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sábado, 30 de julio de 2011

El 31 de octubre coexistiremos siete billones de personas en la Tierra, según la ONU



La celebración del Halloween o Día de las Brujas se realiza todos los 31 de octubre en los Estados Unidos, en una fiesta que a través de la mercadotecnia se ha extendido ya a varios países, incluyendo México, con tal penetración que amenaza con desplazar a nuestro tradicional Día de Muertos.

Este ritual es parte de las costumbres de los celtas, pueblo que ocupara partes de Escocia, Irlanda, Gales, Bretaña en Francia y Asturias y Galicia en España, y a la que daban el nombre de Samhain que significa “Fin del verano”. Conocido también como el año nuevo celta, marcaba la transición de la mitad iluminada de éste que corresponde a la primavera y el verano, para entrar a su mitad oscura del otoño y el invierno, marcando el paso de una época de abundancia después de la cosecha, a un tiempo de escasez, en que la Tierra dormiría bajo la nieve y el sol se haría pequeño y lejano.

Se creía que en el Samhain los muertos regresaban a tomar su parte de lo obtenido, lo cual les daría fuerzas en el más allá y que de no proporcionárselos, destruirían los cultivos y matarían a los niños y al ganado. A fin de evitar la ira de los espíritus que vienen del oeste, por donde el sol se oculta, encendían hogueras sagradas, quemaban parte de los cultivos como ofrenda y sacrificaban animales regando con su sangre la tierra, para que los espíritus bebieran de ella. A fin de protegerse de sus travesuras, tallaban calabazas con caras monstruosas a las que iluminaban con velas para espantarlos y que pasaran de largo por sus casas.

Pero este próximo 31 de Octubre, además de trucos de espíritus chocarreros y brujas danzarinas, habrá un evento importante para toda la humanidad, ya que la ONU, Organización de las Naciones Unidas, anunciará a cuántos habitantes asciende la población mundial, asunto que nunca es exacto y muy difícil de calcular, pues muchos países tienen censos poblacionales bastante precisos mientras en otros, prevalecen grandes márgenes de error. Además la tasa de natalidad y mortalidad se pueden inferir únicamente, pero nunca determinar de manera exacta.

Sin embargo, tomando en cuenta todas las anteriores consideraciones, ese día se formalizará que existen en la Tierra siete billones de seres humanos, fecha paradójica al asociarse en varias culturas con el culto a la muerte, por lo cual resulta interesante inferir si existe alguna relación entre esa exorbitante marca poblacional y un día de fiesta dedicada a los fantasmas y el horror. Una respuesta pudiera ser porque el sólo hecho de pensar en los impactos ambientales derivados de esa población creciente en un planeta finito resulta verdaderamente aterrador.

Y ya que hablamos de horrores, la situación económica que actualmente enfrentan países como Estados Unidos, Grecia, Italia, Portugal, Bélgica o España, al borde de una impensable quiebra, es un claro indicio de lo que puede suceder cuando se combinan la codicia desenfrenada y un marco jurídico deficiente, ya que muy probablemente la crisis financiera en la que se encuentran estos países, no es el resultado de una decisión única y aislada, sino la consecuencia de un cúmulo de ellas, que ciertamente carecieron de la guía de un código de ética, ya que hasta hace poco, las empresas y organizaciones se veían gobernadas por una serie de fuerzas, dentro de las que se encuentran de manera prioritaria la economía y la legislación. Sin embargo, hoy en día, la moral y la ética han probado jugar un papel fundamental para quienes han incorporado la responsabilidad social a su estrategia y operación.

La fecha establecida para anunciar la cifra poblacional de siete billones en el mundo quizá sea una fecha simbólica que resulte el parteaguas para que la humanidad entienda que ya transita de una época de abundancia rumbo a una de escasez y que dejamos la mitad luminosa para avanzar como planeta a la mitad oscura.

Cómo habremos de sobrevivir el invierno de nuestra civilización vorazmente consumidora, dependerá exclusivamente de la forma en que tanto los individuos como las familias, los grupos y las naciones, nos comportemos en el contexto internacional, conducta que deberá incorporar valores y creencias éticas y espirituales que nos permitan revalorizar principalmente las relaciones entre las personas.

¿Por qué menciono a la ética como una herramienta para enfrentar la carestía y las dificultades? Porque el contar con un sistema de valores éticos ha demostrado ser un ingrediente importante para las organizaciones comprometidas en la prestación de servicios y productos de calidad, al convertirse en el fundamento para establecer esquemas de lealtad con los clientes y mantener el entusiasmo y satisfacción de los empleados.

Históricamente, es posible inclusive correlacionar el impacto de las creencias religiosas del propietario o director general de una organización y la forma en que ésta integra su sistema de valores e identidad a las operaciones de la corporación. Es por ello que se asume de manera general que las decisiones y acciones del líder del negocio y/o la dirección de la empresa se ven influenciadas significativamente por sus propios principios religiosos que permean de lo personal al ámbito de su vida profesional, independientemente de qué religión se trate, pues casi todas ellas comparten valores fundamentales como la honestidad, transparencia, responsabilidad, justicia e integridad.

Adicionalmente, el impacto de la religión mayoritaria de cada país o grupo social, también se manifiesta en los debates parlamentarios que rigen el quehacer legislativo, entre los que se encuentran la elaboración y propuesta de leyes, por medio de las cuales la sociedad regula, entre otras, a las empresas. Así, la sociedad concede a las organizaciones una licencia para operar y espera de ellas que cumplan con los principios y limitaciones de un comportamiento moral y ético establecido por la sociedad misma, tanto en forma local como internacionalmente.

Sin embargo en la práctica, el comportamiento empresarial es percibido como apartado de nuestras vidas y al que no se le exige la responsabilidad ética requerida en otros ámbitos como el familiar o el comunitario. Cuando se evidencia que una organización ha actuado sin ética o moral en su toma de decisiones o su forma de hacer negocios, que carece de valores y creencias, se produce una indignación momentánea y con algo de suerte, una intensa discusión en los medios de comunicación masiva, por un tiempo no mayor a quince días. Sin embargo, son pocas las ocasiones en que tras este golpe de imagen, ocurre un cambio significativo en el comportamiento corporativo derivado de esta crítica, a pesar de que cada vez con más frecuencia, los grupos de interés y la sociedad en general, exigen a las empresas un comportamiento ético y al servicio del bien común, con claras muestras de moral, valores y creencias que se trasladen de la sala de juntas al consumidor.

Consejo de la semana:

Trabajemos todos juntos para que el parteaguas del 31 de octubre de este año, en que se anunciará el nuevo censo mundial, sea el inicio de una era de prosperidad y no de oscuridad

Presidente de los Parlamentarios de América

para el Cambio Climático, ONU Hábitat.

(FUENTE: cronica.com.mx)

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