 cuando renunció como alto funcionario de inteligencia a cargo de un enigmático programa del Pentágono que investigaba los ovnis y denunció públicamente el excesivo secretismo, la falta de recursos y la oposición interna que, según dijo, estaban frustrando ese esfuerzo.

Las revelaciones de Elizondo causaron sensación. Estas fueron reforzadas por videos explosivos y testimonios de pilotos de la Armada que se habían topado con fenómenos aéreos inexplicables, y dieron lugar a investigaciones en el Congreso, legislación y una audiencia en la Cámara de Representantes en 2023 en la que un exfuncionario de los servicios de inteligencia de EE. UU. declaró que el gobierno federal había recuperado objetos estrellados de origen no humano.

Ahora Elizondo, de 52 años, ha ido más lejos en unas nuevas memorias. En el libro afirma que durante décadas ha existido un programa de recuperación de objetos estrellados de origen no humano que ha funcionado como un grupo paraguas supersecreto formado por funcionarios del gobierno que trabajan con contratistas de defensa y aeroespaciales. A lo largo de los años, escribió, se han recuperado tecnología y restos biológicos de origen no humano de estos accidentes.

“La humanidad no es, de hecho, ni la única vida inteligente del universo, ni la especie alfa”, escribió Elizondo.

El libro, Imminent: Inside the Pentagon’s Hunt for UFOs, fue publicado por HarperCollins el 20 de agosto tras un año de revisiones de seguridad por parte del Pentágono.

La autorización del Pentágono no implica aprobación. The New York Times obtuvo un ejemplar anticipado de Inminent bajo embargo.

El programa del Pentágono que se ocupa actualmente de los avistamientos de ovnis —o “fenómenos anómalos no identificados” (UAP, por su sigla en inglés), como se les llama ahora— “continúa su revisión del registro histórico de los programas UAP del gobierno de EE. UU.”, dijo Sue Gough, vocera del Departamento de Defensa.

Hasta la fecha, añadió Gough, el programa “no ha descubierto ninguna información verificable que corrobore las afirmaciones de que hayan existido en el pasado o existan en la actualidad programas relativos a la posesión o ingeniería inversa de materiales extraterrestres”.

Elizondo fue, durante años, un oficial de inteligencia militar de alto rango, y dirigió programas altamente clasificados tanto para la Casa Blanca como para el Consejo de Seguridad Nacional. En 2009, fue reclutado para el Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales, que investigaba informes sobre OVNIS.

En Imminent, Elizondo describe su lucha dentro del programa para investigar los fenómenos, y su esfuerzo, desde su renuncia en 2017, para impulsar una mayor transparencia sobre lo que se sabe oficialmente sobre los ovnis. También escribió sobre encuentros personales con ovnis: orbes verdes que, según dijo, visitaron su casa mientras trabajaba para el Departamento de Defensa.

En el libro, expresó su alarma por el peligro potencial que supone para la humanidad la existencia de una tecnología que, según dijo, supera con creces lo que Estados Unidos u otros países tienen o pueden explicar.

Elizondo escribió que las naves y “la inteligencia no humana que las controla presentan, en el mejor de los casos, un gravísimo problema de seguridad nacional, y en el peor, la posibilidad de una amenaza existencial para la humanidad”.

En un prólogo al libro, Christopher Mellon, exsubsecretario adjunto de Defensa para Inteligencia, escribió que, sin Elizondo, “el gobierno de EE.UU. seguiría negando la existencia de los EE.UU. y no investigaría un fenómeno que bien podría ser el mayor descubrimiento de la historia de la humanidad”.

El programa dirigido por Elizondo investigó avistamientos, cuasiaccidentes y otros encuentros entre UAP y aviones de la Armada. También recopiló datos de incidentes relacionados con operaciones militares y de inteligencia, incluidas imágenes de maniobras extraordinarias de naves que fueron captadas repetidamente por sensores sofisticados.

Dentro del programa, dijo, se enteró de que se habían observado vehículos que mostraban “tecnología más allá de la de siguiente generación” desde la década de 1940. A principios de la década de 1950, cuando los ovnis se convirtieron en una preocupación de seguridad nacional durante la Guerra Fría, se impuso una estricta reserva. “Quien controlara esa tecnología podría controlar el mundo”, escribió Elizondo.

Gran parte de la información recopilada por este programa sigue siendo clasificada, pero dos videos no clasificados de la Armada de UAP fueron autorizados para su divulgación pública a petición de Elizondo y publicados por The New York Times cuando dio la noticia de la unidad secreta de ovnis del Pentágono en diciembre de 2017.

En una entrevista, Elizondo dijo que tenía conocimiento de primera mano de lo que estaba hablando, pero que sus permisos de seguridad le impedían revelar la fuente de la información. Obtuvo la aprobación del Pentágono para publicar su libro en parte atribuyendo parte de la información a otras fuentes cuyos comentarios habían sido aprobados previamente. Elizondo también dijo que no estaba autorizado a hablar de su participación en otros proyectos secretos más allá del programa que dirigió en su día.

Sin ningún interés previo en los ovnis, Elizondo creció en Florida, hijo de madre estadounidense y padre cubano, quien luchó junto a Fidel Castro antes de romper con él y unirse a la invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

Su padre le enseñó a disparar, conducir motocicletas y pilotar aviones; fue a la universidad y se alistó en el ejército. Sirvió en Afganistán y también dirigió misiones antiterroristas contra ISIS, Al Qaeda y Hizbulá, y más tarde dirigió programas secretos en la base naval y la prisión de Guantánamo.

En 2007, la Agencia de Inteligencia de Defensa puso en marcha el Programa de Aplicaciones de Sistemas Avanzados de Armas Aeroespaciales, relacionada con el fenómeno ovni, financiado con 22 millones de dólares ocultos en un presupuesto no declarado asegurado por Harry Reid, quien entonces era el líder de la mayoría en el Senado.

En 2009, Elizondo se convirtió en el oficial de mayor rango que dirigía el sucesor de ese programa, el Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales, junto con James Lacatski y Jay Stratton. Lacatski, científico de cohetes de la Agencia de Inteligencia de Defensa, y Stratton, funcionario de inteligencia del Mando Estratégico de EE. UU., formaron parte del programa precursor.

Frustrado por lo que describió como oposición interna y falta de recursos para hacer frente a lo que consideraba una grave amenaza para la seguridad nacional, Elizondo dimitió y decidió exponer sus preocupaciones a la comunidad de inteligencia en general, al Congreso y al público.

“Sigue habiendo una necesidad vital de averiguar la capacidad y la intención de estos fenómenos en beneficio de las fuerzas armadas y de la nación”, escribió a James Mattis, entonces secretario de Defensa, en su carta de dimisión fechada el 4 de octubre de 2017.

Tras la salida de Elizondo, el programa pasó a convertirse en la Fuerza Especial UAP. Para 2022, se había transformado nuevamente, ahora en algo más visible, Oficina de Resolución de Anomalías de Todo el Dominio (AARO, por sus siglas en inglés), encargada por el Congreso de estudiar los reportes de fenómenos anómalos no identificados y divulgar información al público.

Elizondo dijo que se reunió con el director de la AARO y su personal durante tres horas en una instalación segura el 2 de febrero de 2023, y les dio información clasificada sobre la historia del programa de recuperación de accidentes.

Elizondo sigue gozando de los más altos permisos de seguridad y ejerciendo de consultor para el gobierno.

Un veterano científico con los más altos permisos de seguridad al que Elizondo cita en el libro, Harold E. Puthoff, formó parte del programa ovni de Elizondo. Físico e ingeniero con un doctorado de la Universidad de Stanford, Puthoff trabajó como científico jefe en proyectos altamente clasificados para el gobierno durante 50 años, a menudo informando directamente al jefe de la CIA y a asesores de la Casa Blanca.

Elizondo “nos ha facilitado información que parece de primera mano y no tengo motivos para descartarla”, dijo Puthoff en una entrevista. “Ciertamente tenía autorizaciones para obtener información primaria”.

Elizondo también escribió en las memorias sobre encuentros personales con fenómenos anómalos no identificados, describiendo orbes verdes brillantes del tamaño de una pelota de baloncesto que invadieron su casa de forma intermitente durante más de siete años. Los objetos eran capaces de atravesar paredes y se comportaban como si estuvieran bajo control inteligente, escribió.

Su mujer, sus dos hijas y sus vecinos también fueron testigos de los orbes.

En cuanto a “nuestros amigos de fuera”, no parecen ser benévolos, escribió; tal vez sean neutrales. O podrían ser una amenaza para la humanidad.

“No podemos seguir escondiendo la cabeza bajo el ala”, escribe. “Sabemos que no estamos solos”.

(FUENTE: nytimes.com)

viernes, 16 de agosto de 2024

Iain Sinclair, el escritor que busca fantasmas entre los edificios de Londres para saber por qué enfermamos


En Vivir con edificios y caminar con fantasmas, Londres se abre paso entre escritores, maestros del ocultismo y vecinos anónimos. La de Iain Sinclair es una mirada imprescindible para entender las ciudades en las que vivimos.

Iain Sinclair

Traductor: Javier Calvo

Editorial: La Felguera

Año de publicación: 2023

Casi podríamos imaginar a Iain Sinclair como un Dziga Vértov, cargando su cámara alrededor de Londres. Pero las lentes del escritor no recogen imágenes, sino que lanzan rayos X sobre edificios que atraviesan muros, épocas y planes de habitabilidad. Una mirada que se ha convertido en un referente fundamental en lo que a la literatura sobre ciudades se refiere.

Su último libro, Vivir con edificios y caminar con fantasmas, llega a nuestro país de la mano de la editorial La Felguera, con traducción de Javier Calvo Perales. Pero lejos de haces de luz o armas supersónicas, Sinclair se arma con la 'psicogeografía', una ciencia social difusa engalanada con la impronta de los situacionistas franceses.

Aquel grupo de pensadores que popularizaron las derivas, caminatas sin rumbo que arrojaban un nuevo orden a la ciudad dentro de la disciplina abierta del juego y que transformaron al flaneur, o caminante, en un ente político.

A cada paso, los adoquines por los que transita Sinclair cambian de época y dirección, dejando a sus lectores confusos entre estructuras que nos resultan ilógicas, pero por las que Sinclair es capaz de pasar sin problemas, llevándonos hacia lugares insospechados. El resultado es un recorrido del que se desgrana un torrente de anécdotas, vidas e historias insospechadas que explican la relación entre nuestro concepto de salud y las comunidades que construimos.

Hospitales que crean enfermedades

Sinclair pone el foco sobre los proyectos de viviendas que empezaron a reconfigurar la vida de la City londinense a mediados de los años 60. Londres se recuperaba de los estragos de la II Guerra Mundial, y sobre el papel sus arquitectos planteaban proyectos utópicos de comunidades en las alturas, pasajes aéreos a salvo del tráfico y plazas cubiertas donde los niños pudiesen jugar en cualquier momento del año.

Un buen ejemplo es el de los edificios Pepys, enclavados en la actualidad en una zona considerada por muchos como peligrosa e inmersa en un proceso de cambio precisamente por este motivo.

La inspiración llegaba desde Marsella y la impronta en hormigón de Le Corbusier. Una nueva vida para una nueva generación de británicos que levantaba ciudades sobre el trauma de dejado por los V-1 alemanes. A estas comunidades, cercenadas décadas más tarde por el avance de la City, le siguieron hospitales y clínicas anexas, generadores de diagnóstico que cambiaban el concepto de salud de todos cuantos lo rodeaban.

Sinclair se sirve de la noción de enfermedad en la era moderna para hablar sobre estas comunidades. Las salas de espera y consultas, a un tiro de piedra de los vecinos, evolucionaron junto con su noción de salud. Las primeras reclamaciones de espacios más limpios, atmósferas respirables y lugares en los que jugar, surgieron al mismo tiempo que las consultas pediátricas o las pruebas diagnósticas eran cada vez más accesibles.

Su autor camina entre fantasmas de acero y hormigón, siluetas de las que solo quedan grandes torres de corporaciones, viviendas reconvertidas en células unipersonales perdidas entre la especulación inmobiliaria. El libro se transforma entonces en un gran tablero de ouija que nos permite observar sus cadáveres verticales y el efecto que siguen teniendo entre nosotros nuestros barrios y nuestra salud.

Un escritor con Rayos X

Iain Sinclair es, paradójicamente, una de las figuras más desconocidas y celebradas de la literatura underground. Admirado por Alan Moore, padre del cómic moderno, ayudó al dibujante a dar forma al Londres victoriano de From Hell. Pero también han demostrado su admiración escritores insignes como William Gibson o Peter Ackroyd.

Desde sus estudios sobre los ríos sepultados de la capital inglesa, hasta estudios sobre su carretera de circunvalación. Las ciudades son elementos orgánicos, holísticos, que actúan como sistemas desde los que podemos atender a todos los ámbitos de la vida humana.

Sinclair dispone la historia, la economía y la vida de sus vecinos sin un orden de preferencia particular. Su prosa es rápida, por momentos casi lisérgica. No intenta proponer modelos más habitables, tratados históricos o económicos, no tiene una agenda particular que seguir.

Resulta reconfortante pensar que caminamos a su mismo paso mientras leemos, atentos de la dirección en la que señala para que dirijamos la vista, sabiendo que siempre acabaremos descubriendo algo oculto bajo el pavimento o el papel pintado.

(FUENTE: lasexta.com)

lunes, 26 de febrero de 2024

¿El fantasma de un escritor puede contar historias? Una novela se pregunta qué pasa con los autores tras su muerte

No importa qué ciudad es, lo que se sabe es que esa ciudad es latinoamericana. No importa qué día es, lo que se sabe es que, como todas las mañana, una mujer abre las puertas de su peluquería de barrio y se pone a trabajar. Parece todo bastante parecido a todos los demás días, y sin embargo esa mañana algo cambia. Algo aparece: justamente, se produce una aparición, una presencia.

Ese es el punto de partida de El diablo Arguedas, un libro de la escritora, traductora y crítica literaria argentina Betina Keizman. Y la aparición no es nada menos que un diablo. Un ser bestial y completamente satánico en medio de la peluquería. ¿Cómo puede ser que ese diablo, una figura tan extraña e inesperada, tenga sin embargo un aire familiar?

La protagonista no sabe entonces si es un ladrón, un zombi, un hombre abatido al que el malestar total le produce un aspecto maligno. La trama logrará entonces que la protagonista suponga que esa presencia es en realidad José María Arguedas, el genial escritor, poeta y antropólogo peruano. “¿Puedo quedarme?”, dice el posible Arguedas. Y resulta que la mujer dice que sí, aunque no sea ni habitual ni, sobre todo, prudente.

Así es como el sótano empieza a protagonizar las páginas de El diablo Arguedas por las intrigas entre peinadoras, coloristas y policías que empiezan a frecuentar la peluquería para especular sobre qué es lo que pasa. Hay horror y humor en la novela de Keizman, atravesada por lo paranormal y lo anómalo. Y hay una pregunta: ¿cómo es un escritor cuando se convierte en un fantasma de lo que inventó?

Así empieza “El diablo Arguedas” (fragmento)

Creer o reventar

Dentrando en conversación,

dijo el Diablo que era brujo:

pidió un ajenco y lo trujo

el mozo del bodegón.

* * *

Antes de que nadie pudiera impedírmelo me lancé al suelo y agarré el trompo. La púa era larga, de madera amarilla.

Esa púa, y los ojos, abiertos con clavo ardiendo, de bordes negros que aún olían a carbón, daban al trompo un aspecto irreal. Para mí era un ser nuevo, una aparición en el mundo hostil, un lazo que me unía a ese patio odiado, a ese valle doliente, al Colegio. Contemplé detenidamente el juguete mientras los otros chicos me rodeaban sorprendidos.

–¡No le vendas al foráneo! –pidió en voz alta el “Añuco”.

–¡No le vendas a ese! –dijo otro.

–¡No le vendas! –exclamó con voz de mando, Lleras.

–¡No le vendas, he dicho!

* * *

Sé que por algún rincón de mí hay un diablo que no puede morir.

* * *

Apañado en esa fisonomía cambiante, cualquier día se te aparece un diablo en tu propia peluquería, con la mirada perdida y un aire de sujeto mal cosido. Irene espía sus extremidades. Es un diablo, caso seguro. ¿Por dónde entró?

Creer o reventar. Las pezuñas del aparecido están encharcadas en un caldo barroso. Paladea su propia saliva, de súbito amarga. No tiene cuernos. ¿Vendrá por su alma? ¿Qué busca el mercachifle? Mejor desconfiar, los trucos del diablo son miles, por ejemplo invocar esos vientos que sacuden el parque. Bailan los algarrobos pomposos, los eucaliptos de cortezas mutiladas, se agita la avenida de ginkgos bilobas que desemboca en la fuente racionalista, frente al paseo de palmeras que los fundadores plantaron hace dos siglos, anticipando la creciente tropicalización. Las hojas se alzan y una nube de tierra y frutos secos ensombrece el aire.

Parece el fin del mundo, hasta que esos diez segundos de ventolera desfilan así, como un soplo, y cuando Irene regresa la mirada al sillón, vaya sorpresa, el muy malandra ya deshizo lo diablo. Lo ha suplantado por un estado zombi, de piel amarillenta, humano y exento de atributos animales.

Irene limpia sus anteojos, después se seca la frente. A los pocos segundos el aroma alimonado del miedo se diluye. Es un hombre, al fin y al cabo, la espalda recta en el sillón de corte. Hombre más diablo, entonces. Los dos. O zombi. Los zombis olfatean las palpitaciones de los vivos. Son seres desfallecientes. Las patas del miedo pulsan sus dedos, trac, trac, trac, en la garganta de Irene. ¿Será un robo? ¿Violación? ¿Un ataque? Una punzada más intensa crispa su cintura. ¿Cómo entró? No contesta. Diablo, zombi o mudo, ningún hombre atraviesa muros.

¿Qué hacer? A esta hora el mundo visible desanda su oscuridad. El paisaje matinal difumina una versión húmeda del exterior, con hojas en forma de lágrima o escamosas, de verdes intransigentes, vibrando el estrépito escalonado de los tachos de basura contra las baldosas. Un retorcijón le anuda el estómago.

Más allá, la plaza remueve el despliegue de desórdenes nocturnos. Todo perro sacude sus pulgas. Contempla otra vez al hombre impávido. ¿Se conocen? Irene evalúa con cuidado el tinte aceitunado de sus mejillas. Diablo o no, lo sospecha compatriota, sí, es serrano, serrano hasta el caracú.

Le resulta familiar esa melancolía arrugada en la frente, ahondada en los senderos semejantes a canales de siembra que dividen su cabello. Parece corpulento, difícil zanjar si lo es, con ese porte flojo. Habrá entrado mientras ella dormía; insulta otra vez su sueño profundo. Con los párpados cerrados, aviva sin éxito el último recuerdo de la noche anterior, cuando las luces se extinguieran según ordena la restricción energética.

No la ataca; bueno, tampoco es razón: el derecho de propiedad está protegido aquí y en la Cochinchina. Eso lo sabe hasta un diablo. Están en su peluquería. ¿Debiera golpearlo y escapar? Agita la mano ante sus ojos. Setenta kilos calmosos contra sus cincuenta kilos irritables. Para colmo, en el parque es la hora de los corredores aislados, y menos puede contar con los fantoches que patrullan el centro comercial. Esos concentran sus esfuerzos en vigilar pantallas y golpear a los pungas.

A todo esto, el zombi o diablo la ignora sin resonancias agresivas. Respira hondo. Tampoco está indefensa, instrumentos punzantes sobran; dicho y hecho, Irene agarra una tijera de corte. Otra vez olvidó la pistola eléctrica sobre la mesita de luz de su dormitorio. Mujer idiota, la pistola es para tenerla cerca, en especial por la noche, también en las madrugadas. Ahora el hombre emite una señal, algo menos que un pestañeo hacia el que Irene dirige la tijera. Un ataque, sí, mujeres muertas, dueñas de negocios. El gas pimienta también quedó en su habitación.

Los sorprendidos en hogar ajeno comparecen en el juzgado de cercanías. De ahí, derechito a los campos de desintoxicación dispersos al otro lado de la cadena volcánica. El problema es que ese castigo neroniano no disuade a nadie. Los vándalos calculan: tomar lo que se pueda, la condena vendrá más adelante, cuestión de suerte.

Irene oprime el mango áspero de la tijera para dominar las oleadas que ascienden en su estómago: una violación, drogones niños escapados de la zona C, el robo por monedas. Cuando el hombre se endereza, nota su corbata ajustada. Medirá apenas un metro sesenta. Él le devuelve una mirada grasosa como de vaca pastando.

Le parece escuchar a su madre: Irene, ningún animal es más hueco ni más inofensivo que una vaca. La tijera por fin se inclina; el diablo chiquitín es vacuno, manso. Si parece al borde del llanto.

Entonces sucede algo impensado: el hombre tose, alza los hombros y pregunta si la despertó. Carraspea. Mastica aquel registro nasal que Irene conoció en la infancia. Entonces acertó: es paisano.

Quién es Betina Keizman

♦ Es escritora, traductora y ensayista.

♦ Ha obtenido Licenciatura en Letras en la Universidad de Buenos Aires. y luego se doctoró en Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México.

♦ Es autora de las novelas El diablo Arguedas (2023), Recurso de Amparo (2018), Los Restos (2014), El Museo de los Niños (2007) (infantil) y El Secreto de Marlene Rochoelle (1997) (novela juvenil) y el libro de cuentos Zaira y el profesor (1999). También escribió el libro de ensayos Promesas radicales en las literaturas del presente (2022).

(FUENTE: infobae.com)

Memes esotéricos- CDXXIV

 


sábado, 28 de octubre de 2023

Fantasmas en el Centro de Barranquilla: la mujer que canta en el balcón del callejón

“Las casas cuando quedan solas, los espíritus se apoderan de ella… y como esta casa, en este antiguo callejón, tiene años de estar vacía, pues los espíritus han llegado y son los que la habitan…” 

Si me sigues en Instagram, de pronto te topaste con algunas de mis historias transmitiendo desde una oscura, solitaria y muy vieja calle o callejón en el Centro de Barranquilla… y ¡pues sí! Ese era yo, la noche de un Viernes Santo, buscando historias y explorando en plena investigación de campo, lo que yo llamo “El Deep Trocen”.“Deep” de profundo… y pues “Trocen” de esa manía (de los barranquilleros) de decir palabras al revés.

De manera muy personal, siempre he pensado que la configuración del Centro Histórico es una desde el Paseo Bolívar (calle 34), y otra muy diferente de esta antigua calle ancha hasta el Mercado (la calle 30). Es como el centro del centro, ¡una zona súper histórica! Calles angostas, casi laberínticas, curvas, balcones deteriorados, muchas construcciones viejas, una que otra placa rememorando un hito, es como si fuera otro lugar en el corazón de la ciudad. 

Tenía que caminarlo, olerlo, escucharlo y la decisión más sabia fue pasar una noche en un viejo hotel de la zona que me permitiera caminar sus calles al caer la oscuridad para preguntarle a cualquier alma desvelada (casi todos vigilantes) sobre la presencia de  apariciones en un lugar que tiene todas las características para que salgan fantasmas. Que fuera una noche de Viernes Santo sí fue pura coincidencia… creo que eso aumentó el morbo y la atmósfera de misterio en la zona, una tarde nublada, triste y misteriosa como todo Viernes Santo que se respete. 

Antiguamente en Barranquilla lo que hoy conocemos como una carrera, era llamado “callejón”, una larga y estrecha conexión urbana de andenes angostos que aunque ya no podemos verlos tanto en nuestra ciudad, pero existen aún en los Centros de Santa Marta o Cartagena. Para mediados del siglo XX se inició un proyecto de apertura de esos viejos callejones cuando se demolieron todas sus aceras izquierdas para ampliar la conexión del Centro con esa nueva Barranquilla que se levantaba más alejada de los caños.

El callejón “Cuartel”, que debe su nombre al viejo cuartel militar que funcionó desde 1879 en toda la calle ancha, se convirtió en la carrera 44; el angosto “Callejón de La California” –nombre que se le dio por una loma ubicada donde hoy está el Sena– se convirtió en la “Avenida 20 de Julio” o carrera 43. De esta manera se fue transformando la configuración urbanística de un Centro que por medio del asfalto y nuevas construcciones quería dejar atrás el pasado arenoso de sus estrechas y polvorientas calles. 

Mi fascinación por lo que llamo el “Deep Trocen” se debe a que todavía esta parte del Centro se mantiene casi congelada en el tiempo, deteriorada y poco modificada. Si tienes suerte, tu mente te puede traicionar viendo a los antiguos pobladores caminar por sus viejas calles, una Barranquilla muy alejada a la actual: “moderna y ‘encementada’”. 

Parte de mi ejercicio investigativo era caminar el famoso “Callejón de la Policarpa” (carrera 42C) mejor conocido como “Callejón del Meao”, que hoy podemos transitar mucho mejor debido a la recuperación de su espacio público –el verdadero fantasma del Centro es la invasión de sus calles. 

Entrada la noche en la ventana de mi habitación y luego de pasar la tarde en la Plaza viendo la procesión del Santo Sepulcro de la Iglesia San Nicolás, pude ver a un sujeto que no se movía de su sitio, aparentemente era el vigilante de la zona y custodiaba el ingreso al callejón de manera muy atenta acompañando por varios gatos.

Decidí bajar y hablar con el personaje, al cual abordé no con mi famosa pregunta, sino expresándole que estaba buscando “leyendas nocturnas” en el Centro. Su acento delató que era paisa y con su look bastante pintoresco, me respondió: 

“Este callejón no solo lo vigilo yo, también lo vigila el espíritu de una mujer. Ahora a esta calle le dicen también el ‘Callejón de los Burros’ porque aquí vienen a fumar hierba. 

Pilla allá donde está el segundo poste –prosiguió el hombre–, en esa casona de dos pisos dicen que sale una señora y se asoma en el balcón. Todo esto aquí es puro patrimonio histórico, usted no se imagina todo el tiempo que esto lleva abandonado. Yo una vez, casi a la medianoche, iba caminando y vigilando y vi el visaje como de una persona asomada que luego se entró, pero lo extraño es que eso tiene uhh… mucho tiempo abandonado, en ese segundo piso no hay nadie. ¡Ahí no vive nadie!”. 

¡Lo que escuchaban mis oídos era maravilloso! Me gusta cuando los inmuebles históricos se conectan con apariciones o actividad paranormal y la casa de la cual hablaba mi nuevo amigo paisa/vigilante, es una de las tres del sector que tengo en mi mente gracias a unos datos suministrados en una caminata junto a la Secretaría de Cultura y Patrimonio de la ciudad ya hace algún tiempo. 

Se dice que en Barranquilla no fue un asentamiento colonial, por tal razón, afirmar que existen casas coloniales es un error. Se recuerda un gran incendio en la ciudad en el siglo XIX que consumió gran parte de las estructuras de madera con vestigios de la colonia, pero al día de hoy en el Centro Histórico podemos encontrar tres casas con este tipo de arquitectura: 

Una de ellas queda en ese mismo callejón, pero más abajo, en esquina con la calle 30: la propia casa con balcones de madera, muy parecida, a menor escala, a cualquiera en el centro de Cartagena. Otro inmueble de este estilo está a un costado de la Plaza de San Nicolás, el famoso edificio Lacorazza, una casa de dos pisos, de balcones y tejas que luego de un voraz incendio, y tras su restauración, es hoy una papelería del sector… y la tercera, adivinen ¿cuál? ¡Sí! La protagonista de esta historia y en la que en su balcón aparece el fantasma de una mujer asustando a todo aquel que se atreva a caminar por el callejón a altas horas de la noche, ¡o sea, a nadie! Jajaja.  

El vigilante me recomendó hablar con el Sr. José, propietario de lo que parece un punto frío en el primer piso de esa casa que comparte locales con dos negocios más. Siendo casi las 10:30 p.m. y al ver la luz prendida y la puerta abierta del cual brotaba el sonido de un vallenato suave, llegué para preguntarle al señor sin tanto adorno: “Llave, ¿aquí salen fantasmas?” A lo que este hombre mayor, sin camisa, y entre unas viejas rejas de hierro, me contestó: 

“Vea, amigo… las casas cuando quedan solas, los espíritus se apoderan de ellas… y como esta casa tiene años de estar vacía, pues los espíritus han llegado y son los que la habitan. Yo vivo junto a mi mujer aquí en el primer piso, también tengo aquí en la mitad de la casa un parqueadero de motos, pero cuando subo al segundo piso a veces para hacer limpieza, siento la presencia de alguien más.

Aquí al frente la vecina la vio y la escuchó. Ya esa señora se mudó, pero ella me contó que una medianoche escuchó a una mujer cantando. Una voz tan concentrada en la melodía que ejecutaba, que los oídos de la vecina se fijaron no solo en ver a una señora en la terraza de una casa al frente que estaba deshabitada, sino en su voz. Ella cuenta que por un momento estaba como embobada, pero luego reaccionó y del susto se encerró a dormir.

Hasta la propia dueña de esta casa dice que ha visto sombras. Una vez que la visitó me dijo que yo qué creía, que si me había pasado algo aquí, porque ese día acababa de ver lo que parecía una sombra femenina detrás de ella. Esta casa es muy vieja y tiene mucho rato de estar sola… si quiere venga y subimos y la conocemos”, me dijo el Sr. José.

¡Din! ¡Din! ¡Din! ¡Palabras mágicas! En serio no sabía que tenía tantas ganas de conocer las entrañas de la casa y más después de escuchar su historia en la mitad de la noche… ¡Es que realmente esa casa puede ser una de las más viejas de Barranquilla!

Aunque el inmueble fue construido en el siglo XIX, al cierre de esta publicación no conocía la fecha exacta de su construcción ni su primer propietario, sin embargo, como era usual en la época y la zona, gran parte de las casas en estos callejones eran locales de familias que en su primer piso tenían el comercio y en el segundo, su residencia. Muchas eran “Pulperías”, espacios destinados a venta de productos variados, que iban desde vestimenta y medicinas, hasta licores y herramientas. Estas casas también se convertían en espacios de encuentro y entretenimiento, es posible que la casa haya tenido este uso en su primer piso. 

Recorrer la casa fue maravilloso, pero también tenebroso, no solo por el fantasma de la mujer que nos podía salir, sino por el estado del lugar. Una casa vieja con unas escaleras y piso viejo que parecía que en cualquier momento podía venirse abajo. El Sr. José se movía a sus anchas por los pasillos de la terraza del segundo piso, mostrándome cada cuarto y detalle de la casa, contándome cómo los goleros hacen cría en los desocupados espacios del lugar y que el batir de sus alas a veces lo asustan.

Noté cierta motivación en la cara de mi anfitrión al quererme mostrar un lugar en especial de la casa. Me llevó al último cuarto, a lo más profundo del inmueble, donde me compartió su teoría de la aparición y lo que para él puede ser la razón del fantasma de la mujer. En ese cuarto en medio del “ladrillo acostado” de su piso –primera vez en mi vida que lo veía en una casa en Barranquilla– me mostró una especie de cubo, un levante de mampostería anexado a una de las paredes que rompe la tradicional área de una alcoba. Parece un altillo, un nicho. Su teoría es la siguiente: 

“Se cuenta que antes a la gente se le enterraba en sus casas, yo creo que ahí están los restos humanos de alguien. O puede ser también un altar donde estaba la imagen de un santo de la devoción del dueño de la casa… o puede haber una ‘guaca’, joyas ahí escondidas. Pero lo que se aparece en esta casa yo creo que viene de ahí. Yo nunca he sido capaz de meterle ‘mona’ a eso, me da miedo con lo que me pueda encontrar”, me dijo el hombre. 

Para nada sería extraño que esa casa del Centro tenga un “entierro”. Por lo antigua de la zona, es una teoría válida. Recuerdo un caso que conocí en mi infancia en el colegio San José, un compañero que estaba en mi misma ruta de bus cuando cursaba cuarto grado, vivía en una vieja casa en el Centro y nos decía que su familia veía en las noches una llamita en un rincón de la casa, donde encontraron un cofre. He tratado de contactarlo por redes sociales para ahondar en la actualidad el suceso, pero nunca lo encontré y ni más volví a tener contacto con ese chico apellido Alzate.

Una bola de luz o de candela, una llama al mejor estilo de fuegos fatuos, un espíritu que se manifiesta, pueden ser los detonantes para que la casa nos avise de algo que hay en ella, en lo profundo de su piso u oculto en medio de sus paredes. Monedas de oro, viejos documentos, utensilios de épocas pasadas o huesos que vibran noche de noche para ser encontrados y liberarlos del olvido. 

Hoy la casa con influencias de la arquitectura colonial está en venta. El espíritu de la mujer seguirá apareciendo, seguirá cantando, pero no todos la verán y mucho menos si la zona sigue casi “escondida”, inmersa en esa apatía que le tenemos al Centro, que en medio de su fuerte olor a “meao” aleja las buenas energías de la restauración, ¡pero atrae las malas! Las de la desidia y el deterioro como una maldición que no deja ver la luz al final del túnel. De pronto el canto de ese espíritu tiene como finalidad enamorar los oídos de aquellos que con la vista no han logrado cautivarse con la belleza oculta de nuestro Centro Histórico. 

(FUENTE: contextomedia.com)

viernes, 19 de mayo de 2023

Vuelve nuestra promoción: Consulta al Tarot de Reynaldo Silva, ¡y recibe de regalo nuestro libro!




Reynaldo Silva Parapsicólogo, vuestro atento y seguro servidor, a pedido de su fiel público y clientela local y nacional, les vuelve a traer una de sus promociones.

Es así que, el mejor tarotista del sur del Perú, les brinda a sus seguidores nuevos y veteranos de todo el país, un bello regalo, en esta ocasión, por tu preferencia: por tu consulta al tarot, tanto presencial como online o vía telefónica, Reynaldo Silva Parapsicólogo, te regala un volumen de la primera edición de su afamado libro "Contrahechizos y defensa contra maldiciones", primera edición, publicado en 2007; el costo de tu consulta tarot completa es de sólo 40 Soles con tu libro de regalo (delivery en Arequipa, así como también envío sin costo adicional a todo el resto del territorio nacional)

Promoción válida desde el 20 de mayo hasta el 9 de junio,ó hasta agotar stock (35 unidades)

¡Muy pronto, promoción similar para nuestra clientela internacional!

¿Cómo puedes acceder a esta, nuestra primera promoción del año? muy sencillo,...

-Para consulta presencial: solicite su cita al: 991768105 (IMPORTANTE: toda cita debe coordinarse con 24 horas de anticipación), atendemos en nuestro nuevo consultorio de: Urb. Coop. Agricultura H-15, primer piso, José Luis Bustamante y Rivero (a media cuadra de la Presto de la Avenida Dolores) 

HORARIOS DE ATENCIÓN- CONSULTA: Lunes a sábado, de 10:00 am. - 8 pm. (domingos, previa coordinación)

-Para consulta online ó telefónica: solicite día y hora de su consulta al 991768105 (whatsapp), ó también accediendo a nuestra página oficial en Facebook (messenger):


HORARIOS DE ATENCIÓN - LECTURA TAROT ONLINE Ó TELEFÓNICA: Lunes a domingos, de 10:00 am. - 11  pm. 

-Formas de pago: 

- Formas de pago disponibles via digital, disponible para todas las tarjetas de crédito y débito (código interbancario, Bvva Continental,  Caja Municipal Arequipa y PLIN)

No te pierdas esta oportunidad de conocer lo que te depara el destino en este 2023, y a la vez, aprender a protegerte y defenderte por tí mismo de brujerías y energías negativas, por medio de la publicación capital de Reynaldo Silva Parapsicólogo: "Contrahechizos y defensa contra maldiciones".



viernes, 31 de marzo de 2023

Consulta al Tarot de Reynaldo Silva: online ó presencial, desde Arequipa y todo el Perú ¡y recibe de regalo nuestro libro!


Reynaldo Silva Parapsicólogo, vuestro atento y seguro servidor, les trae de nuevo sus tan esperadas promociones, dando así con el inicio de nuestras celebraciones -que nos gusta compartir con nuestros fieles seguidores-, por este 2023, en que celebramos nuestros 34 años de carrera profesional ininterrumpida, y otras novedades planificadas para este año y que sabemos, serán del pleno agrado de nuestra clientela nacional e internacional.

Es así que, el mejor tarotista del sur del Perú, les brinda a sus seguidores nuevos y veteranos de todo el país, un bello regalo, en esta ocasión, por tu preferencia: por tu consulta al tarot, tanto presencial como online o vía telefónica, Reynaldo Silva Parapsicólogo, te regala un volumen de la primera edición de su afamado libro "Contrahechizos y defensa contra maldiciones", primera edición, publicado en 2007; el costo de tu consulta tarot completa es de sólo 40 Soles con tu libro de regalo (delivery en Arequipa, así como también envío sin costo adicional a todo el resto del territorio nacional)

Promoción válida desde el 15 de marzo hasta el 3 de abril,ó hasta agotar stock (50 unidades)

¡Muy pronto, promoción similar para nuestra clientela internacional!

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-Para consulta presencial: solicite su cita al: 991768105 (IMPORTANTE: toda cita debe coordinarse con 24 horas de anticipación), atendemos en nuestro nuevo consultorio de: Urb. Coop. Agricultura H-15, primer piso, José Luis Bustamante y Rivero (a media cuadra de la Presto de la Avenida Dolores) 

HORARIOS DE ATENCIÓN- CONSULTA: Lunes a sábado, de 10:00 am. - 8 pm. (domingos, previa coordinación)

-Para consulta online ó telefónica: solicite día y hora de su consulta al 991768105 (whatsapp), ó también accediendo a nuestra página oficial en Facebook (messenger):

HORARIOS DE ATENCIÓN - LECTURA TAROT ONLINE Ó TELEFÓNICA: Lunes a domingos, de 10:00 am. - 11  pm. 

-Formas de pago: 

- Formas de pago disponibles via digital, disponible para todas las tarjetas de crédito y débito (código interbancario, Bvva Continental y Caja Municipal Arequipa)

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miércoles, 15 de marzo de 2023

Lou Reed, leyenda del rock, tendrá publicado su libro sobre el tai chi

Lou Reed será para siempre una leyenda del rock y un poeta reconocido. El juglar neoyorquino, muerto hace diez años, también era fanático del tai chi, un arte marcial chino y de vivir armónicamente sobre el cual había comenzado un libro que su viuda ha completado y publicado esta semana.

"Él lo empezó, nosotros queríamos terminarlo", dijo a la AFP la artista y referente musical estadounidense Laurie Anderson, quien fue su pareja y tercera esposa durante 20 años y permaneció a su lado hasta su muerte en 2013, cuando tenía 71 años.

"El arte de la línea recta" recopila pensamientos, conversaciones y meditaciones del exlíder de la mítica banda neoyorquina The Velvet Underground -conocida por su rock crudo y poético-, que relata sus tres décadas de práctica del tai chi, a menudo descrito como un gimnasia lenta que alivia el estrés y la ansiedad, según sus maestros y discípulos.

El libro arroja luz sobre la vida y personalidad del músico, nacido en marzo de 1942 en el distrito neoyorquino de Brooklyn, que quemó la vida por los dos extremos y falleció en octubre de 2013 debido a complicaciones derivadas de un trasplante de hígado.

Maduro como "un luchador"

Con The Velvet Undergound, Lou Reed había lanzado el rock al mundo del arte gráfico contemporáneo y extraía sus letras de una realidad vivida a través de las drogas y el sexo. "The Velvet Underground and Nico", lanzado en 1967 y producido por Andy Warhol, combinó arte pop -con la famosa banana en la portada del disco- y un sonido agrio y vanguardista.

A partir de 1970, Reed se lanzó en solitario con una serie de éxitos, como "Walk on the Wild Side" (1972), producido por la difunta estrella británica David Bowie.

"Quiero más que una vida hecha de gloria y discos de oro (...) Quiero madurar como luchador", escribió así por 2009 el rockero en su etapa ya tranquila.

"Fuerza invisible del universo"

"Quiero el poder y la gracia que nunca tuve la oportunidad de aprender. El tai chi te conecta con la fuerza invisible, sí, del universo. Cambia tu energía y tu espíritu", resaltó este esta seguidor de la técnica de meditación.

El rockero trabajó con el maestro Ren Guang Yi durante mucho tiempo, estudiando y practicando durante varias horas al día cuando no estaba tocando.

Según Laurie Anderson, que hoy tiene 75 años, Lou Reed comenzó a practicar tai chi en la década de 1980 cuando tomaba drogas asiduamente, incluida la heroína, una etapa que describe con cruda franqueza en su canción "Heroin".

"No era el mejor momento para empezar, pero ¿es que alguna vez hay un momento malo para empezar?", susurra Laurie Anderson con suave ironía, refiriéndose a un hombre "muy decidido" en su práctica de tai chi.

La publicación de los textos de Reed sobre su amada práctica fue una progresión natural que siguió a sus décadas de promoción de los beneficios derivados de ella.

El guitarrista "no fue tímido para hablar con la gente al respecto", sostiene Anderson.

Pero Reed no fue la única estrella de rock que practicó este antiguo arte oriental.

Su viuda recuerda haber visto a miembros del grupo de heavy metal Metallica haciendo tai chi con Lou Reed y salir "fascinados" durante su colaboración en el álbum "Lulu" en 2011.

Entonces, 20 años mayor que esos renonombrados músicos de heavy metal de California, "Lou era como su gran maestro" y "una especie de anciano sabio", según Laurie Anderson.

La publicación de los escritos de Lou Reed es una continuación de las acciones de su viuda, guardiana del templo quien dijo, en marzo de 2017, "sueña con hacer que la obra de Lou sea accesible en su totalidad al público en general".

En ese momento, la Biblioteca Pública de Nueva York había adquirido los archivos del legendario artista para poner a disposición 3.600 grabaciones de audio, 1.300 videos y el equivalente a 90 metros de escritos y fotografías.

En marzo de 2018, la editorial Anthology publicó "Do Angels Need Haircuts" ("¿Precisan los ángeles de cortes de cabello?"), una colección de poemas inéditos de Lou Reed escritos entre 1970 y 1971, y una grabación sonora del autor leyendo su poesía en una iglesia del East Village, en Manhattan.

El músico tenía 28 años entonces y había vuelto a vivir con sus padres en Long Island, al este de Nueva York, para trabajar como mecanógrafo en el negocio de contabilidad de su padre.

"Él realmente quería una vida mejor. Fue realmente una inspiración", concluye Laurie Anderson, quien remarcó que Reed "no era alguien que se sentaba y se lamentaba por lo mal que estaban las cosas".

(FUENTE: rfi.fr)

miércoles, 8 de marzo de 2023

OVNIs marinos, barcos fantasma, gnomos y tsunamis en la “Guía maravillosa de la Costa Atlántica”

Cerramos los ojos, pensamos en la Costa Atlántica y, de inmediato, se nos viene a la cabeza el ruido incesante del mar, su inconfundible gusto salado, así como el del mítico gusto del colorido pirulín (”¡Ay, qué rico el pirulín!”), el punzante olor de los lobos marinos, las sombrillas voladoras, los aplausos para los niños perdidos y una infinitud de misterios que, año a año, siguen atrayendo a cientos de miles de turistas.

En su nuevo libro en conjunto, Guía maravillosa de la Costa Atlántica, los jóvenes argentinos Andrés Gallina y Matías Moscardi -ambos nacidos en 1983 y a pocos kilómetros de distancia, en Miramar y Mar del Plata respectivamente- reúnen todo aquello que hace del Partido de la Costa un lugar inigualable y lo cuentan con minucia, poesía y humor: desde sus maravillas naturales y fabulosos animales hasta sus personajes más fantásticos y sus más grandes misterios y rarezas.

¿Gnomos en el bosque energético de Miramar? ¿Ovnis marinos en la costa marplatense? ¿Hoteles malditos? ¿Barcos fantasma? ¿Casas embrujadas? ¿Un inexplicable tsunami, el único del que se tiene registro en la Costa Atlántica? Todo esto y más, en esta Guía maravillosa, editada por Sudamericana y con ilustraciones de Aruki.

Escribe Fabián Casas en la contratapa: “La Guía maravillosa de la Costa atlántica produce eso: que algo tan cotidiano para muchos, en época de vacaciones, se vuelva un misterio. Este es un libro sobre el mar, el viento y las olas, los lobos marinos, los balnearios y los faros, los muelles y las escolleras, las rarezas costeras y las tienditas de suvenires. Pero también, y sobre todo, es un poema inmenso, raro, inestable”.

“Guía maravillosa de la Costa Atlántica” (fragmento)

Los gnomos del Bosque energético

Una fila de árboles se cierra como si fuera la cúpula de una iglesia. Todas las copas se dirigen hacia un punto central. Un hilito de luz apenas refracta sobre la tierra. En la tierra: eucaliptus, acacias y aromos. Es un jardín oscuro y encantado que limita con la ruta provincial número 11 y con el mar que cuchichea a un kilómetro de distancia.

El ritual de iniciación es así. Las personas colocan en forma de T dos ramitas y, sin otra ayuda, comprueban que la fuerza magnética del bosque las une, como si se tratara de un rasti vegetal. También, la gente se abraza a los árboles, corteza con piel, como si el árbol fuese un amigo al que no se ve hace tiempo y que ha vuelto, por fin, después de largo viaje. Por último, los visitantes del bosque toman aire y respiran lo más profundo que pueden, inhalan y exhalan; el fin parece ser meterse el bosque encantado adentro de los pulmones.

Los turistas y lugareños saben qué hacer en el bosque —encastrar palitos, abrazar árboles, respirar profundamente— pero nadie sabe, finalmente, ¿qué es ese bosque húmedo y nocturno? ¿Una plataforma perfecta para el avistaje de ovnis? ¿Un cementerio indígena cuya fuerza late debajo de la tierra? ¿O no es más que una fila de árboles que arman un ejército para tapar la luz? ¿O se trata de algún fenómeno intraducible de energía cuántica? ¿Es cierto que de noche mucha gente se ha reencontrado allí con sus seres queridos? ¿Es el bosque un pequeño país de los muertos a la vera de la ruta 11? ¿Y los gnomos, quién explica a los gnomos?

Hace tres millones de años cayó un meteorito en esta zona de la costa. El fenómeno produjo mucho calor y quemó la arcilla de los acantilados cercanos. Se encontró, en el perímetro que constituye el bosque, escoria metálica y tierra cocida. Desde 1996, diversas publicaciones científicas lo avalan.

El núcleo del meteorito cayó en las cuatro hectáreas que hoy conocemos, gracias al doctor Livio Vinardi, como el Bosque energético. ¡Sí, el bosque es un imán gigante! La magnetita que circula de a montones por la tierra y la arena explican las fuerzas de atracción de este campo magnético: por eso los palitos y las ramas se aparean como si estuvieran en celo. Y las brújulas no marcan el norte. Y los celulares no funcionan. Y las baterías se descargan rapidísimo como en los primeros tiempos de la electricidad. ¿Y los gnomos? ¿Qué decir de los gnomos?

Últimamente, los árboles se han desplomado, por la tala y por el viento. La luz entra cada vez más, con el desparpajo de quien antes tenía prohibido el ingreso. En el suelo ya casi no queda nada: el turismo extractivista ha hecho del más insignificante eucalipto un suvenir estrella del verano. Pero siguen los palitos unidos. Siguen los abrazos a los árboles. Sigue la respiración que nos reconecta con la fuerza mistérica del mundo. Y siguen los gnomos haciendo de las suyas, saludando afantasmados desde las selfies, crujiendo en los mensajes de audios, temblando en las ramas de los arboles raquíticos, a punto de caer.

El tsunami del siglo

El 21 de enero de 1954 cientos de personas se bañaban en las aguas sospechosamente calmas de las playas de Mar del Plata. De pronto, en el horizonte, la gente divisó un murallón que comenzaba a crecer de manera precipitada como una pared líquida levantada por mil millones de obreros invisibles. Fue el primer y único tsunami registrado en la Costa Atlántica.

Tres olas inmensas impactaron en las playas del centro de la ciudad y arrasaron con sombrillas, carpas, lonas y turistas por igual. No hubo muertos pero sí un número significativo de heridos debido al impacto arrasador de estas tres olas gigantes. La hipótesis más aceptada entre los especialistas en hidrografía y ciencias de la atmósfera asegura que la causa del tsunami fue meteorológica y no geológica. Ni un sismo submarino, ni una erupción volcánica, sino un cambio abrupto en la presión atmosférica sería el causante del leve tsunami tipo 2, en una escala de 6.

Otros científicos aseguran que las olas producidas habrían traído consigo hasta las asediadas costas de la provincia Buenos Aires algunos peces de mar adentro. Al día siguiente del tsunami en Mar del Plata, se registró el único ataque de un tiburón blanco en mar argentino, en las playas de Miramar. A pesar de que ha sido admitida la desvinculación y autonomía de ambos acontecimientos, lo cierto es que los dos hechos tienen algo en común: su carácter impredecible, casi fantástico.

En un lapso de dos o tres días, la costa marplatense dejó de ser un lugar apacible de vacaciones inofensivas para abrazar lo sobrenatural, un Triángulo de las Bermudas Atlántico: la versión, en clave de cine catástrofe, del célebre hit de Donald sobre “las olas y el viento”.

Ovnis de la costa

Esa noche Juan Andrés Gregorini escuchó que sus animales hacían ruidos extraños. Desde hacía mucho tiempo se dedicaba a criar gallinas, palomas mensajeras, chanchos. Con un farol a gas, cruzó el sendero que separaba el criadero de su casilla. Lo encandiló la luz de un auto. Se acercó al montecito de mioporos. Y ahí fue testigo del descenso de un aparato gigante como un colectivo, cubierto de vapor, sobrevolando el arroyo.

Gritó. Llamó a sus hijos. Todos vieron lo mismo y lloraron de alegría y de miedo. Era la madrugada del viernes 28 de febrero de 1975. El ovni flotó durante cuarenta segundos sobre el arroyo, a un metro y medio del agua. Tenía un color de luna llena, de un plateado fuerte, y parecía temblar en el aire como si estuviera dudando de meterse o no en el agua. El pueblo se llenó de ufólogos, periodistas e investigadores.

En la portada de la revista Cuarta dimensión, número 27, se publicó una entrevista a Juan Andrés, con el título: “Platos voladores: ¿Custodios de las misiones de Apolo?”. Arriba, las noticias que compartían la tapa le quitaban seriedad al asunto: “El hombre que logró fotografiar sus pensamientos”. Gregorini se enojó porque trataron el tema como algo que parecía mentira.

Nunca más habló de eso. El director de turismo aprovechó para subirle la hornalla a la noticia: “Misterioso fenómeno imantado por el especial magnetismo de la Costa Atlántica”. La verdad de lo sucedido trajo felicidad turística al distrito. Miramar no solo ofrecía mar, también avistajes de ovnis. La nave no identificada dejó su huella sobre la tierra: círculos de hasta quince metros de diámetro con la aparición desproporcionada de hongos que crecían en su circunferencia comenzaron a proliferar en el área campera frente al parque Bristol. Quedaron tatuadas las marcas de apoyo de la nave, como si el pasto estuviese quemado, sin estar quemado.

Al verano siguiente un vecino fue a buscar leña y hongos esponja al bosque. Pensaba secar los hongos y hacer una salsa. Desde una elevación cercana al mar, miró el horizonte y vio una forma gigante, desmedida, titilando a unos quinientos metros de la orilla. Era una nave que desde el cielo iba descendiendo hacia el mar.

Bajó y de a poco comenzó a hundirse. No tenía colores: más bien era del color del mar, pero con tonos oscuros y un contorno perfecto que podía simular el de un barco petrolero. Una periodista tituló en el semanario local: “Nuestra playa hospeda alienígenas”. Por esa época, algunos lugareños patrullaban el mar por la noche, nadando crol, buscando alguna huella de la nave en el agua.

Años después Gregorini volvió a dar una nota y dijo: “Me hubiese gustado no ver nada esa noche pero no pude, vi una nave enorme y luminosa que amagaba con zambullirse en el charco”. Durante la segunda mitad de los años setenta el pueblo recibió hordas de turistas que bajaban de noche a la playa no a mirar el mar, sino a esperar el descenso de las naves. Pero, como si no quisiera delatarlas, esos veranos el mar lucía desolado y negro, untado con brea, más apagado que nunca.

Como Capilla del Monte, la Costa Atlántica es uno de los lugares del país donde se registran mayores avistamientos de ovnis. Desde 1947, se asentaron más de 420 denuncias de testigos que dicen haber visto objetos voladores no identificados.

Cada tanto, en los periódicos de la zona, algún periodista se hace la pregunta: ¿Una nave extraterrestre sobrevoló Valeria del Mar? ¿Una extraña luz en el cielo de Mar del Plata? ¿Meteorito atraviesa el firmamento de Necochea? Si el cerro Uritorco tiene el cuarzo como argumento energético de los insólitos fenómenos de luces que acaecen por la noche, la Costa Atlántica tiene el poder iónico del océano para afirmar su preferencia por el fenómeno ovni.

En efecto, existen unos ovnis que son exclusivamente marinos. Se llaman OSNIS (Objeto Submarino No Identificado). Algunos documentales se dedican al tema, con filmaciones de naves que se pierden de vista entre las olas o que, de pronto, emergen de ellas. Las imágenes muestran objetos que, cuando aparecen, lo hacen de una manera espectacular, con explosión de espuma, al estilo erupción de géiser; o lentamente, con sigilo, como peces de cautela felina que quisieran pasar desapercibidos.

El mar es infinito como el universo, como el espacio exterior. Por eso, puede albergar sus propios ovnis marinos, su propia mitología extraterrestre.

Los testigos aseguran que las naves salen del mar y se guarecen en él, naves nodrizas que nunca se confunden con satélites ni bichitos de luz, aunque en las fotos se vean lamparones o manchas de luz detenidas. Otro personaje emblemático es Rubén Latuf Irsiger que sonríe en las fotos con su increíble gorro homemade que dice: “Cazador de Ovnis Mar del Plata”. Rubén tiene 66 años y saca más de mil fotos al cielo por día. Fue así como meticulosamente descubrió la ruta “Cerrito Sur”, un recorrido de luces que va de la calle Alvear y la 39 hasta desembocar en el mar, en Cabo Corrientes.

En 2015, Rubén expuso sus fotos en una muestra homenaje al actor Leonard Nimoy, titulada “A mi amigo Spock”: el viaje del mar a las estrellas.

Quién es Andrés Gallina

♦ Nació en Miramar, Argentina en 1983.

♦ Es doctor en Historia y Teoría de las Artes (Conicet) por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como docente.

♦ Junto con Matías Moscardi, publicó Diccionario de separación. De Amor a Zombie (Eterna Cadencia Editora, 2016). Además, es autor de Adela (Dársena 3, 2001), La comunidad desconocida (INTeatro, 2020), Los días de la fragilidad (Oficina Perambulante, 2021) y Las luces, junto con Eugenia Pérez Tomas (Libretto, 2021).

♦ Codirige el sello Bosque Energético Editora.

Quién es Matías Moscardi

♦ Nació en Mar del Plata, Argentina en 1983.

♦ Es doctor en Letras, investigador del Conicet y docente en la UNMdP.

♦ Publicó, entre otros, los libros de poesía Bruma (VOX, 2012) y Los misterios del punk rock (Neutrinos, 2015); la novela Las Cosas (Clase Turista, 2014); ¡El Gran Deleuze! Para pequeñas máquinas infantes (Beatriz Viterbo, 2021) y Las respuestas. 1779 preguntas (Beatriz Viterbo, 2022).

♦ Codirige la editorial de poesía y ensayos Moscú.

(FUENTE: infobae.com)

miércoles, 22 de febrero de 2023

Pintora, escritora, aventurera y mística: una exploración al interior de un personaje maravilloso en “El tarot de Leonora Carrington”


El surrealismo y el misticismo fueron dos cosas presentes en la vida de la pintora y escultora Leonora Carrington. Era bien sabido que la artista de origen británico era una fiel creyente de las artes adivinatorias del Tarot. Ahora, a poco más de un centenario de su nacimiento y a once años de su ausencia en el mundo del arte, Susan Aberth y Tere Arcq se encargarón de publicar “El tarot de Leonora Carrington”, un libro bajo el sello RM que se basa en las pinturas de los 22 arcanos mayores que ella pintó.

“Como una persona joven, estoy segura que Carrington se sintió muy atraída por estas creencias, de la misma forma en que mucha gente joven de hoy se siente atraída por cosas mágicas, por ejemplo, por Harry Potter, pero solo hasta que los jóvenes crecen, maduran, hay más experiencia e inteligencia para entender toda la profunda naturaleza de algo como el tarot, su filosofía, y el esoterismo”, expresó Susan Aberth en entrevista con Milenio.

El libro fue creado durante el confinamiento de la pandemia, originalmente esta colección fue lanzada en Estados Unidos con el fin de demostrar cómo los arcanos nutrieron su obra, pensamiento e influyeron de forma crucial de su cosmogonía artística. Las autoras en días recientes acaban de publicar “El tarot de Leonora Carrington”, una versión ampliada y completamente en español. Este libro también es un homenaje al lado más mágico de una mujer, visionaria del mundo artístico con inclinación en los conocimientos esotéricos.

Su obra fue una de las principales precursoras de la corriente del new age que devino del surrealismo de sus obras más icónicas, Leonora Carrington mediante sus pinturas profundizó en los significados ocultos y místicos de sus gustos personales, fue hace poco que se dio a conocer la existencia de su propio Tarot y ahora esta estas piezas de colección llegan para ser apreciadas en este libro, recién llegado a las librerías mexicanas el pasado 20 de diciembre, después de agotarse en Estados Unidos.

Esta no es la primera vez que las investigadoras analizan la obra de la artista británica. Susan Aberth, quien se desempeña como profesora de Historia del Arte y Cultura Visual en el programa de Teología en el Brand College de Nueva York, en 2004 publicó “Leonora Carrington. Surrealismo, alquimia y arte”, un título donde junto a la especialista en arte Tere Arcq y otros conocedores del trabajo de Carrington, se dieron a la tarea de analizar la influencia del tarot en la pintora, como en el retrato que le hizo a María Félix o a su hijo, Enrique Álvarez Félix en Quería ser Pájaro; pero, ahora se dedicaron juntas a ahondar en la influencia de los arcanos.

“El tarot de Leonora Carrington” se compone de 22 imágenes en cartulinas pintadas con témpera y hoja de oro y plata. “El tarot fue una cosa muy popular con Leonora y sus amigos como María Félix o Alejandro Jodorowsky. Porque ella fue la maestra de Jodorowsky en el tarot. Hacían sesiones en la cocina de Leonora, cuando ella ya estaba casada con Chiki Weiz, padre de sus hijos”, explica Tere Arcq.

Para Aberth Y Arcq, el afortunado descubrimiento de este mazo de cartas que la artista comenzó a pintar desde los años cincuenta, fue el faro de luz para qué completarán sus obras dedicadas a la vida y obra de la mente detrás de obras como “Los Pantalones de Ulu”, “Y entonces apareció el minotauro” y “Ravarok” entre otras más; para el tiempo que se dio a conocer el descubrimiento, Tere Arcq se encontraba trabando en la retrospectiva Leonora Carrington. Cuentos Mágicos, que se montó en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México en 2018.

Estas 22 cartas fueron un misterio oculto para el mundo hasta hace cuatro años, Arcq como curadora de arte y especialista en la obra de la pintora surrealista, propuso a Susan Aberth, a Robert Ansell, editor de Fulgur Press, y a Gabriel Weisz Carrington la creación de un libro poco tiempo después que se dio la noticia. Para Arcq y Aberth, representó la oportunidad perfecta para continuar por el filo ocultista de la obra de Carrington y sobre todo su educación rodeada de cuentos celtas, deidades irlandesas, su fascinación por la alquimia, cábala, mitología, brujería y tarot.

(FUENTE: infobae.com)



jueves, 3 de noviembre de 2022

Jay Kristoff: “Los vampiros nos permiten explorar mejor la humanidad”

Los vampiros nunca pasarán de moda. Eso es algo que Jay Kristoff tiene muy claro. Por ello, el escritor australiano explica a La Vanguardia que “siempre apostaré por ellos. No por una cuestión exclusiva de gustos, sino porque estas criaturas nos permiten explorar muchos aspectos de la humanidad”. El autor ya dio una vuelta de tuerca al género con la saga Nuncanoche, convertida en un fenómeno editorial, y ahora vuelve a las librerías con El imperio del vampiro (Nocturna ediciones), la primera entrega de su nueva trilogía.

Esta entrega, que en su versión original en inglés se coló en la listas de mejores libros de 2021 en plataformas como Amazon y en prestigiosas cadenas de librerías como Barnes & Nobles y Waterstones, tiene como protagonista a Gabriel de León, el último miembro de la Orden de Plata, dedicada a defender el reino y la iglesia antes de que los vampiros arrasaran con casi toda la humanidad. Condenado a muerte por el asesinato del rey vampírico, de León se ve obligado a contar la historia de su vida.

Tras el éxito de ‘Nuncanoche’, su anterior saga, Kristoff vuelve a dar una vuelta de tuerca al género

“Creo que el libro refleja bien cómo de despiadado se puede llegar a volver el bien para enfrentarse al mal. Cuando te enfrentas a un monstruo tienes que ir con cuidado si no quieres convertirte tú en otro y saber hasta dónde estás dispuesto a llegar. Esta es una reflexión que intento cuestionarme casi a diario en mi vida cotidiana. Por eso creo que tiendo a crean personajes que sean antihéroes. No creo en el típico ser luminoso que aparece en toda fantasía épica. Me interesan personajes que, aunque puedan ser buenas personas en el fondo, se vean inmersas en situaciones terribles y, por ello, se acaben viendo obligados a hacer cosas malas. Siempre estuve a favor de la ambigüedad y de moverse entre los grises”.

Se trata de la obra más extensa de Kristoff hasta la fecha, “no solo en cuanto a caracteres sino que, también, respecto a complejidad. Creo que hace cinco años no podría haber escrito algo así. Sin duda, ha puesto a prueba mis habilidades como autor pero creo que ha valido la pena”. Eso sí, admite, resulta inevitable que esta satisfacción me genere cierta presión cuando escribo algo nuevo, pero no dejo que eso me afecte. Cuando me pongo frente al escritorio solo intento dar lo mejor de mí. Y eso es lo que, asegura, está haciendo durante su gira europea. De hecho, adelanta, ya ha terminado el segundo libro de esta nueva serie, que está actualmente en proceso de corrección. “Me atrevería a decir que sé como terminará todo, pero prefiero esperar al proceso de escritura, pues a veces la historia puede dar giros y yo soy el primer sorprendido”.

Otra de las cosas que Kristoff reconoce que le dejan boquiabierto es el fanart que se ha creado respecto a sus obras. De hecho, cuenta que en su estudio tiene las paredes repletas de dibujos que le han hecho llegar sus seguidores a lo largo de los años. Y precisamente una de esas creadoras es Bon Orthwick, quien se ha encargado de las ilustraciones de su nuevo libro. “Es una gran ilustradora. La admiro muchísimo y me parecía una bonita forma de cerrar el círculo. Por otro lado, sé que en los libros dedicados a adultos no es tan habitual que existan imágenes, lo que pasa es que siempre me propuse poner a prueba los límites del libro en cuanto a objeto”.

Sobre el futuro, Kristoff explica estar centrado en terminar la trilogía y reconoce tener en mente ya un nuevo proyecto, "muy probablemente otra trilogía". No obstante, adelanta, "no tengo intención de escribir más sobre Nuncanoche, por mucho que los fans lo pidan. Las segundas partes nunca fueron buenas y, aunque a veces he tenido la tentación, creo que sería un error ya que yo no soy la misma persona y no creo que pudiera mejorar la saga".

(FUENTE: lavanguardia.com)

sábado, 26 de marzo de 2022

La biblioteca ocultista de Hitler

 


«Quien no lleva en sí semillas demoníacas nunca engendrará un nuevo mundo». Esta frase subrayada pertenece a 'Magia: historia, teoría y práctica', un libro de ocultismo publicado en 1923 por el escritor y publicista alemán Ernst Schertel, estudioso de la antigüedad, el esoterismo y la religión, que además escribió sobre sadomasoquismo y dirigió un grupo de ballet. El subrayado es de Adolf Hitler. El dictador alemán recibió el libro enviado por su propio autor, que además se lo dedicó: «Regalado con plena admiración». El jefe del Tercer Reich lo debió de leer varias veces, porque es uno de los ejemplares más marcados de su biblioteca, que contó con un llamativo apartado dedicado a las llamadas ciencias ocultas.

«En general, en Alemania y Austria la atracción por el esoterismo se convirtió en uno de los rasgos definidores de cierta cultura política ultraconservadora», escribe el historiador Juan Baráibar en 'Libros para el Führer' (2010), un ensayo sobre el auge y la decadencia del nazismo a través de los títulos y las dedicatorias de la biblioteca personal del dictador, entre las que recoge la de Schertel.

La biblioteca de Hitler, o para ser precisos una parte de ella, fue confiscada por el Ejército de Estados Unidos en 1945. Con el epígrafe 'Third Reich Collection', está depositada en la sección de 'libros raros y colecciones especiales' de la Biblioteca del Congreso de Washington. Hay otra serie de libros que también pertenecieron al líder nazi y que se conservan en la Biblioteca John Hay de la Universidad de Brown, en Providence, Rhode Island (EE UU). En total, son 1.244 títulos. Como destaca Baráibar en su estudio, el conjunto «está formado por ejemplares en su mayor parte dedicados por sus autores o por otras personas deseosas de comunicarse de ese modo con el carismático Führer». Es por tanto una 'biblioteca de regalos', lo que hay que tener en cuenta a la hora de calibrar el perfil de Hitler como lector.

Hay que considerar también que la biblioteca personal del estadista nazi tenía como mínimo más de 6.000 volúmenes, número aportado por Baldur von Schirach, líder de las Juventudes Hitlerianas, y puede que alcanzara los 16.000, repartidos entre la Cancillería, su piso de Múnich y el chalet de montaña del Berghof, las tres residencias habituales de Hitler. El grueso, estimado por algunos historiadores en cerca de 7.000 títulos, eran libros, anuarios y otras publicaciones de temática militar. Otros grandes conjuntos temáticos los formaban libros de arte y arquitectura, unos 1.500, y libros sobre alimentación y nutrición, en torno a un millar. Según Timothy W. Ryback ('Los libros del gran dictador', 2010), la colección incluía también «primeras ediciones de obras de filósofos, historiadores, poetas, dramaturgos y novelistas». Ambrus Miskolczy añade que Hitler tenía ediciones ilustradas de 'El Quijote' y 'Robinson Crusoe', que consideraba, junto con 'Los viajes de Gulliver' y 'La cabaña del tío Tom', las grandes obras de la literatura mundial.

Hitler leía, y mucho, aunque de forma desordenada. Quienes lo conocieron lo definían como lector compulsivo y él mismo aseguraba que su ritmo de lectura era del orden de uno o dos libros por noche. «Hitler casi nunca se iba a la cama antes de las tres de la mañana y, como sufría de insomnio crónico, normalmente tomaba pastillas para dormir», explica Álvaro Lozano en 'El laberinto nazi' (2013). El genocida «se despertaba tarde, mantenía un horario errático y recibía visitas de acuerdo con sus caprichos personales. La comida en el Berghof tenía lugar a las dos de la tarde y continuaba, normalmente con ministros y miembros del partido, hasta las cuatro. Durante la sobremesa Hitler hablaba interminablemente sobre temas variopintos. Tras la comida, daba un corto paseo en compañía de Blondi, su perro favorito. Al regresar, tras tomar café, dormía una siesta o leía un libro, a menudo de historia o de astrología. (…) Tras la cena, veía una película alemana o norteamericana y, una vez finalizada, seguía otro interminable monólogo (...). Luego se dedicaba a hablar de todo un poco: catástrofes en la Edad de Hielo, el 'degenerado' arte moderno, la mejor forma de aplastar un posible motín en Alemania...». Todas estas peroratas interminables con las que martirizaba a sus acólitos se nutrían de sus lecturas desordenadas en su biblioteca, en la que «hay muchos libros de temática ocultista y religiosa».

Nostradamus en un búnker

«Entre los montones de basura nazi hay más de 130 libros sobre temas religiosos y espirituales, que van desde el ocultismo occidental hasta el misticismo oriental y las enseñanzas de Jesucristo», escribe Ryback en su artículo 'Hitler's Forgotten Library' (2003). Entre los primeros destacan los libros relacionados con Nostradamus, por los que Hitler pareció mostrar una especial predilección. «'Las predicciones de Nostradamus' pertenece a un paquete de libros de ocultismo que Hitler adquirió a principios de la década de 1920 y que fueron descubiertos en las dependencias privadas de su búnker de Berlín por el coronel Albert Aronson en mayo de 1945», precisa Ryback.

También hay libros pseudohistóricos sobre las runas, como 'Yo leí una runa. Llamada a la joven Alemania', de Ernst Radusch; sobre ariosofía y sobre simbología oculta, como 'El secreto de la esvástica y la cuna de los indogermanos', de Otto Grabowski; así como sobre espiritismo -'¡Los muertos viven!'-, orientalismo, como los firmados por Bô Yin Râ, pseudónimo de un tal Joseph Anton Schneiderfranken; y neopaganismo, entre los que Baráibar destaca como especialmente interesante 'El triunfo de la inmortalidad', de Mathilde Kemnitz-Ludendorff, «una de las dos mujeres que en 1924 se interesaron por entrar en política a través del NSDAP», y que defendía la regeneración del pueblo alemán a través de la recuperación de la religiosidad germánica.

En la colección hay también libros enviados por los propios médiums, videntes y astrólogos que los escribieron. Como Elsbeth Ebertin, astróloga que elaboró y publicó la carta astral de Hitler, «un hombre de acción nacido el 20 de abril de 1889, con el Sol en 29º de Aries». Y, por supuesto, están los libros consagrados a las cosmologías alternativas, los escritos por autores que equivaldrían a los terraplanistas actuales y que básicamente cuestionan de raíz todo el conocimiento científico establecido. Aquí es inevitable citar la 'Cosmogonía glacial' del desquiciado ingeniero Johannes Hanns Hörbiger.

(FUENTE: elcorreo.com)

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