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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cómo acabar con la molestia de los duendes en el hogar


No todo el mundo cree en la existencia de los duendes,… al menos no hasta que uno alquila o se va a vivir en una casa antigua (aunque también puede pasar en construcciones modernas), y empieza a descubrir que las cosas cambian de sitio, se pierden objetos tales como tijeras, cuchillos, joyas, herramientas y un largo etcétera. Asimismo no es raro oír ruidos de “niños” durante las noches u otra parafernalia típica de los duendes.

La primera relación del común de la gente es entrar en pánico, pero la verdad es que “nosotros” somos los intrusos: “ellos” (los duendes), los seres elementales, habitan nuestro mundo mucho antes que nosotros, y la verdad es que si bien se comportan a veces de formas un tanto agresivas y aterradoras, no es difícil llevarse bien con ellos, “hacer una tregua” e incluso lograr que se vuelvan en protectores de nuestros hogares:
Para tenerles tranquilos, la mejor forma es hacerles un regalo: es una excelente forma de iniciar relaciones amistosas con ellos. Tome una bonita planta de sombra y decida en que se va a convertir en un espacio dedicado exclusivamente a los duendes que habitan el hogar. A continuación, decore la tierra de la maceta con los que serán sus presentes para los duendes: coloque en la maceta canicas, cuarzos, diminutos autos de juguete y cascabeles; mientras coloca cada uno de estos regalos, musite “esto es para ustedes” (créame: ellos le estarán escuchando) una vez terminado esta instalación, coloque la maceta en un lugar de la casa de la cual ya no se moverá más y diga en voz alta (sobre todo si ya los duendes le han “pedido prestado” cosas) “estos regalos son para ustedes: disfrútenlos y por favor les pido, devuélvanme mis cosas. Gracias”.

El resultado de este gesto no se hará esperar mucho: lo primero que le hará saber que el regalo es bien recibido es que esa noche, usted escuchará en su casa un fenómeno interesante: oirá claramente “como si niños estuviesen jugando a las canicas”, o como si alguien hiciese sonar los cascabeles; no se alarme: no encontrará a la mañana siguiente un desbarajuste en casa, ya que el sonido procede de otro plano espiritual. El segundo gesto de los duendes será más agradable, ¡empezarán a aparecer los objetos perdidos!. 

Agradézcales por ese segundo gesto. A partir de ese instante, tendrá usted una excelente relación con estos seres elementales: protegerán su casa de ladrones, de gente envidiosa e incluso de incendios y accidentes del hogar.

Un dato interesante: a veces ocurrirá que a pesar de que uno les de ese espacio de respeto y presentes, los duendes pueden volver a las andadas y robarle algún objeto: entonces no se moleste, solo sonría y dígales en voz alta: “¡está bien: si te gusta tanto, te lo regalo!,… pero a cambio tráeme (pida lo que necesite: trabajo, plata, etcétera), verá que los duendes caseros no se tardan mucho en ayudarle a conseguir lo que desee o necesite,… incluso conozco casos de una o dos personas que pidieron los números de la lotería,… Eso si: no olvide agradecer la ayuda.

Una última recomendación al respecto: si en casa hay niños pequeños, explíqueles el regalo que les hace a los duendes y conmínelos a no jugar con ellos: afortunadamente en estos tiempos de renacimiento de la literatura fantástica, los niños entienden mucho mejor acerca de los duendes y otros seres.

-Reynaldo Silva Salas.

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