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miércoles, 1 de enero de 2014

Espíritus invaden el Hospital O’Horán de Yucatán



Los hospitales y clínicas de Yucatán son sitios donde se da una mayor cantidad de reportes paranormales, por encima incluso de los cementerios. Hace apenas unos días me reportaron la presencia fantasmal de un “indigente” en los pasillos del área de urgencias del Hospital O'Horán.

Los empleados más antiguos aseguran que puede tratarse de un limosnero de Umán que falleció en la puerta del edificio, ya que no alcanzó a ser atendido. Al menos la descripción física del espíritu coincide con esa persona.

Tres enfermeras y dos empleados de mantenimiento que laboran en el antiguo hospital escuela comentaron que ahí han visto principalmente a la procesión de las ánimas, el espectro de una niña, el fantasma de una enfermera y escuchado extraños lamentos en habitaciones vacías.

Los relatos que cuenta el personal administrativo, enfermeras, doctores, pacientes y familiares de estos últimos son innumerables y alcanzarían incluso para publicar un libro.

El Hospital O’Horán se encuentra en la avenida Itzaes, al poniente de la ciudad de Mérida, y es el más grande de todo el sureste del país. A diario recibe cientos de personas provenientes de estados como Campeche y Quintana Roo. Por esa razón, quizás no sea de extrañar que en su interior se registren fenómenos paranormales, dado el alto número de fallecimientos que por simple estadística, ocurren ahí.

“Yo estuve en la central de enfermeras por dos años, ya me habían comentado que habían visto a una niña vestida con una batita que camina por los pasillos y que hasta pidió agua a una de las enfermeras. Yo, en lo personal, nunca la vi, pero dos de mis compañeras, que son muy serias y escépticas -bueno, eran escépticas hasta ese momento-, dicen que la vieron, cada una por separado, y que desapareció ante sus ojos sin dejar el menor rastro… Dicen que no tenía zapatos y su carita denotaba tristeza. Otros compañeros comentan que podría ser una niña que murió en esa área hace como unos diez años”, afirma una de nuestras entrevistadas que prefiere omitir su nombre.

Acuchillada por su padre

Su compañera enfermera le interrumpe en ese momento y dice: “Sí, eso dicen, yo estaba ese día, cuando llevaron a la niña, hasta se me enchina la piel sólo de recordarlo, tenía como siete u ocho años y fue acuchillada por su papá, que estaba borracho, ya no se pudo hacer nada por la niña, murió ese mismo día, pues había perdido mucha sangre. Dicen que el espectro que se ve rondar por ahí es de esa niña, porque se le parece mucho y porque aparece en el mes en que falleció”.

Aunque suene poco común, los empleados de este hospital también han visto a la procesión de las ánimas en el interior del edificio:

“Uno de mis compañeros en el O’Horán por muchos años lo vio; de hecho, me llevaba tan bien con él que nos hicimos compadres, estoy seguro que sería incapaz de engañarme con algo tan delicado. Yo le creo, basta ver la forma en que lo cuenta para creerlo.

"Dice que en una ocasión, estaba en el área de los cuartos para hacer limpieza en los pasillos, vio a tres personas vestidas de blanco, con unas túnicas y unas velas en la mano, pero no le dio miedo, pues ves cada persona ahí en el hospital, que te acostumbras.

"Él los siguió, pero para decirles que no era hora de visitas (serían como las once y media de la noche), pero cuando dieron vuelta al pasillo pudo ver que tenían unas velas en la mano, conforme se acercó empezó a sentir frío y algo le paralizó el cuerpo, por lo que se quedó detenido, ya no pudo avanzar, y la procesión se perdió en el final del pasillo.

Habían desaparecido

"Cuando mi compadre se recuperó -según él pasaron dos minutos cuando mucho-, quiso seguirlos pero ya no estaban por ningún lado, literalmente se los tragó la tierra.

"Con el paso del tiempo, le dijeron que fue la procesión de las ánimas que había ido a llevarse a un paciente que estaba internado con fuerte calentura, curiosamente, porque en su pueblo se había topado precisamente con la procesión de las ánimas”.

Otro de las casos que ocurren, que para algunos podría tener una explicación y para otros no, es que de pronto se escuchan gritos y lamentos de gente convaleciente en lugares donde no hay nadie. Podría tratarse del sonido que se impregna en las paredes, aunque quizás no siempre sea así…

“Yo estuve en el área de limpieza por ocho años. Te puedo decir que se distinguir si se trata de un ruido impregnado o algo fuera de lo normal, pues en una ocasión escuché cómo me llamaban al oído, tan cerca que pude sentir una ligera brisa. Me decían: 'ayúdame', yo hasta brinqué del susto, viré a ver y por supuesto que no había nadie, y eso no tiene nada qué ver con las paredes impregnadas”, concluye otro de nuestros entrevistados.

(FUENTE: sipse.com)

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