martes, 30 de junio de 2009

La niña de coletas



Esta historia me la contó un guardia de seguridad del shopping Portones, de Montevideo (Uruguay).

El decía que hubo un caso años atrás en los edificios de enfrente del shopping que le dejo confuso durante mucho tiempo y que, hasta la fecha, no se sabe con certeza lo que una mujer que vivía allí les contó, la misma historia que el guardia nos contó a nosotros y yo ahora se la cuento a ustedes.

Resulta que la mujer que contó la historia vivía sola en los edificios de enfrente del shopping, y un día, como otro cualquiera, le llaman al timbre de la puerta: ella mira por la mirilla y ve a una niña con dos coletas. La mujer, sin abrir la puerta, le pregunta que quería, y la niña le dice que un vaso de agua. La mujer sirve el agua y cuando abre la puerta, la niña no estaba.

Al otro día vuelve a sonar el timbre de la puerta y, para sorpresa de la mujer, era la misma niña del día anterior pidiendo el vaso de agua; la mujer le dijo que si, pero que no se vaya, como el día anterior. Cuando abrió la puerta, la niña había vuelto a desaparecer.

Así pasaron los días y la niña iba todos los días a ver a la mujer, y la mujer, harta de que la niña le pida el vaso de agua y luego desaparecer, baja a hablar con el portero y le comenta lo de la pequeña. el portero le dice que no vio nunca a una niña subir ni bajar.



La mujer totalmente confusa mira un retrato que tenia el portero en su mesa y asustada le dice a este que esa era la niña de la cual ella hablaba. El portero entre confusiones y lamentos le dijo a la mujer que eso era imposible, que esa niña era su hija y que hacia ya algún tiempo que había muerto de forma extraña en ese edificio, y que el cadáver nunca se encontró...

La mujer al poco tiempo abandono ese edificio y un año después abandono también el país.


Nunca supimos porque esa niña solo iba a esa casa ni porque pedía un vaso de agua; la única conclusión que yo saque es que esto es una leyenda urbana: ustedes son los que juzgan a partir de ahora.


(Colaboración de: paco_eltriste, de Montevideo, Uruguay)

lunes, 29 de junio de 2009

Los UFO Crash peruanos


Se conoce como “UFO Crash” a los casos en los que se sostiene que, un OVNI impacta contra la superficie terrestre, ocasionando la destrucción total o parcial del vehículo, así como de sus ocupantes. Definitivamente es el tipo de encuentro con la realidad extraterrestre, más enigmático y controversial de todos, dado que es imposible desligarlo de las teorías conspirativas existentes, referentes a los esfuerzos de los gobiernos del mundo, empeñados en ocultar la verdad.

Como uno de los países con más avistamientos OVNI en el mundo, el nuestro no es ajeno a este tipo de hechos: si bien hace apenas unas décadas, las investigaciones ufológicas -por parte de institutos militares e investigadores civiles peruanos-, recién son expuestas con un nivel de apertura antes desconocido en nuestro país, éstas aún se mantienen en una –por decirlo de alguna forma-, “etapa embrionaria”: los testimonios anteriores a 1980, sobre la presencia de naves extraterrestres en el Perú, no han sido aún analizados concienzudamente, por lo que muchos de ellos aún están considerados en la indefinida categoría de “posibles”, e incluso, de “leyendas urbanas”. En esta categoría, se hallan también los “UFO Crash” peruanos.

Los investigadores ufológicos peruanos y la OIFAA (Oficina de Investigación de Fenómenos Aéreos Anómalos, perteneciente a la FAP), aún mantienen un cierto grado de “secretismo” acerca de la información que poseen acerca de posibles casos de OVNIs estrellados en el Perú, ahondando el misterio y de paso, dando pie a que se refuerce la creencia de que las superpotencias (especialmente Estados Unidos), han mantenido a través de los años, todo un aparato logístico, dedicado a recuperar y ocultar sistemáticamente, OVNIs siniestrados y tripulantes, con motivos oscuros y desconocidos.

¿Se han estrellado OVNIS en territorio peruano?
Responder esta pregunta es harto difícil; la única respuesta posible es un simple “quizás”; las relaciones entre la Fuerza Aérea Peruana y el gobierno norteamericano (con respecto al fenómeno OVNI), aún es desconocido, por lo que no “existen”, informes fidelignos, acerca de UFO Crashes en nuestro país, por lo que con lo único que se cuenta es con testimonios escasos y ninguna prueba, amén de información recopilada por investigadores independientes,… a pesar de tan escaso material disponible, echemos una mirada a los UFO Crash peruanos.

Según los investigadores peruanos del fenómeno OVNI, existirían indicios de que ha habido al menos, entre tres y cuatro OVNIs estrellados en nuestro país, a lo largo de la historia:

1-UFO Crash de Talara: supuestamente acontecido en 1966. Cerca de una base de la FAP en la provincia de Talara (Región Piura); se recogió un ovni estrellado con 3 tripulantes muertos en su interior.

2-UFO Crash de San Mateo: supuestamente acontecido en 1974. En este caso, un ovni se estrella en la localidad de San Mateo, cerca a Chosica (Región Lima); se recuperan 2 cadáveres extraterrestres. Una televisora nacional cubrió la noticia a través de reporteros enviados al lugar de los hechos, pero nunca difundieron el material audiovisual. El OVNI caído fue recuperado -junto a sus tripulantes-, por agentes de Estado Unidos y del Perú.

3-UFO Crash del Cerro Pilán: Investigado por el Dr. Anthony Choy. Podría ser considerado el caso de OVNI estrellado más antiguo del que se tenga noticia en el país: más que todo se basa en referencias orales. Choy descubrió que, había un historiador de la zona, Carlos Espinoza León, que señalaba que en 1905 los pobladores vieron un objeto que venía desde Talara, cruzaba el valle de Morropón y se estrellaba en el cerro Pilán. Al investigar el área, encontró una huella circular de 300 metros de diámetro en la cual no crece pasto y donde todas las piedras están molidas. El investigador hace referencia también a los testimonios de la gente mayor del lugar, que dicen que no fue ni un cometa ni un meteorito.

4-UFO Crash del Urubamba: un cuarto ovni estrellado, ocurre a mediados de 1 985, en el valle de Urubamba (Región Cusco); un artefacto en forma de disco es recuperado por el gobierno peruano, con ayuda de otras potencias (sic).

Este incidente, se dice, fue encubierto por el gobierno peruano, cediendo la investigación completa a autoridades de las superpotencias de la época.

Otros casos posibles
Existen otros dos casos considerados como probables por algunos investigadores OVNI peruanos: el primero, supuestamente acontecido el 18 de Junio de 1988 (se destaca que es el único de todos con fecha exacta); los pobladores del distrito de Jesús, (Región Cajamarca), se estremecieron al ver su población iluminada por un OVNI en llamas que tras cruzar el cielo, desapareció entre unos cerros produciendo una tremenda explosión. Según la versión del Abelardo Alcalde, representante del distrito en aquella época, el objeto, de forma oval, cruzó el cielo a baja altura, estremeciendo las tejas de las casas del lugar y desapareciendo en unos montes originando una ruidosa explosión. Era de forma ovoide color blanco naranja y a su paso causo un extraño sonido nunca escuchado en la región. Tras el impacto, Alcalde pidió que se nombrara una comisión científica que viaje al lugar para investigar el hecho. Se asegura también que una denominada “Comisión Investigadora de Orígenes del Hombre”, procedente de Barcelona (España), vino al Perú meses después para organizar una expedición con el fin de dar con la nave estrellada. A partir de ese momento, no se sabe nada.

El último caso es más reciente y a la vez intrigante: en 1997, aviones de la Fuerza Aérea peruana habrían derribado a un objeto volador desconocido de veinte metros de largo por diez de ancho, que se estrelló en un peñasco en la selva de Chachapoyas, (Región Amazonas). Según declaraciones de un desconocido militar norteamericano, los restos del artefacto fueron recogidos por un contingente de militares estadounidenses en forma secreta bajo el permiso del estado peruano. En el lugar quedo regado por una extraña “materia gelatinosa”.




El UFO Crash de Youtube
Un listado de los posibles OVNIS estrellados en el Perú no estaría completa sin este pintoresco caso: en octubre de 2007, un desconocido usuario de YouTube, conocido como, "stevenng2020" cargó 4 vídeos cortos, mostrando un caso intrigante: las imágenes de un supuesto extraterrestre muerto en un UFO Crash acontecido en enero de 1974, sin más datos acerca del lugar del hecho, salvo la referencia de “acontecido en las montañas del Perú”.

“…Las autoridades militares negaron que esto había pasado, pero algunas personas que estuvieron allí antes de ellos y tomaron algo,… muy valioso un humanoide. Lo que usted está viendo, es el cuerpo del extraterrestre muerto, el cual guardan desde hace más de 33 años,…”-, reza el comentario del video. ¿Es real el video?, lo dudo, pero sorprenden las molestias que se tomaron los creadores del mismo para realizarlo.

¿Hallaremos pruebas de UFO Crashes en el Perú?
Si aceptamos que las fuerzas armadas peruanas han podido estar coludidas con las superpotencias en la segunda mitad del siglo pasado, para ocultar restos de OVNIS estrellados, esperar revelaciones tales es, pues, una espera en vano. Si por otra parte, anhelamos que los investigadores independientes den con las huellas de tales extraños accidentes, debemos exigirles que descarten su actual postura “secretista”: los investigadores peruanos se muestran particularmente reacios a mostrar siquiera una ínfima parte de los testimonios e información recabada por ellos, acerca de los UFO Crashes peruanos.

Asimismo, hasta el día de hoy no se ha realizado una búsqueda rigurosa de datos adicionales en la prensa local, y en la época de los supuestos accidentes: para cualquier persona que haya vivido en las provincias del Perú, los sucesos tienden a no “desaparecer” de un día para el otro; asimismo, el peruano tiende a ser particularmente un testigo muy descriptivo con respecto a los fenómenos anómalos, y se destaca por un casi inexistente sentimiento de vergüenza al ser testigo de un hecho que supera su comprensión: como ejemplo tenemos los centenares de testimonios de los campesinos del Callejón de Huaylas, quienes han testimoniado por décadas las apariciones OVNI en las comisarías y puestos policiales de sus localidades.

¿Existirán más casos UFO Crash en el Perú?, solo el tiempo lo dirá.

domingo, 28 de junio de 2009

Ciudad sagrada de Caral es declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad



Este nombramiento se produjo durante la sesión número 33 del Comité de Patrimonio Mundial realizada esta semana en la ciudad española de Sevilla.

En esta se decidió incluir en la lista de patrimonio mundial de Unesco a este complejo arqueológico ubicado en el distrito de Supe, al norte de Lima.

En declaraciones a la Agencia Andina, la doctora Shady recordó emocionada que este reconocimiento se ha dado en la primera ocasión que el sitio prehispánico ha sido postulado.

Según informó, el nombramiento de Caral como Patrimonio de la Humanidad se dio luego que el el Comité del Patrimonio Mundial aplicara estrictos criterios de evaluación y reconociera el valor universal y excepcional de la Ciudad Sagrada de Caral.

Añadió que es una confirmación que Caral es muestra de la civilización más antigua de América que floreció entre los años 3000 y 1800 a.C.

La decisión del Comité de Patrimonio Mundial se ha basado en el informe técnico del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).

Además, la decisión del Comité ha señalado que en la Ciudad Sagrada de Caral se cumplen los principios de integridad y autenticidad en la conservación de monumentos y que el sistema de gestión implementado es adecuado.

Asimismo, recomienda al Estado peruano, como Estado parte, que continúe o incremente su apoyo económico a las actividades de investigación y conservación.

Finalmente, resaltó la importancia del patrimonio cultural del Perú, pues, además, de poseer sitios tan destacados como Machu Picchu, tienen, asimismo, a la impresionante civilización Caral.

Con la inclusión de la Ciudad Sagrada de Caral (5000-4000 antes del presente) en la Lista de Patrimonio Mundial ya suman 11 los sitios peruanos inscritos en ella.

La doctora Shady advirtió que, luego de esta declaración, no se debe convertir los alrededores de Caral en otro Aguas Calientes que pone en peligro categoría de patrimonio de la humanidad de Machu Picchu.

“El paisaje cultural y natural debe conservarse”, agregó la especialista añadiendo que sino se pondría en peligro el prestigio del país.

Solicitó a los gobiernos regional, provincial y local someter el valle a un plan de acondicionamiento territorial para un óptimo uso del lugar.

Por otro lado agregó que el área que se ha declarado patrimonio de la humanidad es de 66 hectáreas que comprende la ciudad sagrada y el paisaje circundante, lo que es más extenso que varias ciudades de Mesopotamia de similar antigüedad.

Señaló que se podrá agregar más adelante otros sitios arqueológicos cercanos de la misma civilización como Áspero, Vichama o Chupacigarros conforme se pongan en valor.

(FUENTE: 24horaslibre.com)

El pacto



Un relato de: Reynaldo Silva Salas.

Corina llegó corriendo feliz a su casa esa tarde, con el corazón henchido de una gran felicidad adolescente. Estaba enamorada. Tras semanas de sentirse una suerte de “bicho raro” en su nuevo colegio, finalmente alguien le había hablado, ¡y precisamente había sido ese chico tan guapo que no dejó de mirar desde el primer día!. Caminando como entre nubes, atravesó el jardín de su nueva casa, sin hacerle caso a su hermanito y sus nuevos amigos, que ahí jugaban. Tampoco saludó a su madre que preparaba el almuerzo. Menos aún respondió el saludo de su padre, sentado en la sala leyendo el diario.

Sólo en su mente estaba terminar de ducharse cuanto antes para contarles a sus hermanas las buenas nuevas. “¡…Se van a morir de la envidia!!!”- pensaba. Tarareando una canción de moda, la joven de 16 años bailoteaba bajo la regadera mientras el agua tibia rodaba por todo su cuerpo. Corina cerró los ojos cuando el picor del shampú la obligó a hacerlo. De pronto, un potente chorro de agua caliente la sobresalto, haciéndola soltar una fuerte imprecación. Su mamá le increpó inmediatamente: “¡cuidado con ese lenguaje jovencita!”. La muchacha quiso responder, pensando en que alguien había abierto el grifo del caño, pero no pudo; con los ojos entrecerrados volteó a mirar hacia atrás suyo: sintió que no estaba sola.

Una ráfaga de viento procedente de ninguna parte levantó la cortina de baño de golpe, erizándole la piel; instintivamente trató de cubrirse el cuerpo con las manos, pero no pudo evitar lo que ocurrió a continuación. Un tremendo bofetón en su mejilla, salido de la nada, la aventó con violencia contra las mayólicas de la pared. Casi de inmediato, la asustada comenzó ver y sentir con horror algo inimaginable: ¡NO HABÍA NADIE CON ELLA EN LA DUCHA, PERO SENTÍA CÓMO LA MANOSEABAN SALVEMENTE!!!, ¡SUS OJOS NO MENTÍAN: NO HABÍA NADIE AHÍ!!!!

Desesperadamente, Corina luchaba contra el ser invisible manoteando, tratando de levantar las rodillas, desesperada tratando de impedir en vano sentir que esas horrendas manos salidas de la nada, le tocaban donde jamás le había permitido a nadie. Apenas fueron unos segundos, pero fue más de lo que ella podía soportar: resbalándose salió del baño, corriendo, desnuda, gritando. Todos en la casa se sobresaltaron, al verla correr sin parar de gritar rumbo a la calle. Su padre saltó de su sofá y apenas la alcanzó cuando llegó a la vereda. Apenas pudo contener a su hija, presa de una crisis nerviosa. Su hermano menor y sus amigos que jugaban en la calle quedaron paralizados. Todo el vecindario se alarmó. Fue necesario que padre y madre cargasen en vilo a la asustada jovencita para regresarla a la casa.

Aquel día todo comenzó: las otras tres hijas llegaron del colegio media hora después; encontraron a Corina dormida a punta de fuertes calmantes. Sus padres no les dijeron nada de lo que ella había dicho que pasó. Debieron hacerlo. Sin aviso, Sandrita de 15 años e Ivonne, de 17, también fueron atacadas: sin importar si estaban solas o acompañadas, recibieron sendas nalgadas procedentes de la nada. Sandrita sufrió también un zarpazo del agresor cuando se cambiaba de ropa, rompiéndole la falda que se estaba quitando y dejándole tres profundos arañones en la pierna. Ivonne por su parte, también sintió unas fuertes y toscas manos que le toquetearon bajo las sábanas, para luego hacer saltar por los aires las cobijas en medio de fuertes risotadas.

Aquella noche fue terrible. La pequeña Carol, de apenas 9 años, se apretujó temblorosa contra el pecho de su madre. El Señor García, su papá, marino de profesión, recorría todos los ambientes de la casa con su arma de reglamento en mano gritando y vociferando al aire, impotente para detener al agresor. Se habían mudado apenas hacía un mes a esa nueva casa, y tras pasar por los problemas propios de trasladarse de pronto a otra ciudad, ahora tenían que enfrentarse a lo desconocido.

La vida se volvió un infierno para toda la familia: las chicas estaban al borde de un colapso nervioso. La madre, viendo el descontrol de su marido, si algo le pasó a ella también, prefirió callarlo. El señor García agotó todo tipo de solución. Estaba al borde de la locura. Asustados por los gritos de las chicas, los vecinos pensaron que vivían al lado de un peligroso abusador. La vida de la familia se volvió un infierno. Fue una semana completa de horror pánico y contínuas agresiones. Eso fue lo que me contó la señora García cuando fue a buscarme.

Yo ya era algo conocido en mi ciudad, más nunca le pregunté si llegó a mí recomendada por alguien o por que me había visto en mi programa de televisión. Sólo me fijé es sus ojos llenos de desesperación, pidiendo una solución a su problema. Pensé en las pobres muchachas siendo atacadas de esa manera por aquel ser que no era de este mundo. Le prometí ir a su casa esa noche y acabar con todo eso costara lo que costara.

Ya era de noche cuando llegué a la pequeña casa. Un viento frío y ululante recorría las calles del barrio de clase media donde vivían. Desde lejos, nadie podría imaginar los terribles sucesos que pasaban en aquella pequeña casita de un piso. Apenas me abrieron la puerta, alcé la vista instintivamente al cielorraso. Quería percibir si “alguien” estaba ahí. Esperaba sentir un erizamiento en mi nuca, señal –al menos para mí-, de que ahí hubiese una presencia. De improviso, una ráfaga de dolor recorrió mi cuello. En vez de sentir lo que esperaba, un doloroso arañón salido de la nada recorrió mi nuca, dejando una rojiza marca en toda su extensión.

Había pensado que, al haber tantas adolescentes en esa casa, podría tratarse de un caso de poltergeist, pero no: aquella “entidad” era muy agresiva. Había que actuar rápido. En la sala de la casa estaban reunida la familia García en pleno, salvo dos: Carol, la pequeña de la casa, había sido prudentemente enviada a dormir en casa de unos parientes. La abuela, que había llegado del norte, rezaba insistentemente a todo venerable existente en la cristiandad, en su cuarto. Me senté en la mesa con el señor García, y saqué un tablero oui-ja; pocos saben que este método de comunicación es el mejor para contactar con entidades agresivas,…pero somos muy pocos los que lo podemos hacer.

Mientras la madre era rodeada por sus hijas en un sofá, comencé a explicarles a todos lo que pretendía hacer: comunicarme con el agresor, ver qué lo motivaba y descubrir cómo hacer que se retire de esa casa. Antes de empezar la sesión, la abuela salió de su cuarto. Nos hizo saber que quería participar: “quiero hablar con mi Ernestito” -, dijo pausadamente. El señor García se rehusó de plano. Me explicaron que la abuelita había perdido a un hijo de 23 años en un accidente aéreo en los años cincuentas. Los ojos de la mujer me suplicaban que aceptase. Lo hice por varios motivos: uno, que entendía su necesidad para hacerlo; un familiar lejano mío falleció en el mismo accidente y entendía el dolor de no tener una tumba dónde llorar. Otro, y el más importante, era que, desde que entré en la casa “sentí” que ahí adentro había más de una entidad.

La sesión de oui-ja para contactar con el pariente fallecido fue a la vez emotiva y muy reveladora: casi de inmediato, Ernesto respondió. La abuela de la casa comenzó a mirar fijamente la copa invertida; nos dijo a todos que “veía” a su hijo como una aparición, dentro de la copa. La anciana, con los ojos rebalsando de lágrimas comenzó a conversar con él. Todos lloraban al ver que las preguntas de la mujer eran respondidas con suaves movimientos que deletreaban las respuestas. Yo también debo admitir que ví un “vaho” vaporoso, pulsante, dentro de la copa. Se sentía algo caliente. Ernesto nos dijo que él estaba tratando de proteger a la familia del agresor invisible, pero que era más fuerte que él. “Dice que tú deberás pactar con el alma en pena” –me dijo al final la ancianita-, “mi Ernestito te ayudará en lo que pueda”. Al finalizar el contacto, la mujer me agradeció con un beso en la frente y volvió a su cuarto, a sus santos y a sus rezos. Me sentí aliviado de que tenía un aliado.

Mientras veíamos a la abuela retirarse, la copa se movió de nuevo: otra presencia hacía contacto. Era débil y movía temblorosamente la copa por encima del tablero. Era un niño. La esposa del señor García se incorporó del sofá y se reunió con nosotros en la mesa. No nos había dicho nada, pero tres noches antes, cuando estaba sola en la cocina, de noche, había aparecido un niño frente a ella, pero no había sentido miedo. Se llamaba Miguel. Deletreando como lo haría un infante de 6 años, Miguelito –como se hacía llamar a sí mismo-, nos contó su historia: había vivido en esa casa y había muerto hace 10 años en la calle frente a ella, tras ser atropellado por salir corriendo tras su pelota. Aquella presencia también nos conmovió: “….S.O.L.O…Q.U.I.E.R.O…J.U.G.A.R…”, era lo que decía insistentemente.

La señora García nos contó que sentía apagadas risas de niño cada vez que un escalofrío le anunciaba que el agresor fantasmal le rondaba, como a sus hijas. Supuse que aquel niño protegía a la señora, por que la consideraba su madre. Un alma pura como Miguelito seguramente podía mantener a raya a un espíritu bajo. No podía pedirle a Miguelito que me ayude a enfrentarlo, y él mismo me lo confirmó. Al preguntarle si había visto al agresor, respondió: “…S.I….P.E.R.O…L.E…T.E.N.G.O…M.I.E.D.O…”

“…M.E…P.U.E.D.O…Q.U.E.D.A.R…”, dijo a continuación. Era un alma buena y sola y la madre aceptó inmediatamente. Tras conminarle que se porte bien y que no asuste, decidí despedirme de él. De pronto, todos miramos hacia el extremo de la sala. Ante los ojos de todos los presentes, Miguelito apareció: todos contuvimos el aire ante la aparición, era un niño precioso, vestía un oberol y mostraba un inmenso pegote de sangre coagulada a un lado de su cabecita. La señora García, conmovida y movida por su instinto de madre, se acercó a él, impelida por el deseo de abrazarlo. El pequeño espíritu desapareció ante nosotros, quedando la huella de sus ojos llenos de pena, en el aire un buen rato.

Cuando todos nos encontrábamos aún sorpendidos, la copa tiró violentamente de las manos del señor García y la mía, hasta casi salir disparada de la mesa. Había otra presencia. Casi de inmediato toda la sala se llenó de una horrenda sensación de calor, asfixiante, junto a un horrendo olor que al principio no pude identificar. Todos mirábamos alrededor asustados. La madre corrió al sofá donde estaban sus hijas, que comenzaron a gemir de miedo. Sebastián, el único hijo varón, se paró y se puso tras su padre. El señor García amartilló su arma en el bolsillo. Pedí a todos calma. Como si brotase de las paredes, una gruesa y profunda risa, como si saliese de una garganta inhumana, nos rodeó. Los rezos de la abuela se escuchaban más altos en ese momento.
Claramente pudimos sentir unos pasos pesados que se aproximaban hacia nosotros. Tratando de no mostrar miedo, sentí una muy caliente y jadeante respiración tras de mí, que hizo que me ardiese de nuevo el arañón en la nuca. De pronto, una súbita y desconocida “fuerza” cayó sobre ambos; “algo” nos presionaba la cabeza, pegándonos contra nuestras sillas. Aquella “cosa” no quería que nos levantásemos, quería conversar. Le sugerí al señor García que no luchase contra esa horrenda presión: tomaríamos contacto inteligente con ese ser. El papá de las chicas y yo estábamos sentados frente a frente, a ambos extremos de la mesa. Aquel “sujeto” debería ser inmenso, dado que sentíamos cómo nos mantenía en nuestros sitios, como si aprisionasen dos inmensas manazas nuestras cabezas.

No hubo necesidad de preguntarle quién era; él lo deletreó a una velocidad aterradora en el tablero: “…S.O.Y…M.O.N.T.O.N.D.I.U.M.O…”. Cuando Sebastián dijo el nombre, toda la familia quedó desconcertada: les parecía un mal chiste. Yo comprendí al momento qué significaba ese nombre. Los García provenían del norte, y jamás habían escuchado un apodo chacarero: los chacareros eran los rudos y decididos campesinos que dieron fama a Arequipa de irreductible; hablaban un dialecto, en parte castellano antiguo, parte quechua y parte aymara. “Montondiumo” era una corrupción de “montón de humo”, que era como se les decía los fumadores empedernidos. Ahí recordé dónde había olido esa peste que impregnaba el ambiente, hasta casi hacer toser. Era el olor de los “mapachos”, unos cigarros de la selva peruana, tiempo atrás muy populares entre hombres rudos, y hoy sólo utilizados por los chamanes selváticos.

El haber sido yo criado en el campo, me permitía entender la forma de expresarse del “ente”, así como parte de su manera de pensar. La copa se deslizaba a una velocidad de vértigo por la mesa, mientras no paraba de sentirse esa horrenda respiración envolviéndonos a todos: “…E.S.T.A…E.S…M.I…T.I.E.R.R.A…N.O…M.E… I.R.É…J.A.J.A.J.A.J.A…”-, respondía cada vez que le preguntaba su proceder. Los terrenos donde había sido construida la casa le habían pertenecido tiempo atrás. Iba a ser difícil sacarlo de ahí: un chacarero primero moriría antes de abandonar su tierra,….en este caso, ni eso había servido.

La sesión se prolongó por varias horas: con infinita paciencia, logramos desentrañar la historia de “Montondiumo”; se me heló la sangre conforme deletreaba las escasas respuestas que daba: era un espíritu muy bajo, un condenado, un “rematado” para el mundo de los espíritus. Un ser brutal y sin compasión en vida, y que era ahora prisionero de sus bajezas. Había habitado ahí hacía casi 80 años. Todos le temían y él no temía a nada ni a nadie. Había extendido sus propiedades en base al robo y al asesinato: si un campesino humilde le temía, simplemente asaltaba su casa una noche, les robaba todo, violaba a las mujeres y después los asesinaba a todos. Nadie se atrevía ha reclamar después las tierras que “Montondiumo” pasaba a su propiedad.

Su final fue tan violento como su vida: una noche, una cuadrilla de ladrones lo mató para robarle. Él estaba borracho en su cama y no pudo defenderse con su formidable fuerza. Al preguntarle qué quería, su respuesta llenó de terror a toda la familia: “…L.A.S…N.I.Ñ.A.S…S.E.R.Á.N…M.Í.A.S…J.A.J.A.J.A.J.A…”. El señor García apretaba los dientes de rabia e impotencia. Era un ente espiritual tan bajo que sólo buscaba calmar sus bajas pasiones. El lenguaje en el cual explicaba lo que pretendía hacer era asquerosamente soez y vulgar, tanto que esa parte de la conversación yo no la podría compartir con ustedes. Las muchachas temblaban al sentir cómo al mismo tiempo, “Montondiumo” soltaba sobre las mejillas de todas, ese horrendo vaho de respiración inhumana suyo, acompañada con el olor del más fuerte y picante de los tabacos.

Pensando en cómo deshacerme de aquel terror vomitado de los más bajos planos de realidad, recordé algo que mi abuelo me enseñó: “ciertos espíritus bajos acceden a abandonar un lugar si pactas con ellos para ayudarlos a liberarse”. Fue en vano. Aquella entidad no quiso aceptar ni velas, ni misas, ni oraciones por su alma: no creía en Dios y se sabía condenado para siempre. La noche se terminaba y aquella criatura no nos dejaba levantar de la mesa; era necesario acabar con todo eso. Por precaución, yo había llevado conmigo un artilugio heredado de mi abuelo, el cual estaba a mis pies, dentro de una mochila: mi abuelo lo había usado infinidad de veces para “controlar” espíritus rebeldes. Era una base de madera de la cual emergía una varilla de acero, en forma de una “J” invertida.

Se coloca un anillo de oro, muy antiguo en la varilla, descansando éste en la base de madera; al extremo de la “J” invertida se coloca un frasco de cristal, de modo que la boca del frasco queda al final de la varilla. Sólo funciona con frascos de cristal con tapa muy antiguos: el vidrio ahumado del siglo XIX es excelente para “aprisionar” espíritus o parte de ellos. Lo saqué con la mano que tenía libre y lo puse en la mesa. El nombre del invisible espectro me había dado una idea. Valía la pena intentarlo. “Montondiumo; ¿qué quieres para dejar en paz a esta familia?”. Dije en voz alta. El “ente” picó el anzuelo:“…L.I.C.O.R…C.I.G.A.R.R.O.S…M.U.J.E.R.E.S…J.A.J.A.J.A…”. Respondió de inmediato. Era lo que suponía: los placeres lo tenían dominado.

Tardé dos horas en acordar el extraño “pacto”: el “ente” pedía que le diesen una ofrenda de sus preciados “mapachos” una vez al mes, y una copa de licor también,…..pero no cedía en sus pretensiones: deseaba a las muchachas. No lo iba yo a permitir. Pensando en que su inmensa testarudez debería estar aunada a un inmenso ego. “No puedes poseerlas como eres ahora”-le dije, imprecándolo- “acepta lo que te ofrezco, ¿o quieres que las muchachas sepan que ya no eres un HOMBRE?”. Aún me estremezco recordando lo que pasó después de que dije eso: ¡la mesa comenzó a vibrar de una manera espantosa!, ¡todos se aterraron cuando los vasos y copas de la vitrina cercana comenzaron a estallar!; ¡el Señor García y yo tratábamos con todas nuestras fuerzas de despegarnos de la mesa que soltaba sin tregua golpes con las patas contra el suelo!....

Los ojos de pánico de los presentes luego observaron con horror la furia de la entidad: ¡como grandes surcos aparecieron sendos arañones atravesando la mesa de madera y el tablero oui-ja!. Tratando de parar eso, exclamé: “¡NO TIENES OTRA OPCIÓN: ACEPTA EL PACTO QUE TE OFREZCO. HAZ INGRESAR EL ANILLO EN EL FRASCO COMO MUESTRA DE QUE DAS TU PALABRA!”. Se podían sentir los jadeos cargados de odio del espíritu, recorriendo toda la sala. De pronto dejó de azotar la mesa para jalarla hacia un lado, arrastrando las patas. Todas las mujeres de la casa lloraban y rezaban, mientras yo repetía una y otra vez mi mandato, mientras veía cómo el anillo de oro vibraba cada vez más, alzándose a ratos por la varilla de acero. Fueron interminables los minutos que luchamos contra ese ser.

Finalmente, sintiéndose vencido, “Montondiumo” cedió: el anillo se elevó de golpe, siguiendo la ruta que le daba la varilla, para caer sonoramente dentro del frasco. Me apresuré a taparla. De pronto, toda la casa cayó en un profundo e inquietante silencio. Todos mirábamos hacia el techo, observando. No había certeza si la entidad estaba prisionera o no. Pasado un rato, vimos cómo la copa, que había quedado volcada sobre la mesa, se elevó lentamente, sin que nadie la tocase, y tras tomar de nuevo su posición invertida, se deslizó lentamente sobre los restos del tablero, hasta detenerse en la palabra “SI”.

No había logrado encerrar al espíritu, pero había logrado pactar con él. Los siguientes minutos los usé en definir totalmente los acuerdos del pacto con una ahora algo más tratable entidad: los García se comprometían a dejar un paquete de “mapachos” en un cenicero, en la mesa de la sala, el primer día de cada mes, así como una copa de anisado, y el Señor García debería tomar otra copa del licor, a la salud del ente. “Montondiumo” prometía no molestar jamás a las muchachas y proteger la casa. Pude despedir a esa alma condenada casi al amanecer. Al irse, desapareció el olor acre y la sensación de calor, dejando paso a la gélida atmósfera del amanecer serrano. La familia quiso insistir en que me quede con ellos a desayunar, muy agradecidos. Me negué; estaba exhausto, y deseaba irme a casa.

La calma volvió a la casa; el pacto fue rigurosamente cumplido por ambas partes. Los cigarros y el licor desaparecían misteriosamente, sólo dejando un trazo de olor a tabaco negro y anís en la atmósfera. Las chicas no sufrieron más ataques. De tiempo en tiempo, recibía yo personas que me buscaban en busca de ayuda, recomendados por “una familia sinceramente agradecida”. Poco supe después de los García. Me encontré con Corina años después en la calle; se iba a casar. Tiempo después, supe que el pacto duró ocho años: un día, Corina y su esposo, que vivían en la capital, visitaron a su familia. Era primero del mes.

La familia en pleno se reunió en la sala y celebraron la visita. Al hacerse de noche, todo comenzó de nuevo: contento por la visita, el señor García había olvidado poner la ofrenda, estando en su lugar las cervezas que la familia compartía. Sin aviso, a espaldas de Corina, hizo su aparición “Montondiumo”: era un hombrón de casi dos metros, robusto, su piel era renegrida, del color de los muertos. Su cara estaba cruzada por sendas cicatrices y en sus ojos pudieron ver todos, el tremendo odio que se desbordaba de su negra alma. La aparición de pesadilla duró apenas un minuto, para luego desvanecerse frente a todos. Ahí comprendieron el terrible error cometido.

Apenas de haber desaparecido, los gritos de terror retumbaron en toda la casa: era Corina que, ante los ojos espantados de su familia y su esposo, y sin poder levantarse de su silla, pegada a ella por una fuerza invisible, sufría una horrenda agresión que creía acabada para siempre. Todos presenciaron impotentes cómo unas zarpas invisibles y descontroladas destrozaban su ropa totalmente. La familia no aguantó más. Abandonaron la casa esa misma noche. Nunca más he sabido de ellos.

Por mi parte, aún conservo el “pacto” con “Montondiumo”. No me atrevo a abrir el frasco. En una gaveta donde conservo medio centenar de “pactos” iguales a ese, el suyo se destaca: cada primer día de cada mes, vibra, saltando el anillo dentro del frasco, tratando de liberarse de su encierro.

sábado, 27 de junio de 2009

La casa de Osambela


La casa de Osambela o casa de Oquendo es una edificación de la época virreinal y se levanta sobre el antiguo noviciado de los padres dominicos, sito en el jirón Conde de Superunda, en el centro histórico de la ciudad de Lima, Perú. Es una de las casonas más grandes del centro de Lima y es notable por su amplia fachada y balcones de excelente calidad. su construcción data de finales del siglo XVIII y principios del XIX y fue terminada entre1803 y 1805.

El terreno donde se levanta la Casa de Osambela era propiedad del Convento de Santo Domingo y, para cumplir unos pagos y acabar con unas obras de la iglesia que habían quedado inconclusas, fue vendido al Armador de buques, Banquero y comerciante español Martín de Osambela, Marqués de Osambela y Teniente Coronel de Milicias. El solar comprado por Osambela correspondía a la parte arruinada y casi destruida del noviciado, fue adquirido en 1815, quien al parecer debió haberse enfermado de gravedad, pues, hizo un primer testamento declarando que no tenía herederos. Luego, en un segundo testamento, hecho en 1822, da a conocer que contrajo matrimonio con Mariana de Ureta y Bermúdez, siendo los hijos de dicho matrimonio: María Mercedes, Mariana, José Valentín, Dolores y Cayetano. Osambela se casó de edad muy madura y llevaba muchos años de edad a su esposa, de quien se dice que era una dama de belleza excepcional.

Cuando llegó el libertador, General don José de San Martín, Osambela puso su casa a su disposición para el gran baile que el libertador ofreció a la sociedad limeña, habiéndose alojado en ella el libertador después de proclamar la independencia política del Perú.

Paradójicamente, Osambela murió años después en la fortaleza del Real Felipe del Callao, donde se refugió con otros, en tiempos de Rodil.

La casona es hoy conocida como el local del centro cultural "Inca Garcilaso de La Vega", sede de eventos culturales, como la Bienal, y otros relacionados con la vida de la ciudad de Lima y sede de la Academia Peruana de la Lengua (RAE – Perú) y Lenguas Nativas y de la Oficina Regional en el Perú de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

La leyenda fantasmal referente a este edificio, cuenta que durante las noches, se puede ver y escuchar a una extraña y desconocida mujer de blanco, la cual se pasea lamentándose por los pasillos de la casona, golpeando insistentemente las puertas y ventanas de los antiguos dormitorios, tratando infructuosamente de ingresar,… Vigilantes y personal del otrora palacio de Osambela, aseguran que el ruido insistente, de puertas y ventanas tratando de ser abiertas a la fuerza, es espeluznante.

viernes, 26 de junio de 2009

Pusharo



Los petroglifos de Pusharo constituyen un testimonio cultural sobresaliente de los pueblos amazónicos que habitaban la selva de las actuales regiones de Cusco y Madre de Dios en un pasado remoto. La gran concentración de signos grabados en un panel de piedra natural, de dimensiones monumentales, convierte a estos petroglifos en una de las manifestaciones de arte rupestre más importantes de la amazonía peruana y en un innegable Lugar de Poder espiritual del universo amazónico.

A pesar de que el sitio es conocido desde hace más de ochenta años, recién fue reconocido en el 2003 como patrimonio arqueológico por el Instituto Nacional de Cultura del Perú.

Para muchos exploradores, buscadores de tesoros y seguidores de la corriente esotérica y mística, la zona de Pusharo y los grabados rupestres estarían relacionados con el legendario Paititi , por lo que desde hace varias décadas recibe la visita -sea ilegal o autorizada mediante un permiso especial de la Jefatura del Parque Nacional del Manu-, de grupos extranjeros o nacionales, entre los que figuran aventureros y buscadores de tesoros, productores de cine, escritores, expedicionarios y también miembros de la hermandad mística-religiosa “Rahma”, la que afirma haber entrado en contacto con extraterrestres frente a la pared de los petroglifos, probablemente bajo el efecto de plantas alucinógenos como la ayahuasca.

Los miembros de la comunidad nativa de Palotoa Teparo consideran a Pusharo como territorio de sus ancestros e interactuaban con los petroglifos todavía hasta hace pocos años atrás en el marco de sus rituales vinculados a acontecimientos de caza colectiva de animales silvestres.



Ubicación
Pusharo está ubicado en la cuenca media del río Palotoa, distrito y provincia de Manu, departamento y región de Madre de Dios, al suroriente del Perú, a una altura de 529 m.s.n.m., dentro del Parque Nacional del Manu, integrante del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE), y bajo la jurisdicción y tutela del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) Pusharo forma parte de la Zona Histórico-Cultural del PNM, que abarca 18252.68 has y se encuentra localizada en el sureste del área protegida.

El acceso desde el Cusco es por la carretera de penetración a la selva. Pasando por el pueblo andino de Paucartambo y los centros poblados amazónicos de Pillcopata y Salvación, tras un recorrido de unas 7 horas, al km. 250, en el que se encuentran el embarcadero de Santa Cruz y un Puesto de Vigilancia del PNM, en el que deben registrarse los visitantes, autorizados por la Jefatura del PNM en el Cusco para visitar a Pusharo. El viaje prosigue en "peque peque" (bote de madera con motor de dos tiempos), siguiendo primero, río abajo, el Alto Madre de Dios, hasta cerca del poblado y misión dominica de Shintuya; luego se surca el río Palotoa hasta el Tambo Palotoa, en la margen izquierda, donde se puede pernoctar, previa coordinación y pago al representante de la comunidad encargado del albergue.

Si el caudal lo permite, se puede llegar el mismo día hasta el refugio Pusharo, ya en el PNM, y surcar o caminar al día siguiente hasta el pongo donde se encuentran los petroglifos. En estiaje, el viaje en bote termina en el Tambo o, río arriba, en la desembocadura del tributario llamado Avaroa (lugar también conocido como Rinconadero), donde existe un conjunto de casas pertenecientes a un grupo familiar de la tribu Matsiguenka llamado "Japón".

Su descubrimiento y las primeras expediciones
Los petroglifos de Pusharo parecen haber sido encontrados por primera vez en 1909, durante una "correría de indios" por un cauchero anónimo, quien los describió como letras góticas esculpidas. Doce años más tarde, el 14 de agosto del 1921, el misionero dominico Vicente de Cenitagoya, acompañado por el fraile de su congregación Jesús Broca y el sacerdote José Rodríguez, así como por tres guías Matsiguenkas, llegó a Pusharo desde la misión ubicada en la boca del río Manu y realizó los primeros dibujos de algunos petroglifos. Registró el lugar bajo el nombre de Río Shinkibenia.

Desafortunadamente perdió luego sus apuntes y tuvo que reelaborarlos de su memoria para un artículo que publicó veintidós años más tarde. Llegó a la conclusión de que se trataba de una escritura oriental y gótica y de “escenas del Viejo y Nuevo Testamentos, como el hecho de la creación, el primer pecado, la Virgen con su hijo, el arrepentimiento y la promesa de redención”.

Desde 1921 pasaron casi cincuenta años sin que se produjeran reportes de visitas a Pusharo. En julio de 1969, llegó al sitio el legendario médico y explorador arequipeño Carlos Neuenschwander Landa, buscador del legendario Paititi, quien, al verse impedido de aterrizar con el helicóptero a su disposición en la meseta de Pantiacolla, optó por la visita a Pusharo, junto con Santiago Yábar Calvo, empresario turístico del Cusco, los hermanos Corisepa (indígenas Huachipaires del poblado de Shintuya), y el taxidermista Celestino Kallinowski, entre otros.

Un año más tarde, en 1970, el Padre dominico Adolfo Torralba fotografió el panel de petroglifos para el archivo de los Misioneros Dominicos. El misionero español Joaquín Barriales, de la misma congregación, investigador aficionado del arte rupestre (quien en 1982 publicara el trabajo del alemán Christian Bües sobre los petroglifos de la cuenca del Alto y Bajo Urubamba, en la región amazónica del Cusco), hizo dibujos a partir de las fotografías de Torralba y los incluyó en la publicación referida.

En 1975, los aventureros Nicole y Herbert Cartagena (pareja franco-peruana) llegaron a Pusharo y en su libro "Sobre la pista de los incas" lo describieron como un nuevo descubrimiento realizado por ellos. En 1978, el cusqueño Fernando Aparicio Bueno, quien recibió una distinción de parte de la empresa Rolex, por sus méritos en la búsqueda del Paititi, visita el sitio, mientras que Carlos Neuenschwander continúa pasando por Pusharo en varias de sus múltiples expediciones durante los años setenta y ochenta.

Gregory Deyermenjian, junto con gente local, un guarda parque, tres Matsiguenkas de Palotoa-Teparo y guiado por Santiago Yábar Calvo, visitó Pusharo en octubre de 1991 durante su expedición en búsqueda del Paititi, patrocinada por el Instituto Nacional de Cultura del Cusco. En otras expediciones visita el complejo arqueológico inca de Mameria, descubierto por el explorador peruano Ludwig Essenwanger.

Como vemos, Pusharo ha recibido constantemente visita de investigadores que han tratado de debelar sus misterios, pero para aclarar la situación, se considera como su descubridor oficial a Vicente de Cenitagoya y los dominicos, y a Ludwig Essenwanger, como quien lo hizo conocido para el mundo.

Los petroglifos en sí
En general, se describen como los petroglifos de Pusharo como si solo fuesen los descubiertos por Cenitagoya en 1921, pero en viajes de prospección a la zona de Pusharo realizados entre los años 2000 y 2005, se han localizado y estudiado otros dos sectores con grabados, los que, han sido nombrados por los investigadores como “sectores” B y C, respectivamente. Los tres sectores se encuentran en el tramo final del Pongo de Meganto. El sector B, fue encontrado por Santiago Yábar y Neuenschwander (1983) en una de sus visitas a Pusharo y revisitado por Deyermenjian en 1991.




Las figuras más llamativas y las que saltan primero a la vista, de estos enigmáticos petroglifos, son los diferentes tipos de representaciones de “caras” o máscaras, provistas de rasgos faciales, aisladas o entrelazadas con simples o complejos motivos de forma geométrica. Su tipo más frecuente, es de forma “acorazonada” (rostro en forma de corazón), que, por ser el motivo más representativo del sitio, se ha convertido en el emblema de Pusharo. Tres de estas máscaras o cabezas están contorneadas con líneas que salen de la hendidura en la parte superior de la cabeza y terminan en el mentón, y que podría tratarse de la representación del cabello. Otras de las cabezas-máscara, desprenden líneas onduladas, que terminan en un gancho: posiblemente sea la estilización de un adorno plumario. Las demás cabezas o figuras mascariformes son más abstractas, representando ojos en forma de espiral. La boca está generalmente indicada por una raya horizontal y, ocasionalmente, por un hoyuelo: la nariz, por una raya vertical, por un hoyuelo o está ausente.

El resto de figuras presentes en los petroglifos son igual de intrigantes y han generado todo tipo de interpretaciones: “relojes de arena”, símbolos en forma de “T”, cruces de motivos amazónicos que nada tienen que ver con el símbolo cristiano), rombos, rejillas, formas sinuosas y un largo etcétera, totalizándose hasta 275 símbolos de significado desconocido.




Para algunos investigadores, Pusharo sería una suerte de “mapa” que permitiría descubrir una serie de ruinas ocultas en la selva: específicamente, el legendario Paitití, también conocido como “El Dorado”. Para otros, serían muestra de contactos entre el hombre amazónico y “dioses” de origen extraterrestre, mientras que para otros serían la prueba de la existencia de una antigua y desconocida civilización amazónica.

Para los arqueólogos, la interpretación es la que los petroglifos tienen un origen chamánico: los petroglifos serían representaciones abstractas de la cosmología, del mundo mítico y espiritual plasmadas en la roca por los "soñadores" del mundo amazónico, poseedores de una percepción global y precisa del universo que les es dada en el momento del trance chamánico producido por plantas alucinógenas (Ayahuasca o el extracto de otras plantas).

En el caso de los Matsiguenkas, el trance que producen estas plantas posibilita el contacto de los chamanes con los “Saanka’rite” o espíritus protectores que habitan en el bosque y cuando el chaman, en vez de tomar ayahuasca o tabaco, ingiere otros jugos vegetales, puede lograr visiones donde aparece un jaguar poderoso, quien protege a los Matsiguenkas, y cuya verdadera figura es humana.

Sobre el efecto de la ingestión de Ayahuasca entre indígenas amazónicos, los participantes en las experiencias de Ayahuasca logran ver todas las divinidades de la etnia, la creación del universo, los primeros seres humanos y animales y hasta el establecimiento del orden social. Entre las funciones de los rituales donde se emplea la Ayahuasca, ellos mencionan la comunicación con los ancestros y la iniciación de los adolescentes varones a la vida adulta.

Los efectos rituales de la ayahuasca
Es interesante señalar que la ingestión del brebaje a base de Ayahuasca suele producir, en la primera etapa, entre otros síntomas, la visión de objetos con doble o triple línea de contorno (comparable con los petroglifos), y secuencias largas, similares a sueños donde aparecen felinos, reptiles y otras imágenes. La segunda etapa está caracterizada por un proceso alucinatorio profundo durante el cual se activan imágenes de formas irregulares (diseños geométricos) y aparecen visiones de animales, figuras humanas, monstruos y escenas mitológicas, como por ejemplo, el espíritu del jaguar.

El estudio de los mitos puede, sin embargo, ayudar a descifrar algunos de los símbolos. Por ejemplo, el motivo de las cabezas que aparecen grabadas, muy probablemente representen máscaras, pues era y sigue siendo costumbre muy difundida entre los pueblos amazónicos el representar a los seres extrahumanos de sus mitos mediante máscaras hechas de diferentes materiales (calabaza, barro cocido, madera y corteza de árbol). Para los piros, shipibo-conibos y matsiguenkas, estos seres mitológicos son los dueños espirituales y protectores de los recursos del bosque, particularmente de los animales de caza a los que, como son peligrosos y feroces, hay que neutralizarlos mediante las máscaras en las que estos se han transformado.

Para los Matsiguenkas y otras etnias amazónicas son importantes determinados sectores de los ríos, secciones peligrosas del mismo (rápidos) y lugares donde existen formaciones rocosas: estos lugares, y particularmente los bloques grabados en las orillas de los ríos, son concebidos como residencias de los espíritus o seres míticos, que vivieron anteriormente en el territorio y que, al final de su vida terrestre, fueron encerrados en las piedras.




Otros petroglifos en la región
-Los cusqueños Santiago Yábar y Eduardo Cáceres, que acompañaron al médico arequipeño Carlos Neuenschwander en su expedición de 1969, informaron haber encontrado en un trayecto de 5 Km., siguiendo la pared rocosa del acantilado de Pusharo.

- El explorador Vega Centeno menciona una comunicación personal de los Matsiguenkas de Palotoa-Teparo, según la cual existen petroglifos "río arriba del Pongo de Shinkibenia, llamados "Manique".

-El explorador estadounidense G. Cope Schellhorn publicó un artículo en la Revista "Ancient American" (2000, N° 30) sobre una expedición hacia las cabeceras del Inchipiato, donde su guía Santiago Yábar encontró petroglifos en una pared casi vertical sobre el lecho de lo que ellos denominaron el "brazo No.3 del río Inchipiato". Al observar la foto del artículo surge la duda sobre si se trata realmente de grabados o de fisuras naturales de la roca.

-Jorge Ladrón de Guevara, al explorar, "…las cabeceras del Carene o Colorado en el punto donde casi tocan con las del Nusiniscato,…"-, afirma haber encontrado "en un cañón muy profundo, tallados en una inmensa pared de roca, petroglifos iguales,…" a los de Pusharo.

-Los petroglifos de Queros (o Jingkiori en el idioma Huachipairi) en el distrito de Kosñipata, provincia de Paucartambo, a unos 50 km en línea recta de Pusharo, hacia el sureste, fueron descubiertos, fotografiados y calcados por el Padre dominico José Álvarez el 13 de diciembre del 1942, durante su corta visita a un grupo de Huachipairis del río Eori o Queros.

Pusharo hoy en día
En el actual mundo globalizado, donde los paradigmas religiosos han entrado en crisis en muchos lugares del planeta, hace tiempo que ha comenzado una búsqueda de nuevos valores que den sentido a la existencia humana. Parte de esta búsqueda se expresa en las corrientes esotéricas-místicas que han identificado al Perú como un país privilegiado en cuanto a la existencia de lugares mágicos y cargados de energía. Los petroglifos de Pusharo se han convertido en un destino obligatorio para algunos de estos grupos.

Lamentablemente, no existen disposiciones, mecanismos administrativos ni recursos financieros apropiados para garantizar la conservación del sitio ante una futura afluencia de visitantes: esto es preocupante ya que los petroglifos, como se sabe, constituyen un bien no renovable, único, frágil e irreparable.

jueves, 25 de junio de 2009

Vampirismo psíquico (3); métodos de protección


Tercera parte y final:

El vampirismo psíquico, lejos de ser un producto de sueños y fantasías, es una penosa realidad. Podemos considerar que, tras analizar lo que he presentado al amigo lector, es una plaga difícil de erradicar; sobre todo tomando en cuenta de que no corresponde al ciudadano común, sino a los agentes espirituales del Bien encargarse de esos menesteres. A fuerza de tener que “convivir” con estas criaturas, el ocultismo ha ido descubriendo una serie de métodos para impedir sus ataques y alejarlos lo máximo posible de nuestra presencia; y en el caso de los vampiros psíquicos inconscientes, llegar incluso a revertir su condición, volviéndolos a la normalidad.

Métodos para mantener alejados a los vampiros psíquicos
Existen varias formas para “mantener a raya” a los vampiros psíquicos de todas clases; dichos métodos son los siguientes:

1-El ajo parece ser casi lo único que emparenta a los vampiros de las leyendas y a sus similares del mundo astral; colgar una cadeneta formada por siete cabezas de ajo secas en un ambiente, logra mantenerlos alejados del recinto o dormitorio. Lamento decir que todos mis esfuerzos para lograr descubrir la causa de esta reacción por parte de estas criaturas han sido totalmente en vano.

2-Como son entidades que se desenvuelven en el astral, una protección contra los intrusos astrales ha demostrado también ser altamente eficaz contra ellos es la siguiente: portar una cadena con un cuarzo cristal sin ninguna fisura, sin importar su forma. Este tipo de cuarzo tiene el poder de convertirse en prisión de cualquier intruso del astral que se acerque demasiado a nuestro lecho: si se usa uno y, pasado un tiempo, se le nota una fisura que antes no existía, considere que ahí está una muestra del fin de un vampiro psíquico.

3-Como la energía que buscan de nosotros es la libido, una forma de ser inapetecibles para ellos es mantener una saludable vida sexual y sentimental: muy rara vez atacan a alguien que tiene pareja (salvo que el vampiro sea la pareja misma); para esto no es necesario ser activos sexualmente, basta con mantenerse libre de tensiones en ese sentido. Hacer deporte, tener buenas relaciones con familiares, amigos y todo el que nos rodea es muy útil.

4-Poseer una mascota es también una forma de descargar tensiones afectivas. Adicionalmente, los gatos y los perros de razas guardianes perciben su presencia y los vampiros los detestan.

Métodos para espantar ó impedir el ataque de los vampiros psíquicos
1-Como lo habíamos explicado, dichas entidades, tanto conscientes, inconscientes y desencarnados, son particularmente esquivas o cobardes a la presencia de fuerzas del Bien. Muchas veces, en medio de la noche, nos despierta un súbito presentimiento de que “no estamos solos”; cuando esto ocurre, hay dos formas de impedirles que se aproximen a nosotros: una es encender una vela blanca. Como la Luz representa la divinidad a la cual tanto temen, estos seres prefieren mantenerse en las sombras, y por ende, lejos de la habitación donde este encendida una vela. La otra forma de alejarlos es recitar como plegaria el salmo 23 de la Biblia.

2-Hay ocasiones en que no nos percatamos de la posibilidad de un posible ataque de su parte hasta que éste ya sucede; la forma de espantarlos en ese momento es esforzarnos con todas nuestras fuerzas para decir las siguientes palabras: “Jesús”, “Dios”, “Jehová” o “Yahvé”. Los nombres de la Divinidad, expresados aunque sea como un simple susurro, son capaces de aterrarlos a un nivel tal, que se retiran inmediatamente, y no vuelven jamás. La necesidad de esforzarnos es debido a que, como lo he explicado antes, al atacar a sus ocasionales víctimas, el vampiro psíquico les provoca una especie de parálisis temporal que les impide gesticular palabra alguna.

Métodos para “curar” a un vampiro psíquico
1-Cuando hemos descubierto que un pariente, amigo o pareja resulta, sin saberlo, un vampiro psíquico, podemos ayudarlo a revertir esta penosa situación. El primer paso es hacérselo saber y averiguar si realmente desea cambiar su condición: siempre el primer paso es el más difícil, y sin la cooperación de la persona en cuestión, es imposible una cura.

2-Si la persona afectada desea cambiar su condición, deberá proceder a un severo y prolongado proceso de descontaminación psíquica, así como realizar una limpieza kármica. La práctica de disciplinas de autocontrol energético y mental son también efectivas: yoga, zen, psicotrónica, etc. Un acercamiento a la Divinidad, por medio de la práctica de ejercicios espirituales de cualquier credo o religión es absolutamente necesario.

-Reynaldo Silva Salas.

FUENTE: "Contrahechizos y defensa contra maldiciones" (2007), de su propia autoría (Capítulos XIII y XX), y disponible en Internet en:


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