Desde hace casi cincuenta años los testimonios de curación sobrenatural del médico venezolano José Gregorio Hernández siguen sonando por los asombrosos milagros de parte de este "Siervo de Dios", como comúnmente se le conoce.
Eliécer Hernández Reyes, es un pescador de 47 años, natural y residente en el corregimiento de La Peña, municipio de Cicuco, quien casi ya desahuciado de una enfermedad en su columna vertebral, recibió de un amigo, una receta milagrosa .
Este pescador, con su problema vertebral había recorrido la seca y la meca en busca de curación, sometiéndose a manos de la ciencia en ciudades como Barranquilla, Cartagena, Valledupar, la Guajira y Magangué. Nada le sirvió para su mal, el cual lo estaba consumiendo en vida, ya que en ultima solo le servía para dormir de noche, una silla.
El secreto milagroso
Cualquier día, Eliécer Hernández Reyes, se encontró como enviado del cielo con un amigo de nombre Alfonso Tafur, quien le manifestó optimista que sus quebrantos de salud si tenían curación. Eliécer, con la fe un poco perdida casi no le prestó atención, pero ante la insistencia de su amigo, decidió acudir ante un Medium del extinto médico José Gregorio Hernández, a través de los buenos oficios Tafur, como secretario.
Al llegar el paciente al consultorio, el secretario del Medium (Tafur) de nombre Piter Alexander radicado en Sincelejo, lo llamó para informarle que este pescador estaba listo para someterse al examen de rigor.
El Medium, le dio instrucciones telefónicas a su secretario, para que el paciente Eliécer Hernández Reyes, en primer lugar se tomara una agua de linaza y una tiamina con el fin de desinflamarlo, pues en la mañana sería la operación por parte del doctor José Gregorio Hernández. Siguiendo al pié de la letra el dictamen médico, el paciente se acostó boca abajo, colocándole Tafur un algodón en su columna vertebral, el cual lo adormeció lentamente. Extrañamente esa mota de algodón al cabo rato se convirtió en una trenza, al tiempo que un vaso con agua que estaba en el altar del doctor José Gregorio se iba tornando de un color rojizo.
A los cinco minutos, confiesa el pescador Eliécer Hernández que estaba curado, pues sintió un gran alivio a su dolor intenso en la columna. El secretario, de inmediato llamó al Medium a Sincelejo para manifestarle lo sucedido: el milagro del "Siervo de Dios".
La instrucción recibida por el paciente fue que el agua que estaba en el vaso sobre el altar se lo frotara permanentemente en el sitio de la operación.
Como cualquier operación quirúrgica, el algodón estaba sucio de sangre y la jeringa contenía un líquido amarilloso. Así, el pescador pudo rehacer su vida y continuar su faena diaria, gracias a uno de los cientos de milagros del doctor Gregorio Hernández.
(FUENTE: maganguehoy.com)

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