sábado, 16 de noviembre de 2013

Pena de muerte a saudita por bruja


Veamos en la práctica la falta de derechos civiles en las legislaciones de los países del cercano oriente, pese a ser miembros de las Naciones Unidas.

Un egipcio cristiano decidió divorciarse, pero no podía hacerlo porque no obtenía el divorcio en la iglesia ortodoxa copta, así que optó por volverse musulmán y se divorció conforme al derecho en su nueva religión. Pero el fulano añoró su religión cristiana y descubrió que el trámite legal para retornar a su religión de origen era aún más complicado.

Aquí tenemos un ejemplo de la amplitud de la sociedad egipcia, porque en el general de los otros países de habla árabe no es posible renunciar a la religión musulmana.

Es obvio que lo requerido es que el matrimonio, sea monógamo o polígamo, se rija por el derecho civil, y si una persona es cristiana o musulmana, que no tenga religión o que se declare atea, pues eso sea una cuestión privada. ¿Pueden las religiones convivir en paz? Los países iberoamericanos son una viva demostración de que pueden. En Rusia hay graves problemas religiosos con minorías musulmanas y la guerra de Chechenia fue una demostración violenta. En estos conflictos entran varios factores, de los que el nacionalismo asociado a la religión de minorías es lo más importante; pero tras de todo esto está Arabia Saudita y su brazo espiritual que es Al-Qaeda.

En muchos países musulmanes está prohibido que un musulmán abandone su religión o se declare ateo. El matrimonio mixto sólo es permitido si la mujer es cristiana, por ejemplo, y el marido musulmán; al revés está prohibido. En Arabia Saudita está prohibido el culto público de las religiones que no sean la musulmana. En ese país no se puede introducir adornos para un árbol de navidad, por ejemplo. Pretender abandonar la religión musulmana puede acarrear la pena de muerte. Hace pocos años se condenó judicialmente a muerte a una mujer acusada de brujería.

En los países del cercano oriente hay diversidad de religiones, pero como las leyes civiles no protegen suficientemente a las personas, en las crisis afloran los odios sectarios. No dejaré de entretener al lector contándole que en Irak hay siquiera un par de millones de p ersonas que son musulmanas en apariencia, pero que profesan en privado su propia religión. Este doblez religioso es aceptado y tiene un nombre: “taqiya”.

Estos son los yazidíes, quienes, como originalmente los gnósticos en el imperio romano, creen que el Diablo o Satanás es el verdadero dios. En algún artículo de hace años me refería a esta peculiar creencia gnóstica, que parte del principio de que el dios que creó este mundo tiene que ser un malvado, así que hay que adorar a un dios que lo combata para liberar a la humanidad. Siguiendo este principio, propuse que la religión verdadera quede a cargo de instituciones obreras, trostkistas y cívicas, que organicen marchas de protesta contra las iglesias porque Dios ha creado este mundo perro.

Volviendo a lo serio, que son las permanentes crisis, violencias e injusticias en el cercano oriente, dejaré para el próximo artículo tratar de las aberraciones jurídicas en Israel.

(FUENTE: lostiempos.com)

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